¿Cuál es el futuro del Real Madrid?

La salida de Lopetegui y la llegada temporal de Solari, que parece un parche a la espera de otro entrenador, parece dejar al Real Madrid contra las cuerdas, en una gran crisis. El estupor entre los aficionados blancos es grande y la desorientación es total. ¿Que va a pasar? ¿Se disolverá el Real Madrid como club? ¿Volverá a ganar algo alguna vez?

Estas preguntas retóricas son por supuesto exageraciones, pero no están tan lejos del pensamiento de muchos aficionados que se sienten perdidos, desesperanzados. Sin ir más lejos, una amiga, seguidora del Madrid desde hace década y media, me decía lo siguiente: “El Madrid nunca ha estado tan mal”, “un barco a la deriva”, “vaya despropósito”, “¿Cuando se va Florentino?”.

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Esto es lo que se llama un pensamiento cortoplacista, temporal, que ha borrado el pasado más reciente y también el más lejano. Se olvidan años de sequías deportivas, años en los que el club estaba financieramente quebrado, años en los que el nivel deportivo de la plantilla era inferior al de los mejores clubes europeos, cayendo con sonrojo en las rondas iniciales de la Champion League. 

Solo existe el aquí y el ahora y todos paceremos convenir en que ese inmediato presente es nefasto para el Real Madrid. Al menos el presente deportivo, con un equipo que ha encadenado 5 derrotas en 6 partidos y que afronta el resto de la temporada con un entrenador nuevo.

El futuro deportivo es desolador y el club necesita una gran transformación. Podría ser una conclusión en vista de lo observado en este último mes y medio. Florentino Pérez no sabe lo que hace, la mayoría de los jugadores no valen y esta crisis, inédita, lleva al club a tomar decisiones drásticas antes de que sea demasiado tarde.

La ‘milanización’, o lo que es lo mismo, pasar de ser un club dominante a un club mediocre, acecha, está cada vez más cerca, como una sombra que lleva persiguiendo al Madrid durante las últimas décadas

Pero lo cierto y real es que los hechos muestran todo lo contrario. La milanización está más lejos que nunca, la plantilla del Real Madrid pocas veces tuvo tanto nivel y Florentino Pérez sigue siendo el mejor presidente posible para este club, aunque por el camino haya cometido errores.

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El problema por tanto es de percepción del aficionado, que quizá ahora se de cuenta de que volverán a pasar muchos años antes de que el club vuelva a experimentar un ciclo tan exitoso como el pasado. La obtención de tres Champions League consecutivas y el claro dominio europeo de la mano de un entrenador carismático como Zidane y el mejor jugador de la historia blanca, Cristiano Ronaldo, es un hito difícil de repetir. Y por eso, todo lo que venga después es necesariamente peor.

Sin duda, nadie esperaba que “ese peor” fuese en realidad “este nefasto”. Yo al menos pensaba en una transición más suave, menos brusca. Pero estos dos meses malos no convierten de pronto a un club exitoso en un club decadente. La misma historia reciente del Madrid muestra como un equipo deportivamente muerto con Benítez, fue después capaz de enlazar el mejor ciclo de éxitos de los 50 últimos años. Y entonces, se decía exactamente lo mismo que ahora: Florentino Pérez debe dimitir, hay que echar a media plantilla, el Real Madrid se va a milanizar.

Y esos pensamientos, lógicos desde el punto de vista del aficionado, tienen solamente en cuenta el inmediato desempeño deportivo. El corto plazo más absoluto. Por supuesto no hay en ese análisis indicadores financieros, de marketing, análisis ponderados de la plantilla, del mercado, etc…He visto al mismo aficionado increpar a un jugador y pedir su venta, para a continuación después de un gol, decir que es el mejor. Para el aficionado el fútbol es un vaivén de emociones, sin ápice de análisis racional.

