La historia del modelo futbolístico del Barcelona

Una semana después todavía habrá alguno que saque la pintoresca manita. Las derrotas tan abultadas como la del lunes pasado y en general los títulos perdidos a veces nublan la vista. Da la sensación de que el Barcelona ha inventado el fútbol y la filosofía del “tiki-taka”, que no deja de ser más que el fútbol de toque, más rápido o más lento aplicado al fútbol moderno. Es la misma filosofía pero con distinto entrenador con la que acabó fracasando el Barcelona ante un Madrid menor, entrenado primero por Capello y después por Shuster. Y sin embargo, parece el fin de los tiempos para muchos madridistas y el dominio eterno para muchos barcelonistas.

Al igual que el naufragio durante muchos años a costa del Madrid de los galácticos esto no es más que un ciclo que pasará y no el fin. Pero empecemos por el principio.

A finales de los años ochenta el Real Madrid era el gran dominador del fútbol español, como lo ha sido históricamente por otra parte. Fruto de aquello nació una generación de fabulosos futbolistas, la Quinta del Buitre, acompañada por una serie de no menos fabulosos jugadores. Juntos llevarían al Real Madrid a ganar cinco ligas consecutivas. Por aquel entonces Cruyff intentaba buscar un modelo futbolístico y lo encontró en la escuela holandesa, de donde procedía, con el fútbol de toque, que implantó en el Barcelona.

De ahí nació el “Dream Team” que se aprovechó de las circunstancias para crearse un hueco en la historia. Aquel equipo, contrariamente a lo que pueda parecer no fue un equipo dominador y apabullante. De hecho ganó tres de las cuatro ligas en el último partido. Dos al Real Madrid con un pletórico Tenerife, bien primado, y otra al Deportivo de la Coruña con un Djukic muerto de miedo en el penalty más importante de su carrera. Por cierto, en el primer caso Milla confesó que le llamó un excompañero del Barsa para que se dejase perder, pero eso es otra historia.

Aquel Dream Team tuvo su apogeo con la consecución de su primera Copa de Europa ,que pondría fin a su sequía, y con el 5-0 al Real Madrid con la inolvidable (sobre todo para Alkorta)cola de vaca de Romario. Y sin embargo, no duró mucho más porque al año siguiente el equipo blanco, de la mano de Valdano se encargó de devolver el 5-0 y cerrar las heridas. Se cerraba el ciclo del Dream Team. Al año siguiente aparecería el efímero Atlético del doblete a modo de punto de inflexión, y después el Real Madrid de Capello que sentaría las bases para el posterior dominio europeo de los blancos.

Después de Crufyy(1988-1996) el Barcelona sufrió una travesía por el desierto que le llevó a cambiar muchas veces de entrenadores con la única excepción de Van Gaal que estuvo tres años para tratar de recuperar una filosofía perdida. Logró el polémico técnico holandes ganar dos ligas consecutivas, hasta que se topó con el Deportivo de la Coruña en la temporada 1999/2000. Por el camino, antes pasó Rexach, el bueno de Bobby Robson con el mejor Ronaldo, y después Serra Ferrer, de nuevo Rexach y Van Gaal e incluso Radomir Antic.

Mientras el Barcelona no sabía a lo que jugaba, el Real Madrid dominaba Europa con tres Copas de Europa y con la sensación de ser superior al resto. Aquel periodo dominado por el equipo blanco se caracterizó por el intento del club blaugrana de copiar el modelo de Florentino Pérez.

En aquellos tiempos el Barcelona estaba en un proceso de reconversión total, hundido por la nefasta gestión de Gaspart y sin rumbo. Su modelo era el único posible, el Madrid de los galácticos. Tanto es así que Laporta intentó fichar a Beckham como piedra angular de su proyecto. En la otra candidatura estaba Bassat y se hablaba de jugadores como Ayala y Aimar.

