El caso Bale

_20170827223935-kGYD-U43888444771n0D-992x558@LaVanguardia-Web

Gareth Bale cumplirá el próximo julio 29 años. Dicen que entre los 27 y los 29 los jugadores cumplen su madurez y es cuando mejor rinden, aunque hay muchas excepciones y luego casos de grandes fenómenos que han rendido desde edades más tempranas.

El caso de Bale es el de muchos otros deportistas a los que las lesiones truncaron su carrera, bien para siempre o bien no permitiéndoles alcanzar su cenit. Poca gente duda que Bale al 100% ha sido uno de los mejores del mundo. Ese rendimiento y esa expectativa es la que justificó su fichaje por el Real Madrid.

A nivel de títulos, la carrera de Bale en el Real Madrid ha sido más que exitosa. Con él, se han logrado las últimas 3 Champions League de las 4 últimas disputadas, además de otros títulos. Y ha sido en prácticamente todos estos títulos, titular y protagonista con goles o asistencias. Y ello a pesar de que su participación con el Real Madrid ha sido nula en muchos casos por las lesiones.

Demasiados partidos perdidos, demasiados momentos de forma perdidos y vueltos a recuperar y sobre todo un desgaste mental que se nota en el jugador desde hace casi  un año, cuando le lesionaron, un 22 de noviembre.  El galés estaba siendo protagonista destacado del Real Madrid, venía de un verano espectacular con galés, con un comienzo de 2016 y final de 2015 nuevamente protagonizado por las lesiones, pero que ya parecía superado.

Llevaba 6 goles y 3 asistencias y parecía que poco a poco iba a retomar su mejor nivel. Muchos nos acordamos del Bale que llegó el primer año, en aquella final de la Copa del Rey contra el F.C.Barcelona, un jugador absolutamente explosivo, con gol, regate, velocidad.

Aquel primer Bale aspiraba incluso a suceder a Cristiano Ronaldo porque tenía muchas de las características del luso. Menos una, la fortaleza física. Casi todos los grandes jugadores de la historia del fútbol han tenido esa cualidad o esa suerte. Los actuales Cristiano Ronaldo o Messi tienen una fuerza física increíble. A excepción de los primeros años de Messi, son jugadores que no se lesionan, que lo juegan todo. Hay muchas más ejemplos y es que para triunfar hay que tener esa suerte. Excepciones muy pocas, quizá la mayor la de Ronaldo Nazario, que después de romperse la rodilla dos veces, siguió siendo el mejor.

En el fútbol y en el deporte para llegar a lo más alto, además de mucho talento se necesita mucha suerte para no lesionarse. Bale no la tenido y su carrera, ya no solo en el Real Madrid, sino también antes, está plagada de lesiones. Aún así, ha logrado llegar al mejor equipo del mundo, ganar títulos y ser protagonista destacado del equipo. No es poco.

Ahora a él le toca ser paciente, de nuevo. Esperar, ponerse en mano de los mejores médicos y aspirar a ayudar al equipo a partir de enero, cuando ya esté recuperado y físicamente óptimo. Supongo que no será un proceso sencillo porque los jugadores pierden confianza en sus habilidades y en el Real Madrid no hay tregua, y si un jugador no está fino, entra otro. El desgaste mental es grande cuando estás a punto de recuperarte y una nueva lesión se interpone en tu camino.

Al aficionado madridista, le diría que sea indulgente con Bale, si es que hay algo que perdonar. Sus lesiones, que sepamos, no son fruto más que de la mala suerte. No se le conoce al galés actitudes no profesionales, jamás ha levantado la voz ni creado conflicto alguno. Es jugador del Real Madrid y toca apoyarle para beneficio del propio equipo.

Y al club, que entiendo que tras las bajas de Morata y James había planificado esta temporada contando con Bale como uno de los jugadores importantes, le toca replantear su estrategia. Parece claro que la BBC ya no es el pilar del equipo, tanto por la inclusión en el equipo de Isco como por la irrupción de Asensio, además del bajo rendimiento de sus integrantes. No olvidemos que Benzema cumplirá 30 años y Cristiano Ronaldo 33 el próximo año. Siguen teniendo nivel de jugadores de élite aunque su mejor rendimiento ya no puede ser a lo largo de 50 partidos, y al igual que otros jugadores como Modric, su participación ha de ser necesariamente menor.

En ese sentido, quizá el Real Madrid pudo haber fichado a Mbappe, si ambas partes hubiesen cedido económicamente, u a otro jugador. Pero ese caso ya es pasado y seguro que habrá otros grandes jugadores jóvenes y de futuro. Si bien el Real Madrid se reforzará próximamente con jugadores jóvenes y muy prometedores como Vinicius, Valverde u Odegaard, todavía no tiene preparado un relevo de nivel en la delantera.

