Jesé vuela fuera de Madrid: se marcha al PSG

Jesé

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Jesé Rodríguez, el canterano más prometedor desde Raúl, se marcha al PSG. Está por confirmar si es un traspaso al uso o una venta con opción de recompra. Pero lo importante es saber que Zidane tiene las ideas muy claras. Su recomendación al jugador de que buscase minutos parece que ha surtido efecto. Y no es que el francés no haya confiado en él; precisamente al contrario .

Pero lo cierto es que Jesé necesita volar y tiene que hacerlo fuera de Madrid. Me decía un buen amigo que tiene que demostrar su valía fuera del proteccionismo del Marca y del As. Y es que los canteranos, por su especial relación con los periodistas desde pequeños, están muy cobijados por la alargada sombra del periodismo madrileño. Su relación les beneficia en cuanto a las múltiples portadas y a la generación de opinión positiva. Pero les perjudica porque les hace ver una realidad que no es tal.

Por eso muchos canteranos se estrellan. No hay nada como hacer una mili, en este caso fuera de España. Los casos de Morata y de Carvajal son los mejores ejemplos. Sin sus respectivas experiencias fuera, no tengo dudas de que ninguno de que ninguno de los dos habría vuelto al Real Madrid.

En general, ese proteccionismo se extiende al resto de jugadores nacionales. Por eso, cuando hemos visto a Xabi Alonso y compañía hemos comprobado que adquieren otro grado de madurez. Tienen que aprender otro idioma, convivir en otro tipo de liga y ganarse a la prensa de allí. Y una vez que vuelven a España tienen las ideas más claras.

Ese es el objetivo con Jesé, aunque en su caso se trata de saber si su progresión se ha estancado por falta de minutos, confianza o capacidad física. Hasta su maldita lesión, Jesé era un canterano de 20 años que había irrumpido en el 11 del Real Madrid con una fuerza no vista desde Raúl.

Ya en Castilla había demostrado el año anterior su calidad, con 22 goles y 12 asistencias. Pero claro, no es lo mismo la primera división y tenía que confirmar la alternativa. Y lo hizo, reemplazando incluso a Bale con éxito. El chico tenía velocidad, desborde, desparpajo y gol, ese atributo tan necesario para triunfar. Marcó varios goles importantes, y sobre todo, demostró nivel para asentarse en la titularidad.

La rotura del ligamento cruzado llegó en el peor momento. Con un jugador en plena progresión, una lesión de ese calibre influye tanto en el rendimiento físico como en la confianza. Y para volver a formar parte del 11 del Real Madrid se necesita estar al 100%. En su segundo año disputó algo más de 500 minutos mientras que el año pasado jugó más de 1.200. Se le vio más lento y menos incisivo, pero aún así siempre ha parecido que quedaba algo del Jesé que rompió la puerta del primer equipo. Sigue teniendo gol y en ocasiones se le han visto chispazos que daban lugar a la esperanza.

Pero este Real Madrid no espera a nadie. Da igual la procedencia, el coste o la edad que se tenga, el club exige siempre el máximo rendimiento. Con Jesé se ha esperado porque había esperanza, pero ahora mismo con el plantel actual, Zidane sabe que no le puede dar más minutos que los del año pasado. Y ya fueron muchos.

Si deja 25 millones de euros finalmente, será el fichaje más caro de la fábrica y el 5º en la historia del Real Madrid. Le obligará al jugador a adaptarse a Francia y a hacerse un hueco en el PSG, labor que tampoco le resultará sencilla. Si bien no es el Real Madrid, el equipo francés tiene también muchísimos jugadores de calidad.

Pero al menos si servirá para saber si el jugador está preparado para competir en la élite o no. Muy pocos jugadores han vuelto a ella después de una lesión del ligamento cruzado. El precedente que me viene a la cabeza con Jesé es el de Álvaro Benito, un caso muy parecido. Ojalá Jesé sí pueda volver. Pero para ello necesitará centrarse al 110%, olvidar la música y todo lo que no sea fútbol. Tendrá que creer en sí mismo, ponerse a tope físicamente y adaptarse rápidamente a la liga francesa y al PSG.

Mucha suerte!

España a la final, eliminando a Francia: Gasol de nuevo colosal

España ganó de la única manera que podía ganar, con corazón y cabeza, aguantando hasta una diferencia de 9 puntos en el último cuarto y luchando cada posesión, sabiendo que en los minutos finales en caso de empate se contaba con el mejor baloncestista español de todos los tiempos, Pau Gasol.

