James Rodríguez y Reimond Manco, vidas opuestas

La historia de hoy no es la historia de James Rodríguez. Es la historia de los que no pudieron o no quisieron ser como James Rodríguez, es decir, estrellas de fútbol, jugadores que pueden vivir de ese deporte, y que pueden aspirar a jugar en los mejores equipos del mundo.

Puede parecer un capricho del destino que un jugador como James acabe en el Real Madrid, aunque lo cierto es que detrás hay paciencia, esfuerzo, trabajo, talento pero también suerte. El que no reúne todas las condiciones se queda por el camino, olvidado, preguntándose qué habría sido de él si las circunstancias hubiesen sido diferentes.

Seguramente eso se plantea estos días Reimond Manco, un nombre que para el 100% del orbe, excepto para los seguidores peruanos, no representa nada. En Perú, representó una vez la ilusión de un jugador prometedor y representa hoy el fracaso de quien no pudo o no quiso convertirse en  un futbolista estrella.

Las vidas de Reimond Manco y James Rodríguez podían haber ido paralelas como las vidas de Oliver Aton y Marc Lender, los héroes del colombiano. El sudamericano Sub 17 de hace 7 años en Corea Ecuador consagró a Reimond como al mejor jugador del torneo, siendo James el segundo. Ambos eran jóvenes talentosos, de corte ofensivo, descarados y con todo el futuro por delante. Pero entre medias, el camino del peruano se torció, mientras que el colombiano decidió seguir el camino del éxito que tenía marcado.

En el 2008 James se marchó a Banfield, un equipo argentino de media tabla, a foguearse, siendo el extranjero más joven en debutar, mientras que Reimond dio el paso a Europa, al PSV, en el que debutó dando un pase de gol para días después jugar en la Europa League contra el Liverpool. El destino de ambos estaba escrito y su suerte decidida.

Dos años después, en julio de 2010, sus caminos tomaban rumbos totalmente diferentes. James Rodríguez fichaba por el Oporto, que pagó por él 5 millones,en una apuesta de futuro, mientras que Raimond Manco hacia el camino de vuelta, fichando por un equipo de media tabla peruana, el Juan Aurich.

Sus caminos tomaban rumbos tan opuestos que solamente tres años después uno se convertiría en una de las estrellas más prometedoras del orbe futbolístico y el otro en prácticamente un ex jugador a la temprana edad de 23 años.

La diferencia entre los dos nada tiene que ver con el talento. Ambos partían en igualdad de condiciones, con un talento similar, con la misma juventud. La diferencia fue la capacidad de uno y otro de seguir trabajando, de seguir mejorando, de no creer que con 17 años se ha conquistado el mundo.

El fútbol es un deporte ultracompetitivo, que requiere de la máxima profesionalidad. Con talento, trabajo, un entorno adecuado y la suerte necesaria para no lesionarse o para encontrar en el camino a entrenadores, jugadores y equipos adecuados, es posible llegar arriba. Pero son demasiados ingredientes como para jugártelo todo a la carta del talento individual.

Eso hizo Raymond, mal asesorado, excesivamente confiado de sí mismo, sin tener en cuenta que su carrera solamente acaba de empezar. Y lo contrario hizo James, que dio pequeños pasos, pero muchos. Primero para triunfar con el Banfield, después para adaptarse a Europa con el Oporto, luego en el Mónaco y finalmente para liderar a su país, sin la máxima estrella Falcao, asumiendo su rol de mejor jugador.

Y con todo, esto acaba de empezar para él, porque ahora le toca enfrentarse a un reto mayor que todos los anteriores juntos, triunfar en el Real Madrid. Al menos James Rodríguez tiene la posibilidad de hacerlo, Raymond Manco nunca la tendrá y vivirá siempre con la duda de qué habría pasado si sus decisiones hubiesen sido distintas.

El fichaje de James Rodríguez

James-Rodríguez

James Rodríguez en la presentación

En un mundo como el fútbol, que levanta pasiones y suscita envidias y recelos, el fichaje de James por cerca de 80 millones al Real Madrid, se convertirá rápidamente en debate. Vaya por delante mis dudas como aficionado de la necesidad de fichar a un jugador del perfil del colombiano. Pero, no obstante, procedo a tratar de analizar el fichaje desde un punto de vista distinto, que se le escapa al mero aficionado.

