Y llegó Murray

Con la victoria de ayer de Murray se abre ya por fin un nuevo panorama tenístico que se venía intuyendo desde el año pasado. En este mismo blog hablé de la llegada de Murray al TOP y de su competencia con los otros tres grandes Federer, Nadal y Djokovic. Estábamos ante tres tenistas sobresalientes en la actualidad pero también en el histórico global de este deporte. Tres jugadores que dejarán huello y que han tenido que competir entre sí. Primero Federer con un largo dominio, después Nadal con uno más efímero y en los últimos dos años Djokovic imponiendo su juego con numerosos records. Y ahora Murray.

La victoria del escocés en su tierra, al menos políticamente hablando, las Islas Británicas, significa la incorporación ya definitiva como favorito en cualquier grande. Ya vimos como el año pasado ganaba el US Open y las Olimpiadas, ante Djokovic y Federer, aunque antes se le había visto caer en varias finales de Gran Slam( Asutralia 2010,2011 y 2013, Wimbledom 2012 y US Open 2008).

Su segundo Gram Slam, el más importante de todos, ante el número 1, Dkojovic y con un resultado de 3 sets a cero 6-4, 7-5 y 6-4, supone que Murray pase de ser un actor secundario de lujo a uno de los actores protagonistas.

Con 25 años, mucho por aprender todavía, y con la confianza de sus recientes victorias y el apoyo de un entrenador como Ivan Lendl, es posible que Murray siga cosechando títulos y varios Gran Slams más.

Queda por ver la resistencia que pondrán el serbio principalmente y Nadal, que parece cada vez más irregular en su juego. Los tres son prácticamente de la misma generación, 86-87, aunque cada uno de ellos ha ido evolucionando de manera muy distinta. El que más pronto despuntó fue el español y es el que ahora sufre más el desgaste. Djokovic, después de un 2011 prácticamente perfecto y un 2012 también exitoso, parece desinflarse poco a poco a pesar de su inicio fulgurante ganando el Open de Australia. Y Murray parece ya por fin carburar y empezar a creer en su calidad, que es mucha.

En la ecuación no aparece Federer, que este año solamente ha ganado el torneo de Halle, y al que cada vez se le ve más fuera que dentro. Algo lógico por otra parte, en un jugador que lo ha ganado todo y que tiene ya un evidente desgaste mental.

Solamente queda por ver como evolucionará la lucha entre estos grandes tenistas, a la espera quizá de que algún otro joven sorprenda o incluso algún veterano, como el meritorio Ferrer o algún otro. Parece difícil, no obstante, que hoy por hoy otro tenista alcance la calidad tenística y madurez mental de estos tres.

Ya llegó Murray

Si hace unos días comentaba la dificultad de Ferrer para llegar a las finales de los Gran Slam, lo mismo le sucedía a Murray, pero no para llegar a las finales sino para ganarlas. Dos Open de Australia, uno de Estados Unidos y un Wilbledom perdidos ante Federer (3) y Djokovi(1) atestiguaban su dificultad para ganar estos torneos y para vencer a estos dos monstruos de la raqueta junto con Nadal.

 En muchos momentos ha parecido que Murray podía alcanzar un escalón más, quizá a la altura de estos tres en algún momento de la temporada. Calidad no le faltaba ni tampoco otras cualidades. Solamente ese plus de confianza, de cabeza, quizá de suerte…Está claro que para llegar a cinco finales de un Gran Slam hay que ser muy bueno, pero si quieres vencer rivales como los mecionados hay que tenerlo todo de cara.

 Es muy posible que la medalla de oro en Londres le haya dado a Andy Murray ese plus de confianza en sus posibilidades. Ante su público  y contra todo un Federer le aplastó sin contemplaciones en tres sets. Ese oro y los 8 Master Series demostraban que Murray al 100% puede ganar a cualquiera, incluyendo a Nadal, Federer y Djokovic y prácticamente en cualquier superficie,

 La victoria de antes de ayer demuestra este hecho y ajusta aún más el tenis entre los 4 primeros. Ferrer, un escalón por debajo, no alcanza a suponer una verdadera competencia. Veremos si Murray aguanta el ritmo, si Nadal vuelve de sus lesiones, si Djokovic continua perdiendo puntos y si Federer mantiene su número 1.

