Victoria merioria del Real Madrid en Turquía

Taylor penetrando a canasta. Fuente: EFE

El Real Madrid dio ayer un golpe de efecto venciendo en la cancha del temible Fenerbahce, y consolidando así su racha ascendente. Después de un duro periodo de derrotas en la Euroliga, el equipo ha sabido recomponerse tras una serie de lesiones que le mermaron mucho.

El mérito de este equipo es enorme, primero en la liga ACB y entre los 8 mejores en la Euroliga, sobre todo si tenemos en cuenta que 3 de los titulares indiscutibles: Llul, Ayon y Ranldholp están lesionados. A lo que hay que sumar la lesión del 5 suplente, Kuzmik.

Esa desconfiguración de la plantilla creó al principio muchos ajustes y un cierto caos. Sin juego interior, el fichaje de Tavares debía suplir esas carencias, más la baja de Llul, auténtico referente del equipo en los años previos, y uno de los mejores jugadores de Europa.

Pero esa misma necesidad se ha convertido en virtud y ha servido para que muchos jugadores diesen un paso hacia delante. El primero de todos, Doncic, a la sombra de Llul el año pasado, y de Dragic en el Europeo, pero evidenciando que ya estaba preparado para asumir su rol de estrella y líder. ¡Y vaya si lo ha hecho!

Ayer completó un partido antológico, a 2 rebotes de un triple doble histórico, aportando en todas las facetas del juego: (20 puntos, 10 asistencias, 8 rebotes, 2 balones robados y 10 faltas recibidas). Son números que hablar del súper jugador que todos intuíamos, imposibles de alcanzar para la mayoría y que alcanzan muy pocas estrellas a lo largo de su carrera. Para Doncic, no obstante, es relativamente normal, y ya es la cuarta vez que su valoración total está por encima de los 35 puntos, algo que solo han logrado un puñado de jugadores en la Euroliga este año(y una vez). Eso explica que Doncic sea ahora mismo el MVP claro del continente.

 De indudable calidad técnica, es uno de esos 4 exteriores, algo fríos pero calientes de muñeca. Ayer fue suyo el tapón final para evitar la remontada de los turcos y aportó ofensivamente como viene haciendo en los últimos partidos. También ha aparecido el mejor Taylor, Campazzo y sobre todo Reyes, incombustible todavía.

La de ayer es una victoria de gran mérito, que dará mucha moral al equipo y que sirve para mantenerse en lo alto de la tabla en una competición tan exigente como la Euroliga.

Doncic: la sonrisa de un jugón

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Doncic sonríe como un niño, como el chico de 18 años que es, consciente ya de su talento y de su impacto en el baloncesto, pero incapaz de dejar de sonreír cuando hace cosas geniales. Tiene esa sonrisa a la que se refería Andrés Montés, la sonrisa de los jugones. “¿Por qué todos los jugones sonríen igual, Daimiel?”, le decía este a su compañero de retransmisiones cada vez que un jugón de la NBA hacía algo espectacular.

Y la respuesta es que todos ellos sonríen porque cuando hacen jugadas maravillosas, al alcance de unos pocos, se vuelven a sentir como niños, sorprendidos y maravillados ante lo que puede ofrecer la vida. En este caso el baloncesto.

Y lo que Doncic puede ofrecerle a ese mundo, aparte de su sonrisa de jugón, es la evolución de un juego que como cualquier otra actividad humana no ha parado de evolucionar. Cuando uno recuerda al gigante Fernando Romay, de 2,13, uno de los primeros pivots de ese tamaño, le vienen imágenes de un jugador torpe, que no salía de la zona porque apenas sabía botar el balón, y cuya función era coger rebotes fáciles, cerca de él, canastas cerca del aro e intimidar.

Pero el baloncesto no tardó en evolucionar hasta encontrar a jugadores como Pau Gasol, del mismo tamaño que Fernando Romay, pero con una movilidad y unas condiciones totalmente diferentes. Pau podía moverse con una agilidad asombrosa por toda la zona, correr contraataques, y por supuesto gozada de un talento casi infinito para generarse sus propios tiros, con un movimiento de pies y manos impresionante.

