La selección española de fútbol

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Desde hace algún tiempo me he venido desconectando de la selección, coincidiendo sobre todo con la época central de Del Bosque, que no fue capaz de aportar casi nada a la selección y si de viciar algunos de los defectos ya existentes, como la permanencia de jugadores ya pasados o de un excesivo uso del toque sin efectividad.

Todo eso se vio reflejado en los dos últimos torneos que jugó España, y no fue hasta que ya era insostenible cuando se decidió el relevo de un seleccionador y de una parte de los jugadores, que ya debían dar paso a nuevas generaciones.

Me sorprendió por ello ver el otro día a una selección de fútbol casi nueva, compuesta por la columna vertebral de una de las mejores sub 21 que hemos tenido, con jugadores como Morata, Thiago, De Egea y Koke. Apenas quedaban Silva y Busquets dentro de las viejas glorias, y la ausencia de Ramos y Piqué nos permitió ver a otros dos centrales, más frescos, menos vistos, como Nacho y Piqué.  Silva será reemplazado tarde o temprano por jugadores como Asensio o quizá Isco o algún otro. Lo de Busquets ya será más difícil porque encontrar un jugador de sus características no es sencillo.

El lateral derecho parece bien cubierto por Carvajal y Vitolo aporta frescura al equipo. Hay más piezas esperando para el futuro como el central del Real Madrid, Vallejo, cedido a un equipo alemán y algún otro jugador de la actual sub21.

Creo que ese es el camino que debe tomar Lopetegui y aunque la alineación del otro día estuviese marcada por las bajas de jugadores como Iniesta, Ramos, Piqué o Diego Costa, debe ser valiente, como lo fue Aragonés en su día, y apostar por los más jóvenes, algunos de ellos ya titulares de sus equipos y otros llamando con fuerza. Ello no quita que pueda apostar por 2 o 3 piezas de veteranos, pero siempre y cuando su nivel sea óptimo y no meramente por su nombre o por su pasado.

SI lo hace así, quizá podamos volver a disfrutar de una selección campeona.

Del Bosque explota contra Casillas

Dice un conocido refrán español, que a todo cerdo le llega su San Martín. En el caso de Casillas, la matanza la ha provocado uno de sus defensores durante los últimos años. El técnico salmantino siempre se posicionó a favor de Casillas en su guerra contra Mourinho y contra el club, y ahora con sus declaraciones le da la puntilla a Casillas.

Del Bosque y Casillas

Del Bosque y Casillas

No quiso o no supo ver el perjuicio tan grande que le provocaba al club, pero también al propio Casillas. El portero, en una burbuja de elogios desde su temprano debut en el Real Madrid, siendo apenas un niño grande, jamás había tenido que soportar las duras críticas, reproches y reprimendas de alguien.

Y por eso cuando llegó Mourinho pasó lo que pasó. Entonces, muchos defendíamos que el técnico portugués hizo aquello por el bien del equipo y no por una vendetta personal contra un jugador. Ahora, a Del Bosque le ha pasado lo mismo. El resultado, un jugador de mucho peso, enfrentado a los técnicos, con la consecuencia que eso tiene.

La gran diferencia es que hoy Casillas ya no tiene el poder que tenía entonces, ni sus palmeros acuden raudos y veloces a su defensa. Por eso, Del Bosque también debiera reflexionar sobre el daño que le hizo al club posicionándose claramente a favor de Casillas, sin valorar si Mourinho tenía o no razón.

Y mientras, Casillas añade otro episodio gris a su triste final. Uno de los grandes jugadores de la historia de España, ve manchado su historial, por su incapaz de asumir sus limitacione y aceptar su suplencia.

Decía Iker  que él no era un galáctico sino de Móstoles. Pues bien, aquello parece que no le sirvió para demostrar una virtud que se le atribuyó mucho, pero de la que en realidad carecía, la humildad, que consiste básicamente en conocer las propias limitaciones y debilidades y actuar de acuerdo a tal conocimiento.

