La pretemporada de Zidane

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La vuelta precipitada del francés tenía un doble objetivo. Por un lado, evitar un desastre mayor. Con un equipo anímicamente depresivo se podía encadenar derrota tras derrota con un final incierto. Y por otro, empezar una pretemporada de 3 meses para evaluar sobre el terreno el futuro de los componentes de la plantilla. Además de lo que ya sabía antes de su marcha y de lo que podía intuir viendo los partidos desde fuera, se trataba de que tuviese ya preparada a 1 de junio una lista de altas y bajas.

Y aunque suenan muchos nombres y cada cuál tiene sus sospechas en cuanto a lo que va a pasar, Zidane siempre parece un tipo enigmático. Como si no supiésemos ninguno que está pensando hasta que ocurre. Por eso, cuando Zidane habla en rueda de prensa suele dejar pocos titulares.

Pero en los últimos tiempos ha dejado claras evidencias de sus intenciones, con solo leer adecuadamente entre líneas. Primero respondió claramente sobre Pogba mostrando un interés inusitado y hoy básicamente ha indicado la puerta de salida a Bale, con las siguientes declaraciones:

“Ya veremos. No te voy a decir lo que va a pasar. Bale es jugador del Real Madrid y tiene dos años de contrato. Ya veremos que va a pasar. No te lo voy decir ahora”.

Más allá de la historia previa entre Zidane y Bale, es cierto que en los últimos partidos el galés no justifica ni su sueldo ni su estatus de estrella. Tampoco lo ha hecho a lo largo del año. Y tampoco lo han hecho, por cierto, otros muchos jugadores.

El trabajo doble del francés es el de intentar que el equipo gane el mayor número de partidos y darle a todos la oportunidad de demostrar su valía. Contra el Eibar poca valía se demostró en la primera parte pero varios sí se reivindicaron en la segunda.

Especialmente Benzema. Resulta paradójico conocer la mejor versión del francés ahora, a sus 31 años, 10 temporadas después de su llegada. Esta es la versión total, el jugador que marca, asiste y lidera. Una versión balón de oro. Su otra versión, quizá capada por la omnipresente presencia de Cristiano Ronaldo, daba como resultado un grandísimo jugador pero menos completo.

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Y luego está la aportación de chicos como Valverde, Odriozola o Reguilón. Los tres me parece que se han ganado durante este año tan difícil, un puesto entre los 22 jugadores. Son ellos más Vinicius, la mejor noticia de este año. Siendo el resto casi todas noticias malas.

Discernir si los jugadores rinden así de mal por estado anímico, por falta de interés o hambre o simplemente por calidad, es el duro trabajo de Zidane. Pero si algo tengo claro es que el fútbol es un estado de ánimo. Y el Madrid este año ha estado depresivo y los buenos momentos no son más que anomalías.

Conviene, en todo caso, pensar fríamente jugador por jugador. Evaluar su rendimiento actual, pasado y considerar su rendimiento futuro. Hay que calibrar si tienen capacidad para estar en el Real Madrid. O si la siguen teniendo. Hablamos de un club que genera un desgaste espectacular, no apto para cualquiera. Y hay que evaluar el coste-beneficio (salario vs rendimiento), la edad y el mercado que tienen.

Todo eso también es labor de Zidane. Esa y traer a jugadores que cubran las carencias del equipo; que no son pocas. Y no solo ofensivas. Defensivamente el Real Madrid lleva mucho tiempo concediendo demasiados goles.

Sirvan estos partidos como pretemporada y casting de Zidane, y esperemos que como mínimo como alivio de los aficionados. Aunque ahora mismo es más un martirio que otra cosa. Que se acabe ya esta temporada, por favor.