Piqué y la independencia

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Lo que sucede en torno a Piqué se puede extrapolar al resto de la sociedad. Durante años se han tolerado sus declaraciones y salidas de tono  y se han justificado sus acciones como gamberradas y sin embargo, censurado a sus críticos. Se decía aquello de que a Piqué lo pitaban los madridistas e incluso algunos jugadores relevantes del Real Madrid salieron en su defensa. Una actitud parecida al resto de la sociedad y los medios con respecto a la independencia de Cataluña.

La misma actitud se adoptó con el F.C.Barcelona, con el que se ha sido indulgente con sus excesos hasta lo absurdo. Su consentimiento expreso de manifestaciones antiespañolas en su estadio y su clarísima alineación con el independentismo era algo que no suscitaba apenas críticas hasta hace dos telediarios (literalmente). Unos telediarios que ya no podían hacer abstracción del apoyo expreso del F.C.Barcelona al proceso secesionista, el mismo que uno de sus máximos representantes, Piqué. Porque, por si alguien todavía no se había enterado, apoyar el derecho a decidir es el señuelo para apoyar después la independencia.

Muchos otros se han querido engañar, diciendo que no hay que mezclar deporte con política. Pero a veces la política trasciende ampliamente al deporte y llega el momento de situarse de un lado o de otro. Y aquí llegamos al caso Piqué y a su presencia en la selección.

Decía un tuitero de cuyo nick no me acuerdo que no se le pide a un futbolista que sea patriótico pero al menos no antipatriótico. Todos sabemos que la selección española es un trampolín de prestigio y dinero y también sabemos que el fútbol no deja de ser algo mercantil, a pesar de que de fondo genere un tremendo forofismo. Y la selección, aunque lleve los colores de su país, no deja de ser un grupo de jugadores gestionados desde una asociación que no depende directa ni claramente del estado y se parece más a una asociación privada que a una pública.

Pero a pesar de todo, cuando juega la selección se hace bajo los colores de la nación española y se hace sonar también el himno del país, y aficionados y jugadores entienden que al final el resultado representa el éxito de esa nación a nivel deportivo.

Parece por tanto lógico que un jugador que lleve los colores de España, que no la roja, si no se siente español que al menos no se sienta antiespañol. Porque no olvidemos que como elemento sustancial al nacionalismo figura tanto el amor a un concepto propio de nación como el odio hacia otra. Y en el caso del nacionalismo catalán el odio va dirigido hacia España como atestigua el adoctrinamiento allí llevado a cabo y las recientes imágenes y manifestaciones, aunque Piqué diga lo contrario.

Y por este motivo, tiene más sentido que juegue un nacionalizado, que aún siendo originariamente de otro país, siente gratitud por ese nuevo país que le ha acogido y que le da la oportunidad de jugar en la selección. La mayoría de las personas extranjeras que se han nacionalizado se sienten tan agradecidas que muchas de ellas expresan más amor por España que muchos españoles.

Pero incluso, aún siendo extremadamente incoherentes se podría permitir la presencia de jugadores que sean antipatriotas pero que no lo parezcan demasiado. Tal fue el caso de Guardiola o de Xavi y de algún otro. Esa venda en los ojos se podría justificar con un futuro cambio de actitud, aunque tampoco sería comprensible.

Pero lo de Piqué con sus declaraciones y su actitud, que no es actual y que viene de muy lejos ha demostrado que para él la selección es un vehículo meramente mercantial y monetario y que lo desprecia profundamente. Da igual si se ha partido la cara una o dos veces, lo habrá ello por interés propio y ese beneficio aportado es infinitamente menor que el perjuicio realizado con sus declaraciones.

Así pues, Piqué debería renunciar a la selección si fuese coherente y Lopetegui debería apartarlo si además de coherente tuviese las agallas que tanto se han echado de menos durante estos años.

Doncic y una nueva era

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Doncic comandó ayer a la selección eslovena para eliminar a una España a la que se le acaba este maravilloso ciclo. Al mismo tiempo que Pau Gasol da algún síntoma de cansancio, la selección lo hace, influenciado también por numerosas bajas, bien de jugadores que ya se han retirado o que no han acudido por otras circunstancias.

El resultado, con una ventaja de 20 puntos, es prácticamente la mayor derrota en la era Gasol, y pone de manifiesto un cambio de ciclo, que no obstante, es posible que España todavía cierre con una medalla bronce. Como los grandes equipos esta España sigue siendo competitiva incluso en sus momentos más bajos. Como dice Gasol, cuando miremos atrás valoraremos lo que ha logrado y el hecho de poder competir por una medalla de bronce no es premio pequeño.