Pau Gasol celebrando una cananasta

Pau Gasol celebrando una cananasta

La selección jugó la prórroga, agónica como los últimos minutos del tiempo regular, con 4 jugadores del Real Madrid jugando para Pau Gasol. Con Mirotic superado por la intensidad, y Ribas y Claver en un segundo plano, Scariolo prefirió la experiencia de los Sergios, Reyes y Rudy, que dio un paso adelante después de un torneo discreto.

La gesta es colosal porque el rival era de altura, la Francia de Parker, acompañada por un puñado de NBA, con un equipo muy físico y muy grande, que pareció dominar el partido, pero que al final sucumbió ante el empuje español, que en ningún momento se derrumbó, a pesar de la tremenda intensidad del partido.

Los números de Gasol, con 40 puntos, 11 rebotes, 3 tapones 16/18 en tiros libres, 12/19 en tiros de 2, y 2 fallos en triples, hablan del daño que hizo el pivot de los Bulls, que tuvo en los últimos 15 segundos la oportunidad de resolver las semifinales. Directo hacia el aro, valiente siempre y con infinito talento se llevó el tapón del defensor. Y a pesar de todo siguió atacando el aro durante la prórroga con acierto. Ese es Pau Gasol, un líder de equipo, un coloso, un gigante que ha nacido en España y que demuestra la importancia en el baloncesto del talento acompañado de coraje.

Es injusto no señalar al resto del equipo, con los meritorios ya nombrados, especialmente Sergio Rodríguez, que relevó en algunos instantes a Pau Gasol en el liderazgo del equipo.

La victoria española tiene un triple resultado: se jugará el oro en la final, España se clasifica directamente para las Olimpiadas y el equipo se cobra de vuelta la dura derrota sufrida en el mundial contra Francia. Una justa venganza, en un partido épico que nos ha enseñado lo mejor de esta selección, el coraje y la confianza siempre en la victoria.

 

Los lamentables pitos al himno francés

No se si la crisis nos ha hecho más estúpidos e ignorantes o siempre lo hemos sido. Me temo que las dos opciones son correctas, al menos a la vista de lo acontecido ayer durante el partido de España contra Francia en la que algunos (no pocos) pitaron el himno francés.

 Los himnos de los equipos rivales no se pitan, esto es algo que debería entenderse como algo evidente aunque fuese por simple educación, sin ni siquiera entender el porqué. Pero la razón es porque los himnos representan a todo un país. En este caso a varias decenas de millones de franceses. Se puede pitar a un jugador si te cae mal, a un entrenador o varios jugadores pero nunca un himno. Es algo que debería estar prohibido, sancionado para que quizá así los paletos que lo hacen lo entiendan mejor.

 En el caso francés, además de tener un himno infinitamente más bonito y significativo que el nuestro, se trata de un país vecino, un país que por ejemplo nos apoya desde hace tiempo en la lucha contra el terrorismo y un país que como pilar europeo nos ha dado mucho.

 Es posible que muchos de los que acudiesen al estadio se sientan españoles y se indignasen con los pitidos al himno español durante la final antipatriótica del año pasado entre el Barcelona y el Bilbao. A mi me indignó más que lo de ayer, aunque la actitud es la misma. Es la falta de respeto por un himno, que puedes o no sentir.

 Hasta que no inventen una tecnología que sea quemar los dedos de los que pitan los himnos, seguiremos viendo en este país devastado por la ignorancia, la incompetencia y la miseria educacional a cientos o miles de patanes pensando que por pitar un himno apoyan a su país.

 Triste destino nos espera.

Francia a la vista

Se juega mañana España el pase a las semifinales contra Francia, una bestia negra a la que nunca se ha ganado en partido oficial. Justo igual que contra Italia, a la que se ganó recientemente en penaltis pero contra la que se empató hace apenas unos días dejando una sensación agridulce.

 Francia es lo que parece, una selección con talento y calidad pero con tendencia a la irregularidad y relajación. Defectos propios de una selección joven y en construcción. Lejos queda la Francia rodillo de Zidane, Makele, Henry y compañía pero también la otra Francia que hizo en ridículo en el último mundial.

