Las declaraciones de Benítez

Rafael Benítez dando instrucciones

Rafael Benítez dando instrucciones

Benítez ha provocado un pequeño terremoto realizando unas declaraciones en la prensa inglesa que no dejan a nadie en buen lugar. El primero a él, que pocas semanas después de ser destituido carga contra el presidente del Real Madrid, tenga o no razón. Y en segundo lugar al propio presidente si es cierto lo que comenta Benítez, que todos sabemos que es así.

«No es fácil ser el entrenador del Real Madrid. La presión es muy grande, y si analizas, por ahí han pasado Camacho, Del Bosque, Pellegrini, Mourinho o Ancelotti. Cuando hay una mal resultado la directiva se pone muy nerviosa y siempre exigen responsabilidades sin analizar la situación, no miran lo que ha ocurrido en el pasado».

«Lo lógico es esperar un tiempo y ver si se consigue evolucionar, pero no hay paciencia, entonces los aficionados se ponen nerviosos y deciden cambiar al entrenador».

Los jugadores, los eternos inocentes, deberían haber quedado retratados hace mucho pero curiosamente siempre se libran. Parecen solamente responsables de las  las victorias pero no de las derrotas. Desde hace mucho tiempo, los jugadores son los verdaderos dueños del club. Se ha perdido el concepto de antaño que bien representaron jugadores como Santillana, que dice en una entrevista reciente cosas como esta:

«El jugador que se saltaba alguna de sus normas, deportiva o personal, sabía que iba a ser sancionado con una multa o se le apartaba del equipo»

Lo cierto es que lo que plantea Benítez ha intentado mantener esa disciplina y espíritu, sin éxito, y además apunta  la necesidad de estabilidad en un club como el Real Madrid. Si analizamos como dice Benítez al Real Madrid y al Barcelona de los últimos 12 años la diferencia es muy grande.

A nivel de entrenadores, por ejemplo, el Barcelona ha tenido 3 entrenadores del mismo corte en 12 años: Rijkaard, Guardiola y Luis Enrique, con el inefable Tata y Tito entre medias. El Real Madrid 12 en 12 años, Camacho,García Remon, Luxemburgo, López Caro, Capello, Shuster, Juande Ramos, Pelegrini, Mourinho, Ancelotti, Benítez y Zidane.

El punto de inflexión para Florentino lo supuso el año de Queiroz. El 17 de marzo el Real Madrid perdió su segunda final consecutiva de la Copa del Rey. El año anterior había sido el centenariazo contra el Deportivo de la Coruña y ese se perdió en la prórroga contra el Zaragoza. Luego ya llegaría la derrota contra el Mónaco y a partir de ahí se fraguó el despedido de Queiroz y una larga sucesión de entrenadores que todavía hoy continua.

Lo de Queiroz, que por cierto practicó en la primera mitad del año el mejor fútbol del Real Madrid que recuerdo (como el Madrid de las 26 victorias), fue en la temporada 2003-2004. Eso coincide, si no me equivoco con la llegada de Laporta y Rijkaard. Uno puso los mimbres institucionales, apoyando a la Federación, mejorando relaciones y presionando a los árbitros, y el otro puso las bases de este Barcelona, deportivamente hablando.

El Real Madrid es hoy un impresionante galeón, equipado con la mejor artillería, a la deriva, sin capitán y dependiente de como sople el viento. Florentino Pérez bien haría en repasar su pasado y sus errores, en ver los aciertos de su gran rival y en mirar en su sección de baloncesto.

James se apunta a la rebelión de la plantilla

James, seguramente el mejor jugador de la plantilla del Real Madrid y uno de los jugadores con más futuro, se ha unido a la moda de las declaraciones poniendo en duda al entrenador, iniciada por Ramos.

James Rodríguez con la selección de Colombia

james tras marcar un gol durante el mundial de Brasil

A eso hay que añadir que Cristiano Ronaldo ha decidido realizar una serie de declaraciones poniendo en duda su futuro, con la inestabilidad que este tipo de afirmaciones suele provocar en un club como el Real Madrid.

Y si James, Ramos y Cristiano Ronaldo no están contentos con el devenir del equipo, es fácil que otros les sigan los pasos. Es lo que ocurre cuando los capitanes en vez de liderar el equipo con declaraciones correctas lo hacen al revés.

Hasta hace poco considera a James uno de los «listos» del equipo; uno de esos jugadores de equipo, que acataban las decisiones del entrenador y luchaban por ser mejores y por ganarse al entrenador, respetando las normas. Con estas declaraciones, James demuestra ser lo suficientemente listo como para haber aprendido como funciona el vestuario del Real Madrid y sus resortes para presionar, y lo suficientemente tonto como para ayudar a arruinar un nuevo proyecto del equipo

El entrenador del Real Madrid, Rafa Benítez es quien manda sobre la alineación, el máximo responsable de sus resultados y la máxima autoridad, nos guste o no. Y por tanto, poner en duda sus decisiones equivale a poner en duda lo más básico del club.