Al otro lado una selección fresca, con el talento balcánico y dirigida por dos jugadores diferentes. Uno, Dragic, un jugador ya maduro (31 años), con experiencia en la NBA y al que se le caen los puntos de las manos. Y otro, Doncic, también extremadamente maduro, pero en cambio joven como pocos (18). Un jugador completísimo al que más que los puntos se le cae todo de las manos: rebotes, puntos, asistencias, tapones, dirección de juego, defensa. Un jugador total, a la altura en este momento por edad y por talento de poquísimos jugadores, no ya europeos, sino de la historia del baloncesto.

Lo tiene todo para triunfar, si es que no lo está haciendo ya. Por de pronto ha llevado a una selección que hasta ahora no había ganado medallas a la opción de ser campeona de Europa, tras casi lograr un triple doble en la semifinal ante la que era la mejor selección del Europeo. El techo de Luka Doncic no se conoce y solo faltará por ver cuando y cómo va a ir a la NBA. Pero cuando llegue el momento estará preparado y lo hará como hasta ahora, con una madurez absolutamente desconcertante.

En la final o en la lucha por el bronce esperarán Rusia o Serbia, que se enfrentan esta noche y que representan la aristocracia del baloncesto europeo. Herederas naturales de la URSS y de Yugoslavia siguen siendo dos grandes selecciones.

España ha entrado ya por derecho propio en ese exclusivo y selecto club de grandes selecciones de la historia. Veremos si puede hacerlo con una merecida medalla de bronce.

Gracias por tanto!

Oros que brillan entre 17 medallas: balance de Río 2016

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Conseguir una medalla en los Juegos Olímpicos es una tarea dificilísima, que a muchos deportistas les lleva una vida entera. Conseguir un oro en cualquier deporte significa ser el mejor del mundo. Todos han trabajado duro durante cuatro años, pero hay infinidad de factores que inciden en los días de la competición.

Por eso, los oros conseguidos por España son tan importantes, porque revalidan el trabajo en esos deportes y sobre todo sirven de ejemplo para el resto de los deportistas. Los dos oros en piragüismo, por ejemplo, son fundamentales para seguir manteniendo el nivel en ese deporte. Tanto a nivel masculino como femenino, se han logrado dos oros, que hablan muy bien del trabajo realizado, aunque sean modalidades distintas.

El taekwondo sigue aportando medallas a España, como en el pasado, señal de que hay gente buena compitiendo en este deporte. Como con la halterofilia, con una Lidia Valentín además de brava y competitiva, con mucho carisma. La mountain bike aporta otro bronce, quitando el mal sabor de boca de no haber logrado una medalla en ninguna otra modalidad, en un deporte popular en España.

El caso de Carolina Marín es una anomalía mundial, en un deporte dominado por asiáticas. Ahora es la española la mejor de todas, y lo ha demostrado ya antes de las olimpiadas. Hablamos de una deportista muy joven todavía, con un talento espectacular, pero sobre todo con una capacidad competitiva y confianza en sí misma que recuerda a Nadal. España necesita muchas más deportistas como ella, sin complejos.

En contraposición a la juventud de Carolina, la veteranía de Ruth Beitia. Una atleta que lleva ya muchos años en la élite de la altura femenina, pero que hasta ahora no había sido recompensada con el premio máximo. Su medalla es la constatación de que el esfuerzo y la ilusión son también indispensables. En este caso, volvió a competir después de retirarse en Londres y lo ha hecho a lo grande, con un oro vital para que el atletismo español asome al menos la cabeza.

Los otros oros son del doble tenístico, otra anomalía, pero un gigantesco premio, en especial para Rafael Nadal, pero también para su compañero Marc López. La capacidad competitiva de Nadal le lleva a ganar incluso en disciplinas que no domina.

Y luego está Mireia Belmonte, camino de convertirse en una de las mejores deportistas de la historia de España, si es que no lo es ya. Seguramente, Mireia, con una estructura adecuada, en un país, como por ejemplo Estados Unidos, estaría ganando en los juegos 3 o 4 medallas, como sus competidores, nadadoras superlativas, tanto como la catalana. Pero habrá que conformarse con su oro y su bronce, muy meritorios también.

