Brasil humilla a España

Vaya por delante que siempre he pensado que la Copa Confederaciones es un trofeíllo, menor sin duda,. Un apaño de la FIFA para ganar más dinero bajo capa de juntar a todos los campeones de continente.

Como se ha demostrado, los partidos verdaderamente interesantes han sido las semifinales. Y ahí sí, hemos visto el verdadero potencial de cada equipo. El de España menor al esperado. Da la sensación de encontrarse el modelo agotado, de manera similar a lo que ha ocurrido con el Barcelona. Sin los delanteros centros en forma, hace meses desaparecidos, el juego de España contra Italia y Brasil ha consistido en un juego plano, falto de frescura, con el añadido de importantes grietas defensivas. Un puñado de jugadores no ha estado en su mejor forma, a la cabeza de todos ellos Xavi Hernández, el faro del equipo que ha echado de menos sin quererle a Xabi Alonso.
Eso se vio con nitidez contra Brasil. Inoperante Torres y Mata, tampoco Xavi e Iniesta supieron encontrar ventajas. En el lateral, Arbeloa no ofrecía nada en ataque y en defensa se veía desbordado, al igual por cierto que los otros dos centrales y Jordi Alba. Y tampoco Casillas estuvo a la altura, hay que decirlo también. Brasil basó su juego en una presión alta, mucha intensidad en el juego y transicciones rápidas.

Con dos centrales sobresalientes atrás, Thiago Silva y David Luiz conformando una defensa que se postula como una de las mas desequilibrantes del mundo con el aporte ofensivo de Marcelo y Alves y con la inmensa calidad arriba de Neymar, la contundencia de un buen delantero, Fred, de esos tan necesarios, más un buen complemento en el medio del campo, Brasil apabulló a España.

El partido sirvió para anticipar lo que se puede encontrar España en el mundial de Brasil, a toda la afición encontra, a todos los equipos jugando a su máximo intentando batir a la campeona del mundo y de Europa y sobre todo a una Brasil ansiosa por recuperar su título de mejor selección del mundo.

Con los mimbres actuales parece un modelo sino agotado al menos si necesitado de cambios urgentes. El argumento de mantener a los jugadores porque han sido los que fueron campeones se choca  con la realidad, además de por supuesto con la merecida meritocracia. Algo parecido a lo que le ocurrió a aquella Francia de Zizou. Los éxitos quedan pero es necesario imponer nuevas soluciones futbolísticas, agregar nuevos jugadores y sobre todo quitar a aquellos que están lejos de su mejor versión. Mención especial a VIlla y Torres.

Veremos si Del Bosque se atreve a cambiar o si se va con la misma plantilla al mundial.

Poli Diaz, una leyenda muerta en vida

El reciente apuñalamiento del Poli Díaz me llevó por casualidad a ver uno de sus mejores combates emitido por MarcaTv. Reconozco que conocía al “Poli” más sensacionalista, al que por desgracia ha cubierto muchas noticias no precisamente agradables. Quizá sea mi edad o la falta del boxeo en los canales de televisión lo que me ha llevado a no conocer al Poli Diaz deportista.

Pues bien, el joven Policarpio se convirtió en una sensación deportiva al ganar 8 campeonatos de Europa de los pesos ligeros. Fue, según dicen, la derrota contra uno de los grandes del boxeo mundial de esa década y de la historia, Whitaker, lo que llevó a Poli a su autodestrucción. Una destrucción que ya había comenzado antes y que de no haberse producido, por esa mezcla terrible que la fama y el dinero provoca en muchas personas, hablaríamos de una auténtico mito de ese deporte.

El combate que que incluyo más abajo muestra a un Poli Diaz que se movía por la pista con una agilidad de pies impresionante. Luchaba por revalidar el título europeo ante el italiano  Stefano Cassi, y se le veía finísimo y realmente contundente. Algo que no tuvo por desgracia cuando viajó a Estados Unidos a enfrentarse con una bestia del boxeo como Whitaker. Lo cierto es que no sabemos que habría pasado aunque si sabemos que el futuro de Poli se fue truncando poco a poco hasta convertirse hoy en un personaje que lo ha pasado francamente mal y que está a años luz de aquel exitoso deportista que llenaba portadas y espectáculos.

