Dopaje en el fútbol, tercera parte

Si en los dos artículos anteriores: el dopaje en el fútbol, primera parte y el dopaje en el fútbol, segunda parte, hablaba de datos, indicios y especulaciones, en esta tercera entrega es hora de hablar de hechos concretos.

Si nos dijesen dentro de 30 años que un porcentaje alto de futbolistas ha muerto a edades tempranas, con enfermedades raras como la esclerosis  y con cáncer, supongo que pensaríamos que algo extraño pasó en el pasado, relacionado por supuesto con el dopaje. Esto mismo es lo que ha sucedido en Italia y lo explica muy bien el vídeo que enlazo. Se trata de un video del programa Informe Robinson que a pesar de contar cosas estremecedoras solamente ha tenido 1.500 visitas en youtube.

Adelanto solamente las declaraciones de Carlo Petrini, ex jugador del Milán entre muchos otros equipos, y uno de los muchos futbolistas con cáncer en Italia:

“Cuando yo jugaba, jugábamos 40 o 45 partidos al año y nuestro ritmo era de un Fiat 500. Hoy, estos muchachos juegan 60 o 70 partidos a un ritmo de un Ferrari de Fórmula 1. ¿Como pueden resistirlo? No, tú dímelo. ¿Cómo hacen? Juegan cada tres días. Y no son diferentes que yo, físicamente son como yo. No tienen dos corazones, dos hígados, seis pulmones. Dame una explicación de porqué ellos consiguen hacer lo que hacen y entonces yo te respondo si hay doping o no “

El vídeo deja pocas dudas respecto a lo que pasó. No se trata ya de una lucha moral, como si alguno estuviésemos por encima del bien o del mal sino de una necesidad de la sociedad de informar de que es posible que muchos de los jóvenes prometedores que aspiran a ser futbolistas hayan de pasar por un proceso de dopaje para alcanzar el éxito que puede acabar tempranamente con sus vidas.

Después de ver el vídeo quizá algunos tengan más clara la necesidad de luchar contra el dopaje a todos los niveles, caiga quien caiga, sin atajos y sin fisuras, y no solo para garantizar la limpieza en el deporte sino también, y sobre todo, para garantizar la integridad física de muchos deportistas.

En torno al dopaje hay un corporativismo y un ocultismo que hace que aquellos que alcen la voz sean considerados como extraños al deporte, como traidores. Se habla de  suposiciones, elucubraciones y especulaciones, insuficientes desde luego para aclarar la pregunta principal: ¿Existe dopaje en el fútbol? A ella le siguen una serie de preguntas: ¿Por qué se dopan? ¿Cómo se dopan? ¿Realmente necesitan doparse?¿Existen casos de dopaje?¿Que mejoras supone?

En realidad, la primera respuesta se responde por sí sola tras comprobar como en  Italia se dopaban a casi todos los futbolistas hace un par de décadas. Lo hacían con técnicas primitivas sin contar con los avances de hoy en día que permiten dopar a los deportistas de una manera menos traumática. El resto de estas preguntas que lanzo tienen en realidad una contestación que está en las hemerotecas y que simple y llanamente las hemos dejado de lado como sino existiesen, en lo que parece un intento claro por negar las evidencias.

Dopaje en el fútbol

Dopaje en el fútbol

La primera noticia que debería ponernos en alerta es la referida al dopaje por EPO de la Juventus, que responde a la pregunta de como se han dopado muchos futbolistas y de si existen casos de dopaje. Un dopaje condenado en sentencia judicial, que sin embargo no tuvo consecuencias jurídicas más allá de una condena económica al médico, porque no se pudo demostrar que dicho dopaje supusiese un fraude deportivo. Así pues la condena fue por poca seguridad en el trabajo.

Como en otros casos, la justicia ordinaria va por un lado y la justicia deportiva va por otro. Sin unas leyes que condenen el dopaje, primero deportivamente como fraude, y luego en justicia ordinaria como delito contra la salud, difícilmente avanzaremos en este tema. Pero más aún, para saber si ha ocurrido se debe regular mediante controles sistemáticos y masivos, porque de lo contrario, además de adulterar la competición estaremos ante un grave caso de peligro físico de los deportistas.