 El partido puede suponer por tanto un cambio generacional para Francia o una oportunidad más para la selección española que ya empieza a dar síntomas de agotamiento. Tras ganar un mundial en el que selecciones como la propia Francia, Italia o Alemania estaban en construcción con las decepciones de Brasil y Argentina, España necesita encontrar algo más.

 Contra la selección gala se va a encontrar a un tridente en ataque peligrosísimo con Benzema y Ribery en estado de gracia y con la buena aportación de Nasri. Un medio campo trabajador y no exento de calidad con Mvilla y Gabaye y dos laterales como Evra y Debussy que llegan al ataque con facilidad. El gran punto débil de Francia parece su línea de centrales, con dos jugadores Rami y Mexes que no se acaban de complementar bien.

 La ventaja para España es que Francia a diferencia de otras selecciones no va a plantear un partido con una defensa cerrada y compacta. Con atacantes con dificultades para defender, España va a encontrar más espacios. A cambio, el ataque dinámico francés con constantes movimientos puede dar problemas si los laterales no reciben ayudas y si los centrales no están atentos.

 A favor de España la veteranía de sus jugadores y su experiencia y en contra las ganas y la ilusión de un equipo francés que quiere demostrar que su derrota contra Suecia fue un accidente y que son dignos herederos de Zidane  y compañía.

Firma invitada: Inglaterra-Francia, el rugby más antiguo

Este jueves tengo el honor de presentar un artículo de mi buen amigo y gran conocer del deporte, el moreno. Fútbol, tenis, fútbol americano, da igual, cualquier deporte es buen para saber un poco más de él. Hoy nos acerca un poco más al rugby, desde la mejor perspectiva posible: la rivalidad anglo-francesa.

Emblemas de Francia e Inglaterra en rugby

Emblemas de Francia e Inglaterra en rugby

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Una de las grandes rivalidades que existen entre naciones es la de Francia e Inglaterra. Esta rivalidad histórica tiene su origen político social desde el año 1066 cuando Guillermo “El Conquistador” se adueñó de Inglaterra luego de ganar la Batalla de Hastings. Desde esa época, han ocurrido cientos de Guerras entre las dos naciones por la supremacía del continente e incluso fuera del mismo. En épocas más recientes esta “guerra” se ha vuelto un pique constante y se ha trasladado al deporte. Cuando hablamos de rugby, un Francia vs Inglaterra son palabras mayores, es como hablar de un Real Madrid vs Barcelona, un Milán vs Inter o un Boca Juniors vs River Plate. Son enemigos irreconciliables.

Las semanas previas al encuentro siempre se da una batalla de declaraciones mostrando el odio de uno por el otro. Existen frases míticas como la que implica que la prueba irrefutable de que el hombre viene del mono es ver jugar a un inglés al rugby. El segunda línea francés Sebastian Chabal declaraba que a pesar de jugar en el campeonato inglés y que aunque no jugaba para lastimar a un compañero, “que nadie espere favores”. En términos un poco más fuertes se refería Harinordoquy que decía “mi padre me enseño a odiar tanto a los ingleses como ellos nos odian a nosotros”.

El primer “Le Crunch” como se le llama a este encuentro se realizó un 22 de marzo de 1906, en el Parque de los Príncipes en Paris, el resultado fue un aplastante 35-8 a favor de los ingleses. Desde ese entonces se han enfrentado 92 veces, con un saldo favorable a los ingleses, 50 triunfos, 35 derrotas y 7 empates. Destacando las victorias inglesas en las semifinales de la Copa del Mundo del 2003 y sobre todo la victoria en territorio francés en las semifinales de la Copa del Mundo en 2007.

Así se vive siempre un Inglaterra – Francia. Sin embargo, en este último partido se enfrentaban una de las peores selecciones Inglesas de la Historia contra un XV de Francia en transición y en búsqueda de la nueva generación. Pero en un clásico como estos poco importa quién se presente mejor y quien peor, solo importa el orgullo, la dignidad y el “odio” que se profesan las dos selecciones. Inglaterra este año ya no lucha por nada, pero el simple hecho de derrotar a Francia y hacerle perder todas sus posibilidades de optar al título en el VI naciones les ha dado una motivación extra.

Los clásicos nunca tienen lógica y esta vez no fue la excepción, el XV de la Rosa aplastó al seleccionado francés, extendiendo su hegemonía.