Florentino Pérez y Zidane tienen deberes para el próximo año y supongo que contarán con todo el dinero no gastado hasta ahora. Toca buscar el relevo de la BBC y hacerlo entre los mejores delanteros del mundo.

Las lesiones del Real Madrid

Real Madrid s Gareth Bale reacts as he holds his leg during the Champions League Group F soccer match between Sporting CP and Real Madrid at the Alvalade stadium in Lisbon  Tuesday  Nov  22  2016   AP Photo Armando Franca

Real Madrid s Gareth Bale reacts as he holds his leg during the Champions League Group F soccer match between Sporting CP and Real Madrid at the Alvalade stadium in Lisbon Tuesday Nov 22 2016 AP Photo Armando Franca

La lesión de Gareth Bale supone otro inconveniente para el Real Madrid, o quizá sea una suerte de ventaja para que Zidane pueda rotar sin problemas y tenga a toda su plantilla a punto. Aunque a este paso, si se repiten lesiones de los jugadores más importantes cada pocas semanas, no creo que sea capaz de alinear a su mejor once nunca.

Cuando Modric empezaba a volver se lesionó Kroos, y antes Casemiro y Ramos, con alternancia de lesiones en Benzema. Tanto Keylor Navas como Cristiano Ronaldo no empezaron la temporada tras importantes lesiones y recuperación durante el verano.

Desde el comienzo se han lesionado prácticamente todos los jugadores, y de los importantes prácticamente todos. Apenas se libran unos pocos, como Nacho, Lucas Vázquez, Asensio o Mariano. El resto, o han sufrido lesiones pequeñas  de alguna semana o incluso de varios meses.

Hoy nos levantamos con la duda de Varane pero realmente ningún jugador parece libre de esta suerte de plaga bíblica, que asola al Real Madrid pero también a otros grandes clubes. Evidentemente, el nivel actual del fútbol es muy alto, hay muchos partidos y desplazamientos y la exigencia es extrema.

Y por eso, los grandes equipos que aspiran a todos los títulos tienen que tener plantillas amplias, con dos futbolistas por puesto, y siempre con competitividad entre ellos para en el caso de que falte alguno, el otro esté preparado para entrar.

Yo creo que este año la plantilla del Real Madrid cumple esas exigencias y lo demuestra el buen rendimiento del equipo a pesar de contar cada semana con 3 o 4 lesiones de jugadores que estaban aportando al equipo.

Puede ser que algún momento de la temporada, el entrenador cuento con 22 jugadores sanos y listos para jugar, y existan dificultades para gestionar los egos y el 11 titular. Pero a lo largo de los años se ha demostrado que eso ocurre pocas veces, y compensa ese problema a cambio de saber que en caso de una baja importante, habrá otro jugador de categoría suficiente preparado.

Ahora falta Bale, seguramente el jugador más desequilibrante del Real Madrid ahora mismo. Pues bien, es un momento perfecto para que James de un paso hacia adelante, o para consolidar a Lucas en la izquierda, compartiendo delantera con Cristiano y Benzema, o para incluir a Asensio o trasladar a Isco a la delantera y meter en el medio del campo a Casemiro. Las opciones son múltiples y permite a Zidane involucrar al mayor número de jugadores, todos ellos de primer nivel y con ganas de jugar y triunfar en el Real Madrid

 

Los estragos de las selecciones

En mitad de la temporada y todavía con todo lo importante por disputar, el Real Madrid se encuentra por obra y gracia de las selecciones con la mitad de sus defensas y un puñado del resto de jugadores lesionados o tocados. No cabe duda de que las lesiones forman parte del fútbol, pero lo que no se puede concebir es que el equipo que paga a sus jugadores y que ha invertido una fortuna por ellos, se vea de pronto privado de ellos para beneficio de las selecciones.

 maginemos un mundo sin clubes, solamente con el mundial y el europeo y copa América. El fútbol no sería un deporte de masas y los futbolistas serían muchos menos y peor pagados. O mejor dicho no existiría como deporte profesional. Imaginemos ahora la opción segunda, con un mundo sin selecciones. No tendríamos esos veranos patrióticos cada dos años pero sustancialmente nuestras vidas como aficionados no cambiarían demasiado.

 Y ahora veamos la tercera y cuarta opción. Por un lado, tenemos la opción actual donde los clubes están supeditados a las selecciones. Estas marcan el calendario trufándolo de encuentros en mitad de la temporada y obligando a los clubes a ceder a sus mejores jugadores. La otra opción, es la contrario, con los clubes determinando la política de cesiones, el calendario y las contraprestaciones.

