Lopetegui en la delgada línea roja

El pasado sábado el Real Madrid cayó en el Bernabeu por 1-2 contra el Levante. No es una derrota más, es el certificado de defunción de Lopetegui, que no parece capaz de enderezar el rumbo de un equipo que ha perdido demasiados partidos, y que sobre todo transmite sensaciones muy negativas.

Más allá de los resultados, a veces se pueden encontrar en los partidos sensaciones positivas, signos de que el equipo va a empezar a funcionar, o de que los resultados no se ajustan al juego desplegada. Lo cierto es que este Real Madrid con el record negativo de minutos sin marcar, desprende sensaciones negativas. Porque a ese registro se une una pasmosa facilidad para recibir goles en contra.

Resultado de imagen de real madrid

Y son dos losas muy pesadas, que tienen que ver con una dinámica de equipo que no funciona, con jugadores que juegan incómodos, y con un sistema de juego que no logra sacar de cada uno su mejor versión, si no la peor. Me recuerda en demasía al Real Madrid de Benítez, con la diferencia de que aquel Madrid a estas alturas de temporada no llevaba el número de derrotas actual. La diferencia también estuvo en el desempeño de los rivales, pero aún así, las sensaciones son parecidas.

Se sabía que sin Cristiano Ronaldo y sin Zidane iba a ser una transición complicada, pero nadie podía imaginar que ya a principios de noviembre se dudaría del entrenador y el club se vería obligado a trazar un cambio de rumbo. Pero eso es lo que está a punto de pasar. Parece complicado que Lopetegui logre salvarse. La cuerda siempre se rompe por el lado más débil, y como el club no puede despedir de golpe a 6 jugadores, probablemente la solución más sencilla sea sustituir al entrenador y esperar que uno nuevo de un vuelco a la situación. Esperar la llegada de otro Zidane.

Para que eso no pase tendrían que ocurrir varias cosas, y improbables y que normalmente no se dan en el fútbol. El Real Madrid de pronto tendría que reaccionar. Pasaría por ganar en el Camp Nou y mantener una racha de victorias que asentase al equipo. Tampoco debería ser tan difícil para un equipo como el Madrid ganar los próximos 4 o 5 partidos, pero sí lo es si tenemos en cuenta el pasado inmediato, con partidos que se cuentan prácticamente por derrotas.

Y en realidad es un Real Madrid no tan distinto del que ha ganado las últimas tres copas de Europa. A excepción de Cristiano Ronaldo, el resto siguen siendo los fabulosos jugadores de hace unos meses. Tipos como Ramos, Marcelo, Modric, Kroos o Bale que lo han ganado todo a nivel de clubes.

Pero lo difícil es cambiar el estado de ánimo sin tocar nada. Quizá lo lograse una victoria en el Camp Nou. Espera un Barsa sin Messi, que como el Madrid sin Ronaldo es mucho menos equipo. No es el Barcelona fiable de otros años y está sumido en su propia transición, que será aún mayor sin el argentino. Pero aún así, para este Madrid capaz solamente de marcar 1 gol solamente en los últimos 5 partidos parece un mundo ganar en feudo blaugrana. Son 4 derrotas y 1 empate.

Un balance muy negativo, que aún así deja al equipo a solo 4 puntos del líder, el Barcelona, y por supuesto, con todas las opciones abiertas en Champion. El fútbol es impredecible y como decía más arriba una victoria el próximo domingo podría de pronto cambiar el estado de ánimo madridista. Aunque no podemos olvidar los precedentes y las sensaciones y están parecen ir en dirección contraria a los intereses de Lopetegui. Es hora de comprobar si es técnico para el Real Madrid o si, al igual que Benítez, es solo un entrenador más que pasó por el club con más pena que gloria.

El Tic-tac de Lopetegui

Cuarto partido sin ganar y 3 derrotas son motivo suficiente para hacer tambalear el puesto de Lopetegui y el tic-tac blanco ha empezado a sonar. Por momentos, Lopetegui parece tener la misma cara que tenía Benítez poco antes de ser destituido, y desde luego las sensaciones son parecidas.

lope

Pero lo cierto es que volcar toda la responsabilidad en el técnico vasco sería tan injusto como  hacerlo individualmente con los jugadores. Parece claro que Benzema está lejos de la faceta goleadora de los primeros encuentros, pero hoy con Mariano en la segunda parte tampoco se han generado apenas ocasiones. El medio del campo, con Modric, Casemiro y Kroos parece a menor nivel que otros años y la defensa en general no parece encontrar su mejor versión. Sin los laterales titulares se ha perdido hoy pero también se perdió en otros partidos con Marcelo y Carvajal. Y algunos de los suplentes no dieron la talla en Moscú. Y en la portería, si bien Courtois no ha estado afortunado en el gol, si lo estuvo en otras ocasiones.