Lo que podría ser considerado un caso aislado de dopaje por EPO es en realidad una de las pocas pruebas que se tienen ante los pocos controles realizados en las ligas nacionales para detectar esta sustancia. Así, en el 2004 Wenger denunció el siguiente hecho:

“Hemos tenido jugadores que llegaron al Arsenal de otros equipos y su tipo de glóbulos rojos en la sangre eran anormalmente elevados”.

Acto seguido la liga inglesa, interesada en mantener la limpieza en la competición, decidió realizar más y mejores controles. Otras ligas como la española, lejos de incorporarse a la modernidad, sigue anclada en un pasado que pretende detectar sustancias como anabolizantes sin tener en cuenta la existencia de las sustancias dopantes más modernas como el EPO tercera generación. Algo que señala este artículo:

“Sin embargo, existen diferentes varas de medir: el nivel de exigencia en los análisis a los futbolistas está lejos del que soportan, por ejemplo, los atletas y los ciclistas. En el fútbol español no se hacen análisis de sangre ni tampoco específicos de EPO (proteína que estimula la creación de glóbulos rojos y la oxigenación de la sangre). Tampoco de CERA, fármaco estrella e indetectable durante años, que estimula los efectos de la eritropoyetina propia del organismo y no necesita dosis de refuerzo.

La explicación que se da desde la RFEF es que estos test son muy caros. No hay un protocolo establecido ni presupuesto para hacer controles y transportar la sangre en condiciones de seguridad. Un análisis normal de orina cuesta 2.000 euros (aquí se incluye el trabajo del facultativo, el material, el laboratorio…). Si es de EPO, el precio se multiplica por tres. En los controles de orina se buscan anabolizantes, estimulantes, diuréticos, agentes enmascaradores, clembuterol o productos contra el asma. En los test sanguíneos se persiguen rastros de EPO y autotransfusiones. Los ‘vampiros’ de la Unión Ciclista Internacional (UCI) suelen actuar fuera de temporada y por sorpresa.”

Como se ha demostrado en el ciclismo, los controles de sangre por sí solos muchas veces no son suficientes para detectar sustancias como la EPO de tercera generación. El dopaje, siempre delante que el contradopaje tiene numerosas posibilidades de pasar inadvertido, pero en estos deportes al menos se dificulta al deportista la posibilidad de doparse, cosa que en el fútbol no ocurre, ya que ni siquiera se intenta evitar la presencia de EPO con controles.

Pero vayamos a la respuesta concreta de algunas preguntas. Y la primera que surge habitualmente en el aficionado medio que piensa que el dopaje solamente es propio de deportes individuales es si realmente el dopaje tiene algún beneficio en un deporte técnico y colectivo como el fútbol.

Conviene en este punto diferenciar un deporte como el ciclismo que se basa en un movimiento mecánico, con un deporte como el fútbol compuesto por multitud de movimientos acompañados también de una toma de decisiones continua. El futbolista debe responder en milésimas de segundo y acompasar sus movimientos con lo que le dicta su cerebro. Todo ello se produce en un contexto de máxima competitividad, en el que 1 segundo es una eternidad y puede suponer un robo de balón, un pase o un gol. Por eso, los mejores futbolistas son aquellos cuyo tiempo de reacción es más rápido que el resto.

Si partimos de esta premisa, que parece evidente cuando vemos la capacidad física de Messi o Cristiano Ronaldo, debemos saber que cualquier decisión que toma un futbolista se basa en el estímulo muscular. Y este está directamente relacionado con la cantidad de oxígeno en sangre. Así, el futbolista que está en mejor forma física es capaz de recuperarse antes de los sprines y de los esfuerzos. Una explicación sencilla que ilustra mucho mejor un médico profesional y de reconocido prestigio como Alejandro Lucia. Este artículo  del 2002 explicaría a la perfección el rendimiento de un futbolista dopado con EPO con respectivo a uno que no lo está.

