F.C. Barcelona-Real Madrid: más que 3 puntos

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El derby de hoy son mucho más que tres puntos. A lo largo de los últimos años se ha demostrado que el goalaverage particular entre los equipos es muy relevante al final de la temporada. Son por tanto tres puntos que se ganan, tres que deja de ganar el rival y uno más en caso de que el goalaverage global sea favorable. Un mundo.

En este caso además, y casi siempre, existe un importante factor anímico. Ganar al rival siempre sume al equipo contrario en una pequeña crisis, coherente con el flujo anímico que discurre entre el Real Madrid y el Barcelona. En otras palabras, cuando a uno le va bien al otro le va mal.

La distancia actual de 6 puntos, que son las dos derrotas de más que tienen los de Luis Enrique, es una ventaja aceptable pero que si se eleva a 9 puntos, puede parecer un abismo para el equipo azulgrana. Y viceversa, una victoria del F.C. Barcelona bajaría la distancia a solamente tres puntos, demasiado poco para la cantidad de partidos que quedan.

Así pues, el Real Madrid tiene una oportunidad de oro para noquear al rival, dejarle a 9 puntos, afianzar su moral, de por sí alta, y encarar el invierno y el resto de las competiciones con mucha calma. Viene el mundialito de clubes y cierto relajo con las navidades, que siempre puede provocar algún tropiezo.

Para Zidane, además, sería la constatación de que su equipo funciona cuando tiene que funcionar. Ya el año pasado, el equipo fue capaz de ganar 1-2, cuando casi todos le dábamos por desahuciados. Aquella victoria fue importantísima y relanzó enormemente la moral del equipo, siendo seguramente el momento clave para la posterior consecución de la Champion League.

A nivel deportivo, el F.C Barcelona me causa muchísimas dudas en defensa. Es un equipo que todo lo que tiene arriba, con tres super cracks, lo pierde abajo. Messi, Neymar y Suárez, especialmente los dos primeros, son delanteros natos, con poco trabajo defensivo. Si a eso se le suma una defensa y un mediocampo frágil, este Barcelona es vulnerable.

El Real Madrid, por su parte, viene de demostrar dos semanas atrás en el Calderón una gran solidez, aunque su juego ha sido más bien romo en la mayoría de los partidos. Pero prácticamente siempre con victoria y encontrando soluciones en muchísimos jugadores, cosa que no está logrando el Barcelona.

En cuanto al resultado final, dependerá mucho de la actitud del Real Madrid. Si sale  a firmar el empate o relajados por la distancia actual, se llevará una derrota, quizá incluso abultada. Si sale como el año pasado, el empate como mínimo es factible. Porque en realidad, todo lo anterior no afecta a nivel estadístico y lo hemos visto en multitud de derbys.

Veremos ambas alineaciones, siendo más previsible la de Luis Enrique. Zidane podría optar por la que le dio la victoria en el Calderón, aunque la baja de Bale y la vuelta de Ramos cambiaría seguramente ese 11.

 

Barcelona vs Atlético de Madrid: cuartos de final

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La eliminatoria que comienza hoy entre el  Barcelona y el Atlético de Madrid es sin duda la más interesante de todas. Se trata de dos equipos con formas de juego antagónicas y que además tienen varios precedentes que hacen posible cualquier resultado.

El favoritismo del Barcelona se ha esfumado en parte por la victoria del Real Madrid el sábado pasado y por la condición de visitante del equipo de Luis Enrique, en la vuelta. Creo que ese factor va a ser clave. Un Barcelona con la vuelta en casa, con 90 minutos por delante es como un caballo desbocado, mientras que si la vuelta es a domicilio, y en un campo difícil como el Calderón, ya la situación es otra.

Indudablemente todo dependerá de la capacidad de los del ‘Cholo’ para sacar un resultado positivo en el feudo blaugrana. Una derrota por la mínima e incluso un 3-1 o cualquier resultado que no conlleve más de dos goles de ventaja y un gol del Atlético de Madrid, le da posibilidades de cara a la vuelta. Simeone es de esos entrenadores inteligentes, que sabe perfectamente que son partidos a 180 minutos. No se puede perder el partido ni en los 15 primeros minutos ni en los 15 últimos, y cada detalle cuenta.

Así lo hizo en el último precedente en Champion League, cuando lograron un empate en territorio hostil y un trabajadísimo 1-0 en la vuelta.

Al Barcelona hay que jugarle con muchísima inteligencia porque un gol tempranero puede dar lugar al llamado de séptima de caballería en forma de goleada, con Messi, Neymar y Suárez destrozando defensas. Por eso cualquier error es crítico y  la intensidad también es clave. Precisamente esas son las características que imprime Simeone en sus equipos.

Le doy a cada equipo un 50%, porque creo que Simeone es uno de los mejores entrenadores del momento y un experto en eliminatorias. El Barcelona, por su parte, me pareció cansado en los impases finales del derby, otorgando muchísimos espacios. Bien es cierto que el Atlético no dispone de un ataque como la BBC, pero con un Griezmann inspirado y la aportación colectiva, los colchoneros pueden sacar un resultado positivo para defender en su campo.

Juego de Tronos: Luis Enrique versus Messi

La derrota del Barcelona ha supuesto para el Barcelona mucho más que la pérdida de tres puntos. Tras varias semanas con el equipo con dudas, finalmente todos los conflictos sin resolver han estallado a la vez.