Así que convendría repartir las culpas, aunque en fútbol la primera víctima es siempre el entrenador. Es evidente que este Real Madrid juega distinto al de otros años. Falta una pieza llamada Cristiano Ronaldo, un jugador que ha condicionado el juego del Madrid desde su llegada, siendo capaz de garantizar un gol por partido.

Este Real Madrid, capaz de estar 4 partidos sin marcar, se parece más al Real Madrid de antes de llegar Cristiano, más vulnerable, menos intimidante. Y eso no puede estar exclusivamente en el debe del técnico vasco. Su misión era suplir la carencia del jugador luso, intentar que el liderazgo lo asumiesen otros jugadores y apostar por un modelo de juego donde se encajasen menos goles. Lopetegui apostó por un modelo de fútbol de posesión y presión alta que fuese capaz de jugar en campo contrario y generar ocasiones. Pero lo que debería ser una posesión de toque rápida se ha convertido en transiciones lentas y previsibles, y lo que debía ser una presión alta, es apenas un amago de presión, que batida la primera línea, casi siempre es capaz de generar peligro en el área blanca.

El equipo parecía haber encontrado al principio de la temporada a un líder en Bale y dos fieles escuderos en Benzema y Asensio, pero a las primeras dificultades parecen diluidas las responsabilidades. Y ahí incluyo también al resto de pesos pesados. En general las responsabilidades también deberían recaer sobre todos ellos.

Y es que desde la marcha de jugadores como James, Morata o Pepe, la plantilla parece configurada en dos bloques, con los pesos pesados, titularísimos, casi inamovibles y un bloque de claros suplentes, chavales jóvenes y prometedores. Una brecha clara, que apenas rompen Nacho y Asensio. Este último con suficiente nivel para no ser suplente, pero quizá sin nivel suficiente para ser titular indiscutible en el rol de atacante decisivo del Madrid.

Un modelo de equipo que debía  gestionar Lopetegui. Si el plan A a principio de temporada fue el técnico vasco, se debe seguir apostando por él, mantenerle todo el año y darle otro más, independientemente de los resultados. Pero debe tener manos libres para hacer y deshacer, y debe hacerlo con personalidad. Si por el contrario, Lopetegui fue un parche y no se cree realmente en este modelo, se debería cambiar inmediatamente al entrenador y buscar refuerzos en el mercado invernal.

Ahora mismo su situación es francamente delicada porque es un racha realmente mala si atendemos a la historia del club. No se pierden 4 partidos en 11 partidos desde la temporada 2005 y la racha de 4 partidos oficiales sin marcar solamente se compara con otra que data de 1985. Si atendemos al comienzo, no es nada positivo comparado con los entrenadores recientes.

Captura de pantalla 2018-10-07 a las 1.53.58

Pero en uno u otro caso el mensaje debe ser claro. El Madrid post-Cristiano y post´Zidane tenía que vivir estos vaivenes, sí o sí. No es sencillo gestionar la ausencia del mejor jugador del mundo y de uno de los entrenadores más carismáticos de la historia del club. Quizá ahora se valore más el récord de victorias o de partidos consecutivos marcando gol. Que los dos se hayan marchado al mismo tiempo, dejando un gigantesco hueco es algo muy complicado de gestionar, y el club debe actuar como un solo bloque. Incluso en derrotas dolorosas como las de hoy, se debe mantener la serenidad. Señalar únicamente a Lopetegui como responsable sería además de injusto un error.

Derrota del Real Madrid en Villarreal

La jornada era perfecta para el Real Madrid. Un abultado resultado contra el Malmoe que daba moral al equipo y en especial a los goleados Benzema y Cristiano Ronaldo; un empate de última hora del Barcelona y un rival como el Villarreal que había jugado el jueves en Europa.

 Esos mimbres, más el hambre propia que tiene que tener un club como el Real Madrid para salir a por el partido y volverse a meter en la liga debía bastar para apostar fuertemente por los de Benítez.

 Pero nada de eso sirvió y después de 90 minutos más 4 de descuento el Real Madrid fue incapaz de marcarle un solo gol al Villarreal, el quinto en la tabla, pero un equipo que al lado de los grandes de Europa, ni duraría ni dos asaltos. Tampoco el Real Madrid.