El boxeo quizá sea el paradigma de los deportistas que ven el cielo y el infierno. Conocemos muchos casos en ese deporte y también en otros. El de Poli Díaz fue uno más, pero no deja de ser triste que alguien que representó a España con esa clase, sea hoy alguien olvidado. La culpa es  de muchos, de él principlemente que no supo leer lo que estaba pasando alrededor de su vida, aunque como dice en una buena entrevista, a otros deportistas como por ejemplo Maradona les han ayudado mucho más que a él. Es cierto que el tuvo casi desde el primer momento el apoyo de Sarasola pero no supo medir su fama.

En mi caso, Poli me ha ayudado a conocer un poco mejor este deporte, aunque sea tarde y a través de vídeos de otras épocas. Es un deporte muy duro, demasiado desprestigiado en España pero que tiene un fuerte componente táctico y que tiene algunos momentos verdaderamente espectaculares. Es cierto que concebir cualquier deporte como una agresión del tipo que ocurre en boxeo resultado algo incoherente. El castigo físico que sufren los boxeadores no tiene igual y lo más parecido con los jugadores de fútbol americano que acaban con muchos problemas el resto de sus vidas. Aunque en ese misma agresividad está la espectacularidad del deporte.

En todo caso, desde aquí le deseo lo mejor a ‘Poli’ Díaz, un increíble boxeador que hoy en día intenta ganarse la vida como puede, ofreciendo por supuesto, clases de boxeo, que es sin duda lo que realmente sabe hacer

La cosa española

La Cosa era una película cuyos protagonistas se veían atacados por una especie de alien que se apoderaba de los cuerpos. Algo así debía pensar Susaeta cuando en vez de la palabra España dijo cosa, como si su mente y su cuerpo de independentista se fuese apoderar de todos los valores abertzales enseñados durante décadas en aquella región.

 La cosa (vale para todo esta palabra) es que estamos ante la penúltima prueba manifiesta de que nuestro país se va al garete, pero esta vez dejando entrar en la selección con total impunidad a tipos que ni sienten ni padecen ese escudo y esa bandera. ¡Que más da!, dirán algunos, lo importante es que luego jueguen bien al fútbol. ¡Claro que  importa! porque esa es la diferencia entre los clubes y las selecciones. En los primeros pueden jugar todos los jugadores sin diferencia de nacionalidades pero en las selecciones no. En caso contrario, mejor que Susaeta, traemos A Ribery y Cristiano Ronaldo que viven cerca, o  Messi.

 No se trata de hacer jurar a los jugadores convocados la bandera, tal y como para por cierto ocurre con los deportistas nacionalizados que luego no son tan animados. No, eso sería un exceso, pero al menos coherencia interna a la hora de realizar expresiones y revelar sentimientos.

 Yo personalmente como entrenador hablaría con todos esos convocados sospechosos y les preguntaría si sienten la bandera y escudo que representan. Y sino dejaría de convocarles. Así de sencillo. Desde luego en el caso de Susaeta no habría dudado en no hacerle debutar ni en volver a convocarle. Un tipo que no puede decir en voz alta la palabra España, por miedo o por sus propias convicciones ideológicas, que es lo que sucedió, no merece vestir esa camiseta. Y si lo hace no es por sentimiento sino por interés, prestigio y también dinero. Y se supone que eso es lo que diferencia a los profesionales de los clubes de los jugadores de las selecciones.

 Desde luego, Susaeta no es el primer caso ni será el último. Algunos como Piqué se están destapando poco a poco, aunque ya lo sabíamos ,y otros son famosos por su manifiesto independentismo en contraposición clara con el españolismo. Hablo de Guardiola pero la lista sería larga.