Del resto de medallas, especialmente significativa la plata en 110 metros vallas de Orlando Ortega. Siempre hay dudas respecto a los nacionalizados, suspicacias y a veces injusticias, en todos los sentidos. Pero las palabras de Orlando, su agradecimiento, su sentimiento hacia un país que le ha ayudado a competir en lo que más le gusta, han sido de lo más bonito de las Olimpiadas.

También es importante la medalla de plata de las chicas en rítmica. España siempre ha tenido tradición en este deporte, y a falta de medallas en la gimnasia artística, buena es esta medalla, en una disciplina más elegante y bonita.

Y acabo con el baloncesto, con los chicos y las chicas, dos equipazos, dos grupos de jugadores parecidos. Uno el de los hombres se despide, en su recta final, después de más de una década ganándolo casi todo. La generación del 99, la mejor de la historia del baloncesto español, se despide con una medalla de bronce. La mitad de la selección parece haber cumplido ciclo, ya muy veteranos, con todo ganado. A las mujeres, en cambio, les sobra carrete. Llevan varios años en la élite, pero estas olimpiadas las consolidan como un equipo de máximo nivel, solamente por debajo de un equipo de leyenda, como Estados Unidos.

El balance es bueno aunque creo que se le puede pedir más al deporte español. Y eso requiere más inversión. No se trata de invertir en deporte para ver a unos señores en unos podios, sino para extender el deporte como un bien fundamental para la sociedad. Esa percepción traerá a su vez deportistas más competitivos.

 

 

Se puede ganar a Estados Unidos

selección de baloncesto de España

selección de baloncesto de España

Esta noche España se enfrenta a su pasado y a su historia olímpica. Y ambas constatan que ha sido Estados Unidos la única selección capaz de apartar al baloncesto español de un oro olímpico.

 Y sin embargo, esos mismos hechos sirven para ser optimistas. En las dos últimas Olimpiadas, el equipo español compitió durante todo el partido contra selecciones americanas superiores a la de Rio. En Pekín y en Londres, Estados Unidos tenía prácticamente a sus mejores 12 jugadores. Esta vez faltan algunos de los mejores, como Lebron o Curry, aunque lleva a jugadores como Durant, Carmelo Anthony o Thompson, sin duda entre los 10 mejores de aquel país.

 Los partidos contra Lituania y Francia han demostrado cierta debilidad del equipo que lidera Durant. Victorias por la mínima y en la última semifinal Argentina llegó a ganar hasta por 10 puntos. Eso significa que si el equipo español muestra su mejor versión se puede ganar a Estados Unidos.

 La clave es estar concentrado todo el partido, porque en uno o dos minutos de despiste, los americanos, de juego rápido y vertiginoso, pueden romper el partido. Y ahí es cuando se requiere la experiencia de esta selección. Llega España en su mejor versión del campeonato, tras haber aplastado a Francia y Argentina. Se ha visto a un gran Mirotic y Rudy, Ricky ha mejorado su rendimiento y el equipo ha sido capaz de funcionar sin la dependencia de Gasol. Aunque contra Estados Unidos todos deberán defender y atacar al máximo.

 El partido puede ser el mejor colofón a una generación espléndida, la mejor del deporte español, con un grupo de jugadores que llevan 15 años subiendo al podio en casi todos los torneos que han disputado. Comenzando con aquel Mundial Junior en Lisboa, la generación del 99, con Juan Carlos Navarro como líder. El, Reyes, Gasol y Calderón son los únicos que quedan de aquel equipo capaz de ganar la final a Estados Unidos.

 Con los años se fueron añadiendo jugadores, y cambio el rol de jugadores, especialmente el de Gasol, que pasó de suplente a líder. Pero en esencia, el espíritu ganador de aquel equipo es el mismo que nos ha permitido ver a España ganando mundiales y europeos.

 Por eso, se puede aspirar a ganar a Estados Unidos, en lo que sería un espléndido final, casi de película, que habría que rematar después con el oro.

España, campeona de Europa de fútbol sala

España se proclamó por séptima vez campeona de Europa, ante Rusia, una de las mejores selecciones también, siendo ambos equipos que se suelen ver las caras con frecuencia en las finales de campeonatos. Pero como viene siendo habitual la selección española ganó y lo hizo machando al equipo ruso.

La selección española de fútbol sala campeona de la euro 2016

La selección española de fútbol sala campeona de la euro 2016

Desde hace muchos años el fútbol sala es uno de los deportes más populares en España. Fácil de jugar, solo se necesitan 5 personas (y no 11), con multitud de campos en toda España, se ha convertido no solo en el deporte más practicado sino en el más exitoso a nivel de logros deportivos. A ello han contribuido grandes generaciones de futbolistas.