Gol de Soldado ante el Real Madrid

Gol de Soldado ante el Real Madrid. Fuente: EFE

 Este equipo construido o destruido por Benítez, ya no lo sé, ni marca demasiados goles ni sabe defender. Es triste, pero la realidad de los números constata que este Real Madrid después de 15 jornadas es el menos goleador de los últimos 9 años. Concretamente 32 goles, frente a los 55 o 44 de las dos temporadas anteriores o los 53 de la segunda temporada de Mourinho.

 El equipo tampoco defiende bien. El gol de Villarreal fue un error de Modric, pero son continuos los errores de prácticamente todos los defensas. Evidentemente el problema es de conjunto, e involucro a delanteros y medios.

 Me cuesta mucho imaginar un Real Madrid mucho mejor que el visto durante el partido de hoy, porque hasta ahora, fuera de los partidos verdaderamente sencillos, como el 5-0 al Betis, 4-1 al Getafe o 8-0 al Malmoe no hemos visto a un Real Madrid verdaderamente competitivo durante 45 minutos y mucho menos durante 90.

 Y así, en los partidos verdaderamente complicados no hemos logrado ver al Real Madrid competitivo que deberíamos. Ni en el Calderón (1-1), ni en Sevilla (3-2), Barcelona (0-4) ni por supuesto contra el Villarreal. En Europa, los dos partidos contra el PSG han mostrado caras ambivalentes del equipo, con momentos buenos y muy malos. Algo de eso también se vió en el 1-3 contra el Celta de Vigo.

 Sencillamente el equipo es incapaz de estar concentrado durante 90 minutos, como bien ha confesado hoy Pepe. Y eso es lo preocupante, que un partido como el de hoy, tan propicio para acercarse al objetivo de poder competir por la liga hasta mayo, el equipo no se ha dejado el alma.

 Solamente responde este equipo ante toros no bravíos, contra equipos que se muestran ya derrotados, impresionados por el pasado blanco y por las nombres de los jugadores. Pero la realidad es que con eso ni se va a ganar la liga ni se va a ganar la Champion League. Y es muy probable que se haga el ridículo de esta noche.

 Suficiente tenemos con el ridículo de los despachos como para ver también este ridículo espantoso en el campo. Y ahí, quedan todos señalados, los 11 jugadores, los 3 suplentes, el entrenador y el presidente.

Humillante derrota del Real Madrid por 0-4 ante el Barcelona

La humillante derrota por 0-4 del Real Madrid ante el Barcelona prácticamente certifica la defunción deportiva de Benítez como entrenador. No se trata solamente de la manera en la que se ha perdido, sino del mensaje que queda claro después del partido de hoy: los jugadores no confían en él. Tampoco lo hace la afición, por cierto, que ya andaba quejumbrosa cuando se ganaba. Y por supuesto tampoco Florentino Pérez aunque también es responsable de lo que sucede, al igual que los jugadores.

Gol durante el Real Madrid Barcelona

Keylor Navas batido por Suárez

 Pero claro está que es mucho más fácil despedir al entrenador que además de eso, convocar elecciones, vender a 4 o 5 jugadores (en mi opinión los 4 capitanes más Cristiano Ronaldo) y apostar por un modelo deportivo completamente nuevo. Un modelo, en realidad sencillo, en el que mande el entrenador, que configura la plantilla junto con un director técnico. Los jugadores son meros empleados cuyo único cometido es jugar y obedecer órdenes, y el presidente, es el representante del club y gestor económico, pero no quien traza la política deportiva del club a toda costa.

 Ahora, si hablamos del partido, el Barcelona no fue el equipo super hegemónico ni dominante de antaño, sino que el Real Madrid fue un equipo empequeñecido, hundido. Neymar y Suárez se bastaron y sobraron para masacrar a toda la defensa, y en ataque daba igual si era Bale, James o Cristiano.

 Evidentemente los jugadores ni estaban ni querían jugar ese partido. Llámese cama o falta de actitud o falta de forma física, pero este mismo Real Madrid el año pasado le metió un repaso a este mismo Barcelona en el Bernabeu.

 Benítez no ha sabido convencerles con su sistema y tampoco ha sido coherente con sus propias ideas. Este sistema no se ha jugado en todo el año. Es más, el éxito de su Madrid ha venido con Casemiro como medio centro. Luego ya, el poner a Marcelo, Benzema y Ramos por voluntad popular, estando los tres lesionados, habla también de cómo ha claudicado ante la presión.