 El que no se sienta español que no juegue en la selección, por coherencia interna e ideológica. Y si no tienen la posibilidad de jugar en las selecciones de sus “pequeños países” que se lo hubiesen pensado antes de dejarse lavar el cerebro.

 Pero esto me temo que no pasará porque nos puede el buenismo. El mismo que nos ha llevado a esta situación de ruina económica y moral y el mismo que traslada Del Bosque con cada acción. Yo digo no al buenismo y sí a la mano dura, y que se aplique a todos los ámbitos y que cada palo aguante su vela.

La rebelión de los campeones del mundo

Tanto tiempo sin ganar una competición importante ha creado en el país una nueva casta de seres intocables, los campeones del mundo. Campeones además de Europa por partida doble, los jugadores españoles han visto como cu caché subía hasta alcanzar el máximo rango.

Cada uno de ellos en sus clubes se ha convertido en un referente. Muchos ya lo eran, todos jugadores importantes, pero ahora además de patrimonio de sus clubes se han convertido en patrimonio de toda España, que les jalea y apoya aún cuando son los rivales de su equipo.

Los casos de conflictos entre jugadores de la selección española y sus entrenadores se han multiplicado en los últimos años. Como si fuesen pulsos entre dos partes iguales muchos jugadores se han atribuido un poder especial retando a sus respectivos técnicos.

El conflicto público entre Ramos y Mourinho que sucede a otro más soterrado entre Casillas y el propio Mourinho no es más que un ejemplo más de los numerosos conflictos producidos.

El año pasado se produjo un conflicto similar en la acera contraria, entre Guardiola y su central titular Gerard Piqué, que supuso que el central no fuese convocado en varios partidos. También este año Cesc ha levantado la voz ante su suplencia, esta vez con Tito de entrenador.

Pero quizá el caso del que más tiempo se ha hablado y que ha provocado más desgaste en su club ha sido el pulso entre Javi Martinez y Llorente. El primero lo resolvió poniendo rumbo a Munich mientras que el segundo todavía lidia con una situación en la que parte como perdedor ante el apoyo casi unánime de afición y directiva a su entrenador, Marcelo Bielsa.

También es llamativo el caso de los dos delanteros habituales de la selección española, Fernando Torres y David Villa, piezas claves en el europeo y el mundial, respectivamente. Ambos mostraron el año pasado su descontento con su situación por distintos motivos. En el caso de Torres no obtuvo la confianza de su técnico en muchos partidos importantes, mientras que Villa sufrió la omnipotencia de Messi desplazandole a un sector del campo donde no se encuentra a gusto.

La excepción la confirmaron los habituales en sus equipos como Alonso en el Real Madrid o Iniesta y Xavi en el Barcelona. Otros como Arbeloa llevaron su suplencia sin mayores aspavimientos.

Repaso al desempeño olímpico español

Durante las olimpiadas se han repartido casi 1000 medallas, de las que España ha ganado 17 medallas, una menos que en Pekín, dos menos que en Atenas y las mismas que en Atlanta. Con 10 de plata y 3 de oro y 4 de bronce, 8 cuartos puestos y mas de 20 diplomas el resultado sabe mejor de lo que es porque el comienzo fue muy malo.

En un análisis pormenorizado sobre el desempeño general no dejo de tener la sensación de que el deporte español no está a la altura de su potencial. De hecho si vemos los equipos principales en el medallero coinciden con los más importantes a nivel mundial. A excepción de España.

Profundizando un poco más, la presencia de España en los deportes olímpicos más carismáticos: natación, atletismo y gimnasia artística ha sido muy escasa. Es cierto que el resultado en el medallero particular de natación con dos medallas de plata, no es malo. Aunque en el global hay que decir que se  disputaron 34 finales de natación y hubo participación española solamente en tres, precisamente con Mireia Belomente en 800 metros libres, 400 estilos y 200 mariposa.

