Un empate que sabe a poco, pero que es bueno

Benzema marcando un gol

Benzema marcando un gol

El Bernabéu asistió ayer al mejor partido de lo que llevamos de temporada, con un Real Madrid que jugó muchos de sus mejores minutos y un Borusia de Dormund que demostró que es un equipo potente y temible y también una de las bestias negras de los blancos en los últimos años.

Es curioso que los mejores partidos y minutos del equipo de Zidane han sido precisamente contra los equipos más potentes. Contra el Atlético de Madrid se completó el mejor partido de la temporada, en el Camp Nou el Madrid ofreció también muy buenos minutos y tanto ayer como en la ida en Dormund, se vio una versión optimizada de este equipo. Es cierto que el equipo no ha mantenido durante los 90 minutos la regularidad necesaria para llevarse la victoria y eso en el fútbo lde élite se penaliza.

Pero sin lugar a dudas ayer se vio durante muchos minutos a un Real Madrid espectacular. Los primeros 25 minutos el equipo asfixió al Dormund, como pocas veces he visto. Comandados en la presión por Modric, que sabía que tenía detrás al ‘barredor’ Casemiro, pero con todo el equipo volcado, incluidos Cristiano, Benzema y James, el Real Madrid borró del mapa a los alemanes. Y coincidió esa presión con algunas combinaciones en las que se vio un fútbol rápido, vertical y efectivo.

El primer gol llegó fruto de ese juego en el minuto 28 y el segundo lo hizo en la segunda parte, en el minuto 58, demostrando el Real Madrid durante todo ese tiempo una superioridad manifiesta. Ambos goles llegaron de las botas de Benzema, que ayer si compareció, como en sus mejores noches, al igual que James, que le puso el segundo gol en bandeja. Los dos son jugadores de talento indudable, que tienen sitio en el equipo, pero que necesitan interiorizar que esta plantilla es muy amplia, repleta de talento, y se necesita jugar siempre al 100% para ganarse la titularidad.

Lo que siguió a ese guión después, fue la lógica reacción del Borussia de Dormund, un equipo con juventud y desparpajo y también con calidad. El 2-1 de Aubemayang volvió a despertar al Real Madrid, pero metió definitivamente en el partido a los alemanes, cuyo técnico Tuchel reaccionó antes y mejor que Zidane, metiendo a Emre Mor, un jugador pequeño pero muy habilidoso, y a Reus, talento descomunal que tiene además la característica de marcar casi siempre al Real Madrid.

Con esos dos jugadores en el campo el Real Madrid empezó a sufrir, especialmente por las bandas, con Marcelo ya cansado, pero también con los mediocentros más lentos, a pesar de la entrada de Kroos. Zidane tardó mucho en meter el segundo cambio, Morata en el 85, para ver como tres minutos después el Borussia empataba definitivamente el partido.

Entre medias, el Real Madrid tuvo el 3-1 en varios ocasiones, como un balón al poste de Cristiano Ronaldo o varias jugadas fruto de los buenos centros de James y Lucas. Me voy a parar un instante para analizar el partido del canterano. Tiene capacidad de sacrificio, y de hecho no paró de correr y defender durante los 90 minutos, pero también ayuda en la salida del balón y del juego, y es capaz de poner centros precisos y de dar asistencias.Una pieza imprescindible para que el equipo no pierda su dinamismo.

La conclusión del partido de ayer es que el Real Madrid necesita ser capaz de encontrar el equilibrio entre su mejor juego y los minutos en los que se desfonda y más sufre. Y ahí entra la concentración para evitar goles y la capacidad de manejar el tempo del partido para dormirlo o para rematarlo, una faceta en la que el Real Madrid ha sufrido este año especialmente.Aún así el resultado es pero que las sensaciones que deja el equipo, y lo que se vislumbra es la mano de Zidane, siendo capaz de involucrar a todos los jugadores.

Ahora toca esperar al sorteo, cerrar el sábado la liga por este 2016 y acudir al mundialito de clubes para ganarlo

Ramos lo vuelve a hacer: el Madrid gana la Supercopa

Supercopa de Europa

Supercopa de Europa

El Real Madrid lo volvió a hacer; volvió a ganar un partido que tenía perdido. Como en la décima con el gol de Ramos y como en la undécima (el equipo jugó la prórroga prácticamente con 9), y como en tantas y tantas ocasiones. Así se forja una leyenda y la del Real Madrid es que nunca puedes darlo por muerto.