 

La selección vuelve al punto de partida

Cesc

Cesc

La selección española cayó contra Italia, en un mal partido, demostrando que lo de hace dos años en Brasil no fue un accidente. Se llama fin de ciclo y ahora, ya sí, con dos competiciones consecutivas, cayendo en fase de grupos y en octavos, está constatado.

Del Bosque supo en aquel momento lo que era pero, o no lo quiso ver, o lo vio pero no pudo cambiarlo. Lo que necesitaba entonces la selección era una renovación profunda y valiente. Evidentemente Del Bosque no era el adecuado para ello, ni por su carácter, poco arriesgado, ni por la deuda contraída con los jugadores que le habían dado el éxito.

Aún así, se produjo una pequeña renovación, provocada por la jubilación anticipada de la selección de jugadores como Xabi o Puyol, y la posterior de otros como Xavi. Aún así, nunca se acabó de dar el paso definitivo de incorporar a 7 u 8 jugadores nuevos, jóvenes, distintos, con hambre, como titulares con peso, Y ya de paso, cambiar un estilo de juego que tenía sentido con los antiguos jugadores pero no los nuevos.

Y así, hemos visto a la selección no saber muy bien cómo atacar a Italia con un delantero centro puro como Morata, pero sin extremos que le surtiesen de balones. Y hemos visto también a una selección incapaz de defender cuando no tenían el balón, con un medio centro en el que solamente Busquets intentaba realizar una tarea indispensable, con un mediocentro italiano muy activo.

En el banquillo durante gran parte del torneo, jugadores como Thiago, Koke o Lucas Vázquez. Solamente con la entrada de estos, en vez de jugadores como Cesc o Silva, ambos muy grises durante el torneo, habría dado otro aire a la selección.

Bien es cierto que se ha dado entrada a jugadores como De Egea o Morata, ambos todavía necesitados de encontrar su sitio, con claros y oscuros. Bien es cierto que el meta ha cometido varios errores, pero sin duda es el mejor portero de España en este momento, y ya era hora de meterle como titular. Y de Morata todavía se puede esperar mucho más. Pero en todo caso, son dos jugadores que todavía tienen que acoplarse a su sitio en la selección. Y para eso es necesario que otros hagan hueco. Ha costado que lo hiciese Casillas y los delanteros, pero ahora le toca al resto.

Las revoluciones nunca se pueden hacer a medias, y en cierta manera eso ha pretendido Del Bosque, manteniendo el statuo quo a determinados jugadores. Al final, el resultado, es que una selección más joven pero con muchísima hambre, como Italia, nos ha pasado por encima. Mientras nuestros jóvenes se mordían las uñas en el banquillo viendo a los titulares sin resuello, los italianos se sabían más fuertes y rápidos.

La primera parte fue una exhibición de una y otra cosa. Los italianos parecían jugar con dos más, atacando y defendiendo. Y los españoles no sabían ni donde colocarse. En la segunda parte, la selección italiana se echó más atrás, pero haciendo mucho daño a la contra, como en el segundo gol.

Es hora de un nuevo entrenador, y de darle galones a jugadores jóvenes. Toca hacer la revolución que hizo Luis Aragonés y que tantos frutos dio más tarde. De ella se ha beneficiado Del Bosque, que apenas ha sido capaz de introducir cambios sobre aquello, ni en el sistema ni en los jugadores. Pero el tiempo es tozudo, y la fórmula que funcionaba en 2008, ya no vale 8 años después.

El drama de España es que se han desaprovechado dos años enteros, y toca empezar de nuevo. Tras caer en las primeras rondas, toca recomponer esa plantilla. La base de la plantilla, que debería haber sido la de esta Eurocopa, debería estar formada por los campeones de la sub 21 de 2011 y 2013. Especialmente en torno a jugadores como De Egea, Morata, Koke, Thiago y Carvajal. Ellos y otros jóvenes, junto con uno o dos veteranos, serían los titulares de la selección.