La última evolución ha llevado a que en la NBA (el verdadero núcleo de talento mundial)  jugadores del tamaño de Pau Gasol,  ya sean capaces de realizar  tiros de 2 o de 3 como un alero o un escolta. Ya vimos como Pau y Marc Gasol -por citar a dos- eran capaces de realizar esta jugada con éxito, pero todavía estaban lejos de perfeccionar dicha faceta. Ahora vemos como Porzingis, de 2,21, es capaz de hacer la mismas cosas que Pau Gasol, y además tirar de tres con extrema facilidad.

Y esa misma evolución ha hecho que jugadores de 2,11 como Antetokunmpo puedan entrar a canasta y moverse por todo el ataque como un escolta, o que haya bases como Ben Simmons, de 2,10, con capacidad para asistir y hacer todo lo demás.

Porzingis, denominado el unicornio, acompaña al resto no ya de futuros cracks, sino presentes, hacia una evolución del baloncesto con jugadores totales, que todo lo pueden hacer. Y ahí es donde entra Luka Doncic.

El esloveno puede también manejar todas las habilidades mencionadas. Es capaz de todo y en cada partido sorprende un poco más. Ayer hizo varias jugadas geniales en un mismo partido, una de ellas una serie de crossover mangíficos, que en la NBA se repetirían una y otra vez.

Su repertorio de jugadas mágicas parece ilimitado y en cada partido hace varias de esas que para cualquier otro jugador sería la jugada de su vida. Para él es una más: triples lejanos, sobre la bocina, entradas a canasta, asistencias imposibles, altísima efectividad en el tiro, control del juego, capacidad de rebotear…

Lo llamativo es que todavía tiene 18 años. Y será así hasta el próximo 28 de febrero, cuando cumpla 19 y lleve ya más de 3 años en la élite europea, primero como un cadete que aprende de sus compañeros, después con un rol importante en la plantilla y finalmente como auténtico líder de todo un Real Madrid.

Doncic con su edad es el más precoz en todo. Sus estadísticas, su comportamiento, todo, hace de él ya uno de los mejores de Europa, si no el mejor. Es tan difícil encontrar un precedente que hay que compararlo con Petrovic o Sabonis, que a esa edad triunfaban aunque de manera distinta. Estaban en otro tipo de equipos, con otro tipo de estructura del baloncesto mundial y europeo.

Con Doncic, la evolución ha traído un unicornio de 18 años, ya preparado para luchar cara a cara con los mejores bases de Europa, muchos de ellos jugadores de altísimo nivel (para Europa y para la NBA). Su liderazgo en el campo y su capacidad para asombrar en cada partido hace que cada vez sea más difícil no ya discutirle el número 1 del draft de la NBA sino que vaya a ser allí uno de los mejores de siempre.

Y eso, porque si en España ya es un supercrack, en la mejor liga del mundo, rodeado de los mejores jugadores, entrenadores, técnicos, podrá ver moldeado su juego de la misma manera que jugadores como Porzingis o Antetuokompo que a la edad de Doncic todavía eran secundarios con proyección. Ellos mismos, como el polaco, son conscientes de lo que se viene

Doncic ya es protagonista del Real Madrid y de su selección, un líder de 18 años con la sonrisa de un niño pero con la mentalidad de un veterano de 35 años. 

Una NBA de extranjeros

En la NBA hay un total de 421 jugadores, de los cuáles 104 no son nacidos en Estados Unidos, siendo su gran mayoría provenientes de Europa, aunque con una creciente presencia de jugadores de otros continentes.

Una nueva generación de jugadores asoma en la NBA y muchos de ellos lo hacen como estrellas. Hace tiempo que la NBA dejó de ser solo de los estadounidenses para reclutar  talento de todo el mundo. Y así, hemos visto no hace tanto como jugadores como Nowitski, Gasol, Parker o Ginobili han sido piezas fundamentales de sus equipos. Pero se han hecho mayores y una nueva hornada de jóvenes llega con una fuerza inaudita, estando ahora mismo varios de ellos entre los 5 mejores jugadores de la NBA.

Viendo solamente las estadísticas, entre el top 5, en prácticamente cada categoría se cuela algún extranjero. Destacando por encima de todos ellos dos jugadores, que son además dos de los mejores anotadores. El número 1 es el griego Antetokoumpo con una sorprendente media de 31.3 puntos por partido, un promedio a la altura de los mejores de siempre. El tercero en esa lista es el letón Porzingis que promedia casi 29 puntos, superado solo por Lebron James.  Y ya al final de la lista en el top 20 se encuentra el francés Evan Fournier y justo después el alemán Dennis Schroder, ambos con más de 20 puntos por partido.