 Esa leyenda se ha reforzado en los últimos años, con un nombre fuertemente asociado, el de Sergio Ramos. Decía alguien en Twitter que lo que Ramos te quita, Ramos te lo da. Y así es. Tras provocar un penalti dudoso -y tonto-, luego fue el propio jugador de Camas el que empató el partido en el minuto 93. Y pudo haberlo sentenciado si no le hubiese anulado un gol, también dudoso.

 Empiezo a pensar que Ramos representa esa esencia del Real Madrid, ese jugador capaz de luchar hasta el final y demostrar una inmensa casta, pero también capaz de tirar partidos por falta de concentración. Si le unimos cierto carácter de divo, tenemos la coctelera perfecta. Pero Ramos es el capitán del Madrid, es un producto prácticamente hecho en el Madrid (llegó con 19 años) y ya nadie le va a cambiar. Los odiadores profesionales (los famosos haters) y los aduladores seguirán estando ahí, y el resto, los que intentábamos mantener cierta ecuanimidad ante su verdadero rendimiento, no podemos menos que valorar sus virtudes y criticar sus defectos, y asumir a Ramos tal y como es.

 Pero además de Ramos, ayer vimos a una serie de jugadores que representan también al Real Madrid, con el añadido de que son canteranos. Jugaron hasta 5, 6 si contamos a Marcelo y destacaron por encima de todos Carvajal, Lucas Vázquez y Casemiro. Cualquiera de los tres es para mí titular indiscutible en este equipo. El gol de Carvajal en la segunda parte de la prórroga es casta, pero también inteligencia y calidad. Ahora mismo hablamos del mejor lateral derecho del mundo. Lucas estuvo presente durante todo el partido; sus 120 minutos al completo atacando y defendiendo, justamente lo que se pide en un jugador. No da un regate de más ni uno de menos, sabe sacrificarse por el equipo pero también tiene un centro preciso para los delanteros.

 Y por último, Casemiro, mi debilidad, un jugador de esos que hacen lo que llaman el trabajo sucio. Un auténtico fontanero que limpia todas las jugadas del rival y que está presente siempre defensivamente. El mayor acierto del Real Madrid esta temporada sería mantener a Casemiro como titular y si acaso traerle una competencia que no altere al equipo. Alguien que permanezca de suplente para darle relevos puntuales. El brasileño todavía tiene que mejor la salida de balón, aunque ahora mismo tampoco lo hace mal.

 El Real Madrid no fue claramente mejor que el Sevilla. De hecho se vio al equipo espeso en muchos tramos del partido, y los cambios no mejoraron sustancialmente al equipo. Ni Modric, ni Benzema ni James parecían estar mejor físicamente que los titulares. Estos, con una media de edad de 24.7 años, demostraron que el equipo tiene banquillo. A excepción de Casilla (29), Ramos (30) y Marcelo (28) el resto de los jugadores eran todos menores de 25 años. Especialmente joven Marcos Asensio, que marcó un auténtico golazo y que pone contra las cuerdas tanto a Isco como a James.

La tercera Supercopa vuela hacia Madrid, y Zidane sigue ganando crédito. Suya fue la apuesta de no alinear a determinados jugadores. No olvidemos que el equipo jugó sin 4 titulares indiscutibles (Bale, Cristiano Ronaldo, Kroos y Keylor Navas) y dos solo en la segunda parte (Modric y Benzema). Casi todos ellos son los mejores en sus respectivas posiciones. Ese es el crédito de Zidane, poder alinear a casi todo suplentes, darles confianza y esperar que los titulares sigan involucrándose. Confiemos en que así sea.

La liga se lucha entre tres

El Real Madrid mantiene sus opciones de ganar la liga aunque ayer hizo méritos durante 30 minutos para lo contrario. Recordó mucho a otros partidos en los que el equipo se dejó llevar.  Esa relajación tan nefasta que ha provocado que a estas alturas el equipo depende de otros para el triunfo liguero.