Pero entonces, si conocemos una serie de casos en masa de enfermedades relacionadas con el dopaje en Italia entre los años 60 y 80, una condena de la Juventus hace algo más de una década, a finales de los 90, y recientemente entrenadores como Wenger ponen en duda los hematocritos de sus fichajes, ¿cómo es posible que la FIFA diga a continuación que no existe doping en el futbol? Se podrá decir que se hacen muchos controles pero la realidad es que se realizan muchísimos más en el ciclismo y aún así todos sabemos que el dopaje es moneda de cambio en ese deporte.

Si hacemos un simple ejercicio de lógica podemos extraer que los casos mencionados arriba no son meras excepciones sino simplemente los casos que por distintos motivos se llegaron a conocer. ¿O es que los médicos de la Juventus eran los únicos que conocían la fórmula secreta para que sus jugadores rindiesen a un nivel superior? Eso sería como pensar que un solo equipo ciclista tiene médicos “que logran el máximo rendimiento de sus ciclistas” y el resto con presupuestos iguales o superiores son incapaces. Esto es un todos o ninguno porque en un mundo tan pequeño tanto los futbolistas como los entrenadores como los médicos acaban pasando por distintos equipos y conocen de sobra su rendimiento.

La gran realidad en la lucha contra el dopaje es el hermetismo tan tremendo que existe en el mundo del fútbol. También es cierto que existe en otros deportes, pero claro no se puede comparar la repercusión de un caso de dopaje en fútbol de un gran equipo que en otro deporte. Sin ir más lejos, las recientes palabras del periodista Alcalá poniendo en duda la limpieza de los médicos del Barcelona y del Valencia han encontrado una rápida demanda por parte del Barcelona y una indignación generalizada por la sociedad, desde ciudadanos hasta prensa, pasando por todos los estamentos deportivos. Nadie, y entiendo como tal los periodistas, se ha dedicado a investigar y a pensar en la posibilidad de que en el fútbol existe un dopaje similar al resto de los deportes.

En vez de eso, se acude en masa contra Alcalá por mencionar que el Barcelona habría trabajado con  médicos de dudosa reputación. ¿Acaso no lo son aquellos que están siendo investigados por la Guardia Civil? Este médico, García del Moral, afirma en su página web trabajar con Barcelona y Valencia y a su vez  sabemos que trabajó con Amstrong, ciclista más que vinculado con posibles tramas de dopaje y ya no solo por las declaraciones de Landis (amplísima entrevista donde detalla hasta el mínimo detalle de como se dopaban él y Amstrong) o recientemente Hamilton, ambos compañeros de equipo en US Postal, sino por la propia Agencia Estadounidense antidopaje.

Un médico que como mínimo, sabemos que ha llevado equipos ciclistas e incluso del que se sospecha directamente que pudo haber proporcionado sustancias dopantes en un Tour de Francia, ¿no es acaso un médico sospechoso? ¿Alguien me puede denunciar por decir en mi libertad de expresión algo que parece más que obvio?

Mi pregunta es, ¿son solamente unos pocos oportunistas como Hamilton, Landis o Carlo Petrini, ahora vilipendiados y estigmatizados, o estamos ante la punta de un Iceberg gigantesco que se llama dopaje y que está presente en absolutamente todo el deporte profesional y también el fútbol?

Por mi parte, seguiré disfrutando del fútbol y del resto de los deportes porque admiro la capacidad de los deportistas de hacer lo que yo no puedo hacer. Solamente me queda la duda de saber si esos atletas sanos y vigorosos quizá pagarán en el futuro el afán por tratar de ver de manera continua lo excepcional. Por el camino se habrá perdido el sentido de practicar un deporte sin saber si unos deportistas parten con ventaja adulterando así la competición.


Controlando los controles de dopaje

Publicó ayer el diario marca una noticia en portada en la que hacía referencia al “Des – control en el fútbol”, haciendo un juego de palabras con el concepto control en referencia al sistema de controles antidopaje.

La noticia, que en realidad no desvelaba nada que no supiésemos ya muchos de los que nos queremos informar sobre este mal, también presente en el fútbol, la destaco porque por primera vez en mucho tiempo se saca este tema a la luz, quien sabe si de manera casual o como consecuencia de los evidentes datos que demuestran que la posibilidad de dopaje en nuestro fútbol, como extensión del dopaje en el resto de deportes, no solamente es posible sino que es real.