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En rebotes aparece entre los 10 mejores el serbio Nikola Jovik (6), el suizo Capella(9) y a partir del décimo puesto un ramillete de jugadores copan casi todos los puestos: Sabonis (10), el francés Gobert (12),el camerunés Embiid (13),  Antetokoumpo (14), el australiano Simmons(15)  Marc  Gasol (16) y el polaco Gortat (17), el finlandés Markkanen y finalmente el dominicano Al Horford (20)

En asistencias el primer extranjero que aparece (5º) es el australiano Ben Simmons, un inaudito base de 2,10 que en su primer año está sorprendiendo con unos nu´meros espectaculares. Hay que bajar al 12º puesto para encontrar a Dennis Schroder y  en el puesto 5º aparece Ricky Rubio.

En el apartado de tapones volvemos a encontrar a Gobert, nada menos que como primero de la lista, promediando 2.8 tapones por partido. Marc Gasol aparece en el 5º lugar, siendo Porzingis el 6º de esta lista. Pau Gasol, Capella, Antetokoumpo, Embiid se encuentra entre los 20 primeros de la lista

Como se puede observar, la presencia de jugadores no estadounidenses no es testimonial y 3 o 4 de estos jugadores están sin duda alguna entre los 20 mejores de la NBA. Y el resto tienen roles muy determinantes en sus respectivos equipos.

La NBA, al igual que el resto de sectores se ha globalizado hace tiempo. Cualquier jugador que aspire a ser el mejor tiene que dar el salto a la NBA. El próximo en hacerlo será Doncic que no tengo ninguna duda de que pasaré a formar parte de esta lista de extranjeros exitosos. Tendrá que competir en el draft con jugadores universitarios, muchos de ellos estadounidenses.

Cada vez hay más extranjeros en los drafts que provienen sobre todo de Europa, pero también buenos jugadores formados en las Universidades norteamericanas.

 

 

No diga baloncesto, diga Doncic

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No es ni la primera ni será la última vez que escriba acerca de Luka Doncic. De hecho, llevo haciéndolo desde hace varios años, antes de su explosión en el primer equipo y antes de que fuese obvio que estábamos ante un jugador histórico, de esos que aparecen cada 30 o 40 años. Es cierto que ya se vislumbraba un dominio sin igual en categorías inferiores. Con 1 o 2 años menos dominaba los partidos con números espectaculares.

Justamente lo mismo que hace ahora. Son solo 18 años y con menos años que cualquier otro jugador en cancha domina los partidos como vimos ayer contra el Valencia. Previamente habíamos visto su mejor actuación anotadora de siempre ante el Efes Pilsen, con 27 puntos.

Pero lo de ayer fue una exhibición global porque estuvo cerca del triple doble y dejó varias jugadas sensacionales. Jugadas que en algún caso me recordaron a Magic Johnson, cogiendo su propio rebote y llevando la pelota hasta el otro extremo para conseguir bien una canasta sensacional o bien una asistencia. También sus posteos me recuerdan al genial base de los Lakers.

Quizá a alguno le parezca excesiva la comparación, pero lo cierto es que ni Magic Johnson ni ningún otro jugador a la misma edad actual que Doncic tenían un dominio tan grande del juego. No podemos olvidar que desde hace dos años, el esloveno lleva jugando en primera línea ante grandes jugadores y equipos europeos, algo que constatamos en el reciente Europeo.

No, lo de Doncic ni es casual ni es algo que no siga una evolución natural. En breve se le quedará pequeña la Euroliga y la Liga ACB y tendrá que dar un salto a la NBA para competir con los mejores, esta vez sí. Tiene todas las cualidades no solo para ello, sino para superarles y convertirse en un jugador de leyenda.

Si con 18 años maneja así los conceptos de juego, en 2 o 3 años tras 70 u 80 partidos de NBA, con los mejores técnicos y mejorando sus defectos, puede convertirse en un jugador histórico, al nivel de los mejores de siempre. Jugadores como Petrovic en la Cibona de Zagrev  o Kukoc en la Jugoplastika destacaron sobre todo en primera línea europea a partir de los 20 años, aunque en el caso de Petrovic ya era una estrella en la liga yugoslava con 18 años.