España es la Brasil del fútbol sala, un equipo que casi siempre tiene a los mejores en su equipo, y que además es el dominador a nivel mundial.

Al fútbol sala le falta en España como a la mayoría del resto de deportes, cobertura deportiva y mediática. Es un problema endémica que afecta a clubes y federaciones de todo aquello que no sea fútbol. Mientras que otros países logran que se reparta la atención entre varios deportes, aquí está todo tan focalizado en el fútbol que es difícil que se cree el ecosistema perfecto para que a las marcas les compense invertir.

Pese a todo, el fútbol sala logra que salgan muchos buenos futbolistas y se ha logrado también que los principales clubes españoles sean altamente competitivos

España campeona del Eurobasket 2015

España campeona del Eurobasket 2015

La selección española levantado el trofeo de campeona del eurobasket 2015

España volvió a proclamarse campeona de Europa, tras las victorias en Polonia 2009 y Lituania 2011. Los factores en común son el entrenador, Scariolo, que ha estado en los tres campeonatos y Felipe Reyes y Pau Gasol, especialmente este último, santo y seña del equipo, auténtico líder y jugador generacional que ha cambiado absolutamente la historia baloncestística de España y de Europa.

Con los Junior de oro, hace más de 15 años, comenzó a fraguarse una generación de jugadores ganadores comandados por Navarro, Reyes y Raúl López, precisamente con Pau Gasol en un segundo término. Pero a partir de ahí, el relevo lo comandó él y prácticamente desde su llegada España no ha parado de ganar medallas, con muy pocas excepciones. A lo mencionado hay que añadir el inolvidable oro del Mundial de Japón 2006 y las platas olímpicas de 2013 de Pekin 2008 y Londres 2014, además de una plata en el primer Eurobasket de Gasol y otro bronce sin él en la plantilla.

Unos números que solamente pueden equipararse en el panorama europeo a la mejor Yugoslavia, aquella selección formada por alguno de los mejores baloncestistas europeos de siempre, con Petrovic, Divac, Kukoc o Radja.

La generación española ha contado con dos colosos como Gasol y Navarro y otros jugadores que han mostrado un rendimiento excepcional a lo largo de estos años como Reyes y ahora Llul, Chacho Rodríguez o Rudy. Y junto con todos los que han faltado: Marc Gasol o Calderón, más otros que ya no están como Jiménez o Garbajosa. Todos ellos han contribuido a años de éxitos y nos han acostumbrado a ver nuestro equipo casi siempre en el podio, compitiendo contra los mejores del momento.

Volver a ver a España como mejor selección europea en un campeonato en la que no partía de favorito con muchos de sus mejores jugadores fuera de la selección, demuestra que todavía queda parte del gen ganador que ha caracterizado a esta selección. A ello ha ayudado una mejora continua en el juego, incrementando el nivel defensivo desde el partido de Alemania y acertando más en ataque con la contribución de otros jugadores aparte de Gasol. Aunque finalmente ha sido el gigante de Sant Boi el auténtico motor, el jugador que ha recibido todos los “balones calientes” y el que desde su liderazgo y acierto ha hecho creer al resto de jugadores -apenas 8 en la rotación-, que era posible la victoria.

Estamos seguramente alguna ante el último gran campeonato de Gasol antes de su retirada, con la excepción de las Olimpiadas del año que viene en la que probablemente veremos a todos los veteranos acudiendo y a la mejor selección posible. Será esa nuestra última gran oportunidad de disfrutar de algo excepcional, un puñado de grandes jugadores en torno a una superestrella de nivel histórico a la altura de los más grandes de Europa de siempre.

Vendrán otros y veremos como algunos más jóvenes cogen su relevo, como su propio hermano, u otras nuevas estrellas, pero pasarán décadas hasta volver a ver a un jugador español de la talla-no solo física sino humana y técnica- de Gasol. Hemos asistido en este Europeo a la penúltima gran actuación de Pau, que con 35 años ha hecho su mejor campeonato, demostrando que sus ganas de representar y defender a esta selección siguen intactas.

Sirva su ejemplo para el resto de compañeros, tanto a nivel competitivo como profesional como de sentido común. El es nuestro mejor representante de la España deportiva y de la no deportiva. Y como él, el resto de jugadores que han demostrado su valía y entusiasmo como demostró en las emocionantes declaraciones finales Rudy Fernández  y como han demostrado siempre estos jugadores. Gente normal siendo deportistas de élite, sin más pretensiones que jugar al más alto nivel, competir e intentar ganar. El mejor ejemplo de los valores del deporte.