Federer se perfila como favorito al Open USA

Después de la decepcionante plata conseguida en los Juegos Olímpicos ante el local Murray, Federer siguió demostrando que este año el es el número 1. Con Nadal en permanente estado de lesión y con Djokovic a años luz de su estado físico y mental del año pasado, el suizo parece  haber vuelto a su mejor versión.

 Durante la última final disputada, este fin de semana en Cincinnati, Federer machacó al serbio, endosándole un 6-0 en el primer set, y ganando el segundo por 7-6. Un nuevo master que añadir para continuar con la sensación de que ha vuelto para quedarse como número 1.

Iguala de esta manera Federer el número de Master 1000 conseguidos junto con Nadal y se mantiene una semana más en el número 1 alcanzando un número de semanas que difícilmente se podrá repetir en el futuro.

 El próximo escenario es el Abierto Estadounidense, un open en el que ya ha confirmado Nadal que no estará y en el que el ganador será probablemente uno de estos dos, si no lo impide Murray o algún tenista americano.

Federer y Djokovic sufren para llegar a semifinales

Cuando perdonas a jugadores de la talla del suizo o del serbio acabas perdiendo los partidos. Eso es lo que ha pasado hoy en el Roland Garros en ambos partidos, pero especialmente en el intensísimo duelo entre Djokovic y Tsonga.

 Tras salvar 4 bolas de partido, Tsonga se vino abajo el último set, cediendo a la fuerza del número 1. Pocas oportunidades tendrá el francés más claras que esta para vencer al serbio. Con 2-1 a favor y 6-5 tuvo varias bolas de partido que no supo finalizar. Esa es la diferencia entre un número 1 y un número 5. El primero aprovecha sus oportunidades y es capaz de sacar adelante un partido cuesta arriba, y el segundo se arruga, entrándole el miedo a ganar.

 Con todo, las sensaciones son que Djokovic está muy lejos de la forma del año pasado. En este torneo ya ha acumulado muchos minutos y en los dos últimos partidos ha tenido que llegar al quinto set para resolver el partido, sufriendo claramente en ambos. Esos minutos de más y ese esfuerzo mental se acaban pagando en un torneo tan exigente como este.

 En el otro partido del día, Federer también necesitó del último set, con similar resultado al partido anterior. El argentino Del Potro, ya desinflado por el esfuerzo de los 4 sets anteriores no fue capaz de oponer resistencia en el último.

 Ambos tenistas se verán las caras en un duelo apasionante, repetición del pasado año en el que el suizo dio la sorpresa, también en un gran partido. No me cabe ninguna duda de que Djokovic querrá la revancha, pensando además en la posibilidad de llegar a la final y conseguir un impresionante Gran Slam para culminar dos años de éxitos.

 Veremos que pasa en el otro lado del cuadro con duelos entre españoles, primero Nadal vs Almagro y después posiblemente contra Ferrer si es capaz de ganar su partido

El Open Mutua y la polémica de la tierra azul

Ayer perdió Rafa Nadal en la segunda ronda ante un gran Verdasco. Por primera vez en mucho tiempo el madrileño conseguía imponerse a su auténtica bestia negra. Bueno, en realidad, Nadal es la bestia negra de todos los españoles, especialmente en tierra. Muchos de ellos como Ferrer, Almagro o el propio Verdasco, especialistas en tierra que han visto como un super especialista les ha arrebatado un gran número de títulos.

 La noticia no es aún así la derrota de Nadal sino sus quejas ante la nueva pista. Unas quejas que ya venían de antes pero que han aumentado tras la derrota. Nadal se queja de que se trata de una superficie peligrosa para los tenistas, además de no gustarle el color. Curiosamente, su máximo rival Djokovic también dice lo mismo tras sufrir en la primera ronda ante su rival.