 Decía al principio del año que tanta victoria consecutiva del Barcelona era un mero espejismo. Al final se trataba de saber si Luis Enrique lograría volver a convencer a los jugadores para ser competitivos o si los pesos pesados lograrían imporner como en los dos años anteriores sus interes.

 Y entre esos pesos pesadas nadie como Messi. El argentino muestra su autoridad constantemente a través de gestos. El ha traspasado jugadores y ha fichado entrenadores. Algo que en un ambiente de victorias y títulos podía consentirse y más si su labor era esencial. Pero en un equipo sin títulos en el último año y pendiente de volver a ser competitivo que Messi mande más que el entrenador y el presidente es peligroso.

 Y así, la directiva del Barcelona se encuentra con la dicotomía de seguir apostando por un entrenador avalada por el anterior Secretario Técnico, despedido, o darle la razón a un jugador como Messi. Lo segundo supondría despedir a Luis Enrique y confiar en la autogestión de la plantilla con otro entrenador títere como el Tarta Martino o cualquier otro.

 La apuesta de Luis Enrique era arriesgada porque estaba avalado por una junta sin legitimidad y porque  los nuevos fichajes necesitan tiempo para adaptarse.  La gestión del asturiano ha dejado de ser buena en cuanto los resultados no han acompañado. Lo que antes era una apuesta por la cantera, Munir, o un necesario toque de atención a jugadores conflictivos, ahora son alineaciones erráticas.

 Veremos como acaba el conflicto pero parece claro que al Barcelona le quedan varios meses de conflictos. Cualquier solución parece mala. Vender a Messi, si es que hay algún club dispuesto a pagar su elevadísima ficha y un traspaso millonario, sería conflictivo socialmente y le haría perder a su mejor jugador sin poder fichar además hasta el 2016. Despedir a Luis Enrique supone volver a empezar de cero y quedarse con un jugador como Messi que ha bajado su rendimiento con respecto a otros años. Y eso con una junta directiva en duda constante, con la sombra de Laporta y con varios escándalos en su haber.

 Parece que a este Barcelona como a aquel Real Madrid de los galácticos le esperan años difíciles. Y es que al final, en el fútbol solo importa que la pelota entre.

El fichaje de Luis Enrique como entrenador

La decisión de fichar al técnico asturiano por parte del Barcelona se intuía hace tiempo. El club blaugrana quiere ser fiel a su filosofía y considera que Luis Enrique la representa, tras su exitoso paso por la cantera.

Después de apostar por un entrenador de mano blanda, que no ha funcionado, han apostado por lo contrario, un entrenador, que según cuentan, se distingue por su dureza ante los jugadores y por la imposición de un sistema meritocrático.

Luis Enrique dando instrucciones

Luis Enrique dando instrucciones

Luis Enrique seguramente sea alguien que está dispuesto a morir con sus valores mientras que el otro las adapta a las circunstancias. Y las circunstancias de este Barcelona son muy especiales, y comprenden a una serie de jugadores,  que lo han ganado todo, algunos de ellos veteranos, pero todos estrellas del fútbol, con altísimos salarios y con un tremendo peso específico en el vestuario. Hablamos de Messi, Xavi, Iniesta, Piqué o Alves. Pero también es un vestuario con estrellas que han costado más de 100 millones como Neymar o jugadores de reconocimiento internacional como Cesc o Alexis que no han acabado de encontrar su sitio.

El gran acierto de Guardiola fue eliminar de la ecuación a Deco y Ronaldihno, rompiendo con la anterior etapa de malos resultados y eliminando de golpe el liderazgo de unos jugadores que lo habían sido todo para el club pero que ahora ejercían una mala influencia sobre el vestuario. Y el otro gran acierto del técnico catalán fue marcharse del Barcelona antes de tener que hacer otra limpia que incluía a futbolistas populares que no tenían el grado de profesionalidad y determinación que se requería para seguir elevando al equipo a los puestos más altos.

Ese es el reto de Luis Enrique, renovar ese vestuario, bien con nuevas ideas, nuevos galones a jugadores importantes, nuevos jugadores o nueva motivación. Pero va a necesitar seguramente tomar una serie de decisiones impopulares que si no van acompañadas de buenos resultados al principio le harán ir perdiendo  la credibilidad rápidamente. Algo así le sucedió en la Roma cuando dejó en el banquillo a Totti. En el Barcelona, en vez de Totti podríamos poner Xavi, Alves, Piqué o incluso Messi. Palabras mayores para cualquiera, incluso para Guardiola, que fue el más inteligente de todos.

Para que Luis Enrique pueda hacer eso necesita no solo de una personalidad fuerte, que según dicen la tiene, sino del apoyo del club. El apoyo incondicional para un entrenador que necesita reinventar el equipo y aplicar medidas difíciles. Y ese apoyo, aunque lo tuviese ya viene viciado puesto que la legitimidad de Bartomeu está en entredicho. Toda la junta directiva está en entredicho y aunque los fichajes puedan ilusionar al barcelonismo, una parte importante piensa que deberían haber dimitido y celebrar nuevas elecciones.

Así pues, al asturiano la afición no le va a conceder demasiado tiempo y desde el primer día solamente los resultados van a importar, y no el trabajo que se espera de un entrenador fichado para varios años. Con parte de la prensa además en contra le auguro a Luis Enrique un comienzo difícil. Veremos si opta por ser fiel a sus valores como en la Roma (con el resultado que conocemos) o si se doblega ante la gigantesca presión que le espera.