Habrá que dar con la tecla adecuada, con un estilo de juego que se adapte con esos jugadores, que necesitarán también confianza hasta desplegar su máxima potencia como equipo. Y eso puede llevar algún tiempo.

Hay cantera sin duda, y habrá más. Pero el tiempo perdido se me antoja crítico, porque mientras otras selecciones se rearmaban, la nuestra no se enteraba de nada, con un entrenador siempre complaciente, como la mayoría de la prensa que todavía guarda su foto con la Copa del Mundo y por supuesto una Federación, incapaz sine die, de llevar la delantera a los acontecimientos.

Cuanto antes se haga mejor. Ya hemos perdido suficiente tiempo entre el mundial de Brasil y el Europeo de Francia. Toca revolución y mejor hoy que mañana.

Unión en torno a Piqué; que no defensa de España

Es curioso como funcionan las cosas en torno a la “roja”, otrora conocida como la selección española. Parece que resulta más fácil defender a un jugador, “uno de los nuestros”, en palabras de Del Bosque, que defender el himno y la bandera de esa misma selección que dicen representar y que tantos éxitos, dinero y prestigio les han dado.

Pique y Del Bosque en rueda de prensa

Pique y Del Bosque en rueda de prensa

Porque no olvidemos que algunos de esos jugadores están en la selección por la repercusión que tiene para sus carreras futbolísticas y por las suculentas primas que conllevan. Si España tuviese el potencial de Chipre o Malta, sería más un inconveniente que una ventaja y habría que ver cuantos renunciaban a sus clubes (que son los que les pagan su alta ficha) por jugar en la selección.

A Piqué no se le pita porque escupiese un día a un tipo, o lanzase una bomba fétida, o dijese no se que de un tal Roldán. Se da por hecho que Piqué es un tipo no muy listo, y gente como él hay en tropel en el fútbol. No, a Piqué se le pita porque no sólo no defendió que no se pitase el himno español, como la mayoría de sus compañeros pusilánimes, con Del Bosque a la cabeza, sino que se le pita porque al contrario, defendió y excusó los pitos, apelando a una libertad de expresión que para millones de españoles es un insulto.

Pero así es nuestra prensa, tan pusilánime como la selección que dicen apoyar, que es incapaz de decir las verdades del barquero y poner los puntos sobre las ies. ¿Por qué se pita a Piqué?, se pregunta Marca, conjeturando con todo menos con la realidad; mientras que As con su sibilino director Relaño defiende a Piqué bajo el argumento de que es mejor para España.

Todos esos que le pitan, que no son los madridistas sino gente de Oviedo o de León, o de Córdoba o de Albacete, de los equipos de su tierra, o no, me da igual, son personas que se sintieron ofendidos con el pitido a su selección y con las palabras justificadoras de Piqué. Las mismas personas que ahora observan como otro que defendió la camiseta como Guardiola, durante 47 partidos, ya no se siente representado, y apoya una causa secesionista y por consecuencia directa, mala para España.

La nuestra es la única selección del mundo en la que es más fácil no defender a la selección que hacerlo. Con Piqué a la cabeza pero con el resto de jugadores, entrenadores, adláteres y periodistas detrás, ninguno parece tener interés en defender a la selección que dicen representar. Si les parece fácil decir que no se debería pitar a Piqué porque es un buen chico y siempre ha defendido a España, ¿no sería aún más fácil decir que no se debería pitar el himno de España porque se ofende a millones de españoles?

La desorientacion de Del Bosque

El seleccionador español ha presentado su lista para el próximo partido del combinado nacional, con nuevas incorporaciones y con la sensación de que no sabe exactamente por qué jugadores apostar.

 Hasta ahora, el salmantino se había encontrado con equipos ya formados. Tanto en el Real Madrid como en la selección, la base del equipo estaba hecha y solamente había que realizar algunos ajustes. Ahora la situación es completamente distinta, con una generación de jugadores, bien retirada o bien ya demasiado veterana y sin una estructura clara de equipo.

