El futuro del Ciclismo y del Dopaje

El positivo de Alberto Contador ha removido los cimientos del ciclismo, todavía inestables tras muchos años de convulsiones y numerosos dopajes. Representaba Contador el ciclismo limpio pero también el ciclismo de ataque. Dos ingredientes más del pasado que del presente. Y lo hacía, porque había proclamado no pocas veces su compromiso con el ciclismo limpio y porque había demostrado en las etapas de montaña su ambición por atacar siempre.

Por eso, y por sus tres Tours, su positivo es un mazazo para el ciclismo, pero también para el deporte en general. Como si de una epidemia se tratase, empiezan a salir ciclistas contando sus experiencias, se reabren casos de deportistas previsiblemente dopados y se plantean debates en torno al dopaje.

Hacía, en uno de los post sobre “la verdad del caso Contador” la pregunta de cuando empezó el dopaje en el ciclismo. No lo sabemos a ciencia cierta pero si sabemos que prácticamente ha existido desde comienzos de siglo (dieron positivo desde Merckr hasta Delgado). La diferencia era que al principio eran casos aislados de unos pocos «adelantados», mientras que después se insitucionalizó de alguna manera, siendo los propios equipos los instigadores del dopaje. Eso sí, antes en el Tour las diferencias entre los ciclistas eran  más grandes y por supuesto los tiempos en acabar las etapas mucho mayores que ahora. Habría que preguntarse si es normal que después de recorrer 3.000 kilómetros en tres semanas esas diferencias sean normales. Sabemos que la especie humana mejora pero lo hace también porque la ciencia avanza.

Y sin embargo, el deporte tiene que seguir y también el ciclismo, ese deporte que nos gusta por el esfuerzo que hacen los deportistas, por la necesidad de tomar decisiones sobre si atacar o no atacar en segundos, y por las estrageias de los equipos. Son muchos los ingredientes que hacen el ciclismo atractivo, y por eso, aunque estamos acostumbrados a las super etapas de montaña, habría que plantearse ajustar las etapas a la capacidad de los corredores.

De lo contrario, los corredores tienen que ajustar sus cuerpos a las etapas, y ahí es cuando aparece el dopaje.  Se define éste por el C.O.I como aquel artificio potencialmente peligroso para la salud o susceptible de mejorar el rendimiento o la presencia en el cuerpo de un deportista de una sustancia o la constatación de un método prohibido en la lista del Código Antidopaje.

Como vemos la definición es amplia y se podría incluir incluso enl propio entrenamiento en altura. Recientemente unos australianos han inventado una especie de cámara para entrenar en altura sin tener que desplazarse, ¿es eso dopaje? Y lanzo otra pregunta, ¿si el dopaje no representase un riesgo para la salud estaría justificado su uso para el ciclismo? Porque este es el debate que hay que plantear.

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