Ya comentaba yo algún mes atrás la diferencia entre el número de controles realizados en el fútbol en comparación con otros deportes, especialmente el ciclismo. Pues bien, Marca, que por una vez parece que informa en vez de opinar, deja el siguiente dato, clarificador del control de nuestros futbolistas. Mientras que en España pasan el control antidopaje solamente dos equipos por jornada de manera aleatoria, en el resto de ligas importantes todos los equipos tienen un control antidopaje.

La diferencia es evidente ya que en un caso son 4 futbolistas (dos por equipo) de entre los 360 futbolistas convocados (18 por equipo) en el resto de ligas europeas pasan el control 2 futbolistas por equipo, es decir, en el caso de ligas con 18 equipos, 36 jugadores. La diferencia es notable como también lo es la probabilidad de descubrir al tramposo en uno u otro caso.

Si bien, todas las ligas comparten el mismo procedimiento que es el control de orina. Un sistema por tanto mucho menos riguroso que en el ciclismo donde el ciclista es controlado mediante extracciones de sangre y de orina un número de veces infinitamente superior que en el fútbol.

La FIFA no se cansa de decir que en el fútbol no ocurren los casos de dopaje porque es distinto y porque hay controles. La realidad es muy distinta y solamente hay que pasarse por España para verla.

Dopaje en el Fútbol, primera parte

Dopaje: “Hay deportes contra los que se puede ir y otros contra los que no, ya que disponen de una maquinaria legal muy potente para defenderse y eso podría costar también su puesto al que gobierna el deporte actualmente”.

Eso decía Eufemiano Fuentes en una entrevista a ‘Le Monde’ e iba más lejos, al afirmar: “tienen menos defensa que otros”. Entre sus clientes, según Fuentes, no había sólo ciclistas, sino también “atletas, tenistas, futbolistas, jugadores de baloncesto y boxeadores”.

“También los he hecho en otros deportes. He aconsejado tratamientos para la ayuda a la recuperación a equipos de fútbol, atletas y tenistas, por decir algunos deportes. Y no te puedo dar nombres, porque estoy sujeto al secreto profesional. Lo que pasa es que sólo han salido nombres de ciclistas. Ha habido una filtración selectiva, que es lo que me tiene indignado”.

Luego más tarde, el propio Fuentes suavizaba sus primeras declaraciones, quizá presionado por esa maquinaria legal que más tarde denunciaría a Le Monde obligándole a pagar sendas indemnizaciones a Real Madrid y Barcelona.

A veces pensamos que el dopaje es cosa de esos deportes individuales, y que únicamente existe un doctor, el ya tristemente famoso Eufemiano Fuentes. Nos conformamos con saber que colaboraba con equipos ciclistas sin preguntarnos más allá. Sabemos que en su clínica se encontraron más de doscientas bolsas de sangre y sabemos que según él colaboraba en variados deportes, incluido el fútbol. Queramos o no la sospecha está ahí, diferente es que se trate de un asunto demasiado gordo como para destaparlo.

Sí, es traumático para el país que una atleta referente o un ciclista estén relacionados con el dopaje, imaginaos lo que sería ver al Real Madrid o al Barcelona en las portadas de todo el mundo por este asunto. Y sin embargo, tenemos las pruebas delante de nuestras narices y no las queremos ver.

En la temporada 2000-01 Eufemiano Fuentes colaboraba con la UD Las Palmas. Ascendieron ese año y lograron una temporada espectacular, terminando en el puesto undécimo. Eufemiano llegó avalado por Zósimo San Román, preparador físico del equipo técnico comandado por Sergio Kresic, y su estancia en el club amarillo estuvo salpicada por la polémica.