Es absolutamente impensable alguna de estas declaraciones en tiempos de Don Santiago Bernabeu. Y en caso de haberse producido, el resultado habría sido muy distinto,como se observa en este artículo.  Ninguno de estos jugadores, ni de otros que anteriormente osaron levantar la voz contra su club, presidente, afición o entrenador, seguiría en el equipo.

Dicho esto, para mí James tiene que ser titular siempre. Me parece desde el primer día que llegó un jugador espectacular. Pero ese error de Benítez no lo puede juzgar ni el propio jugador ni ningún otro de la plantilla. Lo juzgará en todo caso el presidente o los resultados.

De lo contrario, el equipo se convierte en lo que ya es, una jaula de grillos donde todos opinan en público, poniendo en duda al entrenador, al médico o a quien sea.

Otra vez Ramos: recado a Benítez

Parece que algunos todavía no entienden el refrán que dice que donde manda capitán no manda marinero. Esa máxima que también tiene que aplicarse en el fútbol parece que no aplica para Ramos. El central sevillista sale una y otra vez a la prensa para hablar y contestar públicamente a sus entrenadores o al presidente si hace falta. Es una constante que se viene repitiendo.

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No es un hecho cualquiera y por ahí se empiezan las crisis porque menoscaban la autoridad del entrenador. Ya pasó con Mourinho, pasó con Ancelotti al que defendió el de Camas y acaba de pasar con Benítez.

Las palabras de Ramos: “Es un fallo de infantiles, pero no me quita el sueño. Benítez lo que me tenga que decir me lo dirá a la cara cuando me vea. No me preocupa ni me molesta. Todos cometemos errores y no los hacemos queriendo. Igual que se habla de mi error, se hablará de los cambios…”

Parece lógico que el entrenador haga reproches a sus jugadores, en púbico o en privado, pero es su labor el asegurarse el buen rendimiento de la plantilla. En ese contexto se explican sus críticas hacia Ramos, que dicho sea de paso cometió un terrible error en el penalti. La excusa de haber jugado infiltrado no le protege. Su misión no es jugar, sino jugar de manera excelente, acorde al salario que cobra como superestrella.

Y por supuesto, su función no es en ningún caso hablar de si los cambios fueron o no apropiados. En ninguna empresa los subordinados critican a sus jefes y cuando lo hacen hay o al menos debe haber consecuencias.

Resulta del todo intolerable que Ramos se escude de sus errores criticando los errores de Benítez. Eso sería como si Benítez justificase su derrota alegando que Florentino no le trajo a un delantero o a un medio.

Cada vez vemos a un Ramos más prepotente, ejerciendo ese caciquismo que tan bien conocen muchos madridistas. La renovación parece haber reforzado aún más su estatus. A partir de ahora cada error suyo se compensará con sus aciertos pasados. Si además de su flojo rendimiento en el campo se suma su pésimo comportamiento fuera del campo, tenemos el cocktail perfecto para que acabe implosionando el vestuario y Benítez con él.

Mi solución, cortar por lo sano. Banquillo para Ramos, reprimenda privada y/o pública y empezar a peinar el mercado en busca de un central. A la siguiente de Ramos se le pone a la venta públicamente y se ofrece al mejor postor.

Días revueltos en Can Barsa

Resulta extraño ver como el Real Madrid parece vivir una Luna de Miel, con sus fichajes jóvenes y españoles, sus ventas razonables y bien gestionadas (Albiol y Callejón), su nuevo entrenador, Anchelotti, con su pupilo, Zidane, por todos respetado. En la otra acera, las noticias parecen las contrarias. El yin y el yan, uno de los dos clubes ha de ir muy bien para que el otro esté muy mal.

Como si se hubiesen cambiado las tornas de pronto, lo que antes era blanco como la nieve en Barcelona ahora es negro azabache. Sí, el Barcelona se hizo con los servicios de Neymar, un gran jugador, posible estrella mundial, pero ese en realidad ha sembrado tantas esperanzas como dudas. No deja de ser un jugador particular y a nadie se le escapa que su relación con Messi es clave para el rendimiento de ambos. Declaraciones como la de Rosell diciendo que en el corral solo hay un gallo y es Messi, no creo que le sienten bien al fichaje más caro de la historia del Barcelona, acostumbrado a ser el centro de todos los elogios en su país.