El genio de Sibenik es el mayor parecido a Doncic, al menos en cuanto a precocidad porque Petrovic era un anotador nato, un killer, mientras que Doncic es un jugador más de equipo, más completo. Ayer Doncic logró 16 puntos, 10 asistencias y 7 rebotes. De hecho, su superioridad es parecida a la del propio Petrovic que literalmente hacía lo que quería

Doncic y una nueva era

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Doncic comandó ayer a la selección eslovena para eliminar a una España a la que se le acaba este maravilloso ciclo. Al mismo tiempo que Pau Gasol da algún síntoma de cansancio, la selección lo hace, influenciado también por numerosas bajas, bien de jugadores que ya se han retirado o que no han acudido por otras circunstancias.

El resultado, con una ventaja de 20 puntos, es prácticamente la mayor derrota en la era Gasol, y pone de manifiesto un cambio de ciclo, que no obstante, es posible que España todavía cierre con una medalla bronce. Como los grandes equipos esta España sigue siendo competitiva incluso en sus momentos más bajos. Como dice Gasol, cuando miremos atrás valoraremos lo que ha logrado y el hecho de poder competir por una medalla de bronce no es premio pequeño.

Al otro lado una selección fresca, con el talento balcánico y dirigida por dos jugadores diferentes. Uno, Dragic, un jugador ya maduro (31 años), con experiencia en la NBA y al que se le caen los puntos de las manos. Y otro, Doncic, también extremadamente maduro, pero en cambio joven como pocos (18). Un jugador completísimo al que más que los puntos se le cae todo de las manos: rebotes, puntos, asistencias, tapones, dirección de juego, defensa. Un jugador total, a la altura en este momento por edad y por talento de poquísimos jugadores, no ya europeos, sino de la historia del baloncesto.

Lo tiene todo para triunfar, si es que no lo está haciendo ya. Por de pronto ha llevado a una selección que hasta ahora no había ganado medallas a la opción de ser campeona de Europa, tras casi lograr un triple doble en la semifinal ante la que era la mejor selección del Europeo. El techo de Luka Doncic no se conoce y solo faltará por ver cuando y cómo va a ir a la NBA. Pero cuando llegue el momento estará preparado y lo hará como hasta ahora, con una madurez absolutamente desconcertante.

En la final o en la lucha por el bronce esperarán Rusia o Serbia, que se enfrentan esta noche y que representan la aristocracia del baloncesto europeo. Herederas naturales de la URSS y de Yugoslavia siguen siendo dos grandes selecciones.

España ha entrado ya por derecho propio en ese exclusivo y selecto club de grandes selecciones de la historia. Veremos si puede hacerlo con una merecida medalla de bronce.

Gracias por tanto!

Nocioni, un corazón madridista

Nocioni

Nocioni

Nocioni anotó este fin de semana 26 puntos, con un registro de 5 de 10 en triples y 5 de 8 en tiros de dos, para un total de 20 de valoración en casi 28 minutos. No parecen números de un jugador que a final de temporada se retirará y sí de uno que todavía es capaz de dar, como en este caso, su mejor rendimiento en el Real Madrid.

El argentino llegó hace tres temporadas para darle un plus de veteranía y competitividad al equipo blanco. Con Laso al frente el equipo había vuelto a llegar a la cima y había conseguido el hito de dos Final Four seguidas, pero le faltaba más corazón y capacidad para resolver en los momentos críticos. Y ese hombre se llamaba Nocioni, tantas veces enfrente con el Baskonia o con Argentina.

Fue llegar el argentino y ganar finalmente la Euroliga con partidazos incluidos de Nocioni. Después, poco a poco ha ido perdiendo fuerza en una plantilla muy completa y con mucha rotación. Sus cifras han bajado en los totales, pero su rendimiento siempre ha sido bueno, aportando cuando salía a pista pero también desde el banquillo.

Pero sobre todo, el gran aporte de Nocioni a esta plantilla y a este club es el ser capaz de transmitir su carácter ganador, su profesionalidad como jugador y sus eternas ganas de jugar y de ganar. Esos rasgos tan madridistas son necesarios que se transmitan de jugador a jugador y de afición a jugadores y viceversa. Y no siempre ha sido así.

