Luis Suárez, la cartera, valors y humildat

No hace tanto tiempo se hablaba desde Barcelona de la dicotomía cantera vs cartera, en referencia a los fichajes multimillonarios del Real Madrid. Aprovechando los fichajes mediáticos de Florentino Pérez y la excelente generación de futbolistas canteranos del Barcelona, se hizo mucha demagogia en una permanente campaña propagandística.

El arzobispo de Barcelona llegó a criticar el fichaje de Cristiano; las críticas al luso fueron continuas y se pregonó por activa y por pasiva que el Barcelona nunca haría eso, que era un club muy humilde y que siempre apostaba por la cantera (en los últimos años ha sido uno de los 10 equipos que más ha gastado y el de más alta masa salarial).

Y hete aquí, que este Barcelona, una vez que la producción canterana es menor y mayor la capacidad de gastar, se ha lanzado al mercado a fichar futbolistas gastando altas cantidades. No es algo nuevo, puesto que Maradona, Ronaldo o Rivaldo no llegaron precisamente gratis. Pero daba igual, la venta hasta las naúseas de un modelo particular y diferente llevó incluso a uno de los jugadores referentes del Barcelona, Piqué  a decir cosas como ésta:

«El Madrid está un año sin ganar títulos y se gasta 160 millones en tres jugadores. El Barcelona no puede hacer eso. Somos diferentes porque podemos competir con ellos sin gastar tanto dinero. Obviamente podemos fichar a Neymar por 60 o 70 millones, pero no a dos o tres jugadores». 

 Evidentemente Piqué, como el resto de aduladores daba por hecho que Neymar había fichado por amor al club y no por unas sumas ingentes de dinero. También olvidaba por el camino los 40 millones de Villa, Alves o Alexis, por citar algunos de los muchos.

Y así, tras un año sin títulos y con la sanción de la FIFA de no poder fichar, cautelar y convenientemente aplazada, el Barcelona se ha lanzado a fichar todo lo posible. Da igual la posición: portero, mediocampista o delantero. Y también da igual el precio, como se observa con el fichaje de Suárez. No sabemos si son 73 millones de euros o de libras esterlinas. Pero entre él, Neymar y los otros tres fichajes superan de largo los 200 millones de euros.

Más curioso va a resultar la transformación de Suárez de un futbolista cuanto menos polémico a un tipo humilde, hecho a sí mismo y con valors. Como escuchamos a un directivo del Barcelona , tiene mucho mérito la disculpa pública de Suárez. También lo tiene morder por tercera ocasión, sobre todo a nivel dental; gran dentadura la del uruguayo. Con todo, el problema de Suárez es que no empezará hasta octubre, tras una sanción de la FIFA ejemplarizante y excesiva para mi gusto. 

 Pero todo eso dará igual, porque ya se encargará el  Barcelona de  tergiversar lo que haga falta. Se repetirá la historia, y ese gran club (mes que un club) y esa gran prensa de ese país pequeñito, volverá a rehacer la historia a su gusto. La misma historia que decía que el Real Madrid fue el equipo de Franco, que Bernabeu robó a Di Stefano, que Neymar solo costó 56 millones o que el Barcelona, en la mejor época de su historia fue un club muy humilde.

El mordisco y la sanción a Luis Suárez

La sanción de la FIFA al jugador uruguayo acabo de rebajar su caché por lo menos a la mitad. En dos años, Suárez ha pasado de ser un buen jugador a devaluarse, a completar una excepcional temporada y ser pretendido por todos los clubes y a ver de nuevo su valor de mercado reducido.

El mordisco, demuestra la falta de inteligencia del jugador y además rebaja sustancialmente su imagen de marca, algo que hoy en día es fundamental para muchos clubes. No solamente es posible que el jugador deje al equipo con uno menos en un partido clave, sino que es posible que marcas multinacionales no quieran asociar su nombre al de Suárez.

Dicho esto, y sosteniendo siempre que yo siempre quiero en mi equipo a jugadores inteligentes, no deja de parecerme todo lo que gira en torno a la FIFA mucho de espectáculo público. Una suerte de circo mediático televisado.

Me explico. Que la acción de Suárez es indigna y sancionable es algo poco discutible. Pero que el límite no está bien trazado no lo es. ¿Es mejor un codazo a un mordisco? ¿Y una patada alevosa, un pellizco, un arañazo…? Se sanciona una acción aunque el árbitro no la pitó, ¿pero eso se hace siempre o solamente cuando lo captan las televisiones? ¿En qué casos?

Todas esas preguntas no tienen respuesta, y la FIFA, como la UEFA y la Federación española de fútbol, tres instituciones sinónimo de opacidad y mal funcionamiento, actúan por impulsos, con Comités designados al efecto, sin normas claras establecidas.

En este caso le ha tocado a Suárez, por ser su mordisco televisado en todo el mundo y por ser reincidente, pero a menudo se ven decenas de acciones más violentas y peligrosas para los futbolistas que no se sancionan siquiera por el árbitro, y que por supuesto también se sancionan a posteori. El rearbitraje  de los partidos, es por tanto selectivo, y eso es sin duda algo peligroso. O se tiende a la máxima de que todo lo que pasa dentro del campo se queda en el campo o por el contrario se abre la vía a rearbitrar los partidos, pero siempre con las normas preestablecidas.