 Pero como decía más arriba, el problema no puede ser solo Benítez, ya que sin él, antes ya se perdieron todas las ligas anteriores en los últimos 7 años, menos la del récord de puntos de Mou. El problema va más allá, tiene que ver con un modelo deportivo, con un rival que evidentemente le ha ganado la partida en muchos aspectos: Neymar superior a Bale, Suárez más importante para el equipo que James, entrenadores que se acoplan al equipo. Eso sumado a otros errores históricos como la marcha de Etoo, el fichaje de Beckham y no de Ronaldihno contribuyen a ese éxito.

 Lo cierto es que ya son muchas las goleadas del Barcelona en la última década, muestra clara del predominio culé y de que el Real Madrid está haciendo las cosas mucho peor que su rival. Los títulos en liga de uno y otro equipo lo evidencian. Es hora de cambiar de modelo, no solo nombres de entrenadores ni nuevos fichajes.

Derrota contra el Sevilla y crisis para el Real Madrid de Benítez

La primera derrota del Real Madrid tenía que llegar tarde o temprano. El problema no es el cuando o el contra quién, sino el cómo. Y si la derrota es como la de ayer, con la sensación de que el equipo no pudo contener al Sevilla en ningún momento, incapaz de reaccionar primero al empate y luego a los goles, entonces las conclusiones son malas.

 Los primeros minutos del Real Madrid fueron buenos, pero como en otros partidos, el gol hizo que el equipo pierdese empuje y fuerza. Un equipo que marca un gol a favor y defiende el resultado tiene sentido cuando se sabe defender. El problema es que este equipo desde el primer día más que defender bien se ha dedicado a esperar los milagros de su portero, Keylor Navas, que ayer no jugó.

 El Sevilla llegó ayer por derecha y por izquierda y el Real Madrid no solamente no lo paró sino que tampoco fue capaz de responder en el área contraria. Ahí, Cristiano Ronaldo incomparecía, incomprensiblemente desparecido, mientras Bale intentaba algo sin demasiada ayuda. Pero personalizar casi siempre es malo y sobre todo cuando es evidente que todo el equipo está en su peor versión.

Banega durante el Sevilla Real Madrid

Banega celebrando el gol del Sevilla

 Recuerdo muchas veces el tiempo de Juande Ramos como entrenador del Real Madrid. Se sucedieron victorias pírricas, con malas sensaciones pero acumulando tres puntos sobre tres puntos. Hasta que llegó el Barcelona y desnudó de una vez por todas al equipo con aquel 2-6. Y entonces el equipo se hundió porque lo anterior había sido un espejismo sostenido solamente por los resultados.

 Las victorias dan confianza y moral, pero a veces también impiden ver los defectos del equipo y la verdadera capacidad competitiva. Y de igual manera, muchas derrotas no muestran el verdadero potencial de un equipo. Y ahí tenemos al Barcelona del año pasado que al principio no parecía sólido.

 Temo pensar que este Real Madrid se parece mucho al de Juande y poco al Barcelona del año pasado. Prácticamente cada partido jugado, incluyendo la derrota de ayer, victorias y empates me parece que el equipo no se encuentra a sí mismo.

 Recuerdo al mejor Real Madrid de Ancelotti y al mejor de Mourihno y veía que el equipo disfrutaba jugando al juego propuesto. Incluso en algunas derrotas el equipo mantenía la misma identidad. Y cuando no lo hacía era cuando normalmente perdía. Ahora mismo no se qué identidad tiene el Real Madrid de Benítez. Realmente no tengo ni idea de cuál es la propuesta del entrenador madrileño.

 Se cumplen prácticamente 3 meses de competición oficial y desde el primer partido no llego a entender la filosofía futbolística de Benítez. Se supone que es un técnico especialista en que sus equipos defiendan bien, pero hasta ahora el Real Madrid si no ha encajado goles no ha sido por su virtuosismo defensivo. Apuesta por unos u otros jugadores pero realmente no sé cuál es su modelo defensivo. Confieso mi despiste absoluto aunque en el fondo creo que se que si fuese por Benítez jugaría con Lucas Vázquez y Cheryshev por las bandas y renunciaría a varios jugadores impuestos como estrellas.

 Y quizá ese sea el problema que este Benítez tampoco se encuentra a sí mismo. O no sabe lo que quiere o lo sabe pero no puede hacerlo. Es como querer conducir un Ferrari por el campo o un 4×4 por carretera, un sin sentido.

