Piqué y la independencia

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Lo que sucede en torno a Piqué se puede extrapolar al resto de la sociedad. Durante años se han tolerado sus declaraciones y salidas de tono  y se han justificado sus acciones como gamberradas y sin embargo, censurado a sus críticos. Se decía aquello de que a Piqué lo pitaban los madridistas e incluso algunos jugadores relevantes del Real Madrid salieron en su defensa. Una actitud parecida al resto de la sociedad y los medios con respecto a la independencia de Cataluña.

La misma actitud se adoptó con el F.C.Barcelona, con el que se ha sido indulgente con sus excesos hasta lo absurdo. Su consentimiento expreso de manifestaciones antiespañolas en su estadio y su clarísima alineación con el independentismo era algo que no suscitaba apenas críticas hasta hace dos telediarios (literalmente). Unos telediarios que ya no podían hacer abstracción del apoyo expreso del F.C.Barcelona al proceso secesionista, el mismo que uno de sus máximos representantes, Piqué. Porque, por si alguien todavía no se había enterado, apoyar el derecho a decidir es el señuelo para apoyar después la independencia.

Muchos otros se han querido engañar, diciendo que no hay que mezclar deporte con política. Pero a veces la política trasciende ampliamente al deporte y llega el momento de situarse de un lado o de otro. Y aquí llegamos al caso Piqué y a su presencia en la selección.

Decía un tuitero de cuyo nick no me acuerdo que no se le pide a un futbolista que sea patriótico pero al menos no antipatriótico. Todos sabemos que la selección española es un trampolín de prestigio y dinero y también sabemos que el fútbol no deja de ser algo mercantil, a pesar de que de fondo genere un tremendo forofismo. Y la selección, aunque lleve los colores de su país, no deja de ser un grupo de jugadores gestionados desde una asociación que no depende directa ni claramente del estado y se parece más a una asociación privada que a una pública.

Pero a pesar de todo, cuando juega la selección se hace bajo los colores de la nación española y se hace sonar también el himno del país, y aficionados y jugadores entienden que al final el resultado representa el éxito de esa nación a nivel deportivo.

Parece por tanto lógico que un jugador que lleve los colores de España, que no la roja, si no se siente español que al menos no se sienta antiespañol. Porque no olvidemos que como elemento sustancial al nacionalismo figura tanto el amor a un concepto propio de nación como el odio hacia otra. Y en el caso del nacionalismo catalán el odio va dirigido hacia España como atestigua el adoctrinamiento allí llevado a cabo y las recientes imágenes y manifestaciones, aunque Piqué diga lo contrario.

Y por este motivo, tiene más sentido que juegue un nacionalizado, que aún siendo originariamente de otro país, siente gratitud por ese nuevo país que le ha acogido y que le da la oportunidad de jugar en la selección. La mayoría de las personas extranjeras que se han nacionalizado se sienten tan agradecidas que muchas de ellas expresan más amor por España que muchos españoles.

Pero incluso, aún siendo extremadamente incoherentes se podría permitir la presencia de jugadores que sean antipatriotas pero que no lo parezcan demasiado. Tal fue el caso de Guardiola o de Xavi y de algún otro. Esa venda en los ojos se podría justificar con un futuro cambio de actitud, aunque tampoco sería comprensible.

Pero lo de Piqué con sus declaraciones y su actitud, que no es actual y que viene de muy lejos ha demostrado que para él la selección es un vehículo meramente mercantial y monetario y que lo desprecia profundamente. Da igual si se ha partido la cara una o dos veces, lo habrá ello por interés propio y ese beneficio aportado es infinitamente menor que el perjuicio realizado con sus declaraciones.

Así pues, Piqué debería renunciar a la selección si fuese coherente y Lopetegui debería apartarlo si además de coherente tuviese las agallas que tanto se han echado de menos durante estos años.

La selección española de fútbol

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Desde hace algún tiempo me he venido desconectando de la selección, coincidiendo sobre todo con la época central de Del Bosque, que no fue capaz de aportar casi nada a la selección y si de viciar algunos de los defectos ya existentes, como la permanencia de jugadores ya pasados o de un excesivo uso del toque sin efectividad.

Todo eso se vio reflejado en los dos últimos torneos que jugó España, y no fue hasta que ya era insostenible cuando se decidió el relevo de un seleccionador y de una parte de los jugadores, que ya debían dar paso a nuevas generaciones.

Me sorprendió por ello ver el otro día a una selección de fútbol casi nueva, compuesta por la columna vertebral de una de las mejores sub 21 que hemos tenido, con jugadores como Morata, Thiago, De Egea y Koke. Apenas quedaban Silva y Busquets dentro de las viejas glorias, y la ausencia de Ramos y Piqué nos permitió ver a otros dos centrales, más frescos, menos vistos, como Nacho y Piqué.  Silva será reemplazado tarde o temprano por jugadores como Asensio o quizá Isco o algún otro. Lo de Busquets ya será más difícil porque encontrar un jugador de sus características no es sencillo.

El lateral derecho parece bien cubierto por Carvajal y Vitolo aporta frescura al equipo. Hay más piezas esperando para el futuro como el central del Real Madrid, Vallejo, cedido a un equipo alemán y algún otro jugador de la actual sub21.

Creo que ese es el camino que debe tomar Lopetegui y aunque la alineación del otro día estuviese marcada por las bajas de jugadores como Iniesta, Ramos, Piqué o Diego Costa, debe ser valiente, como lo fue Aragonés en su día, y apostar por los más jóvenes, algunos de ellos ya titulares de sus equipos y otros llamando con fuerza. Ello no quita que pueda apostar por 2 o 3 piezas de veteranos, pero siempre y cuando su nivel sea óptimo y no meramente por su nombre o por su pasado.

SI lo hace así, quizá podamos volver a disfrutar de una selección campeona.