El Real Madrid vuelve en el Camp Nou

El Real Madrid ganó inesperadamente en el Camp Nou, en un momento clave de la temporada, no tanto por la lucha en liga, ciertamente difícil, con 7 puntos de diferencia (8 con el golaverage) y 7 partidos por disputar; sino por la moral de cara a la Champion League. Si el Real Madrid gana al Wolsburgo seguro tendrá que enfrentarse en semifinales a equipos de verdadero nivel.

Bale pugna con Alba

Bale pugna con Alba

 Y es ahí donde el Real Madrid flaqueaba, al menos hasta ayer. Contra los mejores rivales, el Real Madrid (quizá no este, sino el otro) cometía demasiados errores y no lograba sacar lo mejor de sí. Con todo, ayer se siguieron cometiendo el tipo de errores que te hacen perder un partido. Por ejemplo, Pepe no pudo seguir a Piqué en el primer gol, tras un buen bloqueo de Neymar y luego por supuesto Ramos se expulsó. Sus declaraciones posteriores: “Sí se que íbamos a ganar con 10, me expulso en el minuto 5”, debían ser en realidad una declaración de intenciones, puesto que todo el madridismo sabía que Ramos sería expulsado en algún momento. Es su seña de identidad, y este caso no tiene nada que ver con el árbitro sino con su escasa capacidad para mostrarse agresivo pero inteligente. Es su expulsión número 21, algunas de ellas críticas para el equipo. Si eso pasa con el mejor central del mundo, supongo que el peor habrá sido expulsado 100 o 200 veces.

 Pero como decía al principio, también el Real Madrid sacó ayer lo mejor de sí. Y ayer volvimos a ver al mejor de la temporada del equipo, a Keylor Navas, que sobre todo dejó una parada antológica, sacando un balón a gol de Messi. También vimos a Casemiro, instalado con jerarquía en el medio campo, como muchos veníamos pidiendo desde el principio de la temporada. El brasileño, aspirante a Mauro Silva, no vende las camisetas de James, ni tiene la elegancia de Kroos ni el toque con el exterior de Modric, pero es un jugador táctico como pocos y que roba balones como no hace ningún otro en el equipo.Un jugador del corte defensivo de Redondo, Makele o Xabi Alonso, indispensable para que el equipo sobreviva con tres delanteros netos como Bale, Cristiano y Benzema.

Ellos tres, por cierto, que ofrecieron también su mejor versión. El francés volvió a marcar, que es lo que lleva haciendo durante toda la temporada, y es lo que se le pide. Cristiano Ronaldo igualmente, y para él también es esa exigencia, y más en los partidos grandes. No se si estamos ante su ocaso como algunos pensábamos, pero sí parece que en las últimas jornadas Cristiano ha subido un peldaño, y sus críticos tenemos que rectificar. Y de Bale, qué decir, es un jugador indispensable, con su velocidad y verticalidad, y ayer aportando igualmente trabajo defensivo.

 Y del resto, me quedo con la acertada decisión de Zidane de incluir a Carvajal, para mí, uno de los mejores laterales del mundo. El otro sería Marcelo, en el otro lado, aunque ya se sabe que el brasileño está sólo para atacar, aunque lo hace tan bien, que olvidamos a veces que es un defensa izquierdo. Finalmente el trabajo en la sala de máquinas de Modric y Kroos sirvió para sobrevivir en los peores minutos del equipo.

 Es una victoria que indudablemente da moral al equipo pero que no nos puede hacer perder la visión global, el Real Madrid no puede permitirse el lujo de cometer errores y de no salir concentrado en todos los partidos. Y para eso, tiene que haber un entrenador exigente y que alinee a los mejores. Ayer lo hizo, y sentó con justicia a James, ya demasiado provocativo y reivindicativo y carne de cañon en el próximo mercado de verano.

 El Real Madrid es lo de ayer, ganando contra un gran equipo y contra la adversidad arbitral. Una actuación, absolutamente de vergüenza. Y esa debería ser otra lección, por un lado, la capacidad de sobreponerse a las adversidades, y por otra, la necesidad de poner firme a los árbitros y a la federación. Un gol anulado como el de ayer es simple y llanamente un atraco. Y eso, ningún club lo puede permitir, pero mucho menos el Real Madrid.

Ancelotti contra su ‘bestia negra’, el Atlético de Madrid

El Real Madrid se enfrenta mañana a su nueva bestia negra (a la anterior se le quitaron las ganas tras el 0-4 en Munich), el Atlético de Madrid, el equipo de “guerreros intensos” (nada que ver con el Julen Guerrero al que pisó su entrenador) comandados por otro exguerrero, igualmente intenso, el “Cholo” Simeone.

Lo cierto es que el Atlético Madrid ha acumulado por primera vez en su historia tres victorias consecutivas contra los blancas. Nada que pueda paliar, por supuesto, la terrible decepción de la final europea de Lisboa. Aunque si un motivo de preocupación para Ancelotti, que necesita recuperar la dinámica ganadora contra un equipo que sabe perfectamente como jugarle.

 Con un 11 plagado de bajas en defensa y en el medio del campo, quizá por fin el técnico italiano de con la tecla, aunque sea de manera casual. Ramos y Pepe parecían los mejores centrales pero los despistes de ambos han costado contra los rojiblancos más de un gol. Y Varanne y Nacho, previsibles titulares si nada cambian, si alguna virtud tienen es la sobriedad y la concentración. Dos jóvenes centrales que si tuviesen más minutos podrían formar una fabulosa pareja.

 En el medio centro, la reciente baja de James y la ya de Modric, quizá obligue al técnico exmilanista a alinear a un centrocampista puro como Khedira o Illarramendi. Con el vasco el Real Madrid no ha perdido, suerte o solamente estadística, aunque quizá solamente por probar algo distinto merezca la pena.