¿Y cuáles son los hechos? El primer hecho es que el Real Madrid hace 5 meses era campeón de Europa por tercera vez consecutiva. La misma plantilla hoy en día no puede ser de pronto una plantilla de jugadores que no valen. La mera baja de Cristiano Ronaldo no devalúa individualmente a cada jugador. Es cierto que  hace la plantilla colectivamente mucho más frágil, pero todos esos jugadores nominados todos los premios europeos no pasan de repente a ser jugadores que no sirven para el Real Madrid.

El hecho de haber ganado estas tres copas de Europa aleja al Madrid del concepto de milanización, que es precisamente lo contrario, ser un club con gran historia pero irrelevante en las grandes competiciones. Y el Real Madrid durante estos años ha sido  un equipo imponente en Europa, no así a nivel doméstico. Un equipo diseñado para ganar la competición más importante del mundo: el equipo más  dominante en Europa en los últimos 50 años.

Deportivamente el equipo tendrá que encontrar su rumbo tras la marcha de dos piezas básicas como Zidane y Cristiano Ronaldo. Y no va a ser sencillo. Se apostó por Lopetegui pero salió mal, seguramente porque dentro de esa apuesta se hizo otra como la de traer a los mejores jóvenes. Jugadores de gran calidad y de gran futuro pero que a día de hoy no han sido capaces de apretar lo suficiente a los titulares para subir el nivel de la plantilla.

A nivel financiero las cuentas del club hablan de un superávit y una caja suficiente para afrontar fichajes relevantes. El club tiene controlada la masa salarial y es capaz de realizar mejoras sin que ese baremo se vea en peligro. Y esas cuentas permiten también pedir un préstamo para ampliar y mejorar el estadio, y mantener la solvencia económica. El estadio no es un capricho de Florentino Pérez como tampoco lo es no realizar fichajes. La construcción del estadio es necesaria para seguir dotando al club de nuevos ingresos. Es lo que se llama una inversión.

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Mientras que la no inversión en fichajes responde a una estrategia muy conservadora en un mercado altamente inflacionista. Y ahí, quizá el club ha llevado al extremo la aprovechamiento de los activos actuales, algunos de los mejores futbolistas en sus puestos, esperando con paciencia la maduración de jóvenes como Asensio, Ceballos, Valverde, Vinicius, Rodrigo, Odergaard, Theo, Llorente o Vallejo. Pero lo cierto es que en momentos de derrotas es difícil apostar por los jóvenes y también lo es hacerlo cuando se compara a cualquiera de esos futbolistas con 11 titular de jugadores que acumulan casi todos tres o cuatro Champions, y varios son ya leyendas del club.

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El análisis de un equipo de fútbol no puede hacer meramente por sus resultados deportivos inmediatos. Aunque eso es lo que a día de hoy da la medida del éxito, los resultados deben analizarse a lo largo de un ciclo de varios años. Porque el fútbol son ciclos. Y el Real Madrid, que viene de un ciclo tremendamente exitoso, es muy posible que tenga por delante un ciclo mucho menos exitoso. Lo importante es que el club este preparando ya los cimientos deportivos y financieros para el próximo ciclo ganador.

Y sí, puede ser que en el camino y teniendo sobre todo el corto o medio plazo, determinadas decisiones hayan sido erróneas. A veces una misma decisión es perjudicial a corto plazo pero beneficiosa a largo, como podría ser la venta de Cristiano Ronaldo o la apuesta por jugadores muy jóvenes, o la propia apuesta del club de no fichar todavía e invertir parte de dinero en un estadio nuevo

¿Y ahora qué hacemos con el Real Madrid?

Pasada la histeria de las primeras 24 horas, y la terrible decepción de comprobar que nuevamente se está ante otro proyecto previsiblemente fallido, es hora de pensar en soluciones para el futuro.

Desgraciadamente, en Benítez no confía ni el mismo, ya que no ha sido capaz de llevar sus ideas y sus conceptos hasta el final y ha sucumbido a lo que en el artículo enlazado comentaba como los 4 grandes frentes de cualquier entrenador que llega al Madrid: prensa, afición, presidente y jugadores. No tiene la confianza de ninguno de ellos y eso no hace presagiar nada bueno.

