La España de Pau Gasol elimina a Grecia en un partido agónico

Pau Gasol celebrando

Pau Gasol celebrando

España fue Pau Gasol, y Pau Gasol fue España, como durante casi todo el europeo y como casi toda esta década, en la que el jugador catalán y español ha demostrado ser un coloso, motor y faro al mismo tiempo, líder y trabajador y siempre comprometido con una selección que necesita ahora más que nunca el talento del pivot de Chicago.

El partido contra Grecia resulto duro, casi agónico, dificilísimo por las características de uno y otro equipo. Y se ganó como se ganan estos partidos, con más aciertos que errores, algunos en el tramo final, y con mucha inteligencia. Jugó España a hacer daño, explotando los puntos débiles del rival y aprovechando la superioridad de Gasol sobre cualquiera. Y en ese escenario apareció también Mirotic, y luego los Sergios, tan necesarios todos en un equipo en el que solamente rotan 8 jugadores en este tipo de partidos de tan alto nivel.

Parece que ni Hernán Gómez, ni Pablo Aguilar, Vives o San Emeterio contaban para dar minutos de calidad. Si lo hizo Claver que ayuda en un aspecto tan crucial como los rebotes, aunque si aportación ofensiva se limitó a un tiro de dos intentos.

Tampoco ayudó Rudy Fernández, apagadísimo y muy lejos de su mejor versión. La lesión que arrastra le limita absolutamente y solamente intento dos tiros en 19 minutos. Una actuación muy pobre para un jugador tan importante.

Y luego están Ribas y Reyes, dos pilares defensivos, dos jugadores muy necesarios en esta selección.

España se enfrenta después de este reto a otro aún mayor, el equipo anfitrión y uno de los favoritos, Francia. Y lo hace con una oportunidad de oro para devolverle al derrota que nos infringieron en nuestro mundial el año pasado. Esa motivación y el último europeo de Gasol puede ser el que de la victoria a España.