 No solamente hay que cambiar las piezas del equipo sino también el estilo, asociado sin duda a las características de los nuevos jugadores que van entrando. En ese dilema está Del Bosque, que quiere mantener el estilo anterior aunque no tenga los mismos jugadores pero a la vez quiero renovar la selección.

 Lo primero que debería decidir es si va a llevar a los jugadores en función de su estado de forma o de sus servicios prestados. E incluso en función de sus fobias o filias. La presencia de suplentes actuales en sus equipos como Piqué, Bartra o Pedro o la más aún de Morata, suplente de otro delantero español, Llorente, que ni va convocado es sorprendente. Habría que saber si el seleccionador considera a esos jugadores como claves jueguen o no en sus equipos, si es una convocatoria puntual o si son jugadores consustanciales al esquema del equipo…

 Aparecen otros jugadores jóvenes como Isco, Alcácer o Camacho,que deberán ir consolidándose y meritorios como Callejón, Nolito o Raúl García.

 Insisto en que el marqués debe saber si quiere un equipo de meritorios, es decir, jugadores que estén en buena forma, de fieles escuderos o una mezcla pero siempre en función del estilo que quiera implantar.

 Sin Silva o Iniesta parece más fácil apostar por novedades. También es cierto que en esa selección cabrían jugadores que en un futuro cercano deben ser piezas fundamentales como Jesé, Javi Martinez o Thiago. Sus lesiones no han ayudado al seleccionador precisamente.

En juego está la clasificación para el próximo europeo.

La continuidad de Del Bosque

“Han podido mas seis años anteriores que dos malos partidos”. Con este argumento principal nos anuncia Del Bosque que permanece en el cargo.

Por el camino una falta total de autocrítica, incapaz de haber entendido la realidad de una selección, que no es que jugase mal, sino que estaba completamente caduca, precisamente porque el seleccionador no fue capaz de incorporar los elementos necesarios de frescura.

No fueron dos malos partidos, sino una goleada estrepitosa, la impotentia total contra Chile y la eliminación en primera ronda del mundial. Con esos mismos ingredientes, el seleccionador italiano, Prandelli, y el presidente de la federación, han dimitido. Y si atendemos a ese mismo argumentario, Scolari podría decir que un mal partido no justifica la dimisión tras otros buenos 4 partidos…

La realidad es que Del Bosque no se, como no se ha ido en todos estos años Villar. Ninguno es capaz de asumir su parte de responsabilidad.

Eso sí, ahora descubriremos la verdadera capacidad del técnico salmantino. Ahora veremos sus dotes de constructor de equipos. Tiene que renovar completamente a la selección, ser capaz de integrar a los jóvenes y de jubilar a los veteranos. Aunque según lo visto en su última comparecencia pública no es partidario de grandes revoluciones.

El próximo Europeo será su examen.

Crónica de una eliminación anunciada

No fuimos pocos los que empezamos a ver hace tiempo cierta decadencia en la selección. La Copa Confederaciones, pero también muchos partidos amistosos y sobre todo el día a día, nos hicieron pensar que determinados jugadores habían acabado su ciclo. Por eso, advertimos que la convocatoria era demasiado complaciente. Jugadores como Xavi, Villa o Casillas, representantes de éxitos anteriores pero ya amortizados, comandaban esta selección. Fuera de la lista se quedaban casi todos los sub 21, campeones hace poco y una serie de jugadores como Gabi o Llorente que habían hecho méritos suficientes para ir con la selección.

Los jugadores españoles desolados en la derrota

Los jugadores españoles desolados en la derrota

Los ciclos se acaban tarde o temprano pero hay maneras de hacerlo y esta de España ha sido la peor posible, porque deja la sensación de que la convocatoria era, bien un homenaje a esta generación o bien un equipo de amigos de Vicente Del Bosque. Cuando lo que estaba en juego no era solamente el prestigio actual sino la selección futura.Solamente el partido de Australia separa a España (antes conocida como la Roja) del mayor ridículo de un campeón del mundo.