La primera opción es la más fácil, la de cambiar de entrenador: un efecto de ilusionismo, de uno por otro. Con él, por un tiempo al menos la afición y la prensa morderán el anzuelo. El problema es que no hay muchos entrenadores  libres,  y menos, capaces para entrenar al Real Madrid.

Hay una opción curiosa que sería repescar a Ancelotti, cinco meses después de haberle despedido. Eso supondría por parte del presidente asumir su error. Aunque bien es cierto, mirando en retrospectiva, el italiano era una buena opción a pesar de su mal fin de temporada y la mala gestión en la portería y de los cambios. Tuvo una gran primera temporada y una segunda temporada mucho peor, condicionada por la lesión de Modric.

Dentro de las opciones de repesca se podría incluso contemplar la vuelta de Mourinho, aunque no creo que quiera ni él ni un sector importante de la afición que nunca llegaron a entender lo que logró el portugués.

Ahora, cabe preguntarse si un entrenador nuevo, distinto de estos dos que ya conocen la magnitud del Real Madrid, podría lograr algo distinto a los últimos 30 años. Para empezar, el Barcelona lleva siendo superior toda la década, y contando con que este año la liga no se gane, algo lógico visto lo de ayer, el balance de los últimos 7 años es de 1 liga contra 5.

Adicionalmente al problema de competitividad contra el Barcelona, los jugadores mandan más que los entrenadores. El nuevo entrenador junto con el presidente, muy reacio a ello, tendrían que tomar las medidas concretas, como por ejemplo una gran purga.

El gran problema es que este modelo ha sido cebado por el presidente, cometiendo el mismo error que en su primer mandato, en sus palabras, maleducar a los jugadores. Renovaciones millonarias como la de Ramos y sobre todo, la presión adicional que obliga a los entrenadores a alinear a los jugadores más mediáticos. Todo eso ha conducido al Real Madrid al mismo problema de hace años.  Tuvo Florentino con Mourinho su oportunidad de poner fin a esa situación, pero decidió elegir a los jugadores por encima de su entrenador. Y curiosamente con Ancelotti le pasó al revés, y decidió elegir su propio criterio y de parte de la prensa, contra el de los jugadores.

Pero en uno u otro caso, un equipo entrenado primero por Pelegrini, luego por Mourinho, Ancelotti y finalmente por Benítez no puede aspirar a la estabilidad necesaria que permite competir por todos los títulos. Y el mejor ejemplo es el baloncesto y la apuesta final por Laso.

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Los 4 últimos entrenadores del Real Madrid. Fuente: libertaddigital.com

Pero en el fútbol, ni la prensa está nunca conforme ni nosotros, los aficionados, nunca estamos tampoco satisfechos. Unos porque quieren su cuota de poder y por la lucha entre algunos medios y el control de algo tan mediático como el Real Madrid. Y los aficionados porque tenemos en el subconsciente el recuerdo de un Real Madrid absolutamente hegemónico, que lleva sin existir décadas. Queremos un triplete que nunca se ha dado antes en la historia, no logramos disfrutar del primer doblete en décadas y nunca tenemos paciencia ni con los jugadores ni con los entrenadores, porque en el Real Madrid jugó Di Stéfano y se ganaron las primeras cinco Copas de Europa de manera consecutiva.

Llegados a este punto es hora de pensar más en el modelo deportivo a largo plazo (sistema de juego, entrenadores, jugadores apropiados, mensaje…) que centrarse exclusivamente en el valor del club. Y eso ya no lo puede hacer Florentino Pérez que ha demostrado no ser capaz ni de hacerlo por él mismo ni mediante los que ha nombrado, ya seam Valdano o Sacchi.

Unas elecciones a final de año, un nuevo modelo deportivo a 4 años, con un mismo entrenador que encaje con lo que demanda la mayoría de la masa de aficionados, con jugadores que encajen en ese sistema y un mensaje claro para ellos, recalcando que el entrenador manda y que quien no lo acepte tiene la puerta abierta, se llame Lucas o Cristiano. Y por supuesto, una mejor de la prensa, no permitiendo su influencia perniciosa en el club.

Toda lo demás serán parches, como los de los últimos 20 años.