Pepe, el traidor, el ingrediente para acabar un guión perfecto

En toda buena novela hay un amigo traidor que te apuñala por la espalda. El menos esperado, al que más has ayudado y protegido, del que nunca te esperarías un gesto en tu contra. Mourinho ayer resolvió esa incógnita con las declaraciones de Pepe, posicionándose a favor de Iker Casillas, quien nunca le defendió, recriminando a Mourinho su trato con el portero.

 Las declaraciones de Pepe justifican todas y cada de las declaraciones anteriores de Mourinho y su guerra particular con la prensa y demuestran como funciona un vestuario como el del Real Madrid. Al final, todo se traduce en ser leal, no con el club o el entrenador sino con el capo de turno, en este caso Casillas. Por eso, Pepe ha salido a la palestra, intuyendo que Mourinho estará fuera dentro de poco y que su concurso depende de lo afín o no que sea con Casillas y toda la prensa que hay detrás que vende o compra jugadores.

 Eso es al final lo que hay detrás de todo esto, una prensa todopoderosa  y unos pocos jugadores que se sientan por encima del club. El sonido de sables es ensordecedor y ya solamente queda ver el desenlace aunque al menos ahora sabemos quienes están detrás de las caretas. Nunca se vio tan clara la traición de parte del vestuario contra su entrenador como ahora.

 Justamente ha sido con Mourinho, el único entrenador que ha combatido desde el primer momento esa nefasta tradición por la cuál no jugaban los que el mister entendía más aptos sino aquellos con más poder. Una tradición que debió comenzar muchos años atrás con gente como la quinta, Hierro o Raúl pero que se ha enquistado con Casillas y su suplencia sobrevenida. Una guerra abierta que por desgracia va a traer como perdedor a un exhausto Mourinho.

 El portugués ha perdido la batalla pero morirá matando y al menos, ya sabemos que Casillas, el topo, el traidor de Casillas ha torpedeado el vestuario del Real Madrid con filtraciones, revanchismos y otras actitudes. Mourinho ha señalado a su Brutus, Pepe, pero sabe que hay varios conspiradores y cabecillas. Todos ellos, ya van teniendo nombres y apellidos y para los que no estamos ciegos serán para siempre jugadores malditos, traidores en algo que debía ser tan noble como el deporte y la asunción de que hay jugadores que son mejores que tu y merecen la titularidad.

 Eso ha pasado con Iker y con Pepe, relegados respectivamente por Diego López y Varanne, mejores o simplemente en mejor estado de forma. Nadie podrá reprocharle al luso que se haya plegado a los deseos de sus jugadores o de la prensa. Con sus aciertos y sus errores siempre ha puesto al jugador que el consideraba que era mejor para cada partido.

Mourinho ha aplicado la meritocracia con todos: españoles, extranjeros, canteranos, veteranos…Ni sus compatiotas, Carvalho, Pepe o Coentrao, ni sus fichajes Ozil, Khedira o Di María, ni los fichajes del presidente Kaká o Benzema, ni su fiel escudero Arbeloa, ni los veteranísimos Casillas y Ramos, ni tampoco el joven Varanne han quedado excluidos de esta meritocracia. El que lo ha jugado casi todo como Xabi Alonso o Cristiano Ronaldo lo ha hecho simplemente por tener un mejor rendimiento.

Ese pecado capital es entre otros el que va a llevar a Mourinho fuera del Real Madrid y al vestuario a su equilibro natural de los últimos 20 años, el caciquismo del vestuario, el control de unos pocos de todo un club de fútbol con decenas de millones de presupuesto. Siempre y cuando Florentino Pérez no lo remedie y vea con la claridad meridiana de nuestros ojos que si en un cesto de 25 manzanas hay varias podridas hay que eliminarlas antes de que se pudran las 25. Todavía se pueden salvar la mitad pero el mal está hecho.