La confesion de Amstrong y el eco en otros deportes

La confesión de Amstrong constata lo que los muchos sabíamos, que el dopaje forma parte del ciclismo y que lo raro no es que se produzca sino que haya, como bien dijo el americano, cinco héroes que no se dopen.

Amstrong y Oprah

Amstrong y Oprah

La entrevista de Oprah  a Amstrong  pone de manifiesto que es el propio deporte el que está podrido desde sus raíces, y que los ciclistas se ven obligados de alguna manera a recurrir al dopaje para competir en igualdad de condiciones. Pero, que nadie se equivoque, el americano confiesa porque la USADA le ha puesto contra las cuerdas y porque de ello algo sacará. De lo contrario asistiríamos al sainete diario en el que los ciclistas, directores de equipo y demás personal nos toman por tontos y creen que no sabemos lo que se cuece entre bambalinas.

Amstrong bien podría fácilmente seguir presumiendo de sus 7 tours como muchos otros deportistas presumen de logros y de estar limpios. Si un tipo como Amstrong, sometido a todo tipo de controles antidopaje, fue capaz de esquivar los positivos de una u otra manera, que no ocurrirá en otros deportes. La gran diferencia, quizá sea, que deportes como el fútbol, el baloncesto o el tenis tienen por algún motivo una inmunidad que les permite pasar de puntillas por este grave problema, pareciendo ajenos. La realidad es bien distinta. Personajes como Pereiro, que no es la primera vez que lo menciona, son de los pocos que hablan claro. ¿Se acuerdan cuando un par de “iluminados” denunciaban el dopaje de Amstrong?

 Lo más grave de todo el asunto es seguir pensando que esto se circunscribe al ciclismo, como si aquel deporte, que es especial duro, fuese el único que reuniese las condiciones para tener recurrir al doping. El dopaje está unido al deporte de élite, a la máxima exigencia deportiva y a la competitividad extrema. Y lo está porque de ello depende el resultado final, donde una mínima ventaja externa provoca una diferencia de resultado.

 A las pruebas me remito con el caso de Amstrong pero con los conocidos en atletismo de Marion Jones o sin ir mas lejos en España donde hemos tenido no pocos casos de dopaje entre atletas. Tampoco hace falta ser muy agudo para pensar que en otros deportes existe la misma exigencia física. Porque si en ciclismo el esfuerzo físico es duro y constante, en otros deportes como el fútbol, es más explosivo e irregular, pero requiere de algo que no tienen los dos deportes anterior, pensar en los movimientos. Esos movimientos consumen esfuerzo y oxígeno y requieren de la claridad mental de los futbolistas, además por supuesto, de la cantidad de golpes que se reciben. El piragüista Javier Herranz afirmaba el otro día:

“Con la hormona del crecimiento te recuperas antes. Cuando tienes la pierna machacada, te la tomas y te recuperas. Te ayuda a controlar el peso, la grasa… En el fútbol, un deporte explosivo, que te deja destrozado después de un partido, esta hormona te recupera en un día”

 

Donde haya máxima exigencia deportiva y dinero en juego habrá dopaje, porque supone una ventaja competitiva que a la larga se convierte en un elemento necesario para competir. Por eso, ya los ciclistas amateurs comienzan a doparse porque ese extra es el que les dará el plus para poder convertirse en profesionales algún día o al  menos competir. Y por eso, cuando yo jugaba al fútbol 7 en mi barrio con una panda de amigos no nos dopábamos, porque no había nada en juego más que el orgullo de ganar.

Lance Amstrong, de héroe a villano

Decía ayer Lance Amstrong que las dos últimas semanas habían sido horribles sin decir mucho más acerca de las terribles acusaciones de dopaje provenientes de la Agencia de Dopaje Norteamericana. Casi unas pocas horas después el ganador de la Vuelta a España, Alberto Contador, sancionado recientemente con dos años de suspención por dopaje, recibía un caluroso aplauso de homenaje en el estadio Santiago Bernabeu.