 El que parece intocable es Isco, ahora mismo el mejor del Real Madrid. El malagueño se ha asentado definitivamente y se le ve en el campo a sus anchas. Le falta algo de gol aunque lo compensa con creces generando juego para sus compañeros. No sería ninguna locura acomodar el 11 para que Isco se sienta lo más cómodo posible.

 Y arriba los de siempre, la BBC, con Cristiano Ronaldo descansado, con Benzema mostrando su mejor juego y con Bale luchando sin cuartel contra una banda de descerebrados que afirman que el galés es demasiado ‘chupón’. Ahora que todo el estadio canta lo de “Cristiano, Cristiano” y que Benzema ha demostrado su gran calidad, quizá convenga recordar que al portugués tardando casi 4 años en apreciar su trabajo y que del francés se decía que era peor que Morata. No se si estos eran los que decían que Modric era el peor fichaje del año o los que afirmaban, cuáles enciclopedias futboleras que había cientos de centrales mejores que Varanne en el Castilla…

 Menos mal que Ancelotti si sabe de fútbol y aprecia el trabajo del galés, y menos mal que Bale parece un futbolista con personalidad y con la cabeza bien amueblada.

 Del Atlético de Madrid no hablo mucho porque ya sabemos lo que propondrán. Mucha “intensidad” (véase la foto de abajo) , legítima con el ‘Cholo” pero inmoral e ilegal con Mourihno, y un juego basado en aprovechar la calidad de sus delanteros y los errores del contrario. Con el empate es posible que elimine a su vecino para competir con la liga, aunque el verdadero rival es el Barcelona, que juega el domingo contra en el Nuevo San Mames. El Madrid lo hace el sábado, menos de 72 horas después de su partido aplazado. Pero del calendario ni hablo, ya lo hace Simeone por mí.

El Barcelona sale fortalecido del Bernabeu tras un polémico partido

Pitó Undiano Mallenco el final y el Real Madrid pasó de ser líder con una diferencia importante de 4 puntos sobre el Barcelona, a estar segundo empatado a puntos con el Atlético y con un solo punto de ventaja sobre el equipo azulgrana. Pero sobre todo pasó de parecer un equipo sólido, seguro y con confianza, a uno dubitativo, que en liga tiene en goalaverage personal en contra con sus dos principales rivales, y que ahora mismo no depende de sí mismo.

 El balance de los de Carlo Ancelotti es negativo cuando se trata de partidos importantes. Dos derrotas contra el Barcelona, una contra el Atletico de Madrid y un empate no hablan bien de la capacidad competitiva de este equipo en los partidos claves. Tampoco dio el equipo la talla en plazas difíciles.

 El clásico ofreció un duelo de ataques y un duelo de defensas, o mejor dicho de desajustes defensivos. Tuvo el Barcelona en los primeros minutos la oportunidad de sentenciar con un 0-2 en varias ocasiones, y fue entonces cuando apareció la defensa del Barcelona para demostrar que este equipo no defiende bien. Benzema marcó por ocasión doble lo que había fallado antes y el Real Madrid se adelantó en el marcador, 2-1.

 Empataría el Barcelona y volvería a adelantarse el equipo blanco para después ver como una expulsión y dos penalties le devolvían la ventaja al Barcelona. Son  demasiados 4 goles en contra. Y más en tu propio estadio. El clásico deja malas sensaciones defensivas en el Real Madrid. Carvajal no estuvo bien en la primera parte, Marcelo no ayudó en la segunda y Ramos sumó una nueva expulsión, mas las habituales dudas que ofrece Pepe, ya agotador con tanto teatro y gestualidad. Y aunque en ambos casos están eximidos porque Pepe fue agredido y provocado previamente, y el penalty no fue, no deja de ser una constante.

 Varanne en 15 minutos dio más tranquilidad, y aunque el francés parece en una versión inferior que la del año pasado, sigue ofreciendo muchas más garantías. En cuanto a los laterales, es lo que ofrece apostar por dos tan ofensivos. El tantas veces criticado Arbeloa o incluso Coentrao demostraron en clásicos anteriores mayores y mejores capacidades defensivas. Tampoco ayudaron a sostener la defensa Xabi Alonso y Modric, los dos con menores prestaciones que en otros partidos.

 El Real Madrid también tuvo el problema en sus dos jugadores principales de ataque, Bale y CR7, que no sumaron demasiado y que no parecieron acoplarse al sistema defensivo del equipo. Al Real Madrid le sostuvo un gigantesco Di Maria y un siempre motivado ante el Barcelona, Benzema, que no obstante, no vio recompensado su buen partido tras ser el primer cambio.

 El partido también ofrece precisamente dudas en cuanto a la gestión de los cambios. Los dos últimos muy tarde, ya con el equipo asfixiado, sin saber Carletto si aguantar el empate o si lanzarse al ataque. Es cierto que la baja de Jesé se nota más de lo que debería. Era la mejor alternativa ofensiva, limitándose ahora a Isco, que ha entrado en fase de observación y a Morata, que no da la sensación de ser un recambio válido para partidos de máxima enjundia. A eso parece limitado el banquillo blanco, sin más. Ayer habría sido una buena oportunidad para ver a Illarramendi sosteniendo el medio del campo, con el partido en fase crítica, con Di Maria fundido y con los dos medios sin claridad de ideas.

 Le salieron mal a Carletto los cambios y aunque siempre es ventajista criticar a posteriori. Sí es cierto que si Benzema hubiese marcado su tercer gol tras una buena jugada de Bale habría cambiado el partido, aunque también lo habría hecho si se hubiese pitado el penalty de CR7 fuera del área. Deja el partido la sensación de que el Real Madrid nunca controló el partido. Ni con 2-1 ni con 3-2 supo sostener el resultado e incluso con un buen empate, 3-3, tampoco fue capaz de aguantar, a pesar de jugar con 10. Por su parte, el Barcelona tampoco me pareció que hiciese un partido brillante. Se benefició de los muchos errores madridistas pero no me dio la sensación de que fue superior más que en el resultado. Su mejor desempeño se produjo en superioridad numérica.

