El Borussia de Dormund aplasta el sueño de la décima

Perder o ganar no es siempre el problema. Y menos en una eliminatoria de Champion League con 90 minutos por disputar. El problema llega cuando sientes que tu equipo es netamente inferior al rival. Si esa inferioridad se traduce en un resultado tan abultado como un 4 a 1 resulta difícil pensar siquiera en ganar el partido de vuelta.

La derrota del Real Madrid en Dormund no es un accidente ni un mal día de los jugadores, es un síntoma de inferioridad ante un equipo que es la criptonita de este Real Madrid. Un equipo, el alemán, que parece un espejo inverso del Real Madrid, pero funcionando como un reloj. Defiende con las líneas apretadas sin ofrecer casi huecos y ataca de manera fulgurante en tres toques, pudiendo además asociarse sus jugadores y elaborar más las jugadas.

Gotze es lo que debería ser Ozil, Reus tiene trazas del primer Cristiano Ronaldo, Gundogan es el Xabi Alonso del Dormund y Hummels el central sobresaliente que sabe sacar el balón jugado. Y todo eso con una guinda al pastel que no tiene el Real Madrid, un delantero centro. Uno de esos delanteros que cubren y bajan el balón a la perfección, que se pega con los defensas, que remata todo lo que le llega pero que es igualmente letal al contraataque. Ese es el mejor Lewansdowski; el que vimos ayer que destrozó literamente a Pepe, machacó a Ramos y sonrojó a Varanne.

Lewansdowski celebrando su cuarto gol contra el Real Madrid

Lewansdowski celebrando su cuarto gol contra el Real Madrid. Fuente: AFP

El resultado del partido de ayer es un equipo, el Real Madrid, inferior al Dormund en todos los aspectos. Lo fue ayer durante los 90 minutos pero también lo ha sido durante los dos partidos anteriores en muchos minutos. Los puntos fuertes del Borussia parecen repercutir sobre los puntos débiles del Real Madrid y los puntos fuertes del equipo blanco se chocan con estrépito con las fortalezas alemanas.

Solo cabe preguntarse si hay siquiera opciones de pensar en el partido de vuelta en el Bernabéu y si remotamente es posible el milagro de remontar la eliminatoria. Para que eso se produjera sería prácticamente conditione sine qua non dejar la portería a cero. Algo difícil con la calidad del Borussia. Y además, las teclas tendrían que funcionar a la perfección en ataque, cosa que no se vio ayer. Apenas fue Cristiano el único arma de ataque. Con Ozil desaparecido como en la semifinal en Alemania del año pasado, con Higuain en versión Champion y Modric sin peso suficiente, el único que acompañó algo al portugués fue el otro portugués, Coentrao. Con todo, las soluciones que ofrece Marcelo mejoran sustancialmente las prestaciones ofensivas del voluntarioso portugués.

¿Cuál es la respuesta pues a una posible remontada? Se responde solo con la palabra: fútbol, un deporte impredecible donde dos de los mejores equipos de Europa pueden caer en dos días por cuatro goles, con casi idéntica sensación de inferioridad.

Para que el Real Madrid haga lo que hizo antaño en las ya muy manidas noches europeas, se necesita un equipo en su mejor versión, con los once jugadores al 110%. Se necesita una afición capaz de intimidar al rival y llevar en volandas al equipo y se necesita al mejor Mourinho en la planificación de todas y cada una de las fases del partido y en la motivación. Y con todo, sería necesario que el Borussia de Dormund desapareciese del partido o al menos gran parte. El ejemplo del escenario ideal sería el que obtuvo el Barcelona ante el Milán en la pasada eliminatoria. Por desgracia para los blancos este Dormund está muy alejado de aquel Milán.

Mi pronóstico es reservado aunque un madridista nunca deja de creer en su equipo y yo tampoco lo haré, al menos hasta que se cumplan los 90 minuti que siempre reclamó Juanito.