El caso Cesc

Cesc Fábregas con el Arsenal

Cesc Fábregas con el Arsenal

Se llena el verano de bulos y rumores, pero por el camino hay auténticos culebrones con muchos aspectos a analizar. Especialmente interesante es el caso del catalán y jugador del Arsenal Frances Fábregas, más conocido como Cesc. Jugador criado en la masía pero que emigró a Inglaterra a los 15 años en búsqueda de la gloria pensando que no tendría en el Barcelona las oportunidades que si encontró finalmente en un Arsenal dirigido por Wenger. El entrenador francés que apuesta por los jóvenes encontró en Cesc al jugador que debía relevar a Henry en el liderazgo del equipo.

Cesc cumplió su papel destacando con grandes temporadas, pero sin embargo su equipo no fue capaz de proporcionarle lo que finalmente busca todo jugador, la gloria y el triunfo. Una vez que el dinero ya no es un problema el futbolista lo que quiere es pasar a la historia y que mejor manera de hacerlo que ganando títulos y premios.

Eso y no otra cosa explica el afán de Cesc por salir del Arsenal. A partir de ahí parece lógico que quiera volver al equipo donde se crió y donde conoce a un buen puñado de jugadores de su etapa en la cantera. Y todo ello, avalado por un Guardiola que entiende que Xavi necesita un relevo y que mejor que hacerlo con un jugador consagrado, con experiencia europea y con el conocimiento del juego azulgrana o lo que hoy se denomina curiosamente el ADN.

Hasta ahí es la típica historia de un jugador que quiere mejorar y evolucionar. Algo absolutamente lícito que tarde o temprano entienden todos los clubes: el pez más grande se come al más pequeño. Eso sí, por el camino se pide por ello algo a cambio, que en este caso debe ser una cantidad de dinero suficientemente alta para volver a ilusionar a la afición. Porque en este caso hablamos de un jugador más gunner que azulgrana, que si bien comenzó en el Barcelona a jugar al fútbol, aprendió el oficio en el Arsenal, donde se consagró y convirtió en una estrella europea. Todo ello sumado a su condición de capitán, hace de Cesc el jugador más carismático e importante del Arsenal. Eso sin contar su impacto futbolístico en su equipo que es fundamental.

Con estos mimbres parece lógico que el Arsenal, equipo vendedor pero no estúpido, quiera vender a Cesc a cambio de un precio justo. Aquí es donde difieren ambos clubes. Mientras el Barcelona entiende que 40 millones son muchos y ofrecen apenas 30 millones, el Arsenal que ha bajado de los 60 millones del año pasado, entiende que un jugador con la calidad, la trayectoria y madurez de Cesc no puede estar por debajo de los 40 millones. El concepto justicia depende de la percepción de cada club aunque debe ser finalmente el mercado el que lo determine. Por ejemplo, la web alemana transferdemarkt tasa al jugador en 55 millones de euros.

Por el camino, el Barcelona considera en realidad que ofrecen 36 millones porque incluyen en esa tasación a los dos juveniles recientemente “robados” al Barcelona que jugarán el año que viene en el Arsenal. Suponemos que el Barcelona no valorará de la misma manera a los jugadores que también le han “robado” al Español.

El Arsenal entiende que un club poderoso como el Barcelona tiene el derecho de querer aspirar a tener a los grandes jugadores, pero debe hacerlo a cambio de un precio alto. Sin embargo, el equipo azulgrana de perfil alto para otros asuntos, pretende en asuntos económicos presentar un perfil bajo y ahorrar al máximo aún a costa de pronlongar el asunto más allá de lo razonable.

Entre medias se halla Cesc, atraido por los cantos de sirena azulgrana e incapaz de seguir en la mediocridad de su equipo pero jugando al filo de la navaja. También existe un pulso casi invisible entre Rosell y Guardiola. Mientras el segundo pide al catalán como único y prioritario fichaje, al presidente le gusta más otro perfil de jugador y sueña con incorporar a Neymar este año o al siguiente ahorrando todo lo posible este año. Juega por eso con intentar un fichaje pero sin hacer el esfuerzo necesario.

Y este esfuerzo es ni mas ni menos que poner el dinero encima de la mesa. Un dinero que sin duda creen merecer Wenger y los dirigentes del Arsenal. por un jugador con el valor de cesc. Y aunque son conscientes de que mantener a su mejor jugador a disgusto no es buen negocio, también creen que tampoco lo es desprenderse de su estrella por unos escasos 30 millones. Por ahora se limitan a decirle al Barcelona la misma frase que decía Jerry Maguire: “Show me the money”.