En atletismo el resultado es aún peor. Además de irnos sin medallas, la participación en las finales ha sido exigua. Solamente unos pocos, con Beita, que fue cuarta en altura y Mata Dominguez que no apareció realmente en la final de 3000 metros obstáculos, Castañas, Beatriz Pascual y Miguel Angel López. Sobre un equipo de 46 atletas, apenas cinco finalistas.

En gimnasia artística  por equipos, una disciplina en la que otrora tuvimos a medallistas y presencia por equipos, no hubo representación por equipos ni masculina ni femenina. Nuestra presencia se limitó a un apr de finales, con un sexto puesto meritorio, pero insuficiente dado nuestro potencial otros años.

En cuanto al resto de deportistas, habituales caladeros de medallas como el judo, el ciclismo o el tenis no lo fueron por detalles. Lástima la derrota en dobles o algún cuarto puesto que evitó el bronce. Tampoco hubo medalla en hípica, otro clásico español.

En muchos deportes ni aparecemos en ninguna de las categorías, femenina ni masculina y en otros muchos da la sensación de que los deportistas españoles están a años luz de las medallas.

Si es cierto en cambio que varios deportes han tirado del carro de las medallas. Las 3 medallas de taekwondo, y las 2 de natación sincronizada, las dos en vela, y otras tres de piraguismo representan más de la mitad del total de medallas. Son deportes que gracias a los éxitos de otros años se han visto reforzados y han ido a más o han mantenido el nivel.

Por equipos, la presencia española ha sido agridulce. Sin participación en volleyball por equipos ni fútbol, hockey hierba ni baloncesto femenino el resultado final de 3 medallas en total es positiva. Los equipos de waterpolo y balonmano de chicas y baloncesto en hombres nos han dado importantes alegrías. También compitieron por medalla el waterpolo masculino mientras que tanto el fútbol como el hockey hierba fueron las grandes decepciones.

España hace años, ya desde Pekín que parece ir a menos. Desde la explosión de Barcelona, España no ha vuelto a aparecer entre los diez primeros puestos del medallero. Muy lejos de las grandes potencias mundiales pero también de países de nuestro entorno como pudiera ser Italia. Más allá del puesto del medallero, que en mi opinión no representa el potencial de los países con veracidad al ponderar el oro por encima de todo, el deporte español hace años que está estancado. Demasiado pendientes del fútbol y deslumbrados por números uno como Nadal o Alonso, falta mucho trabajo y apoyo tanto en las bases del deporte como en la ayuda a deportistas de élite.

Ultimo fin de semana olímpico

El último fin de semana olímpico trajo las últimas finales por equipos y sobre todo otro oro español. En vela,no podía faltar, en la categoría Elitot 6m que ya no estará dentro de 4 años y en la que vimos a tres chicas jóvenes tripulando y consiguiendo el tercer y último oro español

 Se podría haber conseguido el último ayer, en la final de baloncesto masculina aunque si había uno realmente difícil era ese. España hizo su mejor partido en todo el campeonato y Estados Unidos no logró en ningún momento despegarse de verdad. Se perdió la final por 7 puntos pero a apenas 3 minutos España estaba solamente dos canastas por debajo.

 Faltaría un tercer Gasol para ganar a un equipo liderado por tres mitos del baloncesto: Kobe Bryant, Lebron James y Durant. Con dos, especialmente con Pau, España logró hacer muchísimo daño en el juego interior. Pau Gasol fue simplemente el mejor español, como de costumbre. Un jugador descomunal, el mejor jugador español de baloncesto de la historia de largo y uno de los top 5 de la historia de Europa. El junto con Navarro, que por fin apareció lideraron a España para intentar conseguir lo que nunca se ha logrado, el oro olímpico.

 España fue plata en baloncesto por tercera vez en su historia,. Antes fue en 1984 en los angeles, y hace 4 años en Pekin. Eso debería poner en perspectiva lo logrado. Es cierto que España podía aspirar y de hecho me gustó ver al equipo español enfadado por no ganar. Un inconformismo que habla de un equipo ganador, que solamente se conforma con el oro incluso aunque pierdan contra un elenco de estrellas como el americano.

