Neymar como icono publicitario

Desde que Ronaldinho optó por el retiro voluntario en su último año en el Barcelona, perdiendo la motivación por seguir siendo el número 1, no ha surgido una verdadera estrella brasileña. La baja forma del gaucho coincidió también con los últimos años del mejor Kaká y con la fuga de estrellas brasileñas a su país en busca de un clima más afectuoso y con menos presión que en Europa.

Por eso, ahora se entiende la insistencia de casi todos en seguir avivando el culebrón Neymar. El jugador brasileño que es ya un icono publicitario en su país pero todavía le falta ese salto a Europa para consagrarse y convertirse en una estrella mundial, aparece día sí y día también relacionado con los dos grandes del fútbol mundial en este momento, Real Madrid y Barcelona.

Ambos equipos parecen sin embargo poco apropiados para un jugador que reclama exclusivo protagonismo. Su potencial, sin embargo, nos habla de un jugador rentable tanto deportivamente como económicamente y quizá eso pueda explicar un posible interés de Madrid, Barcelona o cualquier otro club grande. La adquisición de jugadores hoy en día no puede contemplarse solamente desde el punto de vista deportivo. Un jugador es ante todo una imagen, la proyección de una personalidad determinada que va asociado también a su juego.

Neymar con la camiseta de Brasil

Neymar con la camiseta de Brasil

Por eso hay futbolistas más rentables que otros. Ello explica por ejemplo que Kaká siga teniendo un gran mercado en China y en Asia. Su personalidad y su liderazgo en el milán se trasladó a su imagen exterior junto con una personalidad muy definida como chico bueno que no ha roto un plato .Los grandes cracks publicitarios tienen una imagen especial que trasmite un valor determinado o un sentimiento. Ronaldihno trasmitía felicidad, Bechkam glamour y Zidane elegancia,  por citar a alguno con las características muy definidas.

Neymar trasmite otra cosa, algo de rebeldía, originalidad por su cresta, descaro y un compendio de cualidades cuya máxima ventaja para el equipo que le compre es en realidad la necesidad de cubrir una vacante, ni más ni menos que la de estrella mundial del país más importante del mundo futbolísticamente hablando, Brasil. Por tanto a ese interés futbolístico que despierta el jugador se le suma un interés puramente comercial, proveniente de la capacidad económica de Brasil.

El país sudamericano cuenta con una población de casi 200 millones de habitantes, un PIB que es el séptimo del mundo, subiendo paulatinamente, y un potencial económico tan grande que ahora mismo no hay empresa importante en el mundo que no quiera estar presente en el país. Con inmensos recursos naturales en una  superficie gigantesca donde no falta el petróleo y grandes urbes y estados, el país está invirtiendo en obras públicas para modernizar sus infraestructuras y para atraer al mayor número de empresas.A todo ello se le suma la próxima celebración de dos eventos claves, el mundial de fútbol y las olimpiadas, que convertirán a Brasil en un destino turístico de primer orden, pero sobre todo en el principal foco de atención deportivo del mundo.

Es aquí donde la figura de Neymar, como máximo icono futbolístico (y por tanto deportivo) de Brasil se convierte en un activo que multiplica su posible valor netamente deportivo.Considerando su valor deportivo, Neymar es como mínimo un jugador especial, capaz de debutar con 16 años y convertirse al año siguiente en el mejor jugador de la liga, repitiendo el siguiente año(mejor jugador paulista). Asimismo sus 66 goles en tres temporadas hablan de un jugador efectivo al que se le suma la espectacularidad de sus regates.

Si estos no son motivos suficientes, hay que sumarle su atractivo para atraer contratos publicitarios. Capaz de atraer a marcas tan dispares como  Nextel, Panasonic, Red Bull, Baruel y Nike en mercados como la telefonía, televisiones, bebidas, desodorantes y ropa deportiva, Neymar es el futbolista más rentable de Brasil, en términos comerciales, y, también uno de los más importantes del mundo.Con un país necesitado de una imagen futbolística, las empresas hacen cola para negociar con Neymar suculentos contratos. Además, el astro brasileiro cuenta con la colaboración de Ronaldo Nazario, otro ex icono mundial.

Algunos de estos argumentos estarán pasando por las cabezas de Rosell y Florentino, ambos empresarios de éxito, conocedores de la importancia de estar presente en un mercado como el brasileño. Su fichaje aumentaría más aún la capacidad publicitaria del jugador, creándose una simbiosis que se trasladaría a los derechos de imagen (50 % para cada uno) y que supondría que cada vez que el jugador apareciese en los medios brasileños se asociase su cara con la del club que le compre.Y esto, en un país como Brasil que será pronto el centro del universo deportivo significan muchos millones de euros.