A todos ellos, gracias por hacernos sentir orgullosos de nuestro país y de nuestra selección.

España a la final, eliminando a Francia: Gasol de nuevo colosal

España ganó de la única manera que podía ganar, con corazón y cabeza, aguantando hasta una diferencia de 9 puntos en el último cuarto y luchando cada posesión, sabiendo que en los minutos finales en caso de empate se contaba con el mejor baloncestista español de todos los tiempos, Pau Gasol.

Pau Gasol celebrando una cananasta

Pau Gasol celebrando una cananasta

La selección jugó la prórroga, agónica como los últimos minutos del tiempo regular, con 4 jugadores del Real Madrid jugando para Pau Gasol. Con Mirotic superado por la intensidad, y Ribas y Claver en un segundo plano, Scariolo prefirió la experiencia de los Sergios, Reyes y Rudy, que dio un paso adelante después de un torneo discreto.

La gesta es colosal porque el rival era de altura, la Francia de Parker, acompañada por un puñado de NBA, con un equipo muy físico y muy grande, que pareció dominar el partido, pero que al final sucumbió ante el empuje español, que en ningún momento se derrumbó, a pesar de la tremenda intensidad del partido.

Los números de Gasol, con 40 puntos, 11 rebotes, 3 tapones 16/18 en tiros libres, 12/19 en tiros de 2, y 2 fallos en triples, hablan del daño que hizo el pivot de los Bulls, que tuvo en los últimos 15 segundos la oportunidad de resolver las semifinales. Directo hacia el aro, valiente siempre y con infinito talento se llevó el tapón del defensor. Y a pesar de todo siguió atacando el aro durante la prórroga con acierto. Ese es Pau Gasol, un líder de equipo, un coloso, un gigante que ha nacido en España y que demuestra la importancia en el baloncesto del talento acompañado de coraje.

Es injusto no señalar al resto del equipo, con los meritorios ya nombrados, especialmente Sergio Rodríguez, que relevó en algunos instantes a Pau Gasol en el liderazgo del equipo.

La victoria española tiene un triple resultado: se jugará el oro en la final, España se clasifica directamente para las Olimpiadas y el equipo se cobra de vuelta la dura derrota sufrida en el mundial contra Francia. Una justa venganza, en un partido épico que nos ha enseñado lo mejor de esta selección, el coraje y la confianza siempre en la victoria.

 

La España de Pau Gasol elimina a Grecia en un partido agónico

Pau Gasol celebrando

Pau Gasol celebrando

España fue Pau Gasol, y Pau Gasol fue España, como durante casi todo el europeo y como casi toda esta década, en la que el jugador catalán y español ha demostrado ser un coloso, motor y faro al mismo tiempo, líder y trabajador y siempre comprometido con una selección que necesita ahora más que nunca el talento del pivot de Chicago.

El partido contra Grecia resulto duro, casi agónico, dificilísimo por las características de uno y otro equipo. Y se ganó como se ganan estos partidos, con más aciertos que errores, algunos en el tramo final, y con mucha inteligencia. Jugó España a hacer daño, explotando los puntos débiles del rival y aprovechando la superioridad de Gasol sobre cualquiera. Y en ese escenario apareció también Mirotic, y luego los Sergios, tan necesarios todos en un equipo en el que solamente rotan 8 jugadores en este tipo de partidos de tan alto nivel.

Parece que ni Hernán Gómez, ni Pablo Aguilar, Vives o San Emeterio contaban para dar minutos de calidad. Si lo hizo Claver que ayuda en un aspecto tan crucial como los rebotes, aunque si aportación ofensiva se limitó a un tiro de dos intentos.

Tampoco ayudó Rudy Fernández, apagadísimo y muy lejos de su mejor versión. La lesión que arrastra le limita absolutamente y solamente intento dos tiros en 19 minutos. Una actuación muy pobre para un jugador tan importante.

Y luego están Ribas y Reyes, dos pilares defensivos, dos jugadores muy necesarios en esta selección.

España se enfrenta después de este reto a otro aún mayor, el equipo anfitrión y uno de los favoritos, Francia. Y lo hace con una oportunidad de oro para devolverle al derrota que nos infringieron en nuestro mundial el año pasado. Esa motivación y el último europeo de Gasol puede ser el que de la victoria a España.

