Los guiñoles franceses y el dopaje

Se ha armado no poco revuelo con varios vídeos de los guiñoles franceses parodiando la relación de algunos deportistas españoles con el dopaje. Sobre todo indignan aquellos que relacionan a figuras como Nadal, Iker o Gasol con casos de dopaje. Yo sin duda si fuese asesor jurídico de cualquiera de esos deportistas no dudaría en tomar las correspondientes acciones legales.

 Eso no quita que como espectador o incluso como periodista(si lo fuese) tenga una visión distinta de la situación. Detecto un sentimiento de indignación que relaciona la envidia de los franceses con nuestros éxitos. El sentimiento se fundamenta en la utilización de los franceses del dopaje para desmerecer nuestros triunfos.

 Lo que se confunde en todo caso son demasiados conceptos. El primero es que los guiñoles es un programa de humor, bastante grosero y bastante duro, contra todos los personajes famosos. Con él, sus guionistas pretenden hacer burla y parodiar todo lo imaginable, prácticamente sin límites. Podrá gustar más o menos pero ese es su objetivo. Se trataría en todo caso de algunos franceses y no de todos.

 En segundo lugar, lo que demuestra este asunto es que el dopaje en España sigue siendo un tema demasiado sensible, casi prohibido. Todo aquello que es tan serio que ni siquiera se permite reírse de ello es un asunto tabú. Como la monarquía en España o la crítica y parodia que se hicieron en Dinamarca sobre Mahoma.

 En tercer lugar, se pierde en todo este asunto la verdadera perspectiva y enfoque no ya de muchos franceses sino de muchísimos europeos. Me he encontrado con no pocas personas de países europeos que dudan abiertamente del deporte español. Huelga decir que yo mismo lo hago. Un país que tiene federaciones como la de ciclismo que no sanciona a un corredor con un claro positivo o cuyos jueces que en operaciones masivas contra el dopaje las cierran en falso por diversas presiones, es un país que no es serio en su lucha contra el dopaje.

 Se habrá promulgado una nueva ley pero si luego no se aplica entonces de nada sirve. Son demasiados los casos de deportistas sospechosos que por unas razones u otras no han recibido el castigo merecido. Y es más, la gran mayoría de estos deportistas han recibido el apoyo de la prensa y público de un país  dispuesto a defender a los suyos independientemente de sus acciones.

 Si yo fuese francés y viese como los deportistas de mi país con sancionados pero los del país vecino no, seguro que me indignaría. Porque eso es lo que ha pasado con Contador. Al ciclista español, la Federación española no le sanciona y tuvieron que ser la Unión de Ciclista Internacional(UCI) y la Agencia Mundial Antidopaje(AMA), los que demandasen al corredor ante una instancia superior. Y eso no se puede hacer caso por caso por el coste económico y el esfuerzo jurídico. Eso debería ser labor de cada país y España rara vez cumple la suya.

 Por último, en torno al dopaje hay una gigantesca hipocresía que nos hace mirar para otro lado con los títulos conseguidos cuando sabemos que muchos de ellos tienen un origen como mínimo sospechoso. Los periodistas cómplices de todo este entramado miran para otro lugar a pesar de que saben perfectamente lo que se cuece entre bambalinas. ¿O acaso no sabemos todos que Eufemiano Fuentes fue doctor de la delegación de Barcelona 92?¿Acaso podemos ignorar las palabras de Eufemiano, gurú del dopaje, afirmando que si él hablase España se quedaría sin mundial? ¿Acaso no sabemos que los deportistas NBA no pasan controles antidopaje? ¿Acaso podemos ignorar algunos casos de positivo del tenis o el rendimiento extraordinario de jugadores números 1 que hace un año eran incapaces de aguantar 5 sets y ahora juegan 60 partidos seguidos al máximo nivel?

 Todos lo sabemos pero solamente unos pocos lo decimos. El resto miran para otro lado, se indignan cuando parodian a los deportistas y creen todavía que con pasta y carne ( no clembuterizada) se pueden ganar torneos y campeonatos.