En primer lugar, conviene diferenciar el precio que ha costado el jugador, 70 millones más variables, con el valor que tiene en el mercado. Solamente si su valor es superior o inferior a ese precio, podemos hablar de un fichaje caro o barato. Y eso, ahora, porque es posible que si su rendimiento es muy elevado o muy bajo, pase de ser un fichaje caro a barato.

Dos ejemplos muy claros: Cristiano Ronaldo costó alrededor de 90 millones. Independientemente del valor que tuviese en el mercado, podemos asegurar sin equivocarnos que su rendimiento personal, en cuanto al aporte deportivo y económico en el equipo, ha hecho que haya sido un fichaje, sino barato, al menos si a buen precio.

En el otro lado, un jugador como Sahin, que costó 12 millones de euros, que fue nombrado mejor jugador de la Bundesliga, ha resultado, a la vista de su rendimiento, un fichaje caro.
Por tanto, el fichaje de James y su precio actual ha de tener en cuenta tanto su valor actual como su posible rendimiento  y valor futuro. Su valor actual viene determinado por el coste de su traspaso del Oporto al Mónaco, 45 millones, y sobre todo por el impacto que ha tenido en el mundial su excepcional papel.

James no solamente ha sido bota de oro del mundial, sino que ha dejado la sensación de que ha sido el líder de la selección colombiana.Un jugador joven, con personalidad, con gol y con un juego propio de los mediapuntas de más calidad del momento. Veloz, con regate, control orientado y gran pase.

Por sí mismo, 5 partidos no deberían bastar para casi duplicar su precio, de 45 a 80 millones. Pero resulta que hablamos del mundial, el evento con mayor repercusión del mundo y además, hablamos de un jugador latinoamericano, el continente que vive con más pasión este deporte. He comprobado en persona durante este campeonato, el impacto de tal evento en estos países.

El impacto mediático de fichar a uno de los mejores jugadores del mundial y  a un ídolo en su país, es algo que automáticamente incrementa el valor del jugador y por tanto también su precio. James no cuesta solamente por su valía deportiva, sino por su imagen de marca, por su capacidad para generarse contratos por publicidad (el Real Madrid se lleva el 50%) y para a la vez, incrementar a la vez la imagen de marca del Real Madrid. Todo suma, también la imagen de joven maduro (está estudiando una carrera y tiene un hijo), con cara de buena persona y un jugador que ha ido creciendo en distintos clubes, creciendo poco a poco.

James es la puerta de entrada  del Real Madrid al continente latino. Con él, el Real Madrid ficha a un jugador pero gana la afición de todo un país, Colombia. Un país entero, de 45 millones, que automáticamente seguirán al equipo blanco, con toda su pasión, por el mero hecho de contar en sus filas con el ídolo local.

Dicho esto, el jugador además tendrá que aportar deportivamente en el Real Madrid, y no durante 5 partidos, sino durante una temporada entera. Una tras otra, porque el equipo blanco es el más exigente del mundo. Si James tiene o no la capacidad mental para convertirse en uno de los mejores jugadores del mundo es algo que no sabemos. Aunque es un aspecto que habrán tenido que estudiar los dirigentes del Madrid para desembolsar tanto dinero por un jugador. Y ahí, variables como su madurez, su entorno, su pasado futbolístico, su capacidad de mejorar y progresar y su hambre de ser el mejor, son las que entran en juego

Desconociendo cuál será el rendimiento del colombiano, podemos estar ante un futuro supercrack, un muy buen jugador o una promesa que nunca se consagra. Con esa misma edad, jugadores como Zidane o Ronaldhino todavía no eran los mejores del mundo. Se convertirían en tales en la Juventus y en Barcelona respectivamente.

A ninguno se le conocía antes de dar el paso a un equipo grande, como a James hace un mes y medio. Pero la explosión de un jugador es algo que viene determinado por distintas características y es algo difícil de preveer.

James Rodríguez llega al Real Madrid tras declarar su amor incondicional al equipo. Sin duda un rasgo que habla de las ideas claras del colombiano. Ni uno ni otro han querido desaprovechar una oportunidad que el tiempo dirá si es rentable para ambos.