La España de Scariolo pierde fuelle

La selección española de baloncesto perdió su segundo partido del Europeo ante una Italia muy motivada, liderada por el trío Gallinari (29), Bellineli (27) y Bargnani (18).

Belinelli Eurobasket 2015

Belinelli lanzando a canasta

España tuvo en Gasol a su líder ofensivo, con 48 de valoración, 34 puntos, 5 asistencias y 10 rebotes para ratificar que sigue siendo uno de los mejores de Europa. La sensación es que el equipo no tiene un poder ofensivo real parte del pivot de Chicago. No queda si se juega para él porque su calidad innata o porque el equipo no está fino. Mirotic, a pesar de sus 13 puntos, parece apartado, en un papel gris, con pocos tiros y poca presencia ofensiva, quizá opacado por el propio Gasol. Rudy Fernández, que debería ser otro líder ofensivo, no parece en su mejor versión ofensiva, renqueante de su espalda. Y luego ya entran los de siempre, Reyes siempre aporta, Llul y un meritorio San Emeterio. Pero queda esa sensación de que el equipo no fluye.

En todo caso, el partido se perdió en defensa, permitiendo a Italia 105 puntos, y sobre todo demasiados tiros fáciles. Los italianos acabaron el partido con 11/ 24 en triples, destacando los 7 anotados por Bellinelli. Es cierto que sus mejores hombres estuvieron inspirados, pero son demasiados puntos si se pretende ganar el partido.

España lo tendrá difícil para evitar el cuarto puesto, más fácil para clasificarse y enfrentarse al primero de otro grupo, que será sin duda tan complicado o más que Italia. Mucho se echa de menos a los Gasol, Navarro, Calderón o Ricky, aunque con ellos se perdió la última vez con Francia.

Unión en torno a Piqué; que no defensa de España

Es curioso como funcionan las cosas en torno a la “roja”, otrora conocida como la selección española. Parece que resulta más fácil defender a un jugador, “uno de los nuestros”, en palabras de Del Bosque, que defender el himno y la bandera de esa misma selección que dicen representar y que tantos éxitos, dinero y prestigio les han dado.

Pique y Del Bosque en rueda de prensa

Pique y Del Bosque en rueda de prensa

Porque no olvidemos que algunos de esos jugadores están en la selección por la repercusión que tiene para sus carreras futbolísticas y por las suculentas primas que conllevan. Si España tuviese el potencial de Chipre o Malta, sería más un inconveniente que una ventaja y habría que ver cuantos renunciaban a sus clubes (que son los que les pagan su alta ficha) por jugar en la selección.

A Piqué no se le pita porque escupiese un día a un tipo, o lanzase una bomba fétida, o dijese no se que de un tal Roldán. Se da por hecho que Piqué es un tipo no muy listo, y gente como él hay en tropel en el fútbol. No, a Piqué se le pita porque no sólo no defendió que no se pitase el himno español, como la mayoría de sus compañeros pusilánimes, con Del Bosque a la cabeza, sino que se le pita porque al contrario, defendió y excusó los pitos, apelando a una libertad de expresión que para millones de españoles es un insulto.

Pero así es nuestra prensa, tan pusilánime como la selección que dicen apoyar, que es incapaz de decir las verdades del barquero y poner los puntos sobre las ies. ¿Por qué se pita a Piqué?, se pregunta Marca, conjeturando con todo menos con la realidad; mientras que As con su sibilino director Relaño defiende a Piqué bajo el argumento de que es mejor para España.

Todos esos que le pitan, que no son los madridistas sino gente de Oviedo o de León, o de Córdoba o de Albacete, de los equipos de su tierra, o no, me da igual, son personas que se sintieron ofendidos con el pitido a su selección y con las palabras justificadoras de Piqué. Las mismas personas que ahora observan como otro que defendió la camiseta como Guardiola, durante 47 partidos, ya no se siente representado, y apoya una causa secesionista y por consecuencia directa, mala para España.

La nuestra es la única selección del mundo en la que es más fácil no defender a la selección que hacerlo. Con Piqué a la cabeza pero con el resto de jugadores, entrenadores, adláteres y periodistas detrás, ninguno parece tener interés en defender a la selección que dicen representar. Si les parece fácil decir que no se debería pitar a Piqué porque es un buen chico y siempre ha defendido a España, ¿no sería aún más fácil decir que no se debería pitar el himno de España porque se ofende a millones de españoles?