El ciclismo y el mundo del deporte tiene estas cosas, pasas de héroe a villano en un segundo y de pronto todos saltan contra ti. O puede ser que vivas el proceso varias veces como Alberto Contador, de héore a villano y ahora nuevamente héroe.

Resulta todo algo incomprensible. Amstrong, el todopoderoso ciclista que combatió un cáncer para convertirse en el mejor ciclista de todos los tiempos se va a convertir ahora en el deportista más tramposo y dopado también de todos los tiempos.  No ha sido en cuestión de segundos pero sí muy rápido como el tejano ha pasado de ídolo o basura de la sociedad.

Yo supongo que entre medias todo el pastel que tenía el americano montado tenía que saberse. En realidad lo sabíamos quienes escuchábamos a los que lo acusaban, cosa que pasó en numerosas ocasiones. Así que no tengo dudas de que estaban todos al tanto del dopaje sistémico de Amstrong y ya de paso del resto de ciclistas, incluido Contador.

Y lo saben y lo sabían tanto los organizadores de los eventos, como por supuesto los propios ciclistas como los periodistas afines. La diferencia es que solamente actúan como manada,ya sea defendiendo o atacando, cuando la presa ya es débil. Si después se vuelve fuerte le vuelven a apoyar.

Así funciona este mundo de intereses donde de pronto nadie se explica lo de Amstrong, ignorando las confesiones de compañeros suyas, los rumores y por qué no decirle la evidencia de los hechos.

Pero supongo que es más fácil creer en héroes que en villanos, y desde luego es mucho más gratificante y estimulante pensar en la superación natural y el talento de nacimiento que rebuscar posibles ayudas externas, tramposas la mayoría de las veces. No tenemos un ejemplo tan alejado en España…

 

 

http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2012/10/12/ciclismo/1350035743.html

La acusación de David Millar a Indurain

David Millar, un ciclista de cierto peso por su historial, puso en duda que Miguel Indurain no se hubiese dopado.

Miguel Indurain

Miguel Indurain

Para  los que estamos más aventajados en este del dopaje no nos sorprende en absoluto. Fue José María García el que hace poco comentó la actualidad del mundo del dopaje y dijo algo similar:

“Indurain se retiró justo antes de que comenzaran a realizarse análisis de sangre”

Pero eso fue hace apenas un par de años, porque mucho antes en una entrevista que le hizo a Miguel Indurain le preguntó directamente por el asunto con unas respuestas del navarro más que dudosas. El periodista le preguntó a Indurain si se había dopado en algún momento, y la respuesta de fue la siguiente:

“Es un tema del que prefiero no hablar”.

José María García utilizó uno de esos silencios tan periodísticos para a continuación volver a formular la pregunta. la respuesta esta vez fue aún más dudosa:

 “Sin comentarios… siguiente pregunta”


Tras los consabidos dopajes de Alberto Contador, Amstrong, Riis o Ulrich, los últimos grandes campeones a pocos le deben quedar duda de la limpieza de este deporte. Una limpieza que por desgracia no debe haber existido casi nunca. No, tampoco en la época de Indurain. Sabemos que también Perico Delgado se vio envuelto en una polémica de dopaje y si rascásemos un poco podríamos remontarnos muchos más años.

No se trata de fustigarse constantemente. Indurain fue un gran campeón, un ciclista excepcional pero nada de eso puede ocultar que seguramente se dopó como el resto. No por ser español dejó de hacerlo. Conviene por tanto no tirar de hipocresía.

Hemos visto como en Estados Unidos no han tenido ningún reparo en colgar de un palo a Amstrong. Nosotros en cambio todavía andamos justificando a Contador preguntándonos porqué aquel filete precisamente tenía clembuterol.