 En el caso de este Real Madrid los empates se han sentido como derrotas y hasta las victorias como empates. Así que la derrota de ayer por casi goleada se sentirá por la afición como algo humillante y frustrante. Y eso puede desencadenar ante el Barcelona el fin de Benítez. El precedente más inmediato es Antic.

Hasta aquí hemos llegado: fin de liga para el Madrid

A falta de los 5 minutos de descuento todavía tenía el Real Madrid esperanza para seguir vivo en liga. Pero el pitido final  acabó con un esperpento que suficiente ha durado. El Real Madrid lleva dos temporadas jugando con un portero que directamente no tiene el nivel de primera división. Tampoco la selección española, con el mismo protagonista, Casillas, y dos cómplices, Carleto Ancelotti y Del Bosque, dos técnicos que muchas semejanzas y con una trayectoria con el Real Madrid sospechosamente parecida.

 El empate de ayer no es culpa al 100% de Casillas. Evidentemente. El equipo estuvo físicamente poco fresco, poco concentrado y el Valencia aprovechó esta fragilidad. Pero es en ese tipo de partidos en los que un delantero entonado o un portero top te salvan los muebles. Justo lo que hace no tanto representaba un Madrid que decían que era Casillas y Ronaldo Nazario.

imgres

 Pero ayer ese portero que debía estar para salvar lo imposible, tal y como hizo por ejemplo Diego Alves en el área contraria, estuvo para no hacerlo (el segundo gol de Javi Fuego) y para regalar lo factible como ocurrió en el primer gol. Los reflejos de Casillas para rechazar el remate de Pepe a un lado fueron insuficientes, metiéndose el gol en la portería.

 Es curioso como un portero que ha vivido de sus reflejos y de su uno contra uno sea precisamente en esos momentos en los que sufra sus peores pesadillas. Iker Casillas ya no tiene esos reflejos, porque tiene 15 años más que cuando debutó. Sencillo. Y tampoco tiene lo que si tienen el 90% de los porteros veteranos: mejora de destrezas como el juego aéreo, la colocación o el juego de pies. El resultado, un portero que no es de la categoría del Real Madrid.

 Casillas es solamente un episodio más en la gestión de los pesados por parte del Real Madrid. Pero el caso más singular y traumático porque un portero leyenda y querido por todos se ha convertido en un enemigo de la afición y del propio equipo. El de Móstoles ha seguido los pasos de Raúl o Hierro finalizando su andadura con más detractores que seguidores, incapaz de reconocer su propia decadencia, envuelto en una soberbia mala para él y para el equipo.

 Quizá sea la maldición del Real Madrid, comenzada muchos años atrás cuando Di Stefano, en decadencia también, le hizo un pulso a Santiago Bernabeu obligándole a elegir entre él o el entrenador. El presidente lo tuvo claro, y aunque seguro que fue la decisión más difícil de su carrera, le ofreció la puerta al que fue el santo y seña del equipo. El argentino se marchó disgustado al Español y la relación entre ambos fue fría hasta muchos años después.

 Pero esa decisión permitió al Real Madrid seguir creciendo y apostar por otros jugadores nuevos y jóvenes. Seguro que a muchos de ellos les habría venido bien el consejo y ayuda de un veterano como Di Stefano, pero por desgracia no fue así. La imposibilidad de que esos jugadores leyenda se retiren como jugadores en el Real Madrid, asumiendo pocos minutos pero liderando al equipo emocionalmente, es un déficit histórico del club. Lo que ejemplarizaron Giggs o Scholes en el Manchester United jamás ha pasado en el Real Madrid.

Unos, como Casillas o Raúl opusieron toda su resistencia, utilizando si era necesaria a la prensa para por ejemplo denostar a los jugadores que se estaban delante suyo como Diego López o Benzema. Otros, como Butragueño o Michel buscaron un retiro fuera del club, aprovechando esos últimos años de fútbol pero sin perjudicar al club. Y solamente unos poquísimos se fueron por la puerta grande, como Zidane, que perdonó su último año de contrato.

 La vida es cíclica y el fútbol también. Y los jugadores perecederos. Unos deben de dar un paso atrás para que otros den un paso adelante. No creo que a nadie le guste ver a un mito como Casillas encajar goles absurdos y ver en su cara la más absoluta desesperación. Pero con su actitud soberbia y arrogante, incapaz de asumir sus limitaciones, más pendiente de echarle la culpa a la defensa y de echarse a correr refugiándose en la prensa amiga, Casillas ha tenido el peor final posible.