 Otro equipo inconformista y ganador fueron las chicas guerreras, el equipo femenino de balonmano que después de dos prórrogas de infarto se llevaron la medalla de bronce. Contra Corea del Sur, la selección que nos gano en la fase de grupos, en el primer partido, con mucho cansancio con un equipo veloz en los movimientos y con un dinamismo difícil de defender

 En realidad España cedió las dos prórrogas. Antes de la primera y a falta de minuto y medio  se tenía una ventaja de un gol después de desperdiciar varias ventajas de más de tres goles. El mismo guión se siguió en la primera prórroga para finalmente imponerse gracias a a portera suplente española que paró 4 penaltys  de 5 lanzamientos.

 Se jugaron el resto de finales donde no participaba España con la mención especial de la derrota de Brasil ante México. El oro de México, una selección que fue mucho mejor que Brasil a pesar de no tener a ningún jugador conocido, es el premio a un equipo que llevaba destacando mucho tiempos en las categoráis inferiores.

 Mientras los cariocas tenían a Rafael y Marcelo,  al lateral derecho e izquierdo titular del Manchester y del Real Madrid respctivamente, a Thiago, central titular del Milan y fichado recientemente por el PSG, al igual que Lucas Moura, a Hulk, delantero titular del Oporto y a Neymar, un jugador del que dicen que es el uno de los mejores jugadores del mundo, de México apenas sonaban un par de nombres.

Un bonito fin de fiesta con los deportes colectivos.

Autocomplacencia española

Mucho más triste que no ver a los españoles, no ya ganar medallas, si no competir con otras deportistas, es ver la autocomplacencia de periodistas y en general medios.

 Me llama especialmente la atención esa falta crítica ante la evidente debacle de un deporte español sin apenas presencia en los tres deporte rey de las Olimpiadas(natación, atletismo y gimnasia) y con un descalabro general en el resto de deportes.

 El conformismo de los comentaristas cuando hablan de grandes éxitos de españoles al hacer una mejor marca personal o por el mero hecho de acabar una prueba me resulta también preocupante.

 Hay en general en el deporte español una falta de competitividad que empieza por la selección de los deportistas. A diferencia de otros países no enviamos a los que están más en forma en el momento previo a la competición. No se hacen unos trails como ocurre en Estados Unidos u otros países anglosajones. El resultado es deportistas en baja forma, falta de hambre y mucha mediocridad. Quizá sea todo un problema de cantidad y no haya suficientes deportistas que acrediten marcas mínimas, lo cuál también es preocupante.

 A día de hoy, con España más allá del puesto cuarenta en el casillero, solamente Portugal o Grecia tienen menos medallas que España si hablamos de los países del primer mundo. Va a ser difícil que España quede si quiera entre las treinta primeras y por supuesto que se lleguen a las diez medallas.

 Y eso, si hablamos de medallas porque en cuanto a finalistas y diplomas España tampoco está demostrando una presencia masiva. Ya llegará el análisis específico, pero ahora mismo los resultados españoles son los más pobres desde Barcelona 92, retrocediendo más de dos décadas. Curiosamente como la economía. ¿Coincidencia?

Francia a la vista

Se juega mañana España el pase a las semifinales contra Francia, una bestia negra a la que nunca se ha ganado en partido oficial. Justo igual que contra Italia, a la que se ganó recientemente en penaltis pero contra la que se empató hace apenas unos días dejando una sensación agridulce.

 Francia es lo que parece, una selección con talento y calidad pero con tendencia a la irregularidad y relajación. Defectos propios de una selección joven y en construcción. Lejos queda la Francia rodillo de Zidane, Makele, Henry y compañía pero también la otra Francia que hizo en ridículo en el último mundial.