Los guiñoles franceses y el dopaje

Se ha armado no poco revuelo con varios vídeos de los guiñoles franceses parodiando la relación de algunos deportistas españoles con el dopaje. Sobre todo indignan aquellos que relacionan a figuras como Nadal, Iker o Gasol con casos de dopaje. Yo sin duda si fuese asesor jurídico de cualquiera de esos deportistas no dudaría en tomar las correspondientes acciones legales.

 Eso no quita que como espectador o incluso como periodista(si lo fuese) tenga una visión distinta de la situación. Detecto un sentimiento de indignación que relaciona la envidia de los franceses con nuestros éxitos. El sentimiento se fundamenta en la utilización de los franceses del dopaje para desmerecer nuestros triunfos.

 Lo que se confunde en todo caso son demasiados conceptos. El primero es que los guiñoles es un programa de humor, bastante grosero y bastante duro, contra todos los personajes famosos. Con él, sus guionistas pretenden hacer burla y parodiar todo lo imaginable, prácticamente sin límites. Podrá gustar más o menos pero ese es su objetivo. Se trataría en todo caso de algunos franceses y no de todos.

 En segundo lugar, lo que demuestra este asunto es que el dopaje en España sigue siendo un tema demasiado sensible, casi prohibido. Todo aquello que es tan serio que ni siquiera se permite reírse de ello es un asunto tabú. Como la monarquía en España o la crítica y parodia que se hicieron en Dinamarca sobre Mahoma.

 En tercer lugar, se pierde en todo este asunto la verdadera perspectiva y enfoque no ya de muchos franceses sino de muchísimos europeos. Me he encontrado con no pocas personas de países europeos que dudan abiertamente del deporte español. Huelga decir que yo mismo lo hago. Un país que tiene federaciones como la de ciclismo que no sanciona a un corredor con un claro positivo o cuyos jueces que en operaciones masivas contra el dopaje las cierran en falso por diversas presiones, es un país que no es serio en su lucha contra el dopaje.

 Se habrá promulgado una nueva ley pero si luego no se aplica entonces de nada sirve. Son demasiados los casos de deportistas sospechosos que por unas razones u otras no han recibido el castigo merecido. Y es más, la gran mayoría de estos deportistas han recibido el apoyo de la prensa y público de un país  dispuesto a defender a los suyos independientemente de sus acciones.

 Si yo fuese francés y viese como los deportistas de mi país con sancionados pero los del país vecino no, seguro que me indignaría. Porque eso es lo que ha pasado con Contador. Al ciclista español, la Federación española no le sanciona y tuvieron que ser la Unión de Ciclista Internacional(UCI) y la Agencia Mundial Antidopaje(AMA), los que demandasen al corredor ante una instancia superior. Y eso no se puede hacer caso por caso por el coste económico y el esfuerzo jurídico. Eso debería ser labor de cada país y España rara vez cumple la suya.

 Por último, en torno al dopaje hay una gigantesca hipocresía que nos hace mirar para otro lado con los títulos conseguidos cuando sabemos que muchos de ellos tienen un origen como mínimo sospechoso. Los periodistas cómplices de todo este entramado miran para otro lugar a pesar de que saben perfectamente lo que se cuece entre bambalinas. ¿O acaso no sabemos todos que Eufemiano Fuentes fue doctor de la delegación de Barcelona 92?¿Acaso podemos ignorar las palabras de Eufemiano, gurú del dopaje, afirmando que si él hablase España se quedaría sin mundial? ¿Acaso no sabemos que los deportistas NBA no pasan controles antidopaje? ¿Acaso podemos ignorar algunos casos de positivo del tenis o el rendimiento extraordinario de jugadores números 1 que hace un año eran incapaces de aguantar 5 sets y ahora juegan 60 partidos seguidos al máximo nivel?

 Todos lo sabemos pero solamente unos pocos lo decimos. El resto miran para otro lado, se indignan cuando parodian a los deportistas y creen todavía que con pasta y carne ( no clembuterizada) se pueden ganar torneos y campeonatos.