 Pero ojo, que la culpabilidad se extiende también al banquillo y a la presidencia. Ancelotti parece ser la única persona que no ve lo que el resto consideramos evidente. No sé si Keylor habría parado o no las que falló Casillas. Pero si se que el costarricense, que apenas ha tenido oportunidades, cuajó un mundial excelente. La insistencia en alinear al de Móstoles resulta incomprensible bajo cualquier punto de vista, incluido el de paz social, paz con la prensa, paz de vestuario…Porque la consecuencia es un equipo menos competitivo. Y eso se extiende a cualquier posición y partido.

 Y Florentino Pérez tampoco se libra porque él, como Bernabeu debió haber dado hace tiempo las instrucciones para acabar con ese acoso de la prensa hacia la competencia de Casillas, apoyando a Diego López y fichando a 2 porteros de nivel.

 Pero esta es la historia del Real Madrid. La historia de cómo un equipo con los mejores jugadores del mundo, con una plantilla de cientos de millones, de un club que debió ser hegemónico (más aún), se conformó con unos pocos títulos, aunque fuesen la novena o la décima.

 El siguiente capítulo de esta historia lo escribirá Ramos, el próximo super intocable, el próximo peso pesado que utilizará su historia, influencia y jerarquía para mantenerse en el puesto hasta que el ridículo le obligue a apartarse.

Morir matando: Mourinho vs Casillas

A estas alturas más o menos, hace tres años, yo pedía la continuidad de Pelegrini. El 4-0 en Alcorcón y la derrota en la Copa del rey era dolorosa pero lo importante era mantener la estabilidad. Los que hoy le alaban pedían entonces su dimisión.

Con Mou, me pasa igual, y aunque la distancia sea de 16 puntos y el equipo no esté, y se encuentre a años luz del que me maravilló el año pasado, sigo pensando en la estabilidad. La misma, que tuvo otro entrenador hoy alabado por todos, del Bosque, que estuvo a 16 puntos del Deportivo de la Coruña varias jornadas antes en la temporada 1999/2000, varios meses antes de ganar la Copa de Europa (el Real Madrid acabó la liga quinto).

 Pero sí, hoy toca hablar de Mou y de sus errores . El primero fue, no dejar a Casillas en el banquillo, sino no haberlo hecho antes. Dejarle en el banquillo en su momento de máxima debilidad es un error estratégico. Aunque para las buenas causas vale el refrán de más vale tarde que nunca. Casillas merecía el banquillo y no creo que nadie en su sano juicio sea capaz de defender que el de Móstoles ha hecho una buena o simplemente regular temporada. Ahora bien, el problema es que Mou no pensó en buscar un relevo de garantías. O si lo hizo no se atrevió a ficharlo.

El Madrid es así y hasta el mejor entrenador del mundo tiene miedo de un solo jugador. Aunque vista la actitud de la prensa en bloque parece lógico. El acto de ayer abre definitivamente ya las hostilidades, si es que no lo estaban ya plenamente, y se convierte en la gota que colma el vaso  y pone a Mourinho como enemigo público 1 del madridismo (el que define la prensa antimadridista, antimou y pipera)

 La suplencia de Casillas deja como anécdota, no pequeña, la filtración 3 horas antes de su suplencia. Si antes ya sabíamos que algunos jugadores filtraban información, ahora ya tenemos nombres y apellidos.

 Pero no, el Madrid no perdió anoche por la ausencia de Casillas ni tampoco por la presencia de Adán. Perdió porque Mou no ha sabido o no ha podido inspirar a los jugadores la motivación necesaria. Y por eso ha de compartir con ellos el 50% de la responsabildidad.

 Y debe asumir al 100% la responsabilidad de haber gestionado pésimamente los problemas en los laterales.  Primero no fichando un lateral derecho en el verano y luego estando desnortado sin acertar con el lateral. Ni Arbeloa por la izquierda ni Essien por la derecha son la mejor solución, y lo que una vez fue un error puntual ahora se ha convertido en  una obsesión malsana de Mourinho, que ha repercutido negativamente en el juego ofensivo pero también defensivo.