 El partido puede suponer por tanto un cambio generacional para Francia o una oportunidad más para la selección española que ya empieza a dar síntomas de agotamiento. Tras ganar un mundial en el que selecciones como la propia Francia, Italia o Alemania estaban en construcción con las decepciones de Brasil y Argentina, España necesita encontrar algo más.

 Contra la selección gala se va a encontrar a un tridente en ataque peligrosísimo con Benzema y Ribery en estado de gracia y con la buena aportación de Nasri. Un medio campo trabajador y no exento de calidad con Mvilla y Gabaye y dos laterales como Evra y Debussy que llegan al ataque con facilidad. El gran punto débil de Francia parece su línea de centrales, con dos jugadores Rami y Mexes que no se acaban de complementar bien.

 La ventaja para España es que Francia a diferencia de otras selecciones no va a plantear un partido con una defensa cerrada y compacta. Con atacantes con dificultades para defender, España va a encontrar más espacios. A cambio, el ataque dinámico francés con constantes movimientos puede dar problemas si los laterales no reciben ayudas y si los centrales no están atentos.

 A favor de España la veteranía de sus jugadores y su experiencia y en contra las ganas y la ilusión de un equipo francés que quiere demostrar que su derrota contra Suecia fue un accidente y que son dignos herederos de Zidane  y compañía.

El 11 de la Eurocopa

Pasada la fase de grupos y a falta de lo realmente divertido, la fase final ya empiezo a configurar mi 11 ideal, al menos de los partidos que he visto que han sido casi todos. Son solamente tres partidos, y como digo no los más importantes, pero sirven para apreciar jugadores destacados.

 En la portería voy a  barrer para casa. Después de cantadas como la de Cech y de ver otros partidos hay para mi dos grandes candidatos, Lloris y Casillas. El español ha hecho una sobresaliente fase de grupos y aunque sigo pensando que muchas de sus paradas están sobrevaloradas y que se tilda con facilidad a Iker de santo o ángel, creo que su desempeño como portero ha sido el mejor hasta ahora.

 En el lateral izquierdo voy a destacar por encima de todos a Coentrao. El portugués ha demostrado lo que muchos ya sabíamos. En sus dos primeros partidos fue uno de los mejores. Con peligro en ataque, llegando al área contraria también fue seguro en defensa. También me ha gustado el lateral de Croacia Strinic y Lahm, un puñal con Alemania.

 En cuanto al lateral derecho, dos son los destacados, el lateral de Inglaterra, Johnson, un lateral fuerte que ha hecho un buen papel y el de Francia, Debuchy.

 Respecto a los centrales tengo muy clara mi elección. Pepe y Hummels con la pareja perfecta. El portugués es un auténtico pilar en la defensa de Portugal. Rapidísimo como siempre, expeditivo al corte e implacable por alto. Las mismas características podrían aplicarse al fenomenal central del Borussia de Dormunt, pero además hay que añadir una salida de balón que recuerda al mismísimo Beckenbauer. La revelación de la Eurocopa y un central de categoría para cualquier grande.

 La manija en el medio del campo sería para Pirlo. El veteranísmo jugador italiano es el eje de su equipo. Con pausa o ritmo si lo necesita el equipo, con pases como el que dio ante España y con gran capacidad táctica es el termómetro italiano. A su lado, Schweinsteiger, el alemán de nombre impronunciable. Un jugador que siempre ha cargado con su futuro como gran promesa pero que en los últimos años ya ha dado ese paso hacia delante. Me ha gustado mucho su jerarquía en el equipo alemán, su capacidad para batir líneas con un solo pase o conduciendo el balón y su peligro llegando al área. A su lado voy a incluir a Gerard, el eterno inglés que en mi opinión es uno de los mejores centrocampistas de la última década. Solamente por su partido de ayer merece estar entre los mejores.

Completa el medio del campo por la banda izquierda, Iniesta. El español ha sido un jugador clave para España. Apenas apoyado por Silva ha manejado el solo todo el frente de ataque español. De su forma y de su capacidad de desborde depende España. Además de estos, incluiría a Silva y Arshavin, líderes de asistencias con 3 cada uno y a Ribery, un auténtico peligro en el desborde.

