Diana Nyad: un sueño extremo

Esta es la historia de cómo la mente puede vencer al cuerpo, aún en las condiciones más inverosímiles. La evidencia de que el cuerpo no es más que un mecanismo que funciona por mandato de nuestra mente. Y sobre todo, la prueba más clara que he conocido, hasta ahora, del poder casi ilimitado de la fuerza de voluntad.

¿No lo crees? Imagínate a una señora de 64 años en el mar. Y a continuación piensa en nadar durante más de 50 horas una distancia de 180 kilómetros. Une ambos hechos y tendrás la historia de Diana Nyad, una estadounidense que con esa edad cumplió semejante reto.

Esta es la historia de una persona que tenía un sueño y que a pesar de haberlo intentando múltiples veces, continuó hasta lograrlo, incluso en condiciones más adversas que la primera vez.  Dicho reto, no había sido capaz de lograrlo 33 años antes, cuando se dedicaba profesionalmente a la natación y  tenía 29 años.

La Diana Nyad que logró semejante hazaña no era en absoluto más fuerte ni tenía más capacidad física que otras muchas nadadoras más jóvenes y preparads. Ni siquiera era más fuerte que su  versión oven. Pero si era más capaz, más atrevida y voluntariosa, multiplicando su fuerza casi hasta el infinito.

Después de conocer en detalle esta historia me di cuenta de que el  principal problema a la hora de resolver un reto físico es mental. Hay que empezar por la cabeza, por fortalecer la mente para ser capaz de lograr cualquier objetivo.

Diana Nyad se convirtió en la primera persona en nadar de Cuba a Florida sin una jaula anti tiburones y sobre todo con la edad mencionada, muy lejos de la plenitud física.

Llama aún más la atención que lo hizo en su quinto intento, tras cuatro intentos en los que no fue capaz de completar el recorrido por múltiples motivos, principalmente agotamiento físico y mordeduras.

Esta es la historia de una persona que se propuso un objetivo realmente ambicioso, y que ella sola, contra la opinión de todos sus amigos, familiares y expertos de cualquier tipo, decidió intentarlo una y otra vez hasta que lo consiguió. Merece la pena ver el documental para entender mejor la hazaña. El documental narra, no obstante, el capítulo no de cuando logró el objetivo sino de cuando no fue capaz. Aquello no fue el fracaso, solo un desenlace más hasta el éxito final.

Yo me quedo con una reflexión que me llamó la atención: le preguntaron que cómo lo había hecho y dijo que ella se concentraba primero en una brazada y luego en otra. Y así durante 50 horas.