Lopetegui, la penúltima pieza del dominó

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El domingo, Lopetegui se juega su futuro como entrenador del Real Madrid y seguramente como entrenador de élite. Al mismo tiempo, el Real Madrid se juega su futuro a corto plazo, un proyecto nuevo que debía ser ilusionante y que apostaba por un entrenador y una plantilla joven.

Si algo nos ha enseñado el fútbol a lo largo de su historia es que es imprevisible. Un fallo a puerta, una parada o un gol, lo cambia todo. Y supongo que a eso se aferra Lopetegui y su equipo. Menos la plantilla, a la que no le importa tanto el cambio del entrenador. Al fin y al cabo, aunque son los principales responsables en las victorias, no tanto en las derrotas, porque no se puede despedir a todo el 11 titular ni cambiar media plantilla a mitad del año.

Así que el domingo a las cuatro de la tarde veremos si se consuma el fin de un proyecto que debía suponer la continuación de una época gloriosa para el Madrid, apostando por los jóvenes llegados para regenerar al mejor Madrid de los últimos 50 años. Y para ello solo hace falta una derrota en el Camp Nou, algo no tan difícil, aún sin Messi, o quizá incluso un empate. Cualquier resultado negativo haría rodar la cabeza de Lopetegui, especialmente una derrota que dejaría al Real Madrid a 7 puntos de distancia del líder, y sobre todo 5 derrotas en 6 partidos.

La victoria dejaría en cambio al Real Madrid en las posiciones de cabeza nuevamente, y a solamente un punto del F.C.Barcelona, lo cuál daría a Lopetegui aire suficiente para unos pocos partidos más. Es Lopetegui la siguiente pieza del dominó en caer y solamente la excelencia en los próximos meses le permitirá librarse de un futuro ya pactado.

Para hacerlo, probablemente recurra al 11 más experimentado. A excepción de Cristiano Ronaldo y Carvajal, lesionado, no creo que apueste por los no habituales y pienso más bien en una alineación parecida a la del último día en Champion League, quizá con la inclusión de Varanne como central y Nacho como lateral derecha.

La ventaja de jugarte tu futuro con los Modric, Kroos, Bale y compañía es que esos mismos, hace no tanto arrasaban todos los campos de Europa. Ese 11 tipo ha vencido en todos los campos de Europa, incluido en Camp Nou. Con Cristiano Ronaldo añadirá alguna, sí, pero también contra Messi, que no estará. Así que se compensa.

La desventaja de apostar por esos mismos que no han dado la talla en partidos previos es que quizá no sientan la motivación suficiente para morir en el campo por un entrenador que más que jugadores necesita guerreros. Soldados furibundos que en cada partido den hasta la última gota de sangre, porque para Julen cada partido puede ser el último.

Y seguramente por ese estado de necesidad, este proyecto acabará finiquitándose más pronto que tarde, y con él se caerá la penúltima pieza del dominó, a la que muy probablemente seguirá un periodo de más caos que armonía en el club.

Es solo fútbol: el descenso de River Plate

Cuando mi equipo pierde paso los siguientes minutos enfadado. Me siento estafado tras perder casi dos horas siguiendo a un equipo. Después rápidamente me centro y me doy cuenta de que en mi vida hay demasiadas cosas importantes como para además añadirle la presión extra del fútbol. Es una afición, además, cuyo resultado no puedo controlar.

Hablo de esto tras comprobar como el descenso del River Plate provocó una auténtica batalla campal. Sus seguidores sentían que les arrancaban una parte de sus vidas. Quizá la mayoría de esos hinchas solamente tenga el fútbol como ilusión. Quizá ese sea el problema, que el fútbol sea la única ilusión en la vida de las personas y no una afición más, entretenida y amena que permite rellenar muchos huecos vacíos y disfrutar de muchas alegrías, pero finalmente una afición secundaria.

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Hinchas de river parados por cañón de agua

Es triste escuchar que una persona ha sido herida o ha fallecido como consecuencia de un partido directo. Es triste ver toda la violencia que rodea al fútbol cuando los equipos no cumplen con las expectativas de sus aficionados o incluso cuando lo hacen y la gente sale a la calle a celebrarlo y de paso armar algo de escándalo.

El fútbol no deja de ser el equivalente al circo romano pero de nuestros días. La gente, muchas veces hastiada de su dura realidad necesita el fútbol como vía de escape. Necesita proyectar sus ilusiones y sus esperanzas en un equipo de 11 jugadores, que a diferencia de antaño, hoy suelen ser personas exitosas. También lo eran en la antigua Roma pero con la diferencia de que se jugaban la vida en cada combate.

El fútbol, que tanto nos apasiona y que tantos debates crea, no debería dejar de ser un deporte practicado por otros. No debería dejar de ser un espectáculo que nosotros admiramos pero sin más resultados que darnos una hora de felicidad o una hora de enfado.

En el momento en el que el fútbol se convierte en un asunto de vida o muerte significa que algo se ha hecho mal, ya sea en la educación de las personas o en la gestión de las sociedades, muchas tan pobres y miserables que sus ciudadanos necesitan imaginarse que son Cristiano Ronaldo o Messi para ser al menos felices durante unos minutos.