Sale  el Barcelona reforzado, con un hat trick de Messi, a pesar de que sigo pensando que el astro argentino ya no está como antes. Tampoco me convenció Neymar y apareció como siempre en estos partidos Iniesta, que por su banda hizo muchísimo daño. Los del Tata parecen haber vuelto y afrontan el último tramo de liga a un solo punto de la cabeza.

 El arbitraje, malo, con muchas dudas sobre la fiabilidad y limpieza de la competición, algo que seguirá sobrevolando en el ambiente mientras ni esta federación ni de las que dependen, UEFA y FIFA estén dispuestas a disponer de los mecanismos necesarias para intentar resolver las jugadas dudosas.

El Real Madrid sale vivo del Calderón

Se encontró el Real Madrid con un muy temprano gol de Benzema en el minuto 3. El delantero francés, en su mejor temporada de blanco, sigue demostrando que es un jugador capaz de crear juego, marcar goles y asistir.

 A partir de ahí el partido lo llevó el Atlético de Madrid a su terreno. Muchas interrupciones, juego duro, poca combinación del Real Madrid y constantes reclamaciones al árbitro. Y el equipo blanco no supo desactivar ese juego e incluso sus dos centrales, Pepe y Ramos entraron en un intercambio de provocaciones que no beneficiaba al ritmo que le interesaba poner al Real Madrid. Lejos de dormir el partido, se encendió y con el el conjunto rojiblanco.

 Los dos goles del Atlético de Madrid, uno fruto del buen hacer de Arda y de Koke y otro fruto de una mala reacción de Diego López, dieron la vuelta al partido que por momentos pareció más cerca del 3-1 que del 2-2. Solamente los cambios efectuados por Ancelotti, apostando por laterales ofensivos y por la claridad de Isco frente a la vverticalidad de Di María, salvaron al Real Madrid de una derrota que habría puesto la liga empatada.

 El empate mantiene la diferencia aunque permitiría al Altético de Madrid ser primero en caso de igualdad de puntos. Lo mejor para el Real Madrid, el resultado y lo peor las sensaciones.

 Para valorar a este equipo de Ancelotti hay que coger los últimos partidos claves, esto es, la semifinal de la Copa del Rey, el partido de ida de la Champion League y este partido liguero y hacer una media. La valoración final es buena, pero bien haría el técnico italiano en pensar en qué falló y en hacer un buen análisis del partido. La presencia de los dos laterales defensivos ante un equipo que no tiene demasiada potencia por las bandas desactivó la salida del Real Madrid y provocó además el aislamiento de Bale y Cristiano Ronaldo. Los centrales no supieron controlar el tempo del partido y en el medio del campo ni Modric ni Xabi Alonso lograron imponer su calidad.

 Los títulos se ganan contra rivales como este y queda además de la final de la Copa del rey, los partidos grandes de Champion League y el partido del Barcelona en liga. Hasta ahora este Real Madrid no ha sido capaz de ganar en liga contra los rivales importantes. Es importante que el equipo aprenda a leer bien estos partidos

Simeone se lleva el derby

El gran vencedor del partido de ayer entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid fue Simeone, y el gran perdedor Ancelotti. Entre medias la figura de Mourinho, que si bien también perdió contra este mismo Atlético pero con Falcao lo hizo de una manera muy distinta, justo con la sensación contraria.

 Ayer la sensación fue que el Atlético de Madrid fue superior desde el segundo 1 hasta el minuto 93. Durante todo el partido los rojiblancos sabían cómo y cuando posicionarse en el campo, cómo y cuando presionar, recular, contragolpear o atacar. El 60% de posesión del Real Madrid sirvió nuevamente para poner en evidencia una de las grandes mentiras del último lustro. Si hubo un dominador del partido fue el Atlético y si hubo un equipo perdido en el campo fue el Real Madrid. De hecho pudiera resultar incluso corto el marcador.

 El Real Madrid se encuentra ahora mismo en tierra de nadie intentando decidir lo que quiere hacer con su futuro. La promesa de un juego espectacular con victorias se sostenía en as primeras jornadas mientras el Real Madrid ganaba jugando horriblemente. Pero ahora que ha jugado horriblemente y ha empatado un partido, perdido otro y ganado otro en el último segundo de manera injusta, se hace cada vez más insostenible. Y esto apenas acaba de empezar…

 Pareciera como si todos los jugadores estuvieran en su peor versión. Excepto Diego López, curiosamente el más cuestionado hasta hace no tanto por la prensa. Es el único que se salva entre un montón de jugadores que quizá se hallen confusos ahora que nadie les fustiga con el látigo para que demuestren los buenos que son.

 El método de Carleto de dar libertad es como pedirle a un niño que estudie mientras le pones el mando de una consola delante. Y más si se hace con niños especialmente proclives a la indolencia como Benzema o a la autosuficiencia como Cristiano Ronaldo. Si por el camino jugadores como Ramos, Pepe o Arbeloa no están físicamente a tope y otros como Khedira o Isco se sienten tácticamente perdidos tenemos el cocktail perfecto para obtener un equipo como el de ayer.

 El Real Madrid navega sin rumbo, a las órdenes de un almirante que tiene un velero capaz de navegar a 32 nudos surcando el mar como el viento,  pero que quiere que mientras sus tripulantes acicalen el barco para cuando lleguen a puerto.

 Este equipo está tan alejado del de las tres últimas campañas que hace que uno se pregunte en cuál será el resultado en un año si en apenas 3 meses ha mutado el equipo en una cosa vacía, sin espíritu, sin intensidad, sin cabeza ni corazón, sin táctica ni estrategia, sin plan alguno.

 Ayer eché de menos a Mou al tiempo que envidiaba al Atlético de Madrid, que ha conseguido lo que hace unos pocos meses teníamos los madridistas, un almirante con determinación, conocedor de sus tripulantes, valiente y decidido. Simeone ha logrado con poquísimo armar un bloque compacto, unido, que rema siempre en la misma dirección.