 ¿Son quejas rabiosas por haber perdido?¿Existe algún fundamento? Hasta donde yo se y teniendo en cuenta lo que han dicho los organizadores esta pista de tierra batida de color azul es exactamente igual que la roja. En teoría solamente cambiaría el color al que efectivamente habría que acostumbrarse. Los jugadores sin embargo dicen lo contrario y exponen que hay más resbalones de lo normal y que no se parece en absoluto al deslizamiento habitual de la tierra batida roja.

 Personalmente creo que se trata de una justificación no solo por las derrotas o malos partidos también por un miedo habitual al cambio. Los grandes cambios siempre traen muchas resistencias. Pero sin ellos ni el tenis ni otros deportes evolucionarían.

 Es posible que la tierra azul no mejore lo que había antes. De hecho en mi opinión para el espectador se pierde visión de la pelota y se trata de un color poco amable a la vista. Pero no puede dejar de felicitar a tipos como el organizador del Mutua por intentar tratar constantemente de evolucionar los deportes.

 Algo por ejemplo que vengo reclamando hace tiempo con el fútbol. El deporte rey, el más tradicional y conservador del mundo se opone de lleno a las nuevas tecnologías, apenas innova e introduce cambios y lo deja todo el manos de un reglamente que con el tiempo de los años se ha mostrado obsoleto.

 En definitiva, los cambios deberían tomarse como mejoras o como mínimo como debates abiertos para seguir mejorando los deportes, en el tenis pero también en el resto. Al final se trata de conseguir las mejores condiciones para crear un espectáculo.

Las lágrimas de Nadal

Todas las derrotas duelen. Duelen las que se producen por aplastamiento del rival y también las denominadas dulces en las que se está muy cerca de la victoria. Ayer Nadal sufrió una de esas dulces derrotas que en realidad supo más amarga que ninguna de las anteriores.

 Y eso, porque ayer por primera vez en las 7 veces que el serbio ha vencido a Nadal, el español tensó la cuerda al máximo. Lo hizo logrando llevar a Djokovic al quinto set, tras sufrir durante los sets anteriores lo indecible. Pero Nadal aguantó incluso en el cuarto set cuando con nada a cuarenta en contra el serbio tenía la oportunidad de ganar el juego u quedarse con 5-3 a uno solo del partido. Lo hizo también durante el quinto set, aguantando las embestidas del serbio.

 No pudo sin embargo aguantar al final del partido cuando cada punto es oro y cuando las fuerzas flaquean. Parecía que iba a ser Djokovic el que sucumbiese a la exigencia física del partido, pero muy atrás quedaron los tiempos en los que el español era superior físicamente al serbio.

 Nadal es mejor que el 99% de los jugadores del circuito y sobre todo a todos ellos les saca una diferencia abismal en lo referido al físico y a la mentalidad. No así a Djokovic. El serbio se ha reinventado teniendo incluso en este momento una superioridad física y mental respecto a Nadal.

 Y eso, únido a una superioridad técnica hace que las opciones de Nadal de ganarla en cada partido sean reducidas. Dkojovic tiene un revés casi tan bueno como su derecha. Y no hablamos de un drive cualquier sino de uno capaz de martillear al rival como lo hizo el serbio en el último juego. Si además a eso se le suma un saque potente y difícil de defender, tenemos la fórmula perfecta.

 Mucho ha mejorado Nadal respecto a anteriores enfrentamientos pero aún así no es suficiente. Se nota sobre todo en el saque en el que no logra sacar la ventaja que por ejemplo si consigue Djokovic. Bien es cierto, que el de Manacor ha aumentado su agresividad  y su determinación. Pero todavía hoy no es suficiente para ganar a un tenista que parece un cyborg. En tierra, hierba o pista dura, el serbio le ha privado a Nadal de tres Gran Slams y de varios torneos importantes.