Pero el Chapu se ha encontrado con un club y una plantilla que encajaban perfectamente con su manera de ser, con jugadores tan competitivos como Llul, Felipe Reyes o Rudy.

La mejor prueba de ese carácter de Nocioni fue su despedida en la zona noble del Bernabéu. No solo por las palabras que dijo, sin duda, merecedoras de ser escuchadas por jugadores jóvenes, algunos con un futuro tan brillante como Doncic, para aprenderlas y asimilarlas, sino por la valentía de ser capaz de reconocer cuando tu hora te llega. 

Nocioni cree que ha llegado el momento de dar un paso al costado, a pesar de ser capaz todavía de anotar en un partido el 50% de los triples efectuados, o de ser capaz de anotar por encima de los 20 puntos en un equipo como el Real Madrid. Esa visión de las propias limitaciones de uno mismo pero también de sus fortalezas es lo que ha hecho grande a este jugador.

Ojalá pueda despedirse con otro triplete.

Doncic al rescate

Luka Doncic

Doncic

Doncic, el niño prodigio, que ni es ya tan niño ni deja de asombrarnos tuvo ayer otra actuación estelar para doblegar a un Baskonia que llegaba al feudo blanco para volver a amargarle la existencia, como ya hiciera a principios de la Euroliga.

El Baskonia lleva ya muchos años en la élite y cuando se trata de un encuentro contra el Real Madrid suelen saltar chispas. El partido sirve además para aclarar un poco una clasificación apretadísima entre los 8 primeros. Por primera vez en mucho tiempo hay apenas dos o tres  victorias de distancia entre los 7 primeros. El desgaste de la Euroliga se ha hecho notar y los participantes españoles han bajado su rendimiento en la liga doméstica.

Tras la victoria blanca de ayer, el Real Madrid se coloca primera y el Baskonia quinto, pero todavía queda liga regular. Lo de ayer sirvió para comprobar que Doncic está para jugar los minutos que le echen. En un plano menos protagonista, habitualmente suele hacer buenas valoraciones, ya que se trata de un jugador que aporta en todas las facetas de juego. Pero ayer, ante el desacierto de Llul en ataque, el esloveno asumió el mando y lideró al equipo en los momentos más complicados. Lo hizo en defensa y en ataque para sumar una valoración total de 32, que le supuso el MVp de la jornada. Su aportación más allá de los puntos, 15, tuvo su efecto en el rebote (13) y en la defensa, con 4 balones robados, además de 4 asistencias.

Son números que hablan de un jugador completísimo, que ayer además no estuvo especialmente acertado en el tiro exterior, con un 1/5 en triples. Con 18 años ya es capaz de manejar los tiempos de juego y a buen seguro su juego no dejará de crecer. Además, ofrece una energía propia de un chaval de 18 años con todo por demostrar.

Sin duda será indispensable para este final de temporada en el que el Real Madrid aspirar a repetir el triplete de hace varios años. Para hacerlo necesitará a Doncic.

Primera victoria del Real Madrid en la Euroliga

Cualquier victoria ante el Olympiakos, uno de los equipos históricamente más rocosos de Europa, es una gran noticia. Y si es por una ventaja de 18 puntos, muchísimo mejor. Es cierto que el partido fue malo en la segunda mitad, con ambos equipos atacando mal y defendiendo peor. Pero, aún así, en ambas partes pudimos confirmar lo que ya habíamos visto del Real Madrid en los anteriores partidos importantes.

El buque insignia de este Real Madrid es y será Llul. El de Mahon es prácticamente imparable, con una confianza absoluta, habiéndose convertido en el jugador más determinante de Europa. No solamente tiene una actitud contagiosa hacia el resto del equipo, sino que por sí mismo gana partidos. Ha afinado tanto el tiro exterior que se ha convertido casi en su especialidad, junto con sus entradas a toda velocidad a canasta. Aporta la defensa de siempre, y buen juego de equipo, convirtiéndose en un jugador total.

 Como comenté en el pasado post sobre el Real Madrid, el acompañan con acierto jugadores como Rudy, Randolph o Doncic, además de Ayon. Lo mejor del partido fue saber lo que puede aportar el nuevo, Randolph, que hizo una jugada espectacular, sacándose un mate de la nada, al más puro estilo NBA.