 Pero no quiero dejarme llevar por otro partido pésimo de este Real Madrid y van..,.todos, exceptuando la segunda parte contra el Galatasaray. Quiero creer que Ancelotti tiene un plan como lo tenía Mourinho cuando me sentía tranquilo a pesar de caer 5 a 0 contra el Barcelona. Quiero creer que un exfutbolsita italiano y exitoso como Ancelotti sabe de la necesidad de lograr un equipo unido, compacto, comprometido, con instinto asesino, con ganas de demostrar que en realidad son los mejores del mundo.

 Y quizá ese plan contemple unas primeras jornadas dubitativas, duras, en las que los débiles se bajan del barco. Yo sigo en este barco porque todo entrenador merece tiempo y respeto, y porque creo que el Real Madrid merece un entrenador capaz de equivocarse y levantarse una y otra vez.

La madurez de Cristiano Ronaldo

La impresionante victoria del Real Madrid en la Copa del Rey el pasado martes dejó como nombre propio a Cristiano Ronaldo, pesadilla para la defensa blaugrana y artífice de un partido digno de enmarcar.

 Conviene empezar a poner en relieve la tremenda evolución de este jugador que de alguna manera es inversa a la de Messi. A pesar de los balones de oro y los títulos de uno y otro y la propaganda en torno a los dos, hay un hecho; cuantos más goles ha metido Messi menos títulos ha ganado su equipo, mientras que cuantos más goles ha metido Cristiano más títulos y victorias ha obtenido el Real Madrid.

Cristiano Ronaldo celebrando un gol contra el Barcelona

Cristiano Ronaldo celebrando un gol contra el Barcelona

 Recuerdo al primer Cristiano Ronaldo, recién aterrrizado. Un jugador con las mismas características físicas que este, pero mucho peor. Más precipitado, elegía las opciones no siempre mejores y su rendimiento no suponía necesariamente un mejor rendimiento del equipo. Cuando el equipo estaba bien él también lo estaba, y cuando estaba mal el acudía con sus goles pero no afectaba a la mejora sustancial del equipo.

De alguna manera, aquel Ronaldo se parece a este Messi. Con sus marcas estratosféricas de goles no ha hecho mejor a su equipo y no ha influido relevantemente en los títulos importantes. Recordemos los últimos partidos importantes contra Real Madrid, Milán o Chelsea y la influencia del argentino.

 El caso de Cristiano es justamente el contrario. A medida que ha ido madurando ha sabido aparecer en los partidos importantes en los momentos claves. Lo ha hecho infinidad de veces contra el Barcelona pero también en otros muchos partidos. Y lo que es más importante, su influencia en el juego ha sido muy relevante. Ya no han sido solo goles, sino asistencias, labor defensiva, liderazgo, creación de juego…

 La evolución de Cristiano como la de Ozil o Khedira ha sido fundamental para crear la identidad de este Real Madrid. Solamente los pasos hacia adelante y atrás de Di Maria y Benzema han impedido la absoluta consolidación de un proyecto que sigue siendo joven y con muchísimo futuro.

 Todos ellos tienen en común el maltrato o falta de reconocimiento. Ozil es tan bueno como Iniesta o mejor, Khedira es un medio centro de altura mundial, en constante evolución y Cristiano Ronaldo es sencillamente a día de hoy y durante el último año y medio el mejor jugador del mundo. Y lo es porque ha sido el más desequilibrante de entre los dos (no hay más candidatos posibles).

Lo fue en aquel 1-2 inmenso del año pasado y lo fue antes de ayer, pero lo viene siendo en los últimos derbys como demuestra sus 6 partidos consecutivos marcando en el Camp Nou. La liga, la Copa y la Champion League se juega en esos partidos. Y los que osaron alguna vez criticar injustamente al luso porque no aparecía ahora ya sencillamente han de desaparecer y hacer, eso sí, la reflexión contraria, Messi no aparece. En los últimos Real Madrid- Barcelona ha marcado solamente un gol en juego, lo que demuestra su dificultad para superar a defensas bien plantadas y sólidas.

 Messi, a medida que ha acumulado goles se ha convertido en un increíble goleador pero su influencia es menor que en el año del triplete. Es un jugador más egoísta, más individualista, que pierde más balones y que busca mas la jugada personal y la gloria propia que antes.  Son más importantes sus goles en partidos ya ganados o contra rivales pequeños que su juego en partidos grandes. Messi ha engullido los goles de otros jugadores, de los delanteros y se ha convertido en un goleador implacable más al estilo Ronaldo Nazario que por ejemplo Ronaldihno. Influencia a través de goles pero no de juego. Lo contrario que Ronaldo, nuevamente, que el año pasdo hizo un registro espectacular de goles acompañado de Higuaín y Benzema logrando este año, la misma marca y mayor número de asistencias. Su influencia en el juego ya no es la del goleador, es la del líder del equipo, la del jugador a través del cuál pivota todo el equipo.

 Quizá la historia deje la diferencia de 4 balones de oro a 1, pero la realidad de estos últimos dos años es que el Real Madrid ha sido superior al Barcelona y que lo ha sido gracias a Ronaldo

Un derby que puede valer dos competiciones

El partido de mañana no es un derby más ni tampoco comporta ganar o perder tres puntos. El partido de mañana puede servir para decidir la liga e incluir decisivamente en la Liga de Campeones.

 La ventaja que tiene el Barcelona es que juega en su campo y que el Real Madrid solamente ha podido ganarle un partido en la era Guardiola. Y la gran desventaja es que el equipo blanco le saca 4 puntos y tiene a priori más fácil la vuelta de la Liga de campeones.

 Así pues todos los factores pueden influir a nivel psicológico como puede hacerlo el último precedente en aquel maravilloso partido que acabó 2 a 2 y mostró la mejor versión del Madrid ante el Barcelona.