 Un castigo demasiado severo para un jugador como Nadal que se las prometía muy felices cuando hace justo tres años le sacaba unas lágrimas de impotencia al todopoderoso Federer. Aquel parecía el inicio de una nueva dictadura, la de Nadal. Hoy es Dkojovic el que gobierna con mano de hierro como ningún otro tenista lo había hecho en la historia, sacando a Nadal unas lágrimas de impotencia como las que vimos ayer en la entrega de premios.

 Las lágrimas que se intuían en la cara de Nadal son las lágrimas del guerrero vencido que lo ha dado todo en la batalla y aún así ha perdido. Son lágrimas que no se ven pero que se sienten y que se ven detrás de un rostro destrozado por la más dura de las derrotas. Son las lágrimas de la incomprensión de quien no sabe porqué pierde. Son lágrimas de impotencia y de rabia que esperemos que algún día se tornen en merecidas lágrimas de alegría tras vencer al hoy mejor tenista del mundo, Novac Djokovic.

Nadal contra sus demonios

Mientras veía las semifinales entre Murray y Djokovic dudaba sobre que rival prefería para Nadal. Por un lado, el temible Djokovic ya le había ganado 6 veces el año pasado, siendo su gran bestia negra, pero por otro, Nadal necesitaba ese partido de revancha para volver a ser el gran Nadal, sin menosprecio claro de Murray, pendiente todavía de ganar un grande.

 Decidí buscar otro método. Decidirían sus novias. Dos chicas guapas y rubias. También la televisión parecía dudar entre las dos, enfocando a una y a otra de manera alternativa. Con  6-5 a favor del serbio tras un juego interminable de mas de 9 minutos, me decanté finalmente por Murray. De pronto lo vi claro. Su novia era definitivamente más guapa, con rasgos más suaves y los ojos más bonitos. Y además, claro, Murray siempre se le ha dado mejor a Nadal mientras que con el serbio, el partido de primeras ya estaba desequilibrado psicológicamente.

 A pesar de mis preferencias, Djokovic que durante buena parte del última set parecía exhausto comenzó a fallar menos, mostrando esa convicción que le vimos el año pasado. No es la primera vez que cuando veo al serbio más débil es cuando hace más daño. En todo caso, si he visto al serbio más titubeante que el año pasado, con más fallos y sobre todo con menos golpes ganadores.

  Quizá ese factor unido al gran desgaste físico tras un partido de cinco horas pueda condicionar la final. Aunque como he comentado arriba, de entrada el factor psicológico está a favor del serbio.

 Lo cuál no quita que Nadal llegue a la final tras realizar un torneo impecable, habiendo solo sufrido contra Federer en un partido en el que se volvió a ver al mejor Nadal. A pesar de enfrentarse a un jugador de la talla del suizo las dificultades fueron menos de las esperadas y en 4 sets Nadal ganó el partido.

 Este primer grande de la temporada demuestra a las claras como va a ser el resto de la temporada. Con un cuadro de semifinales formado por los 4 mejores jugadores del circuito: Djokovic, Nadal, Murray y Federer, la diferencia entre estos y el resto es muy grande. Entre ellos las diferencias pueden acortarse o alargarse. Por de pronto el británico cada vez se acerca más a los tres favoritos. Ahora hay que ver si Nadal es capaz de sobreponerse y ganar de una vez por todas al serbio.

De lo que no hay ninguna duda es de que Nadal lleva los últimos 7 años a un nivel altísimo, combinando el número 1 y el 2. Djokovic ha logrado una gran temporada, seguramente la mejor de la historia, pero ahora tiene que refrendarlo, algo que no parece en absoluto sencillo. Si el balear se hubiese llevado la mitad de las finales que perdió el año pasado hablaríamos de una temporada espléndida. Las derrotas continuadas dejaron la sensación de que Nadal no estaba al nivel cuando en realidad el que estaba muy por encima del nivel era el serbio, que prácticamente no perdía ni juegos ni mucho menos sets.