El Tour del Fair Plair o de las patrañas…

Alberto Contador y Andy Schleck

Alberto Contador y Andy Schleck

Dijo ayer Carlos Sastre: “Están haciendo del ciclismo una patraña de niñatos”. La frase es cuanto menos dura pero expresa una opinión que tiene que ver con los últimos acontecimientos en torno a la relación de amistad de Andy y Contador.

Primero fueron las disculpas de Contador, y ayer dejarle ganar una etapa. No es la primera vez que se dejan ganar etapas y de hecho ahora mismo recuerdo varias ocasiones en las que lo hizo Miguel Indurain, pero las circunstancias eran distintas. Eran dos escapados que se turnaban para tirar y normalmente no eran rivales directos.

Lo que vi ayer, sinceramente me decepcionó profundamente, al menos en la parte final. Antes de la misma vimos un ataque espectacular de Andy  Schleck a 10 kilómetros para coronar el Torumalet, y a un Contador igualmente sobresaliente que le aguantó perfectamente su endiablado ritmo que dejó al resto del pelotón a más de un minuto.

Hasta ahí, una etapa impresionante en uno de los mejores lugares posibles y con dos rivales en un estado de forma muy similar.

Mi decepción vino después cuando vi que Contador no hacía ningún esfuerzo por disputar la etapa. Eran más de las 17:30, había renunciado a mi siesta por ver al ganador de una de las etapas más míticas del Tour y ante mi sorpresa Contador renunciaba a disputarla.

Supongo que tendría remordimientos por dejar a Andy tirado cuando se le salió la cadena y decidió compensarle regalándole la etapa. Renunció de esa manera a entrar en la historia del Tourmalet.

Para mi es un fraude a los aficionados que esperan de los ciclistas disputarla al máximo.

El dopaje de Amstrong

No quería dejar pasar por alto la noticia que se publicó hace unos días acerca del posible dopaje de Amstrong. Concretamente fue Landis, un ex compañero del norteamericano, el que le acusó de haberse dopado habiendo incluso custodiado él mismo las bolsas con sangre de Amstrong.

Lance Amstrong

Lance Amstrong

Por supuesto la declaración de Landis no cuenta con más prueba que su propio testimonio, que se desvirtúa desde el entorno de Amstrong afirmando que actúa desde el rencor y la envidia.

En todo caso, lo que creo que si conoce el aficionado al deporte es que la mayoría de los ciclistas, si no todos, están y han estado dopados. Lo estuvo casi seguro Amstrong, Induraín y posiblemente el resto de campeones  de los últimos 15 o 20 años. No necesito resultados positivos como los de Pantani, ni declaraciones externas, me vale con ver las noticias cada año y sacar mis propias conclusiones estadísticas.

Habría que plantearse por tanto por qué se dopan los ciclistas y si se puede hacer algo para remediarlo. Y no me refiero a los famosos vampiros, que también son necesarios para controlar, si no a evitar endurecer tanto las carreras e incluso permitir todas las sustancias. Si se quieren dopar que lo hagan, pero al menos todos igual y con transparencia. Habrá que empezar a plantearse si queremos deportistas sanos o carreras y récords espectaculares.

Y esta reflexión tendrá que llegar desde el propio deporte. No vale con acusar al resto de persecución y caza de brujas cuando vemos después de cada gran vuelta como muchos de sus corredores lo hacen dopados.

Algo similar pasa en el atletismo. Son deportes que exigen muchísimo y donde la técnica es menos importante que la capacidad física. Lo contrario ocurre en el fútbol, baloncesto o tenis y por eso los casos de dopajes son mucho menores. Aún así estoy convencido de que existen aunque muchos menos.

Amstrong correrá o no el Tour pero lo hará con la sombra de la sospecha de quien se siente observado y controlado.