Tras una visita al Rayo Vallecano, el 20 de enero de 2001, la Cadena SER desveló que en el vestuario utilizado por la UD Las Palmas, en el estadio Teresa Rivero se habían encontrado un elevado número de jeringuillas. Eufemiano Fuentes, poco después, dio una rueda de prensa en la que se defendió de las acusaciones. Meses después, con la marcha de Sergio Kresic y su grupo de colaboradores del club, Eufemiano Fuentes abandonó la UD Las Palmas donde su contratación no había contado con el visto bueno de Arturo Gómez, responsable en esos momentos del equipo médico de la entidad amarilla:

“Fuentes nunca fue un médico de mi equipo. Llegó como una imposición del presidente. En lo personal siempre tuvimos una buena relación. Pero jamás, jamás, aprobé sus métodos de trabajo”

Aunque todo aquello salió a la luz pública no adquirió la suficiente relevancia. A nadie le interesaba ni le interesa ensuciar el fútbol. Todo lo que no se repite en distintos medios de comunicación o no sale a la luz pública, no existe. Da igual que cientos de personas tengan conocimiento de ello o que todos sospechemos lo que pasa. Si no está en los periodicos no existe. Y eso es lo que pasa con el dopaje en el fútbol, no existe.

Existe en el ciclismo y nos sorprendemos cuando nos dicen que Alberto Contador previsiblemente se dopó. Pero entonces atamos unos cuantos cabos y empezamos a contemplar tal posibilidad. Lo mismo ocurre en el atletismo. De repente todo estalla. Lo que antes eran medallas ganadas con esfuerzo y sudor, ahora tienen también un componente alto de dopaje. Y entonces atamos cabos de nuevo y entendemos que era difícil que una atleta con una edad y en una disciplina nueva destacase tanto o que un ciclista subiese un puerto como el Tourmalet tan rápidamente.

Lo que se demuestra con esto es que visto con retrospectiva es fácil buscar indicios. El problema en el fútbol es que somos incapaces si quiera de ver unos indicios que están delante de nuestros ojos, pero que sin embargo nos obligamos a no mirar.

Porque el dopaje no es propio de deportes como el ciclismo y el atletismo por ser deportes individuales. El dopaje es parte inherente del deporte de élite y también del fútbol. Dirán algunos que el fútbol tiene un alto componente técnico y que no tiene sentido doparse, ignorando la esencia del deporte de élite que es la capacidad física. Sin ella, ningún futbolista o deportista es capaz de reaccionar con rapidez.

En el deporte de alta competición, el físico lo es casi todo. Un gran equipo que está mal físicamente no gana partidos, y que decir de un jugador: ni controla el balón, ni regatea, ni da buenos pases, ni se anticipa al contrario… El físico es esencial. Ser más rápido, más fuerte, tener más reflejos, es fundamental. El mejor ejemplo que puedo poner es Zidane, el jugador más técnico que yo he visto. Pues bien, el mago frances parecía otro jugador cuando estaba mal físicamente. Lento, impreciso, fallaba controles y pases que en buenas condiciones jamás habría fallado. Y eso es aplicable a todos.

Y hablando del francés, seguramente vivió en la Juventus algún caso relacionado con el dopaje. Aunque solamente se habla de creatina, un buen numero de positivos tuvo lugar en Italia en los años 2000 y 2001.Hay sin embargo pocos casos de dopaje en general (al final del documento).

¿Cual es el motivo por el cuál en ciclismo los casos de dopaje afectan a todos los países de manera evidente y en el fútbol, a nivel mundial solamente se han detectado 10 casos el ultimo año?

En esos deportes los controles son infinitamente más rigurosos que en el fútbol, tanto en calidad como en cantidad. La diferencia principal estriba en el número de controles. Por poner un ejemplo, los controles en el fútbol son análisis de orina mientras que en otros deportes además de la orina te sacan sangre. Por si fuera poco, hace tiempo José Ramón de la Morena demostró que esos controles se conocían de antemano.  Existían irregularidades en los controles y se sabía con antelación.

No se trata por tanto de que haya menos casos de dopaje en el fútbol, sino de que los controles no son igual de exigentes. Señala un un médico francés que cada año en Francia uno de cada 10 ciclistas pasan por controles antidopaje, mientras que en el fútbol es uno de cada 2.000 jugadores, por lo que consideró que, para que se pueda disuadir a los tramposos, se tiene que controlar al menos al 10% de los jugadores, como pasa con el ciclismo.

El numero de controles, 30.000 en todo el mundo,  es mucho menor comparativamente que en el ciclismo, teniendo en cuenta que solamente es España hay unos 800 futbolistas entre suplentes y titulares en primera y segunda división.