 Para el Madrid el hecho de salir líder en todo caso del Camp Nou es una ventaja teniendo en cuenta que si empata se garantiza media liga y se gana solamente una deblace descomunal la impediría. Además, ambos resultados tendrían para el Barcelona un importante desgaste moral de cara a la Champion League y viceversa para el Real Madrid. La victoria del Barcelona da la vuelta a ese argumento aunque no le asegura la liga solamente el poder seguir compitiéndola. Por supuesto, cualquier resultado a favor o en contra que sea abultado puede ser significativo para la moral de las plantillas.

 Todo esto y el hecho de que estemos a 4 partidos del final de la liga y a dos del final de la Champion League hace que el partido de mañana sea nuevamente una partida de ajedrez. Una de las buenas en las que está todo en juego.

 No sabemos la alineación del Real Madrid aunque las variantes son muchas. Si tuviese que mojarme apostaría por la misma que logró allí el 2-2, quizá con la incorporación de Marcelo. Es decir, Casillas, Arbeloa, Pepe, Ramos, Marcelo, Xabi, Lass, kaká, Ozil, Higuain y Cristiano.

 Esa alineación incluye a 4 jugadores que no jugaron o jugaron poco en Munich, como son Marcelo, Higuain, Kaká y Lass. Cuatro jugadores de refresco, es decir, el 40% de los jugadores de campo para elevar la intensidad del equipo.En el banquillo estarían preparados Di Maria y Benzema para sustituir a Kaká, Ozil o Higuain y Khedira y Granero en función de otras variables del partido como tarjetas, necesidad de ataque o defensa.

 La gran diferencia es que el Barcelona no tiene la profundidad de banquillo del Madrid y tiene a algún jugador tocado físicamente. Además, el hecho de que hayan tenido 24 horas menos de descanso también puede influir.

 Pero sobre todo, la gran diferencia es el hecho psicológico de que a diferencia de la vuelta de Copa del Rey, Supercopa y Champion League, el Real Madrid no necesita ganar. En cierta manera no tiene nada que perder porque si sale a ganar y lo hace habrá sentenciado la liga y sino todavía tendrá un punto en la récama.

El Barcelona, en cambio, como aquel Madrid que sucumbió 2-6 y que estaba precisamente a 4 puntos del Barcelona, tiene la obligación de ganar y la posible ansiedad pero también espacios que eso puede conllevar.

 Ingredientes de sobra para ver un espléndido partido y para comprobar el estado de madurez del Real Madrid y las ganas de mantener el ciclo del Barcelona. Todo ello, claro, si el árbitro no lo estropea aunque Undiano me parece , y lo adelanto, un árbitro correcto, seguramente de los mejores de la liga.

El Real Madrid contra el medio del campo del Barcelona

Esta noche  se juega un nuevo Real Madrid –Barcelona, un clásico que en el último año se ha convertido en algo más que un derby. Es un duelo para dirimir la  supremacía mundial en el fútbol.

 A estas alturas parece evidente que el único equipo capaz de ganar al Real Madrid es el Barcelona y el único que podría evitar que el Barcelona lo gane todo es el Real Madrid. Hasta la fecha estamos más cerca de lo segundo que de lo primero, aunque todavía quedan las tres competiciones más importantes por disputar porque aunque se venda lo contrario lo importante es liga y Champion y lo demás son adornos que hasta que el Barcelona no ganó el sextete no contaban. No, de nada serviría ganar la Supercopa de Europa, la Supercopa Española y el Mundialito de clubes sin ninguno de los tres títulos. Y la Copa del Rey es claramente menos importante que  las otras dos.

 Así que este año toca ya en enero empezar a decidir la Copa del Rey en un duelo que también puede condicionar los siguientes.

 Después de tantos partidos entre ambos tengo una cosa clara que lo único importante es ganar y da igual como se logre. El Real Madrid le ganó al Barcelona la Copa del Rey y eso no pareció importar entonces. Si importó cuando se perdió en la Champion League. A nadie parece tampoco importarle que el Barcelona fuese claramente beneficiado por el árbitro como tampoco importa que Mourinho apostase por un insuficiente 4-2-3-1 en las dos mayores derrotas. Ganando todo se olvida y ese debe ser el objetivo.

 En anteriores partidos se ha demostrado que dos son las claves del Barcelona: el medio del campo y Messi. Este segundo es clave en si mismo pero también lo es porque hace mejor al medio del campo. Un medio de campo que en el Barcelona siempre forman cinco jugadores como mínimo y que es su clave del éxito. Con él presionan arriba de manera descomunal, y con él marean el balón y dominan la posesión. Y tras ello, es Messi el artífice de casi todas las jugadas de peligro, ya sea en forma de goles, asistencias o porque se lleva a dos o tres defensas.

Pero no olvidemos que la primera variable es la presión del Barcelona. El Barcelona no defiende con balón, lo hace corriendo y mucho, con todos sus mediocampistas. Y cuando no consiguen robar el balón hacen faltas tácticas. Siempre, sin excepción. De ahí que sea difícil llegar al área contraria porque los equipos no suelen tener medios del campo tan potentes.

En el último partido contra el Real Madrid, el Barcelona juntó en el medio del campo a Iniesta, Xavi, Cesc, Messi, Alves y Busquets por detrás. Arriba solo quedaba Alexis. Seis jugadores que se asocian entre sí, ocupando diversos espacios y moviéndose sin parar. Desde la superioridad en el medio del campo el Barcelona dominó el partido. Aunque lo cierto es que esa superioridad se manifiesta en el momento en el que Messi coje el balón. En ese momento el argentino genera una serie de espacios para sus compañeros que de otra manera no existirían.