La apuesta de Zidane con varias rotaciones fue arriesgada. A la baja de Cristiano Ronaldo y Casemiro, dos jugadores muy importantes ofensiva y defensivamentente, de manera respectivo, se sumó la de Carvajal, a años luz de Danilo, y la de Ramos. Y adicionalmente, con la lesión de Benzema, otra más. Así que jugaron 4 o 5 no habituales.

Pero los salvadores fueron Bale, que es un habitual, y que ha sido tan cuestionado como Cristiano Ronaldo en sus primeros años, y Lucas Vázquez, un canterano al que le debe faltar glamour, pero le sobra coraje, madridismo y también calidad. El galés lideró al Real Madrid con dos goles. Justo lo que se le pide. Un testarazo soberbio que dio esperanzas al equipo con el 2-1 y el definitivo 2-3, robando un balón y definiendo por el costado izquierdo, su mejor perfil.

Y luego está lo de Lucas, que salió en la segunda parte pero que fue un jugador importantísimo. No solamente por su gol, de pura fuerza y ganas, porque debía ser el más bajito del campo como para rematar ese balón. También ayudó en defensa y puso inteligencia a la hora de resguardar el balón.

Zidane solventó la papeleta pero a estas alturas debería saber de la importancia de Casemiro, de la necesidad de apostar siempre por Lucas Vázquez antes que por Jesé, o de Carvajal en vez de por Danilo.

Cada partido de los restantes van a ser así de sufridos y al Real Madrid no le van a regalar 3 penaltys y 2 goles ilegales. Si fuese así de sencillo nos habríamos evitado el sufrimiento de ayer. Tiene más mérito, es cierto, pero la injusticia luego no se recuerda y solamente queda quien levantó el título de liga. Y si finalmente lo hacen los azulgrana, nadie recordará la liga de los 19 penaltys (por ahora), uno cada dos jornadas, el récord de la liga en toda su historia.

Solamente por eso, este F.C Barcelona no merece ganar la liga. Una liga que según Simeone estaba peligrosamente preparada para el Real Madrid. Se equivocó el argentino de club, y si no acaba levantando el la liga, seguramente se acuerde de su error. Mientras, el Atlético de Madrid seguirá luchando sus victorias, casi siempre por la mínima, y no con el fútbol más espectacular. Pero el estilo tampoco se recuerda cuando se ganan las ligas.

La goleada del Real Madrid y el futuro

El Real Madrid goleó, Cristiano Ronaldo marcó 4 goles y el estadio disfrutó. Todo eso sería como un cuento de hadas, si la realidad no mostrase a un equipo a 12 puntos del primero, que marcha tercero en la tabla y que ha contado por derrotas o empates casi todos sus partidos difíciles.

Cristiano Ronaldo, celebrando su cuarto gol

Cristiano Ronaldo, celebrando su cuarto gol

 Goleadas como la del sábado y excelentes actuaciones individuales, no hacen más que ratificar que este equipo no es competitivo y solamente es capaz de desplegar su mejor fútbol, bien sin presión o bien contra rivales flojos en campo propio.

 Vi los dos golazos de Cristiano Ronaldo, el buen gol de Jesé y de Bale, alguna parada de Keylor y un equipo ofensivamente imparable. Pero por desgracia, esa visión se esfuma rápidamente.

 Desconozco los planes de Zidane y del Real Madrid, pero ya tengo pocas dudas de la idoneidad de jugar con jugadores como Casemiro o Lucas Vázquez, o incluso con el joven delantero Mayoral. Sus ganas y compromiso superan el de muchos titulares, algo que ya sabía Benítez pero que no se atrevió a instaurarlo como algo definitivo.

 Por tanto, juzgaré positivamente a Zidane cuando le veo alineando a esos jugadores en los próximos partidos de Champion League, y sentando a los niños mimados. Y entonces sí, creeré algo en este equipo que no ha demostrado absolutamente nada, durante la temporada, con Cristiano Ronaldo a la cabeza. No me valen sus hatricks, con la liga perdida, ni sus botas de oro ni sus pichichis, si eso no trae además títulos colectivos. Y de estos, con el portugués, más bien pocos.

 La Roma es el último partido no difícil de la Champion League, y luego esperarán los ocho mejores equipos del mundo. Pero que no se relajen porque la Roma contra una versión ramplona del equipo blanco, se puede llevar un botín.