Ni había cantera ni se la esperaba, solamente jugadores como Xavi o Puyol que habían fracasado ante los galácticos. El Barcelona estaba casi en quiebra y prácticamente le era imposible cerrar grandes fichajes.

Ganó Laporta, más por el efecto Beckham que otra cosa. A cambio trajo a Ronaldinho, un poco de rebote. En gran parte porque el real Madrid no lo firmó y lo dejó para el año siguiente. Se fichó a  Rijkaard tras rechazar entre otros Hidink al Barcelona, y a una serie de jugadores menores como Quaresmas, Luis García o Rustu, además de al nombrado Ronaldihno y Márquez.

El Barça deambulaba por media tabla, a la deriva. Sin dinero, tampoco les resultaba fácil fichar a jugadores. Con Queiroz al mando de los once galácticos  el Real Madrid ganó por primera vez en muchos años en el Camp Nou por 1-2, con el típico fútbol sobrado de aquel equipo que podría haber logrado el triple de títulos.

Y llegó Navidad, con el Barcelona deseoso de parecerse, aunque fuese un poco, a aquel Madrid con sus 3 Copas de Europa en cinco años, sus giras asiáticas y sus múltiples galácticos. Un club blaugrana enfrascado en el debate estéril Cruyfista-Nuñista (que por cierto despertaba Laporta por su pasado al frente de L’Elefant Blau).  Con Rijkaard más fuera que dentro, solamente faltaba el dinero para su finiquito. Un dinero que escaseaba y que se invirtió en un defenestrado y polémico  Davids. Tenía pre-contrato con el Inter, la Juve se enfadó y lo desterró al Barça en enero. Laporta lo vendió como un fichaje galáctico (que era lo que se llevaba, una vez más) pero todos sabían que era un cedido, que en Junio ya no estaría. El Barcelona estaba en caída libre y el modelo era el Real Madrid. La prensa deportiva del Barcelona se rendía ante Florentino y compañía, y veían en su modelo la mediocridad.

Para colocar la pieza “Davids”, por ser el fichaje, por orden directa del de arriba, Rijkaard se tuvo que inventar (más bien recuperar) la moda del 4-3-3. Un esquema bonito y eficaz pero por el motivo que sea olvidado, por lo menos en España y por lo menos en aquellos años. Alrededor de ese esquema el Barça empezó a funcionar. Se aprovechó el equipo azulgrana de la inercia positiva, coincidiendo además con el declive madridista, producto de la relajación y la baja motivación de muchos jugadores. El certificado de defunción del Madrid galáctico sería el 25 de abril de 2004 con la victoria del Barcelona por 1-2 en el Bernabeu. Se hallaba el club blanco ya comatoso tras perder la final de la Copa del Rey y ser eliminado contra pronóstico por el Mónaco en cuartos.

Se fue Davids pero llegaron Deco, Giuly y Etoo principalmente. Este último, al igual que Ronaldihno que ya estaba fichado, el segundo gran error de Florentino, que daría no solo aire sino fuerza al Barcelona. Dos errores que reforzaron al rival, ¿qué habría sido de aquel Barcelona sin Ronaldhino y Etoo?

Llegaron las dos ligas y la segunda Copa de Europa para el Barcelona, coincidiendo con el mayor declive del Real Madrid en mucho tiempo. Durante aquel periodo el Real Madrid perdió el norte, incapaz de competir en Europa, viendo como su rival se llevaba todas las portadas.

Y a pesar de todo, el Madrid volvió a ganar dos ligas con un Barcelona que se hallaba cinco años después de la llegada de Laporta en una total fractura social. Fue un ciclo el del Barcelona intenso pero breve, lo cuál aprovechó el Real Madrid, siempre competitivo, para asomar la cabeza. Lo hizo solamente a nivel doméstico aunque parece como si la tierra se hubiese tragado dos ligas muy meritorias contra el mejor equipo europeo de entonces.

