El dopaje de Rafa Nadal

Nadal

Nadal celebrando un punto

La reciente acusación a Rafa Nadal de dopaje por una ex ministra francesa ha levantado mucho revuelo y vuelve a poner en primera plana el dopaje, y de paso, su regulación en España.

Las declaraciones de la política francesa, Bachelot son muy específicas: “sabemos que la famosa lesión que le tuvo parado, era debido a que dio positivo en un control y se le encubrió”. Con el añadido de que no es la primera vez que alguien acusa a Nadal de haberse dopado.

Antes lo hizo Koellerer, afirmando que era imposible que Nadal no se hubiese dopado. Yanic Noah, el ex tenista francés, hablando de una poción mágica, y otros dos tenistas menos conocidos como Kristof Vliegen y Gianluigi Quinzi.

La gran diferencia entre aquellas declaraciones y estas, es que Bachelot habla de un periodo concreto y pone sobre la mesa algo que sabemos que ha ocurrido en otros deportes, concretamente en el ciclismo, con el encubrimiento masivo a Lance Amstrong.

No voy a dudar aquí de la limpieza de Nadal más o menos que la de otros muchos deportistas y tenistas que hasta la fecha no han dado positivos. Ni tengo pruebas ni las querría tener. Las dos grandes afirmaciones que se ha realizado desde este blog han sido que el deporte de élite y el dopaje van de la mano y que España ha sido un paraíso para el dopaje desde hace mucho tiempo.

La primera afirmación se revela solamente con el tiempo, a medida que se van descubriendo casos de dopaje de grandes deportistas que pulverizaron marcas. Y aún así solamente salen unos pocos. Aunque en deportes más exigentes con los controles como el ciclismo o el atletismo son tristemente frecuentes estos casos.

Respecto a la segunda afirmación, me remito igualmente a los hechos, a todos los casos de nuestro deporte de dopaje masivo, especialmente en ciclismo y en atletismo. Pero con un agravante respecto de otros países, como puede ser Francia, también con sus deportistas dopados. Y este es, ni más ni menos, que la inacción de las autoridades durante mucho tiempo, sin considerar el dopaje como delito.

Esa singular circunstancia ha generado siempre entre nuestros vecinos múltiples suspicacias y ha provocado que España tenga mala imagen a este respecto. Tampoco ayudó la Operación Puerto y su encubrimiento, obviando más de 200 bolsas de sangre de deportistas de todo tipo.

Aquella duda sobre las bolsas de sangre y su pertenencia ha perseguido a muchos deportistas, algunos como Nadal. Apenas supimos de unas pocas bolsas y algunos deportistas como Valverde  o Alberto Contador acabaron dando positivo (más información aquí sobre la Operación Puerto).

Si desde el principio se hubiese sido contundente contra el dopaje, deportistas limpios o combativos contra el dopaje, como puede ser el propio Nadal no tendrían sobre sí la eterna duda del dopaje.

No podemos ser permisivos contra el dopaje ni apoyar la duda como en casos como el de Contador o el de Marta Dominguez. Pero tampoco se puede permitir, en un estado de derecho, una acusación sin pruebas y Nadal hará bien en defenderse si como él afirma y sus médicos jamás se ha dopado.