Hace solamente 4 años, Italia caía tras dos empates y  una derrota por 3-2 y antes Francia la había precedido en el 2002, en el ocaso de la campeona del 98, la selección comandada por Zidane.

Pues bien, ese destino se ha repetido con España pero de la manera más dura. Una terrible goleada contra Holanda y una justisima derrota contra Chile, mejor durante los 90 minutos, eliminan a España en la segunda jornada, en su peor versión de los últimos años. Queda además de la eliminación, la sensación de impotencia de un grupo ya caduco.El resultado, una selección agotada mental y físicamente. Un equipo justamente loado en el pasado pero injustamente aplaudido en el presente.

La autocomplacencia de una gran parte de la prensa y la afición, pero sobre todo del seleccionador, han provocado esta terrible debacle. Es cierto que el fútbol son ciclos pero también lo es que la misión de un entrenador es prever esos cambios en los futbolistas e ir renovando la selección.

Esa renovación fue lo que en origen permitió a España empezar a construir un equipo campeón. Fue con Luis Aragonés, quien contra viento y marea apostó primero por eliminar a las vacas sagradas, especialmente a  Raúl, y luego incorporar un estilo de juego de toque rápido con posesión, amparado en jugadores como Silva o Iniesta y Xavi, que empezaron a jugar juntos por primera vez en la selección.

Si Luis nunca hubiese apostado por el cambio es probable que no hubiésemos alcanzado estos éxitos. Pero para eso, hubo que ser valiente, apostar fuerte y tener visión de futuro. Justo lo que no ha sucedido con esta selección.

Mientras nos dormíamos en los laureles, el resto de selecciones afilaban los dientes, renovaba sus equipos y se preparaba para ir al mundial a morir. Esa fue la diferencia entre Holanda y Chile, con España, el hambre de victoria. Le dije a un amigo antes del Chile contra España que ese partido sería como el Atlético de Madrid contra el Barcelona. Un equipo de gladiadores contra un equipo de campesinos. Un equipo dispuesto a luchar por cada balón como si fuese el último contra otro que lo contemplaba.

Y si en cierta manera, los triunfos del pasado tenían parte que ver con el éxito del Barcelona, este fracaso tiene también que ver con el estado de muchos jugadores del Barcelona. Esa misma decadencia se vislumbra en jugadores como Casillas o Xabi Alonso. Pero mientras algunos decíamos que debía haber un relevo en la portería otros hablaban de los méritos del pasado. Pero los títulos pasados son solamente eso, algo que quedó atrás. Por eso Brasil tiene 4 estrellas y por eso los equipos grandes están continuamente obligados a ganar.

No le reprocho a Del Bosque que quisiera homenajear a esta generación, le reprocho que lo hiciera en un mundial. No después del esfuerzo que ha costado crear un equipo no ya campeón, sino competitivo. Han sido demasiados los bolos para pasear a estos jugadores como para hacerlo también en una cita oficial.

Pero ya está hecho y ya solamente queda mirar al futuro. Y aunque el pasado es glorioso no tiene porqué no serlo el futuro. España como selección, como idiosincrasia,  ya ha perdido el miedo a cuartos, y el miedo a ganar un título y mirar de frente a las grandes selecciones.

Y aunque esta derrota es dura, no debería servir en el futuro para acomplejar a los que vengan, una generación de campeones en categorías inferiores. Los Isco, Carvajal, Thiago, Jese, Delofeu, Koke, junto con jugadores que todavía tienen mucho recorrido como Javi Martinez, Alba, Iñigo Martinez y algunos veteranos como Ramos, Iniesta o el injustamente tratado Llorente, entre otros tienen que asumir ahora el relevo.