De aquella época data la moción de censura, las juergas de Ronaldihno y las dudas despertadas por Rijkaard, ya más fuera que dentro. Se barajó el nombre de Mourihno y de muchos otros, y finalmente casi de rebote se optó por Guardiola que había hecho una única pero magnífica temporada con el filial. De su mano llegarían Busquets, Pedrito y Pique, ademas de otros no canteranos como Alves, Keita y varios más.

El resto de la historia ya la sabemos porque es realmente cercana: cuatro penalties no pitados al Chelsea, un Madrid nuevamente a la deriva comandado por Guti y Raúl, y el resugirmiento propagandístico de Laporta y el més que un club gracias al famoso sextete.

Fruto de aquella propaganda surgió recientemente el recibimiento de Rosell a Florentino: “Bienvenido a mi país”. Resulta que el Real Madrid creía que jugaba un partido de liga y se encontró con un duelo internacional, con un ambiente como si fuese un Serbia-Croacia antes de la independencia. Lo peor es que el Madrid no lo sabía y pensaban que era un bolo de verano.

Cayeron cinco goles como cinco soles y el mundo se paralizó. El madridismo se hundió. No solamente había perdido el discurso propagandístico si no también el futbolístico. Según el primero, el Madrid representa la chulería y la prepotencia y la compra con talonario, mientras que el Barcelona es como el Getafe y humildemente saca a jugadores de la cantera. Además, como muchos son jugadores de la selección no son criticables, ni tampoco Guardiola, un ejemplo de humildad y saber estar. Por el camino nos perdimos sus expulsiones como jugador, su dopaje, sus protestas y actitud agresiva en el campo, y todos eses pequeños gestos imperceptibles, según parece para la prensa.

Futbolísticamente también se perdió el discurso. Se debería haber perdido un partido pero parece que en realidad había un modelo en juego. El único modelo posible, el modelo del Barcelona. El mismo modelo que les ha dado éxitos y fracasos a partes iguales. El mismo modelo que fracasó con estrépito ante el modelo de los galácticos y el mismo modelo que parece que es ahora dogma de fe.

Debate en torno al balón de oro

El debate sobre el balón de oro está más de actualidad que nunca en nuestro país, gracias al último mundial conseguido. Muchos son los que consideran que tras haber ganado un mundial es realmente difícil que uno de nuestros jugadores españoles, ya sea Villa, Iniesta o Xavi, no se haga con el prestigioso premio.

Conviene en primer lugar aclarar los criterios que según el artículo 9 del reglamento del trofeo se establecen para votar al ganador: resultados individuales y colectivos durante el año en consideración;la clase del jugador (talento más juego limpio);su carrera profesional y la personalidad y carisma que posee.

Se trata por tanto de una variada gama de características que no valoran solamente el rendimiento deportivo. Si bien es cierto que históricamente el desempeño futbolístico del jugador en cuestión es determinante, y que no deja de ser un premio al mejor futbolista. Sin embargo, se tienen en consideración aspectos como el carisma del jugador.

No es de extrañar por tanto, que la mayoría de grandes talentos de la historia hayan recibido un balón de oro o varios: Kopa, Di Stefano, Luis Suarez, Eusebio, Cruyff, Beckenbauer, Platini, Van Basten, Messi o Cristiano Ronaldo. Todos ellos jugadores que han marcado épocas en sus respectivos equipos o selecciones.

Porque si algo está claro a la hora de elegir al galardonado es que es fundamental que su equipo o su selección haya desempeñado un gran papel. Por eso, en los últimos tiempos el ganador suele ser del campeón del mundial o del campeón de Europa. Así Zidane, tras el mundial del 98, Ronaldo tras el mundial de 2002 o el curioso caso de Cannavaro, tras el de 2006 ganaron el balón de oro.

Durante los años en los que no hay mundial se valora como trofeo clave la Champion League, aunque no pueden pasar desapercibidos otros torneos como la Eurocopa.