Por tanto el Real Madrid debe tener dos objetivos: poblar el medio del campo y parar a Messi. Para lo primero, lo mejor es poblar   el medio del campo con un trivote, que en vez de ofensivo como el del Barcelona sea defensivo y con dos jugadores que siendo delanteros como lo fueron Messi o Alexis en la ida de la liga, apoyen el medio del campo, corriendo ariba y abajo. Dicho medio del campo debería ser apoyado por uno de los dos lateral, ya sea Lass o Coentrao, y contar también con la ayuda de un delantero-centrocampista como Di Maria. Para lo segundo, habría que plantear una defensa especial contra Messi. Messi es peligroso en el momento que coje el balón. No es un jugador que reciba con espacios sino que recibe al pie y partir de ahí, su facilidad para darse la vuelta y avanzar metros quitándose a uno o dos hombres le hace romper cualquier esquema defensivo. Además es un jugador difícil de parar hasta con faltas. Y cuando se hace es amarilla por definición. Por tanto habría que asegurarse de que no reciba la pelota, bien con un marcaje hombre a hombre o un marcaje mixto, o zonal.

La otra variante táctica es la incorporación de Coentrao por marcelo. Dado que el brasileño no ha demostrado todavía el necesario cuajo ante los blaugranas puede ser un buen momento para aprovechar las mejores cualidades defensivas del portugués. En el otro lado resulta indispenable Arbeloa, aunque su sanción le impedirá jugar. Tanto su baja como la de Khedira merman la capacidad defensiva del equipo. Los dos jugadores mencionados son tácticamente superiores al resto, excluyendo a Xabi Alonso.

Con estas dos bajas Mourihno podría barajar la variante que más daño ha hecho al Barcelona, la incursión de Pepe en el medio del campo. Su facilidad para robar balones, imponerse por alto y su potencia son sus principales cualidades. Su desventaja es su facilidad para ver tarjetas, que acompañada por la masiva campaña en su contra ha provocado que sea un jugador amonestado con demasiado facilidad. Además su incursión dejaría un hueco en defensa que solamente podría ser cubierto por Albiol o Varanne. Ante la misteriosa desaparición de Carvalho, la mejor apuesta a la vista de su rendimiento es Varanne, aunque su juventud le puede jugar una mala pasada.

Así, en mi opinión, la mejor alineación sería la siguiente:

                           Casillas

Lass-Ramos-Varanne-Marcelo

Xabi -Pepe -Coentrao

Cristiano -Benzema – Di Maria/Higuain/Callejon

Una alineción que en defensa debería tener un tránsito hacia:

                          Casillas

        Ramos -Varanne -Marcelo

Lass-Xabi-Pepe-Coentrao-Di Maria

         Cristiano- Benzema

Debería plantearse el partido en torno al medio del campo, evitando una presión en todo el campo excepto en determinados momentos, por el gran desgaste físico que supone. El bloque de presión alto se podría realizar después de cornes por ejemplo, como elemento sorpresa y para evitar que el Barcelona adormezca el partido.

El Barcelona narra la historia de los clásicos

Siempre se ha dicho que la historia la cuentan los ganadores, y esa máxima se repite invariablemente en todos los aspectos de nuestra sociedad, y también en el fútbol por supuesto. La Supercopa de España, el enésimo duelo de clásicos entre el Real Madrid y el Barcelona se recordará como el trofeo de Messi, pero también como el trofeo ensuciado por Mourinho y sus secuaces, empeñados, según algunos, en desprestigiar un duelo tan bonito como el clásico español.

Por el camino, los que se desgarran las vestiduras haciendo parecer a Mourinho la viva imagen del diablo, que ha envilecido a chicos jóvenes como Marcelo o a veteranos santos como Casillas, se olviden de mil y un capítulos. Yo, sin embargo, con mala memoria pero ya con un recorrido largo en esto del fútbol no me olvido de los partidos en los que fue expulsado Roberto Carlos, Redondo o Hierro, ni tampoco de los partidos en los que el Real Madrid era recibido a mecherazos y botellazos. Eso, como lo que comentan veteranos como Zoco sobre la necesidad muchas veces de salir de los campos con la Guardia Civil se ha olvidado a medida que se ha impuesto el buenismo.

hierro

El buenismo, ese movimiento imperante protagonizado por Guardiola pero secundado hace tiempo por Del Bosque, pretende vender una imagen contraria a los propios hechos. Y lo es, simplemente porque cuando hay una tangana no es porque un equipo sea violento sino porque hay dos rivalidades insaciables de la que todos participan. Por eso, quedarse en la imagen de Mourinho metiéndole el dedo en el ojo a “Pito” Villanova es quedarse en la cáscara. Sin ser un acto defendible no creo que lo sea menos que los acaecidos en una tangana en la que se vieron involucrados las plantillas al completo de ambos equipos, incluyendo utilleros y staff técnico y en la que por ejemplo Villa agredió a Ozil. Un acto que sin embargo recibió para ambos un castigo similar, la tarjeta roja. La tangana que no es ni será la última vista en un clásico si se analiza al detalle dejaría en mal lugar a absolutamente todos los jugadores. Bueno, todos menos Kaká al que su religión no le permitió participar en tan innoble espectáculo.

Si se trata por tanto de dividir entre buenos y malos, entre violentos y pacíficos como antes se dividió entre resultadistas y “amantes del fútbol”, entonces se estará tergiversando el fútbol. Porque de la misma manera que el Real Madrid se vio sometido en partidos anteriores, en estos dos duelos, el resultadista y el que ha marcado al contraataque varios goles ha sido el Barcelona. El que ha atacado y buscado el fútbol vertical ha sido el Madrid y no el Barcelona. De igual manera que se tergiversa ese aspecto se hace con el otro.

tangana

Las patadas, los golpes y los codazos no son solamente elementos inherentes al fútbol sino que también lo son inherentes a los derbys, duelos de la máxima tensión. Quizá el aspecto de la delantera del Barcelona, bajitos y con los pies grandes como los hobbits del Señor de los Anillos, invite a pensar que no reparten estopa como el resto, pero los datos dicen lo contrario y más aún los Pedrito, Iniesta, Xavi, Villa y Messi son tan sucios como cualquier centrocampista de oficio. Tampoco andan cortos en defensa los Alves, Puyol, Piqué y compañía, a lo que hay que sumar una insoportable querencia a quedarse tirado en el suelo como si la sangre brotase a borbotones por alguna de las partes de su cuerpo. Lo cierto es que todavía no hemos visto a lesionados ni a jugadores del Barcelona sangrando en estos duelos.

