Muguruza hace historia

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Garbiñe Muguruza se convirtió ayer en la primera tenista española que logra vencer en dos superficies tan antagónicas como la hierba de Wimbledon y la tierra batida de Roland Garros. Un logro que no consiguieron acometer las otras dos grandes tenistas españolas, Arancha Sánchez Vicario y Conchita Martínez.

Ambas lo intentaron, la catalana con dos finales consecutivas perdidas contra Stefi Graf (año 95 y 96), conla que también perdió esos mismos dos años en tierra, a la sin embargo fue capaz de ganar en el año 89, en su primer Roland Garros. Mientras, Conchita Martínez, solo logró alcanzar una final en Roland Garros, que perdió ante la tenista de moda del momento, Mary Pierce.

Garbiñe Muguruza logra con solo 23 años algo que muy pocos tenistas del mundo han logrado, ser capaz de ganar en las dos superficies más distintas que ahí. La tierra batida con su juego de fondo contra el juego de saque y volea de Wilbledon. el bote lento contra el bote rápido, casi vertiginoso. Dos tipos de juego completamente distintos, con botes distintos, ritmos diferentes y tiempos variados.

Lo de Muguruza se veía venir hace dos años, en 2015, cuando perdió la final, precisamente contra la hermana de Venus, Serena Williams, a la venció ayer. No cualquiera logra llegar a una final de Gran Slam. Y tampoco cualquiera puede ganarlo. Hacerlo en dos superficies diferentes marca ahora mismo el futuro de Muguruza.

Tiene las cualidades  necesarias. Las tenísticas, con calidad suficientes en todos sus golpes; las físicas, con buena altura, potencia y fuerza y las mentales, algo que ha demostrado en estos años.

Y se encuentra por delante un circuito femenino que tras varios años con una líder clara, la norteamericana Serena Williams, tan veterana que comenzó su andadura allá por el año 1999, cuando ganó su primer grande, el Open Usa

Captura de pantalla 2017-07-16 a las 14.41.35 No cabe duda de que sigue siendo competitiva, y este año ya ganó el Open de Australia, pero desde hace varios años el circuito femenino parece abierto a un grupo amplio de tenistas. No hay  2 o 3 tenistas reconocibles que estén siempre en la cima, al contrario de lo que pasa en el circuito masculino. Después del dominio de Serena Williams, que acabó 2013,2014 y 2015 como número 1,  el año pasado fue la alemana Kerber, sin ningún título de Gran Slam este año. Por el camino, durante todos estos varios años, muchas otras tenistas han optado al número 1, pero siempre de manera irregular.

La propia Garbiñe Muguruza ha demostrado esa irregularidad que no obstante, puede ser el momento de erradicar. Con Serena Williams ya con 35 años, y Venus Williams también superada por la hispano venezolana, parece llegado el momento de una nueva época. El tiempo dirá.

 

 

La hora de Carla Suárez

Con Nadal lejos de su mejor forma y sin un relevo claro posible, la irrupción de Carla Suárez es una magnífica noticia para el tenis español, pero especialmente para el femenino.

Carla Suárez

Carla Suárez

 Sin grandes estrellas españolas femeninas desde hace más de una década, tras la coincidencia en el tiempo de dos de las mejores jugadores de la historia, Arancha Sánchez y Conchita Martínez, la presencia de Carla es un motivo de ilusión.

 La tenista canaria, que ahora cumple 26 años, siempre ha tenido talento. Esa calidad se ve en el golpe de revés y en su drive cuando lo deja correr. Pero de nada sirve si no está acompañado de buen físico y sobre todo de fuerza mental. Ese factor tan determinante en el tenis y que tan bien representa Rafael Nadal.

 La fuerza mental, la tranquilidad necesaria en los puntos importantes, la sangre fría para definir, la capacidad de olvidar los errores o de mejorar las prestaciones, es un elemento diferencial en los jugadores que son número 1, pero es también algo que muchos tenistas nunca llegan a dominar. En el circuito español hay varios casos de tenistas españoles tan talentosos o más que Nadal, que no obstante no han ganado ni una cuarta parte de sus títulos.

 Ahora, tras una temporada brillante, a Carla Suárez le llega una oportunidad de oro de aumentar su confianza en su tenis y de paso ganar un título. La madurez tiene mucho que ver en esta temporada. Con 26 años se puede caer en la irrelevancia pero también aprender de los errores y disfrutar del tenis. Eso parece estar haciendo esta pequeña tenista española que destila calidad por los cuatro costados, pero que necesita la confianza que da el éxito y los títulos.