Zidane, Cristiano y Bale conquistan Dortmund

El Real Madrid lo volvió a hacer. Cuando más dudas surgían tras una victoria escasa y dubitativa en Vitoria, desplegó su mejor juego y ganó en una de las plazas más complicadas de Europa por un contundente 1-3, que pudo ser incluso más abultado.

 Llegaba el Real Madrid al Iduna Park, contra el líder de la liga alemana, que solo había recibido un gol en contra en liga y en un estadio en el que jamás había ganado previamente. La victoria, una más en la cuenta de Zidane, demuestra que este equipo es hegemónico, habiendo vencido a todos los grandes de Europa y en algunos de los campos más difíciles: Camp Nou, Calderón o Allianz Arena

 A estas alturas ya nadie se atreve a hablar de la flor de Zidane pero si a sembrar dudas sobre su capacidad de gestión y el rendimiento de los jugadores. Lo cierto es que nadie como Zidane ha sabido interpretar el estado de su plantilla y alinear a los más adecuados en cada momento. Decía un tuitero que el mérito del francés consiste en construir un equipo de futuro mientras sigue ganando títulos. Y es cierto, porque viendo el banquillo y más de la mitad de la plantilla del equipo, estamos ante un equipo joven, con muchos jugadores sub25 y varios sub21.

 Si lo de ayer sirvió de nueva bofetada de Zidane a sus críticos, también fue un tremendo puntapié en las costillas a los críticos de Bale y de Cristiano Ronaldo. En este segundo caso ha callado ya tantas veces la boca a sus críticas ( a mí una vez que se me ocurrió criticarle), que ya es costumbre. Dos goles de delantero pero la impresión de que se le ve fresco, participativo, generoso e involucrado con el equipo. Y como decía otro tuitero, Cristiano ya no está para marcarle goles al Getafe, solo para jugar grandes partidos. Y es cierto porque en estos partidos su rendimiento es absolutamente excepcional. Todavía habrá alguno que diga que no aparece en los partidos grandes. Sus 412 goles en 400 partidos es una cifra absolutamente increíble y le convierte en máximo goleador histórico del club.

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 Con Bale sucede algo similar. Esas mismas dudas sobre su rendimiento han existido en años previos sobre Cristiano Ronaldo. Es el precio a pagar por jugar en el Real Madrid, ser extranjero y haber costado mucho dinero. Pero lo verdaderamente cierto es que a Bale lo único que se le puede reprochar es una fragilidad física que le ha hecho perder más partidos de la cuenta. Y entiendo que no la puede remediar y que habrá hecho todo lo que está en su mano para evitarla.

 El año pasado su lesión vino motivada por una entrada criminal y a partir de ahí arrastró molestias y luego le costó encontrar el ritmo. Una vez recuperado, Bale es un jugador absolutamente excepcional. Ayer abrió el marcador con un golazo, dio otro gol a Cristiano y creó mucho peligro por banda izquierda donde se desenvuelve mejor que por la derecha. Aún así, hay que recordar que desde esa posición también ha cuajado excelentes partidos. Bale, que es un tipo absolutamente profesional, que nunca ha levantado la voz ni creado polémica alguna, con un rendimiento deportivo indudable es un jugador que a muchos madridistas no les gusta. Es curioso.

 Igual de curioso que veamos como tanto el británico como otros jugadores (últimamente Benzema) reciben constantes críticas, comparando su rendimiento con otros jugadores. Pero han sido ellos los que han logrado dos Champion League consecutivas, 3 en 4 años y batir numerosos récords. Como equipo y a nivel individual toda esta plantilla es excepcional.

 Como decía al principio, un equipo hegemónico con algunos de los mejores jugadores del mundo en varias posiciones. De otra manera resulta imposible explicar el dominio del Real Madrid en Europa durante estos años. Bien haría la afición en disfrutar de este equipo y estos jugadores. Mediocampistas como Kroos y Modric, auténticas leyendas vivas que dominan el medio como pocos; centrales como Ramos, un jugador en su versión más madura, absolutamente crucial, tipos como Casemiro o Varanne, o Carvajal, por citar solo a algunos titulares. Pero ellos más el resto, como Isco, más los suplentes conforman esta plantilla, al mando de Zidane, un tipo tranquilo, que sabe de fútbol, y mucho, más que cualquier aficionado tuitero en 120 años de vida, y que sabe además lo que quiere del equipo y de cada jugador.