Si vimos ayer como a pesar de cometerse al principio un número similar de patadas, el Real Madrid llevaba antes de la tangana 5 tarjetas amarillas frente a solamente 2 del Barcelona. Lo que era tarjeta para Coentrao (muy concentrado) y para Khedira no lo era para Iniesta ni para un picado Messi. Simplemente diferentes raseros de medir que desquician a cualquiera como lo hace que los empujones a Cr7 sean válidos pero no los realizados a Messi.

Todos estos son los detalles de los que no se hablará en prensa, como no se hablará de que el Real Madrid ha sido netamente superior en ambos duelos. Y sin embargo, lo que en otros partidos no logró, marcar varios goles, esta vez le ha servido de poco tras encajar goles muy fácilmente. En la ida, 2 goles de 2 tiros a puerta y  ayer la efectividad del Barcelona fue menor, pero en todo caso muy superior a la de un Madrid que en otras circunstancias de mayor tranquilidad habría marcado al menos 3 o 4 goles por partido.

Pero esto es fútbol y gana simplemente el que más goles marca, que es finalmente el que también cuenta la historia, y esta dice que el Madrid perdió  y que además lo hizo dando una imagen lamentable, ensuciando el fútbol y manchando para siempre la imagen impoluta de respeto y flair plair entre Madrid y Barcelona.

P.D: me retiro de nuevo a mi descanso vacacional.

Tercer partido: dura derrota del Real Madrid

Cuentan los expertos de la segunda guerra mundial que la clave en el desembarco de Normandía era poder conquistar las cabezas de playa. De esa manera se crearía un frente de ataque desde el que poder desembarcar tanques, material y demás elementos logísticos. Así pues, lo realmente duro fueron esas primeras horas en las que el fuego enemigo batía la playa y en la que los soldados avanzaban centímetro a centímetro con numerosas bajas.

Ese fue ayer el planteamiento de Mourinho durante el partido. El plan era claro y constaba de dos fases muy claras:

-La primera parte: el equipo salía con el ya famoso trivote, aunque menos consistente por las bajas de Kherida y de Carvalho, con la idea de aguantar las acometidas del Barcelona. Pero lo haría no tan atrás como durante el primer partido de liga ni tan presionante como en la primera parte de la copa del rey. La idea era evitar el desgaste físico y no permitirle al Barcelona marcar un gol que sería clave.

De esta manera se reducía el peligro a los segundos 45 minutos de la segunda parte. El guión a la vista de lo acontecido en los primeros 45 minutos salió bien. El Barcelona tuvo solamente dos ocasiones con un disparo lejano de Villa y una peligrosa internada de Xavi en el área. El resto del tiempo el equipo azulgrana tuvo la posesión del balón pero sin peligro alguno. Y no lo tenían por dos circunstancias. Una porque el Barcelona no arriesgó ni un balón. Ningún jugador, a excepción de Messi, se daba la vuelta y encaraba. Eran todo pases atrás sin profundidad esperando a que el Real Madrid presionase. Por su parte el equipo blanco esperaba con menos agresividad que en la copa para evitar tarjetas pero también sin crear peligro.

– Segunda fase. Como en Normadía se trataba de aguantar el fuego enemigo a la espera de que llegasen más soldados, para aumentar el número e ir avanzando poco a poco. La táctica de Mourinho en la segunda parte era ir incrementando la intensidad y la superioridad física del equipo. Así, comienza el Madrid a presionarles más arriba. Con la incorporación de Adebayor se fijan a los centrales y se ganan más balones. Se comienza a disputar el balón subiendo todas las líneas y creando una presión más intensa. El Barcelona empezó a perder más balones, con salidas de balón menos limpias.

A su vez esta segunda fase comprendía dos momentos. Uno en el que el riesgo asumido por el equipo blanco en la presión era digamos un riesgo medio, con una presión no en todo el campo pero si intensa. Y eso era así por lo ya explicado más arriba, porque un gol en contra en Champion league significa casi perder la eliminatoria. No se podía plantear un partido como el de la Copa del Rey porque quedaban 90 minutos en el Camp Nou, pero tampoco un partido como el de liga porque el 0-0 también es un resultado corto. Y por eso, Mourinho pensó que lo idóneo era reducir el riesgo al menor tiempo posible, es decir, los últimos 25 minutos.

pepe-alves

Así, el plan de Mourinho según explicó en rueda de prensa: “Queríamos no encajar goles y luego atacar cuando el rival estuviera frustrado. Teníamos pensado sacar a Kaka por Lass y que jugara detrás de los tres delanteros a partir del minuto 65, pero con la expulsión no hemos podido”. Después seguramente  se realizaría un cambio ofensivo como Benzema por Di Maria. Se trataba de limitar el riesgo a 25 minutos, con tres jugadores de ataque frescos como Adebayor, Kaká y Benzema(o Higuain), aprovechando el cansancio del Barcelona.

Por supuesto, no sabemos lo que habría pasado si en el minuto 60 el árbitro no hubiese expulsado a Pepe como no sabemos que hubiese pasado si los alemanes hubiesen rechazado a los americanos en Omaha. Pero lo que si está claro es que hasta ese momento la eliminatoria no corría peligro para el Real Madrid. El Barcelona apenas había llegado con peligro y el único que hacía algo era Messi con algún intento de Villa.

Es curioso que los que hablan de estilo del Barcelona no cuentan el número de pases horizontales del Barcelona ni las llegadas al área que son poquísimas. El Barcelona y sus seguidores empiezan a creer que el fútbol total consiste en tocar muchas veces y en no llegar al área. Como el niño que es capaz de hacer 200 toques sin que se caiga el balón, los azulgrana hablan de fútbol cuando en realidad se refieren a ronditos. Y lo dicen todos, y no solo sus aficionados, desde Xavi hasta Piqué, como si el planteamiento del Barcelona si pareciese si quiera un poco al fútbol total de Holanda o del Ajax, consistente en amedrentar al rival a base de llegadas al área, tiros a puerta, regates y goles. Ayer sin embargo, hasta la expulsión de Pepe el Barcelona tiró 4 veces y solamente 1 a puerta. Sus centros al área fueron solamente 6. Los números del Real Madrid no son muy distintos con 4 tiros y uno a puerta y 5 centros al área.