Con la excepción del ya citado Cannavaro y de Matias Sammer (en el 96) el resto de galardonados durante los últimos 20 años han sido jugadores dominantes. Jugadores absolutamente determinantes por goles, asistencias e influencia en el equipo. En los últimos años con Messi, Cristiano y Kaká cuando sus equipos ganaron sus respectivas copas de Europa, pero en años anteriores con jugadores como Ronaldihno, Rivaldo, Ronaldo, Zidane, Stoickvoc o Baggio.

Por el camino se dieron balones de oro a jugadores menos glamourosos y en mi opinión con menos influencia mundial que los citados cracks, como Owen, Schvechenko o Weah. Grandes jugadores sí, pero menos importantes.

Y ahora nos encontramos con un amplio abanico de jugadores sin tener uno predominante. Quitando a Messi que es el más dominante pero que al no haber ganado ni Copa de Europa ni Mundial quedaría descartado, el resto de jugadores seleccionables y posibles candidatos son grandes jugadores pero no el tipo de cracks mundiales que habitualmente representan el balón de oro. Los españoles Xavi, Villa o Iniesta y los holandeses Robben o Sneijder deberían ser candidatos ,al menos por triunfos colectivos y por rendimiento individual. Paradigmático es el caso de Sneijder que lo ganó todo con el Inter de Milán siendo él el motor, llegando también a la final del Mundial. De Robben se podría decir lo mismo, aunque le ha faltado levantar un gran título.

En el caso de los españoles, su desempeño colectivo se basa sobre todo en un gran mundial. Como pilares de la selección española, se podría decir que sin su concurso habría sido muy difícil levantar la copa. Y sin embargo, son solamente 7 partidos, ¿se puede otorgar un balón de oro por 7 grandes partidos?

En el caso de Iniesta por ejemplo, su desempeño a lo largo del año, con el Barcelona, ha sido más bien pobre. En liga marcó un gol y dio apenas 5 asistencias. En la champion aportó una asistencia y en al Copa del Rey solamente 2. Números sin duda pobres para el que debería ser un crack mundial. Sin ir mas lejos, el criticado Kaká ha logrado en total más de 9 goles y otras tantas asistencias. Es cierto que la influencia de un jugador va más allá de los goles y asistencias, pero si hablamos de un balón de oro su desempeño tiene que abarcar este campo, sin duda. Marcó en el mundial eso si dos goles, uno de ellos clave.

Con Xavi es distinto, hablamos de un jugador que es motor en todos sus equipos. En el Barcelona es el jugador clave, habiendo repartido este año 14 asistencias y marcado 3 goles.Pero más allá de los números, Xavi ha jugado prácticamente todos los partidos, siendo en muchos de ellos el mejor del equipo. En el mundial su rendimiento ha sido similar.

Y si hablamos de Villa, hablamos de un goleador, clave para que España alcanzase la final del mundial. En la liga, hizo del Valencia un equipo competitivo gracias a sus goles.

Así pues, descartaría de pleno a Iniesta puesto que solamente ha destacado en el mundial. La última vez que ocurrió algo parecido fue con Ronaldo. Este se presentó en el mundial después de un año lesionado, con un claro sobrepeso. Y sin embargo marcó siete goles para convertir a su Brasil en campeona. Aqui está claro que se valoró el carisma de Ronaldo y su carrera. Algo que por desgracia no tiene Iniesta.

En definitiva, si ha de haber un balón de oro con los criterios actuales, debería ser uno de los holandeses o Xavi. También metería en el cuarteto a Messi, por su rendimiento antes del mundial y después. Pero claro, si nos ceñimos a los criterios del trofeo, por cierto, ahora fusionado con el Fifa World player, quizá no deberíamos incluirle.

Como toda valoración con cierta subjetividad es difícil decidir uno. ¿Mi valoración? Yo lo dejaría en blanco…