Dopaje UEFA

Dopaje UEFA

Los controles de dopaje son caros, según la propia FIFA contarían unos 1.000 $ pero solamente los casos más sencillos. Al final, como todo en la vida, el dinero es importante y así lo dice un representante de la propia FIFA:

«Si se tratara de su propia empresa, estoy seguro de que se lo pensaría dos veces antes de gastarse tres millones para descubrir a un tramposo. Tenemos otros muchos problemas».

Hace eso sí la propia  FIFA informes muy optimistas vendiendo que el el fútbol hay pocos casos y que se combate.

Visto por tanto que hay una clara diferencia entre los deportes a la hora de realizar los controles; veremos como no hay tanta diferencia cuando se trata de compartir médicos y doctores. Muchos de los médicos acusados de dopar a ciclistas han colaborado con equipos de fútbol. Curiosamente algunos son herederos de Fuentes:

Uno de ellos Jesus Losa, especializado en medicina deportiva era el médico del Euskaltel y de David Millar hasta julio de 2004, cuando fue descubierto el dopaje sistemático del británico y el galeno huyó de todos sus cargos oficiales. David Millar reconoció que se había dopado inducido por este médico. Se empezó a investigar y acabó siendo apartado del Euskaltel. También trató a Maribel Moreno, otra ciclista que fue tratada por este médico y que confesó que se había dopado con EPO.

Lo curioso del caso es que se filtró que también asesoró a la Real Sociedad en la temporada 2002/2003. No oficialmente y por eso no hay constancia pero si se filtró a los medios. La Real hizo una temporada espectacular disputándole la liga al Real Madrid de los galácticos hasta el último partido. Su entrenador, el francés Delanoueix fue el entrenador de moda. Parecía un entrenador espectacular. Hoy anda desaparecido. Al año siguiente desaparecieron todos, entre sospechas de dopaje sistemático, se filtró en algún periódico el nombre de Jesús Losa.

Marcos Maynar, otro de los herederos de Fuentes también asesoró a equipos de fútbol en segunda divisón B y particularmente fue el encargado de  demostrar que el organismo del futbolista Gurpegui, del Athletic, producía de manera espontánea nandrolona. Su curriculum no ofrece dudas acerca de sus muchas vinculaciones con el dopaje, en ciclismo y en disciplinas varias. Recientemente se le ha vinculado con la Operación Galgo y parece cuestión de tiempo.

Pero aquí no acaban los nombres ni las sospechas…hay mucho más y solo estoy a mitad del camino (segunda parte del artículo).

El dopaje tumba al deporte español

Me acuesto con la noticia de una redada de la policía. Parece ser que en la operación está implicado de alguna u otra manera Paquillo Fernández. A falta de más datos se informa de que han encontrado EPO en su domicilio. Como mínimo recae sobre él la sombra de la sospecha.

Es triste saber que personas a las que considerábamos deportistas modelo han utilizado este tipo de sustancias tramposas para ganar. Da igual si fue una vez o todas pero lo cierto es que los éxitos de estas personas, a las que considerábamos grandes deportistas quedan envueltos para siempre en la duda.

Pero lo peor de todo es constatar que el COI no iba tan desencaminado cuando afirmaba que España era tolerante con el dopaje. Ya sospechábamos algo cuando se montó todo aquello de la operación Puerto, que se cerró en falso no sabemos si influenciado quizá por la implicación de demasiados deportistas.

Lo peor del dopaje es el efecto desmotivador que provoca, que hace que el aficionado sospeche inmediatamente de todo deportista exitoso. Los casos de Alberto García, Juanito Mueleg y muchos otros (sobre todo ciclistas) nos impiden creer ciegamente en la inocencia de los que están por llegar.

Es necesario empezar a creer de verdad en lo que se dice, y no aplicar solamente las palabras sino también los procedimientos necesarios. Deben existir leyes pero también controles que impidan que los deportistas tramposos logren su cometido.

La única noticia positiva es que al menos sabemos que España está empezando a actuar y que hay gente dedicada a investigar y descubrir a los tramposos. La mala noticia es sin embargo, que queda un regusto de podredumbre en el ambiente deportivo que nos hace sospechar de todos los deportistas, sean o no tramposos.