Y luego está Doncic, otra vez Doncic. Luka, un chaval de 17 años, juega como si tuviese 30 y aporta al juego en prácticamente todas las facetas. Ayer, anotó dos triples, varios tiros libres sin fallo, cogió dos rebotes ofensivos espectaculares, un robo de balón y varias asistencias. Su valoración fue la segunda mejor del equipo, y es que es un jugador que siempre aporta. Casi lo que da más pena es imaginárselo como jugador ya hecho, en 2 o 3 años, emigrando a la NBA. Y lo que pide el cuerpo es que Laso le ponga todos los minutos.

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El RMB va como un avión

El RMB dio ayer una muestra de lo que puede ser capaz con esta nueva plantilla, profundísima y repleta de calidad. En una plaza habitualmente complicada, como la Fonteta, el feudo del Valencia-uno de los mejores equipos del año pasado-, los de Laso ganaron por 19 puntos, sin aparente esfuerzo.

Hay varias noticias que hacen que este Real Madrid pueda aspirar a todo. Sergio Llul ha cogido definitivamente los mandos, aún más que el año pasado. Sin Sergio Rodríguez es el líder total, ahora mismo uno de los mejores jugadores de Europa. También se observa al mejor Rudy Fernández, un jugador que en forma y sin lesiones es tan determinante como Llul.

Y luego están los fichajes, que han reforzado sobremanera el juego interior. Anthony Randolph parece compenetrarse con Ayon y es un jugador que aporta prácticamente de todo y sobre todo muchísima calidad en el tiro. La fuerza la pone Otello Hunter, el típico pivot fajador debajo del aro, muy duro en ambas canastas.

Y la última gran noticia para el Real Madrid (y la NBA) es el crecimiento de Doncic. Un jugador que con muy poco hace muchísimo. Ayer, en apenas 12 minutos en cancha hizo de todo: metió un triple, una entrada a canasta, hizo dos tapones, logró 3 rebotes, dio 2 asistencias y forzó varias faltas, con un total de 8 puntos a favor y 16 de valoración (el segundo mejor del equipo). Cifras de supercrack, que demuestra el jugador que es. Un jugador completísimo a pesar de que es apenas un chaval, sin cumplir todavía la mayoría de edad.

Estamos, por tanto, ante un equipo que lo puede ganar todo. Es una temporada muy larga con una Euroliga recargada y hay varios equipos que también aspiran a todo.

Os dejo el vídeo de las cinco mejores jugadas

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Doncic explota y el RMB vence

Doncic se consagró como la promesa y futuro supercrack que ya anunciábamos. Por si alguien tenía alguna duda, ayer, este “niño” de 16 años demostró que está llamado para las más altas cotas.  Sus 15 puntos y 22 de valoración, con 2/3 en triples, 4/7 en tiros de 2, 1 de 1 en libres y 6 rebotes y 4 asistencias son datos suficientes a su edad como para pensar en que debe de tener muchos más minutos.

Luka Doncic

Luka Doncic machacando el aro. Fuente: ACB Photo / Arrizabalaga

Ayer tuvo 22 minutos e hizo esos números, pero más allá transmite una sensación de poderío que se recuerda a muy pocos, no ya a su edad sino con varios años más. Pablo Laso tiene en sus manos a una joya por pulir, un auténtico diamante en bruto, que lo tiene todo para marcar época como los más grandes jugadores de baloncesto del continente europeo, algunos precisamente de su tierra natal (Eslovenia), la extinta Yugoslavia.

Si antes fueron Mirotic y Rubio quienes batieron records a edades tempranos y mucho antes un Pau Gasol colosal, ahora podremos ver a Luka Doncic explotando en un Real Madrid que necesita de su talento y de su frescura. Jugadas como las vividas ayer, algunas al límite y otras propias de jugadores consagrados son las que necesita este Real Madrid, casi eliminado en Euroliga y sufriendo más de la cuenta en la liga regular.

Este debe ser su año de consagración al máximo nivel, promediando por lo menos 15 minutos o más y demostrando su valía y capacidad. Y seguramente más si otros jugadores dan un paso hacia atrás. Y seguramente el año que viene deberíamos verlo ya confirmado como titular para dar desgraciadamente el salto a la NBA más pronto que tarde.

Ojalá que nada se tuerza por el camino, ya sea en forma de lesiones o de cualquier otro infortunio, pero sí algo tengo claro es que por talento este chaval está llamado a las más altas cotas del baloncesto.