Tendrá que llegar un técnico nuevo que haga esa revolución. Para eso, esta derrota tan dura es buena, porque no habrá nadie que se atreva a criticar los cambios. Así que nadie me diga que solamente tengo que aplaudir  a esta selección. Ya se le aplaudió merecidamente, pero ahora toca hacer autocrítica y empezar a construir una nueva selección. Solamente así podremos volver a ser grandes.

La “cosa” española

La Cosa era una película cuyos protagonistas se veían atacados por una especie de alien que se apoderaba de los cuerpos. Algo así debía pensar Susaeta cuando en vez de la palabra España dijo cosa, como si su mente y su cuerpo de independentista se fuese apoderar de todos los valores abertzales enseñados durante décadas en aquella región.

 La cosa (vale para todo esta palabra) es que estamos ante la penúltima prueba manifiesta de que nuestro país se va al garete, pero esta vez dejando entrar en la selección con total impunidad a tipos que ni sienten ni padecen ese escudo y esa bandera. ¡Que más da!, dirán algunos, lo importante es que luego jueguen bien al fútbol. ¡Claro que  importa! porque esa es la diferencia entre los clubes y las selecciones. En los primeros pueden jugar todos los jugadores sin diferencia de nacionalidades pero en las selecciones no. En caso contrario, mejor que Susaeta, traemos A Ribery y Cristiano Ronaldo que viven cerca, o  Messi.

 No se trata de hacer jurar a los jugadores convocados la bandera, tal y como, por cierto ocurre con los deportistas nacionalizados que luego no son tan animados por la hinchada. No, eso sería un exceso, pero al menos coherencia interna a la hora de realizar expresiones y revelar sentimientos.

 Yo personalmente como entrenador hablaría con todos esos convocados sospechosos y les preguntaría si sienten la bandera y escudo que representan. Y sino dejaría de convocarles. Así de sencillo. Desde luego en el caso de Susaeta no habría dudado en no hacerle debutar ni en volver a convocarle. Un tipo que no puede decir en voz alta la palabra España, por miedo o por sus propias convicciones ideológicas, que es lo que sucedió, no merece vestir esa camiseta. Y si lo hace no es por sentimiento sino por interés, prestigio y también dinero. Y se supone que eso es lo que diferencia a los profesionales de los clubes de los jugadores de las selecciones.

 Desde luego, Susaeta no es el primer caso ni será el último. Algunos como Piqué se están destapando poco a poco, aunque ya lo sabíamos, y otros son famosos por su manifiesto independentismo en contraposición clara con el españolismo. Hablo de Guardiola pero la lista sería larga.

 El que no se sienta español que no juegue en la selección, por coherencia interna e ideológica. Y si no tienen la posibilidad de jugar en las selecciones de sus “pequeños países” que se lo hubiesen pensado antes de dejarse lavar el cerebro.

 Pero esto me temo que no pasará porque nos puede el buenismo. El mismo que nos ha llevado a esta situación de ruina económica y moral y el mismo que traslada Del Bosque con cada acción. Yo digo no al buenismo y sí a la mano dura, y que se aplique a todos los ámbitos y que cada palo aguante su vela.

La lista de Del Bosque

Al marqués se le conoce como Krusty el Payaso en algunos círculos no porque haga payasadas sino por su gran parecido con el dibujo animado. Y aunque su lista no es una payasada tampoco me parece digna de elogia.

 Todo depende claro de los criterios que se tomen. Seguramente cada entrenador optará por uno u otro. Unos por poner a sus amiguetes, otros por dar el máximo de continuidad y otros pensamos que a los torneos deben ir los jugadores que estén en mejor forma al final de la temporada combinada junto con sus méritos  a lo largo de la temporada.

 Por eso es muy difícil entender una lista en la que no esté el pichichi español, Roberto Soldado, y el jugador revelación, Adrián. Ambos, motores de sus equipos y los dos protagonistas de dos temporadas espectaculares con muchos goles y con mucha aportación en sus respectivos equipos.