 Como decía, he visto síntomas de flaqueza en el serbio  y síntomas de fortaleza en el español. Eso unido al desgaste físico del primero junto con la eterna fortaleza del segundo, me hace apostar por Nadal. Lo habría hecho igual aunque no se diesen esas circunstancias porque Nadal siempre será nuestro favorito.

EL MOMENTO MAS DIFICIL DE NADAL

Comienza este fin de semana el último Gran Slam de tenis del año, y lo hace con la duda de saber si Nadal será capaz de recuperarse de uno de sus momentos más duros como tenista.

Es curioso como justo cuando por fin parecía que Nadal tenía el camino allanado para disfrutar de su puesto como número 1, de repente aparece la figura de Djokovic para romper lo que parecía un nuevo periodo hegemónico del balear. Había esperado Nadal pacientemente durante varios años hasta poder derrocar por fin a Federer. Y lo había hecho no solo en tierra batida donde era el mejor del mundo sino también en otras superficies.

Se disponía por tanto a seguir acumulando títulos esperando una improbable reacción del suizo, ya cansado de ganar tantos torneos, o la llegada o maduración de alguno de los tenistas que prometían dentro del circuito. Podía ser Murray o Djokovic, los dos jugadores que por edad y por calidad estaban más cerca del balear. Ambos sin embargo miraban a Nadal desde la distancia ya que con edades parecidas apenas habían ganado ni una cuarta parte de lo logrado por el de Manacor.

Y entonces llegó la victoria de Djokovic en el abierto de Australia, a la que le siguieron otras tantas en diversos torneos. Algunas sobre Nadal en pista dura no hacían sin embargo presagiar lo que ocurriría después.

Fue primero sobre la arcilla de Madrid  y después sobre la de Roma, cuando Nadal vió peligrar el imperio que tanto le había costado construir. Un imperio en el que el balear dominaba con mano de hierro todos los torneos de tierra batida con alguna derrota esporádica contra Federer. Sobre la arcilla, especialmente la de Montecarlo, Roma y París Nadal había logrado el mayor número de victorias consecutivas de la historia.

Por eso, esas dos primeras derrotas y especialmente la segunda, por tener lugar en un ambiente más propicio para el juego de Nadal, fueron dos torpedos en la línea de flotación del balear.

Llegaba así Roland Garros con la certeza para todo el mundo de que la final entre Nadal y Djokovik señalaría al próximo número 1. Sin embargo, el deporte es caprichoso y quiso mostrar la mejor cara de Federer justo contra el serbio en la semifinal. Camino allanado para Nadal que lejos de enfrentarse a su coco se enfrententaría precisamente al jugador que le consideraba a él mismo un coco.

Aquella victoria en Roland Garros no logró, no obstante, resolver las dudas en torno a la capacidad de Nadal para ganar a Djokovic. Dudas que seguramente tenía el propio Nadal, angustiado ante la posibilidad de sentirse inferior a un jugador que había eclosiado de pronto. Era, y es, Djokovik una versión mixta entre la elegancia y calidad de Federer y la resistencia y fuerza de Nadal. Una especie de máquina perfecta ante la que Nadal nada pudo hacer en Wimbledon.

Ni él ni ningún otro porque el serbio solamente ha perdido este año una vez contra Federer y luego se ha retirado recientemente durante otro partido en Cinninati. En total 5 master series y dos Gran Slam que pueden convertirse en 3 si Djokovic hace lo que ha venido haciendo hasta ahora. Y si Nadal también lo hace porque el balear ha perdido de golpe toda esa confianza que le hacía parecer un jugador imbatible.

Tendrá que acordarse Nadal de sus muchas victorias contra Federer e incluso contra el propio Djokovic antes de convertirse en esta especie de tenista perfecta, mezcla de Nadal y Fereder.