Esos son los datos del partido hasta la expulsión del Pepe que tiene un doble efecto. Por un lado, el Real Madrid pierde a un jugador con lo que significa jugar 30 minutos con uno menos. Pero por otro, pierde al hombre clave en la presión, que además permitía al equipo secar a Messi que hasta entonces no se había acercado al área con peligro. A partir de ahí se genera ya un clima sobre el campo imposible de sostener, y desde ese momento la eliminatoria, con equipos tan igualados, se rompe definitivamente. La expulsión de Pepe condicionó todo el plan del Real Madrid, que no olvidemos que con 11 contra 11 hasta ahora no había perdido en estos tres duelos contra el Barcelona.

Así pues, frustado el desembarco madridista hay que preguntarse tal y como hace Mourinho por el motivo de la expulsión y por sus circunstancias. No es un tema menor puesto que es el hecho que lo condiciona todo. Pero vayamos por partes y analicemos algunos hechos que son importantes:

– Después del primer clásico comienza una campaña anti-Pepe. El jugador clave del Real Madrid para parar al equipo blaugrana es el objeto de ira de toda la prensa catalana. Como si hubiese roto tibias y peronés en los dos partidos de liga y copa del rey se le acusa de todo. La idea es crear una presión para formar la idea de que es un jugador peligroso. La verdad es que Pepe es un jugador agresivo como tantos otros en la liga y como la mayoría de los centrales. No es diferente su actitud de ir a por el balón de lo que hace Puyol, Javi navarro, Perea o tantos otros. Tiene eso sí en su haber el zapateado a Casquero, un hecho lamentable por el que ya fue juzgado. Le cayó una sanción ejemplar (hay equipos que no cumplen sanciones) y además socialmente también fue recriminado. Como cualquier criminal, ya cumplió su pena.

Antes del partido Guardiola se queja del árbitro portugués por considerar que puede beneficiar al Real Madrid por tener jugadores portugueses. Se teme que beneficie a un Real Madrid que juega, según la prensa catalana, al límite, parando el juego sin parar. Lo que no se dice es que en la copa del rey el Madrid hizo 24 faltas y el Barcelona 22, con Alves con 6 con el mayor número de faltas.

– Después del partido, Wolfgang Stark, un árbitro que se declara seguidor y fan de Messi, declara lo siguiente: “Pepe tiene tantos antecedentes con entradas tan fuertes de ese tipo, que me vi obligado a expulsarle”.

Así pues, su expulsión no responde a la entrada en sí, sino a los precedentes. Es decir, los árbitros están influenciados por lo que ven y por lo que escuchan. Porque si se empiezan a arbitrar los partidos según precedentes deberíamos directamente expulsar a Alves por reiteración de tarjetas, a Busquets, Pepe y Ramos por hacer faltas y directamente conceder goles a Messi y Cr7. Simplemente un despropósito.

Pero es más, si vamos a la entrada en cuestión vemos como en otros partidos ni siquiera se sanciona con falta. Estoy seguro de que los azulgrana que ven en esa falta roja no la veían con Busquets. Estas dos entradas que son iguales exactamente y que están separadas en el tiempo por una semana se diferencian en dos cosas. En una, Pepe es expulsado con tarjeta roja directa, en la otra Busquets no es ni amonestado. La otra diferencia es que Xabi se levantó rápidamente sin hacer teatro mientras que Alves se revolcó por el suelo hasta salir en camilla. Eso sí luego volvió rápidamente al campo. Pero aún más grave es que la misma entrada o más peligrosa no se ha sancionado otras veces, como en este caso de Alves.

Y esto, es algo que ayer hicieron mucho los ejemplares jugadores azulgranas, tirarse constantemente como fulminados por los rayos laser que les apuntaban desde la grada. Primero Pedrito simulando un golpe en la cara de Arbeloa y después Busquets simulando un manotazo de Marcelo.Lo preocupante es que es algo que se lleva repitiendo en los clásicos con fingimientos constantes por parte del Barcelona. Ese si es un comportamiento antifutbolístico, donde un jugador simula una agresión, intentando engañar al árbitro perjudicando a un compañero de profesión.

Pero incluso si profundizamos un poco más, después de la entrada de Pepe el árbitro pita falta a favor del Real Madrid!! Se ve claramente en las imágenes como Stark señala con la mano hacia la portería de Valdés. Después el línea y sobre todo las protestas de todo el equipo del Barcelona!!, hacen el resto. Un árbitro acosado y rodeado por 11 futbolistas, incluido el portero, y sobre todo un protagonista, Pepe, de dudosa reputación. Y detrás el poder mediático de los que designan árbitros. Así se entiende algo mejor la acción que nos sorprendió a todos y no solo a los madridistas porque si leemos la prensa internacional, que es un baremo de neutralidad, comprobamos el estupor de muchos.De hecho, los ingleses se plantean muchas dudas y están preocupados por el arbitraje.

Así pues, que cada cuál tome sus conclusiones. Para mi el árbitro condiciona la eliminatoria, como la condicionó el árbitro expulsando a Van Persie o no pitando 4 penalties en Stanford Bridge. Eso fue justamente lo que dijo legítimamente Mourinho y por lo que el Barcelona le quiere denunciar. Y es que el pensamiento único fascista del Barcelona no permite expresarse de ningún mono. Ni se puede jugar un fútbol distinto del que ellos plantean so capa de ser acusados de antifútbol (lo repiten hasta la saciedad los ejemplares canteranos del Barcelona) ni se puede denunciar en rueda de prensa un trato de favor que ayer decantó una eliminatoria que hasta entonces era igualada.