 Con todo, prefiero los errores de Mou, lo malo conocido, que los errores conocidos de los Benítez, Michel y compañia, lo espantoso por conocer. Mourihno demostró hace no tanto que con el apoyo necesario puede llevar al equipo a un record histórico en liga. Entonces había gente que quería acabar con él por la falta de señorío. Esos mismos,  apelan ahora a los malos resultados, aunque sabemos que el fondo de la cuestión no es que  quieren mas o menos señorío o mejores o peores resultados, sino el control del club.

 Mou no se lo dará y es posible que muera matando. Y cuando lo haga es posible que se lleve por delante a leyendas del madridismo como Casillas o Ramos que se creen por encima del club. Pero si algo enseñó el santo y seña del madridismo, Bernabeu, es que nadie hay por encima del club. Desde luego no los jugadores, tampoco el entrenador, pero si alguien debe mandar en un grupo de 24 jugadores debe ser el entrenador, no el goleador, ni el capitán, ni los canteranos ni la estrella mediática.

 Y eso es algo que el Real Madrid dejó de entender hace años, a pesar de que Bernabeu marcó el camino. El mejor jugador de la historia del Madrid lo sufrió y Di Stefano se fue por la puerta de atrás. Y Florentino lo supo y acabó con Hierro mientras Mou hacía lo propio con Raul. Ahora lo que hay en juego es un cambio de tornas y es posible que un jugador, Casillas, acabe con el entrenador y el presidente. Eso, y no el señorío de un equipo que nunca lo tuvo, ni los resultados que nunca fueron tales en un equipo sin apenas dobletes y sin ningún triplete, es lo que hay en juego. Que un jugador con fecha de caducidad sea más importante que el resto del club.

 Por eso, mi apoyo seguirá siendo para Mourihno, al que alabé por el juego del equipo y los resultados y hoy critico por lo mismo, y al que he criticado por su falta de mano dura con el vestuario y hoy alabo por lo contrario. Todavía no me bajo de este carro que parece en llamas pero que en realidad lleva con la mecha prendida hace décadas.

 El resto de debates, si el Madrid está roto, si no juega a nada, si el vestuario no está unido, no me interesa por el simple hecho de que esto lo llevo escuchando casi desde que sigo a este equipo. Ahora hay que saber si queremos dejar el carro ardiendo a los pirómanos o al mejor entrenador del mundo.

Crisis de fútbol en el Real Madrid

Desde que llegó José Mourinho este es el momento más delicado de todos.Mucho más que las derrotas en Champion league y en Copa del rey contra el Barcelona y también incluso que el 5-0. Lo segundo fue un accidente puntual y las eliminaciones entraban dentro de la lógica jugando contra el Barcelona.

 Lo de ahora es distinto. A las malas sensaciones se unen malos resultados. 1 victoria y 1 empate de cuatro partidos y dos derrotas fuera de casa hablan de un Real Madrid a años luz del del año pasado. Quitando la primera parte contra el Barcelona en la vuelta de la Supercopa, el Madrid no ha enlazado más de 10 minutos buenos de juego.

 Defensivamente el equipo no aprieta como el año pasado y ofensivamente le falta no solo la pegada de la que siempre se ha hablado, sino ese control de los partidos,ese dinamismo y verticalidad necesario y la sensación de que todos los jugadores estaban implicados.

 Ahora, se mire a donde se mire, todos los jugadores parecen en su peor versión. Solamente se salvan Pepe, imperial, y Xabi Alonso. Del resto no salvo a ninguno. Con Cristiano Ronaldo menos participativo de lo habitual ni Benzema ni Higuain han demostrado la voracidad del año pasado. Di Maria está muy lejos del de principios del año pasado y Ozil muestra su habitual irregularidad. En defensa, Arbeloa cada vez parece más pesado y Marcelo tampoco ayuda como otras veces en ataque. Y sí, también está mal Ramos y Casillas, al que recuerdo pocas paradas. Khedira entre tanto jugador fuera de forma no puede ser el jugador determinante y Modric parece el único fresco y con ideas.

 Lo peor es que la crisis de juego viene directamente del banquillo con Mourinho como responsable de algunas decisiones que no ayudan al equilibrio. La presencia permanente de Higuain, que no da la pausa al juego de Benzema, y la de Di Maria, más los cambios con Callejón con demasiados delanteros me da la sensación de que no han logrado su propósito en ningún partido.

 Tampoco parece haber logrado transmitir en determinados momentos la pausa necesaria al juego. La primera parte de ayer es el ejemplo perfecto de cómo no jugar con un resultado adverso. Sin aciertos, con pelotazos arriba, sin encadenar dos pases buenos, el Real Madrid fue un equipo desconocido. Y ojo, que tuvo más del 60% de la posesión para los amantes de este dato. Pero fue una posesión sin peligro, sin pisar área con claridad.