Comienza Wimbledon

Hoy, con la entrada de Nadal en el cuadro del torneo londinense podemos decir que comienza Wimbledon oficialmente. Y lo hace con la incógnita de saber si el mallorquin será capaz de lograr por tercera vez un título que por sus condiciones es especialmente difícil para él.

En un desarrollo del cuadro hipotético se puede encontrar con Murray en semifinales, dispuesto a alcanzar la final ante su público para después intentar lograr su primer grande. En la final se encontraría al ganador de Djokovic y Federer, sin duda uno de los duelos más atractivos del torneo. En caso de llegar ambos a semifinales veríamos la revancha del torneo parisino pero incluso con la ventaja de Federer de ser uno de los mejores jugadores de la historia en este torneo. Para el serbio su ventaja sería las ganas de demostrar que puede ser número 1 aún a costa de ganar al suizo. En todo caso, cualquiera de los dos rivales resulta temible para Nadal en una hipotetica final.

Quizá todo esto no suceda y se conviertan en meras especulaciones y veamos a alguno de estos 4 grandes eliminados por jugadores sin duda tan capaces como Soderling, Davydenko o algún otro que pueda dar la sorpresa.

Lo que si podemos afirmar es que Nadal lo dará todo como en cada partido y tendrán que ser sus rivales los que le dobleguen física y mentalmente porque él nunca lo hará. Si algo distingue a Nadal es eso, que nunca se rinde.

Veremos si la capacida y la ambición le llega para lograr un tercer Wimbleodn histórico.

Un Djokovic imbatible, gana el Open de Madrid

Para ganar a Nadal hace falta además de mucho talento, una gran fortaleza mental y también fuerza física. Pero para ganarle en tierra hace falta eso y mucho más. Se requiere paciencia, el doble de talento, el doble de fortaleza mental y el doble de fuerza física porque Nadal es simplemente el mejor del mundo en tierra y seguramente el mejor de la historia.

O al menos lo ha sido hasta ahora cuando parece que llegamos a una nueva etapa de duelos entre Djokovic y Nadal. Si antes era Federer el gran enemigo de Rafa, ahora ha entrado en escena con una fuerza desconocida hasta ahora el serbio. Un jugador que en lo que va de año no ha perdido ningún solo partido, independientemente de la importancia del torneo y del tipo de pista.

Parecía que en tierra le podía parar Nadal pero ayer se vió que ahora mismo el serbio está un escalón por encima. Siempre dentro de la pista, con el mejor revés del circuito, una derecha peligrosísima, un saque muy sólido y una renovada fuerza mental y sobre todo física, hoy por hoy Djokovic le puede discutir el cetro de tierra a Nadal.

Bien es cierto que la altura algo influye en el menor rendimiento de Rafa en tierra, aunque no puede ser en ningún caso utilizado como excusa para justificar la derrota. El serbio es simplemente mejor ahora mismo en todos los aspectos del juego. Una manera de jugar que tendrá que tener necesariamente momentos de bajón, atiendiendo a la lógica que supone el desgaste de jugar y ganar tantos torneos. Eso es lo que debe aprovechar Nadal, tanto en Roma como en París, sus dos feudos más importantes y el lugar elegido para dar un golpe en la confianza de Djokovic que ahora mismo se siente invencible(y lo es). Y todo esto claro, sin contar con Federer u otros posibles jugadores como Murray que quieran incorporarse al dueto.

Lo de ayer simplemente fue un aperitivo de lo que nos espera en torneos tan importantes como el Master Serie de Roma y sobre todo uno de los Gran Slams por excelencia, el Roland Garros. Torneos que deberá ganar Djokovic para ser número 1 y sobre todo para demostrar que puede marcar una época como Nadal y Federer. No creo que ninguno de los dos se lo ponga especialmente fácil, sobre todo el balear que desde el primer minuto después de la derrota ya está pensando en ganarle en el próximo torneo. No en vano, ha conseguido desbancar a Federer de su trono. Y no creo que ahora permita que el serbio lo alcance sin antes sudar litros de sangre.