 Arriba como delanteros destaca uno por encima del resto, Mario Gómez. El mitad español, mitad alemán es un delantero centro de libro. Después de su sensacional campaña con el Bayern está demostrado que ahora mismo es el mejor delantero centro de Europa. Para mi pieza fundamental de Alemania y uno de sus jugadores más peligrosos. En cuanto al acompañamiento, jugadores como Benzema o Torres no han rendido al nivel esperado. Tampoco ha podido rendir al máximo nivel, Ronney con un solo partido, aunque si fuese solo por ese gol, vital estaría entre los elegidos. Voy a optar por el ruso Dzagoev, que con 3 goles sostuvo a su equipo aunque finalmente no fue capaz de meterlo en la siguiente ronda.

 

El mejor gol es para Ibraimovic, el golazo que marcó ayer.

 

El catenaccio español

Lo más importante es ganar. La gente sale a la calle cuando se gana y no se cuando se pierde y la gente recuerda al ganador pero no al finalista. Por eso Italia tiene las estrellas que tiene en el escudo y se la respeta y por eso los españoles se enorgullecen de un mundial sin importarles el cómo.

 El problema llega cuando se hace gala de un modelo de juego y se utilizan expresiones como “la que mejor juega es España”, “el juego de toque de España es insuperable”, etc…Sustituyan España por la “roja” y tendrán decenas de titulares de periódicos.

 La selección española jugó ayer uno de los partidos más aburridos que recuerdo. Con un juego conservador, sin arriesgar en ningún momento la pelota, sin combinaciones rápidas ni regates, tuvo que esperar a la entrada de Navas y al ataque a la desesperada de Croacia para llegar a la puerta rival al contrataque. En un equipo en el que Busquets y Xabi Alonso renuncian a incorporarse al ataque, con Xavi Hernández a su lado para hacer las funciones  de salida de balón que ellos deberían ejecutar, todo queda a la genialidad de dos futbolistas impresionantes: Iniesta y Silva. Con un delantero, nueve o falso nueve dependiente de los balones de estos dos genios y con esporádicas llegadas de un lateral como Alba que ni es ni será Alves, Marcelo o Roberto Carlos, España apenas atacó con peligro

 Tampoco lo hizo contra Italia aunque si con la débil Irlanda, goleada por otros dos equipos del grupo. El juego de España se ha convertido en un alarde del manejo de la posesión y del control del balón, renunciando a todo riesgo. Si el pase y la posesión son un medio para el fin, el gol, también lo es el desborde, el regate, el centro área, y por encima de todo el tiro. En dos ocasiones, Iniesta y Busquets, renunciaron a tirar al borde del área. Tampoco lo hizo Xabi Alonso ya acostumbrado desde hace tiempo a no hacer algo en lo que siempre ha sido un jugador destacado.

 España jugó ayer un partido al más puro estilo catenaccio. Lo es tanto defender y renunciar al balón como mantener el balón y renunciar a atacar. Un estilo de juego sin chispa, sin jugadores que encaren a sus adversarios, sin valentía.

 Y no será por falta de jugadores. España puede jugar con Navas y Pedrito en las bandas, dos jugadores desequilibrantes en el uno contra uno. Puede incorporar hasta a tres delanteros, cada uno con sus virtudes. Tiene a dos jugadores como Mata y Cazorla, máximos referentes de sus respectivos equipos, o puede incluso optar por un lateral ofensivo como Juanfran. Se podría desde deshacer el doble pivote hasta apostar por dos delanteros.

 Son muchas las opciones para apostar por un estilo de juego más directo, más divertido. Al menos si lo que se pretende es ganar jugando bien. Si solo se pretende ganar entonces habrá que empezar a desterrar eso de que somos los que mejores jugamos y reconocer que nuestro juego es romo y plano. Lo contrario es engañarnos y tratar de engañar al resto.