 ¿Les suena? Hay un deporte profesional, la NBA, que tiene esta política. La FIBA sabe que los mejores jugadores están allí y que tiene poco sentido organizar campeonatos sin contar con las estrellas americanas. Por eso, todo se hace por y para su beneficio. Por supuesto, la NBA no se para para que los jugadores jueguen una pachanga a 10.000 kilómetros ni un partidillo contra Malta o Andorra. Los jugadores que se saben muy bien pagados tampoco acuden a cualquier campeonato si eso hace peligrar su salud física en su campeonato doméstico. Por no hablar de unos seguros cuantiosos que garantizan una suculenta indemnización en caso de que el jugador sea dañado.

 Es cierto que la NBA maneja mucho más dinero que los europeos, con un sistema de merchandising y de marketing espectacular. Pero no olvidemos que gente como Messi o Cristiano ronda los 10 millones de euros anuales. ¿Qué pasa si se lesiona cualquiera de ellos?

 Al Real Madrid le ha tocado que sean defensas como Marcelo, Coentrao o Arbeloa. Económicamente son jugadores de la plantilla medios, pero a nivel repercusión defensiva son muy importantes. El equipo blanco ha tenido la “suerte” de que sea todavía en un tramo de la temporada poco importante, pero si esto sucede en marzo o abril el equipo se juega las competiciones y con ellas el dinero.

 Es hora de dar un puñetazo en la mesa. de hacer prevalecer los derechos de los clubes, y de sus aficionados, y de supeditar las selecciones a  estos, y no al revés. Copiando la fórmula del baloncesto y rebajando la importancia de dirigentes mediocres como Platini o Villar.

 Los partidos entre selecciones se jugarían después de acabar la temporada por aquellos jugadores que lo deseen, sin imposiciones. Se jugaría el clasificatorio para el mundial o europeo en el verano, en el mes de junio. Inmediatamente después de finalizar la temporada se disputarían los cuatro o cinco partidos correspondientes, eliminando los encuentros absurdos contra equipos sin relevancia futbolística. Así, se cubrirían esos meses sin fútbol y se evitaría la carga de partidos a los futbolsitas durante la temporada. Luego, al europeo o al mundial irían ya los buenos jugadores.

 Dirigentes de los clubes pónganse las pilas o dejen paso a los que nos gusta el fútbol profesional.

¡Malditas lesiones!

Primero fue Cristiano, luego Kaká, más tarde Higuaín y ahora yo. En todos los casos existe un denominador común: las lesiones siempre vienen en el peor momento. Ya sea porque finalmente se está cogiendo la forma, porque ya estás en forma o porque estás en el comienzo de coger la forma, lo cierto es que las lesiones son malditas en todos los sentidos.

Tengo comprobado en mi ya dilatada carrera como deportista de élite de barrio que no hay año sin lesión. Sería el equivalente al “no hay verano sin romano” que dicen los estudiantes de derecho. Cuando piensas que ese año te has librado de la lesión viene el frío y el mal calentamiento, y te contracturas algo; te dan una patada o golpe; o simplemente te lesionas el tobillo después de saltar con tus colegas en una estúpida noche de borrachera.

Las lesiones son simple y llanamente una prueba mental, un obstáculo más en la vida del deportista. Le hacen más fuerte o simplemente acaban con él,siguiendo la teoría de la selección natural propugnada por Darwin, otro deportista reconocido sin duda. En el primer caso, el deportista que estaba tan cerca de coger la forma ha de pasar por los pertinentes días de reposo,recaída, vuelta al reposo, otra prueba más y otra recaída, reposo y finalmente fisio. Es un largo y estúpido proceso que podría simplificarse con un reposo y vuelta a la actividad si fuésemos lo suficientemente pacientes.

Por desgracia, los que hacemos deporte habitualmente realmente lo necesitamosfunciona en nuestro cuerpo como cualquier droga convencional y por tanto nos engancha. Así que renunciar a él supone largos días con el mono,que difícilmente superan la pregunta sencilla de “¿te vienes a echar un partidito?”. Lo que al principio es un no rotundo más tarde se convierte en un “bueno, quizá pueda forzar”, para ser tras muchos ruegos un “venga va, me apunto”.

Tras la recaída vuelve el reposo, y por fin el deportista es consciente de su error. Ni carreras, ni pachangas y ni siquiera correr tras el autobús. Lo primero es la lesión y hay que recuperarse a cualquier precio (fsioterapeuta incluido). Por el camino, se pierde la forma, en muchas casos la moral y con frecuencia la silueta. Lo que nos había costado meses de esfuerzo y tesón lo echamos a perder en unas pocas semanas.

Y vuelta a empezar.