F.C. Barcelona: Lo que la verdad esconde

En las clásicas películas de espías siempre hay un malo que durante parte del metraje parece el bueno, o al menos no aparece como sospechoso. Para el avezado espectador siempre suele ser el jefe-colega o un buen amigo. Parece que engañan a todo el mundo pero siempre acaban delatándose de una u otra manera.

El F.C.Barcelona lleva desempeñado ese papel durante los últimos años, pero parece que sus coartadas cada vez son más débiles y no consiguen engañar al espectador, aunque por ahora siguen saliéndose con la suya.

Tras las últimas polémicas con el gol de Suárez, o el “no” penalty de Messi, donde el VAR no intervino, se ha estrechado el cerco sobre un club que desde hace mucho tiempo parece impune. Como los malos de las películas, siempre parece salir bien librados. Aunque el crimen se cometa, son capaces de limpiar la escena del crimen y seguir adelante como si nada. Da igual que el listado de agravios suponga el quebrantamiento de normas sin precedente alguno. Siempre encuentran un subterfugio, un aliado o una manera de no recibir el castigo.

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Y así durante más de una década hemos visto como hechos como tirar una botella al campo, llegar tarde a un partido, no presentarse a un partido de Copa del Rey, inscribir a un jugador sin ficha o la recién alineación indebida, entre otras muchas acciones, quedaban sin castigo.

Pero la gota que parece haber colmado el vaso ha sido la manipulación vivida en las últimas dos semanas, donde según parece la empresa responsable no mostró las imágenes apropiadas para que en la sala del VAR se dictase la medida correcta en dos acciones tan claras como el gol ilega de Suárez y el no penalty a Messi. Un gol que en cualquier otra circunstancia habría sido juego peligroso de Suárez y amarilla o incluso roja para el delantero y “no” penalty de Messi que simplemente acrecenta la sospecha sobre un funcionamiento sospechoso hasta la certeza.

Ahora, en vísperas de una eliminatoria crítica para el Barcelona y el Madrid y un mes que determinará la temporada de ambos clubes, no sabemos si la verdad saldrá a relucir o seguirá oculta.

No sabemos si esta noche el espectador verá como el supuesto amigo o jefe se desenmascara delante del protagonista mientras este va a la cárcel o sufre los efectos de las represalias. El F.C.Barcelona y las entidades o personas que lo han apoyado pueden   quitarse ya la careta y mostrar todas sus cartas, en un momento, como decimos, absolutamente clave.

Hasta ahora quizá podrían existir dudas sobre una competición completamente limpia, no siendo suficiente las maniobras del Barcelona, como su buena relación con la federación, como relata en su famosa entrevista Godall.
Entre los más ingenuos, esa maniobra que Laporta  realizó traicionando el voto de la liga, no conllevaba una contrapartida de favor (a pesar de las evidencias).

Gracias a esa buena relación y a una magnífica política de propaganda, el F.C.Barcelona ha sido capaz de mantener esa verdad escondida, y por supuesto, beneficiarse de ella. Tal ha sido la labor que todavía hay mucha gente que se sorprende cuando se compara la labor del F.C.Barcelona con la de la Juventus en Italia, y el famoso Moggigate.

A diferencia de aquello, aquí la prensa ha sido el caldo de cultivo perfecto para ocultar una actuación sistemática, igual de fraudulenta que en Italia. Distintos actores pero parecido modus operandi. Algo tan evidente que la propia estadística es incapaz de ocultarlo. Datos como el saldo arbitral, donde solamente haciendo referencia al número de penaltis pitados en contra se observa una anomalía estadística imposible.

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El antimadridismo militante, la otra gran afición en España después de la madridista, hablará de los beneficios de los grandes, ignorando la brecha estadística entre Real Madrid y Barcelona, y también obviando que el equipo de Florentino Pérez nunca ha recibido un  trato de favor semejante.