 Incluir a Torres o Negredo por delante de Soldado, e incluso incluir al propio Llorente es no considerar su gran temporada goleadora. Al fin y al cabo el puesto de delantero debe marcar goles y Soldado es el que más goles ha marcado. Sus 30 goles durante todo el año está  muy por delante de los 11 de Torres y de los 14 de Negredo.

 Igualmente sangrante resulta la presencia de Pedrito que ha hecho una temporada realmente irregular, plagada de lesiones, en comparación con la extraordinaria temporada de Adrián.

 El hecho de mantener el bloque a toda costa con la sola inclusión de Juanfran, Alba y Negredo, además de Cazorla, que ya era habitual podría ser positivo sino fuese claro que esta generación de futbolistas necesita nuevos elementos como revulsivos.

 Del Bosque ha optado nuevamente por mantener el bloque del Barcelona y ha hecho el equipo pensando en ello. Esperando a Villa hasta el útlimo minuto ahora se encuentra con el problema de que no sabe quien es su delantero titular porque apenas ha ensayado. En el resto de líneas hay demasiados jugadores del mismo estilo como Cesc, Cazorla, Iniesta, Xavi, Silva y Mata y falta jugadores que rompan por banda, con la excepción de Navas o jugadores que aporten otras características.  Incluso la presencia de Cesc, con varios días de lesión por delante es más que discutible.

 Una lista que no me gusta y una selección, que es posible que se de un batacazo mucho antes de lo que se piensa, como le ocurrió a Francia en su día.

España y el estado de forma

Hoy España juega el último partido de preparación antes de su andadura en la Eurocopa. Un torneo en el que parte como máximo favorito como anterior campeón  pero sobre todo como campeón del mundo.

Ese va a ser uno de los factores determinantes en todos y cada uno de los partidos, tal y como se vio en el mundial. Un mundial que se ganó con sufrimiento con resultados ganados por la mínima y con menos brillantez que en la anterior Eurocopa. Si siguiese la tendencia bien podríamos ver a  España eliminada antes de tiempo.

Varios son los factores que me hacen pensar que eso va a pasar. España presenta a varios de sus habituales en bajo estado de forma. Lo más llamativo es el puesto de delantero. Con Villa lesionado y con una lenta recuperación el estado de Torres tampoco parece dar demasiada confianza. Un hueco que podría aprovechar Llorente o delanteros no habituales como Soldado o algún otro. Se trataría en todo caso de una opción no probada.

Preocupante también es la línea defensiva. Una línea que podría verse modificada si Ramos pasa al puesto de central. Esa decisión con Arbeloa de lateral sería seguramente la más coherente y tendría que desplazar a uno de los centrales del Barcelona al banquillo. Ni Piqué ni Puyol parecen en buena forma aunque por causas diferentes. En el primer caso se trata de algo puntual mientras que el capitán culé está en un claro declive. La otra gran incógnita es el puesto de lateral izquierdo, en mi opinión sin garantías suficientes con la presencia de Jordi Alba. Pero el problema no acaba aquí porque para cada uno de esos puestos faltan suplentes de garantías.

El medio campo parece el mejor cubierto a pesar de el bajo estado de forma de los dos Xabis. Ambos ya han jugado sus mejores partidos con la selección. De todas maneras es una posición que se puede cubrir con jugadores como Busquets o  Javi Martinez dependiendo del sistema a utilizar. Entre los jugadores que no pueden faltar en el medio del campo está Silva. En mi opinión el canario es ahora puesto la pieza clave por encima de Iniesta, también en bajo estado de forma.

Todo dependerá de la apuesta de Del Bosque y en función de eso unos u otros nombres aflorarán. Me intranquiliza que muchos de los jugadores que están en mejor forma física apenas hayan jugado con la selección.

Estaremos atentos a la alineación de hoy aunque finalmente todo dependerá del estado de forma de los jugadores principales antes de la Eurocopa.