Pero eso, todavía no es un problema y estamos ante especulaciones. Lo que si parece haber explotado definitivamente es el enfrentamiento a tres bandas entre Rosell, Tito y Guardiola. Este último, desde Alemania, parece no olvidar su difícil salida del club y los otros dos también se defienden con declaraciones cruzadas. El título de liga suavizó la llegada de Tito que sin embargo perdió gran parte del crédito con la traumática goleada ante el Bayer de Munich. El mismo equipo que ahora entrena Guardiola y que además le ha robado a su perla, Thiago Alcántara, el canterano mejor posicionado para ser titular en un futuro Barcelona. Sin él, con las cesiones de Rafinha al Celta y las ventas de varios canteranos no parece ya tan evidente la apuesta por la cantera.

Aunque en el Barcelona siempre hubo una mezcla entre cantera y cartera, más de lo segundo a la vista de los sueldos estratosféricos de sus jugadores y de los fichajes caros y en muchos casos no suficientemente amortizados. La recien venta de uno de los fichajes españoles más caros, Villa, que costó 40 millones, por apenas 2 millones con opción a 5, deja de manifiesto una política como mínimo dudoda en cuanto a compras y ventas.

Veremos que sigue en Can Barsa, pero ahora mismo, la presencia de Neymar no garantiza por sí sola que el Barcelona no siga con tremendos problemas defensivos como el año pasado, ni que Puyol y Xavi sigan evidenciando que están al final de su carrera.

Siempre quedará Messi y algo de Iniesta, pero veremos si eso es suficiente para competir con un Real Madrid reforzado, un temible Bayern de Munich y unos pujantes PSG, Manchester United y Juventus.

Mourinho tiene razón

Son de nuevo noticia las declaraciones de Mourihno, pero como siempre muchos la interpretan en sentido negativo. Aprovechando el buen resultado y para evitar el relajo general y que le tachen de ventajista cuando pierde, el portugués al más puro señor lobo, señaló algunos aspectos del partido que no le gustaron. No relacionados con su equipo ni con el marcador porque el Madrid volvió a desplegar un juego casi perfecto, sino alrededor de otros asuntos, no menos importantes como el árbitro o la afición.

Lo que dijo Mourihno es lo que pensamos casi todos, pero que nunca transmite la prensa: la afición del Real Madrid, aquella que va al Bernabeu como socio o aficionado no anima. Es un hecho que se viene repitiendo desde hace ya muchos años. Como si de un teatro o una ópera se tratase, el Bernabeu espera la llegada de los goles para aplaudir si es pertinente, no interaccionando en ningún caso con el equipo. Como si la manida frase de la afición como jugador número 12 no fuese con ellos, el Bernabeu parece ajeno a la necesidad de todo futbolista y deportista de ser animado por su público. Para el que ha vivido esta situación, resulta determinante el apoyo o crítica de su equipo. Una u otra actitud puede determinar el resultado de un partido.

Por supuesto que el Madrid no podía depender ayer de la afición para ganar a un flojo Osasuna, pero sí es posible que esa ayuda sea necesaria para esos partidos. Y eso es justamente lo que señala Mourinho: se necesita al público. No es ya animar, sino incluso evitar pitar a un equipo que viene demostrando un desempeño extraordinario.

Pero parece que a muchos les molesta que Mourinho diga las verdades. Como al gordo que no le gusta que le digan que come mucho o que debe hacer ejercicio, todos esos críticos son incapaces de ver en las palabras de Mourinho la más absoluta realidad. O quizá si lo vean y sea una forma de atacar al portugues.Lo que yo si tengo claro es que el Bernabeu es uno de los estadios más fríos del mundo, sino el que más, y que su afición no es digna de llamarse como tal. Con contadísimas excepciones, que normalmente coinciden con grandes partidos europeos, he visto al Bernabeu apoyar de verdad a su equipo.

Es triste que tenga que venir Mourihno, nuevamente como poli malo a decir las verdades. La misma verdad que decir que un árbitro no puede tener un criterio distinto que otro ante el mismo hecho. refiriendose al gol logrado por Osasuno que fue el mismo que le anularon al Real Madrid en la Champion League. Mourinho reclama algo tan simple como que se profesionalicen los árbitros y se empiecen a establecer unas reglas de verdad, con idénticos criterios para todos. Pero claro, para eso se requiere gente capacitada y rigurosa y un sistema transparente que castigue o premie a los árbitros en función de su desempeño.

Las reglas, como la de que si te suena el móvil en el vestuario del Madrid se pagan 500 euros, tal y como señaló Mourinho, son las mismas para todos, y no se pueden aplicar a unos si y a otros no. Quizá si todos los profesionales del fútbol tuviese el mismo rigor y capacidad que el señor Mourinho, el fútbol sería diferente y no veríamos por ejemplo como los árbitros siguen sin contar los pasos de las barreras, pudiendo utilizar un método tan simple y tan efectivo como el spray.