Sí al contrario, cuando ha tenido que ser eliminado de la Copa del rey por el caso Cheryshev, lo ha sido, o cuando el año pasado se le impusieron a Cristiano Ronaldo 5 partidos de sanción, se hizo sin titubeos.

No titubuean tampoco los árbitros en lo que se refiere a expulsiones contra jugadores como Ramos. Un jugador que tiene el récord de expulsiones de la liga con el Real Madrid en 638 partidos, 17 veces por doble amarilla y 7 por roja directa pero que curiosamente nunca ha sido expulsado con España en 161 partidos. Y si con el Madrid ha recibido 207 amarillas ( 1 cada 3 partidos), en la selección española ha tenido la suerte de recibir 21 amarillas (1 cada 7 partidos)

Si es cierto que al Real Madrid le han favorecido los árbitros en algunos partidos. Como al Atlético de Madrid, Sevilla o Valencia. Y en otros le han perjudicado. Eso forma parte del fútbol (o debía formar antes del VAR), pero la estadística muestra una anomalía, como recogen algunos tuitetos como @juanpfrutos o @maketolari

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El Real Madrid aparece en toda esta película como el protagonista ingenuo, donde al principio aparece como malo sin serlo y que además paga los platos rotos. Una ingenuidad que durante mucho tiempo ha tapado algunos grandes escándalos.

Hay pocos casos tan claros en la historia de la liga española como las dos ligas perdidas en Tenerife. En aquella ocasión se perdió el último partido de la liga con arbitrajes más que lamentables y con la constatación evidente en futuras entrevistas de primas a terceros por parte del Barcelona. No fue suficiente para castigar al Barcelona, por falta de pruebas, y porque el Real Madrid, a pesar de aparecer siempre como el malo de la película, nunca ha ejercido como tal. No denunció entonces aquello como no lo ha hecho ahora.

El F.C Barcelona ha vivido durante todos estos años a la sombra de una Federación y un Comité de Arbitrajes favorable y corrompido, como se demostró con la Operación Soulé y con tantas otras evidencias. Que de aquello no se haya abierto una causa judicial contra los clubes solo responde a la misma cobardía que en la Operación Puerto.

Esa es la verdad que esconde un club que ha vivido con el viento a favor en las competiciones domésticas durante todos estos años. Mientras los rivales, especialmente el Real Madrid, pero también clubes como el Atlético de Madrid o el Sevilla, recibían el trato arbitral normal, el F.C.Barcelona se beneficiaba de una anomalía estadística sin precedentes.

Quizá eso explique el dominio culé en España pero no en Europa, y haga lo propio con el Real Madrid. De otra manera es difícilmente explicable que un equipo que ha dominado Europa en los últimos 5 años, con 4 Champions conseguidas, y que ha sido uno de los 4 mejores durante los últimos 8 años, apenas haya logrado 2 ligas. En 5 de esas ligas la distancia con el F.C.Barcelona fue de menos de 4 puntos, mientras que en la última conseguida, el Real Madrid tuvo que vencer en su último partido mientras el F.C.Barcelona hacía lo propio gracias entre otras cosas al penalti pitado más vergonzante de la historia del fútbol.

Ahora con el VAR, una mejora tecnológica indudable como puso de manifiesto el mundial, parecía que esa impunidad iba a desaparecer. Con luz y taquígrafos y con la existencia de una sala especializada en el análisis de todas las jugadas conflictivas, se pensaba que desaparecería ese trato de favor.

Pero como en las mejores películas, el F.C.Barcelona contaba con la ayuda de otros entes, en este caso Mediapro, para seguir viviendo en la impunidad y cometiendo fechorías. Así que por ahora el malo sigue suelto en la oficina mientras el resto callan atemorizados. En esta película falta el héroe que denuncie la situación y sea capaz de derribar como en Italia, el tinglado. No lo tiene fácil porque parecen haber demasiados intereses en juego.