Breve relato de la historia arbitral del Barcelona y Real Madrid

El año pasado Mourinho en una memorable rueda de prensa que respondía precisamente a las quejas de Guardiola por la posibilidad de que pitase un árbitro portugués, definió a 3 tipos de entrenadores: los que se quejan cuando se sienten perjudicados, los que no se quejan y aquellos que se habían quejado aún acertando el árbitro. Hacia referencia así a las declaraciones de Guardiola hablando de la buena vista del linier acertando por 2 centímetros.

 Pues bien, en ese mismo grupo podemos también meter a los que dicen que no se quejan pero que en realidad si lo hacen. En este bloque seguiría estando Guardiola acompañado de toda su plantilla. Una filosofía, la del Barcelona consistente en no quejarse nunca, excepto cuando lo hacen o cuando les perjudican como hemos visto ayer mismo con las declaraciones de Xavi. Este incomparable amante del ‘fupbol’ del tiki-taka, fascista del mismo por no permitir ni reconocer otra expresión futbolística, respondió ayer que este año si les estaban perjudicando los árbitros, pero que otros años les habían beneficiado. Lo curioso es que otros años no le oímos decirlo y ahora en cambio si vamos escuchando este tipo de comentarios que de manera sutil dejan caer al primer agravio producido.

 La política del Barcelona de no criticar supuestamente a los árbitros tiene básicamente dos pilares. Por un lado, la no necesidad puesto que durante esta etapa de Guardiola se pueden contar con los dedos de una mano los partidos en los que ha sido perjudicado, siendo en cambio multitud las veces que ha sido favorecido. Y por otro, una labor de zapa interna, entre despachos, heredada de Laporta.

 La historia pone a cada uno en su sitio y si examinamos a uno y a otro, el Barcelona lleva cincuenta años quejándose. Sus quejas han llegado tan lejos que se han convertido de actos de fe a hechos contrastados gracias a una magnífica labor de propaganda. La minusvaloración de las copas de Europa en blanco y negro pero no de los títulos en blanco y negro del Barcelona, el supuesto favoritismo de Franco, el “robo de Di Stefano” y un largo etc…

 La historia en cambio revela como el Real Madrid perdió dos ligas en Tenerife, gracias a su propia incompetencia pero sobre todo gracias a la nefasta labor arbitral. Uno de ellos en una de las actuaciones más bochornosas de un árbitro que se recuerda en la historia de la liga española. Aquello tenía un tufo tan grande que más tarde salió incluso Milla, ex jugador del Barcelona  entonces medio centro del Madrid, hablando de una llamada telefónica de un antiguo compañero ofreciéndole un soborno. Está todo grabado, no me invento nada.

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