 Tampoco logró en la segunda parte aprovechar el desgaste físico del Sevilla y aunque siguió teniendo más posesión que el rival nunca dio la sensación de control del partido. Más al contrario me pareció que estaba más cerca el segundo sevillista que el empate.

 Queda mucha liga, desde luego, pero 8 puntos contra el Barcelona de Messi no son pocos, ni siquiera con 34 partidos por disputar. Más que los puntos de diferencia son las sensaciones. Yo era de la idea de que iría al revés. El Barcelona con Tito perdería fuelle y el Real Madrid reforzaría su situación dominante del año pasado. Ha pasado al revés y la Supercopa apenas cuenta ya.

 En el horizonte más cercado un primer partido de Champion League importantísimo contra uno de los rivales más difíciles de Europa. Un Manchester City repleto de buenos jugadores dispuestos a sacar algo positivo del bernabeu. En caso de hacerlo si podríamos hablar de una crisis importante de este Real Madrid. Quizá la primera y única real, no inventada por al prensa y fundentada en hechos evidentes. Y en algo más de dos semanas la visita al Camp Nou, en un partido que puede servir para profundizar aún más esta crisis o para paliarla.

 Mucho trabajo tiene por delante Mourinho con sus jugadores pero también con sus propias decisiones. Algo se tiene que estar haciendo mal para no lograr motivar a jugadores jóvenes que solamente han ganado una liga y que juegan en el Real Madrid.

10 pasos para superar una dolorosa derrota

Players of Bayern Munich lay on the pitch after the UEFA Champions League final football match between FC Bayern Muenchen and Chelsea FC on May 19, 2012 at the Fussball Arena stadium in Munich. AFP PHOTO / JOHN MACDOUGALL

Players of Bayern Munich lay on the pitch after the UEFA Champions League final football match between FC Bayern Muenchen and Chelsea FC on May 19, 2012 at the Fussball Arena stadium in Munich. AFP PHOTO / JOHN MACDOUGALL

Este post sirve para cualquier tipo de derrota deportiva, en principio como aficionado pero extensible a las derrotas sufridas como deportista o para cualquier fracaso:

1.Tiempo de reflexión. Hay una necesidad de estar solo, asimilando la derrota. Unos necesitan unas horas, otros algún día. Depende de las expectativas generadas y del nivel de afición. Recomendable que no sean más de dos días.

2. Buscar a alguien con quien desahogarte, mejor si es de tu mismo equipo y comparte tu filosofía de juego. Hay que eliminar esa primera frustración que es como un veneno que se extiende por el cuerpo, y soltar lo primero que viene a la cabeza. Eso dará paso a una reflexión más pausada analizando más en detalle las consecuencias.

3. No leer prensa ni radio ni cualquier otro medio que reavive ese sentimiento de frustración. Como he dicho en el punto anterior es un sentimiento a evitar. Conviene refugiarse nuevamente en blogs amigos.

4. Hacer deporte, es una solución para todo. El deporte genera endorfinas que ayudan a crear una sensación de bienestar elimando el estrés. Un par de buenas sesiones de ejercicio aeróbico ayudarán a empezar a pensar en positivo.

5. Centrarse en otras aficiones. En ese tiempo de aislamiento es conveniente buscar aficiones a otros deportes o utilizar ese tiempo para la lectura, videjuegos (ninguno de fútbol) y ocio variado.

6.Utilizar la rabia y la frustración que quede de los primeros días para otras cosas. Conviene canalizar ese efecto positivamente a través de proyectos interesantes, o centrarse en el trabajo.

7. Evitar hablar de ello con personas ajenas, pero si lo haces sonreír y pasar. No hay nada que moleste más que la indiferencia. Consejo importante: no entrar “al trapo”. No conviene reavivar la frustración.

8. Buscar el lado positivo de la derrota. Tu equipo tendrá más tiempo para centrarse en otra competición, o menos desgaste. Y tu incluso también tendrás más tiempo que debes utilizar (ver punto cinco).

9. Relativizar. Hay mil cosas mas importantes que el futbol, baloncesto o incluso un fracaso personal.

10. Superados estos nueve puntos ya estás preparado para volver al ruedo. Las aficiones siempre permanecen y no tienen sentido perderlas por una derrota. Ya Ya puedes Iusionarte de nuevo.