Lo que no es de recibo es una fórmula mixta. Yo personalmente siempre he abogado por un arbitraje tecnológico, que permita arbitrar durante el partido todas las jugadas, gracias al uso de la tecnología. Limitar los errores arbitrales, juzgar al instante gracias a los múltiples avances que existen hoy en día, y ya, con la jugada sancionada emitir sanciones en función de la gravedad. Eso sí, prefijando previamente las normas de conducta y sus castigos.

No hacerlo supone un riesgo para el fútbol, con equipos más pequeños como Uruguay, sometidos al escarnio público de una FIFA siempre muy influenciable por los medios.

El mundial pierde a una de sus máximas estrellas, Uruguay cualquier posibilidad de llegar lejos y la FIFA se encuentra con la excusa perfecta para imponer sus normas. Nada bueno en mi modesta opinión.

Debate en torno al balón de oro

El debate sobre el balón de oro está más de actualidad que nunca en nuestro país, gracias al último mundial conseguido. Muchos son los que consideran que tras haber ganado un mundial es realmente difícil que uno de nuestros jugadores españoles, ya sea Villa, Iniesta o Xavi, no se haga con el prestigioso premio.

Conviene en primer lugar aclarar los criterios que según el artículo 9 del reglamento del trofeo se establecen para votar al ganador: resultados individuales y colectivos durante el año en consideración;la clase del jugador (talento más juego limpio);su carrera profesional y la personalidad y carisma que posee.

Se trata por tanto de una variada gama de características que no valoran solamente el rendimiento deportivo. Si bien es cierto que históricamente el desempeño futbolístico del jugador en cuestión es determinante, y que no deja de ser un premio al mejor futbolista. Sin embargo, se tienen en consideración aspectos como el carisma del jugador.

No es de extrañar por tanto, que la mayoría de grandes talentos de la historia hayan recibido un balón de oro o varios: Kopa, Di Stefano, Luis Suarez, Eusebio, Cruyff, Beckenbauer, Platini, Van Basten, Messi o Cristiano Ronaldo. Todos ellos jugadores que han marcado épocas en sus respectivos equipos o selecciones.

Porque si algo está claro a la hora de elegir al galardonado es que es fundamental que su equipo o su selección haya desempeñado un gran papel. Por eso, en los últimos tiempos el ganador suele ser del campeón del mundial o del campeón de Europa. Así Zidane, tras el mundial del 98, Ronaldo tras el mundial de 2002 o el curioso caso de Cannavaro, tras el de 2006 ganaron el balón de oro.

Durante los años en los que no hay mundial se valora como trofeo clave la Champion League, aunque no pueden pasar desapercibidos otros torneos como la Eurocopa.

Con la excepción del ya citado Cannavaro y de Matias Sammer (en el 96) el resto de galardonados durante los últimos 20 años han sido jugadores dominantes. Jugadores absolutamente determinantes por goles, asistencias e influencia en el equipo. En los últimos años con Messi, Cristiano y Kaká cuando sus equipos ganaron sus respectivas copas de Europa, pero en años anteriores con jugadores como Ronaldihno, Rivaldo, Ronaldo, Zidane, Stoickvoc o Baggio.

Por el camino se dieron balones de oro a jugadores menos glamourosos y en mi opinión con menos influencia mundial que los citados cracks, como Owen, Schvechenko o Weah. Grandes jugadores sí, pero menos importantes.

Y ahora nos encontramos con un amplio abanico de jugadores sin tener uno predominante. Quitando a Messi que es el más dominante pero que al no haber ganado ni Copa de Europa ni Mundial quedaría descartado, el resto de jugadores seleccionables y posibles candidatos son grandes jugadores pero no el tipo de cracks mundiales que habitualmente representan el balón de oro. Los españoles Xavi, Villa o Iniesta y los holandeses Robben o Sneijder deberían ser candidatos ,al menos por triunfos colectivos y por rendimiento individual. Paradigmático es el caso de Sneijder que lo ganó todo con el Inter de Milán siendo él el motor, llegando también a la final del Mundial. De Robben se podría decir lo mismo, aunque le ha faltado levantar un gran título.

En el caso de los españoles, su desempeño colectivo se basa sobre todo en un gran mundial. Como pilares de la selección española, se podría decir que sin su concurso habría sido muy difícil levantar la copa. Y sin embargo, son solamente 7 partidos, ¿se puede otorgar un balón de oro por 7 grandes partidos?

En el caso de Iniesta por ejemplo, su desempeño a lo largo del año, con el Barcelona, ha sido más bien pobre. En liga marcó un gol y dio apenas 5 asistencias. En la champion aportó una asistencia y en al Copa del Rey solamente 2. Números sin duda pobres para el que debería ser un crack mundial. Sin ir mas lejos, el criticado Kaká ha logrado en total más de 9 goles y otras tantas asistencias. Es cierto que la influencia de un jugador va más allá de los goles y asistencias, pero si hablamos de un balón de oro su desempeño tiene que abarcar este campo, sin duda. Marcó en el mundial eso si dos goles, uno de ellos clave.

Con Xavi es distinto, hablamos de un jugador que es motor en todos sus equipos. En el Barcelona es el jugador clave, habiendo repartido este año 14 asistencias y marcado 3 goles.Pero más allá de los números, Xavi ha jugado prácticamente todos los partidos, siendo en muchos de ellos el mejor del equipo. En el mundial su rendimiento ha sido similar.

Y si hablamos de Villa, hablamos de un goleador, clave para que España alcanzase la final del mundial. En la liga, hizo del Valencia un equipo competitivo gracias a sus goles.

Así pues, descartaría de pleno a Iniesta puesto que solamente ha destacado en el mundial. La última vez que ocurrió algo parecido fue con Ronaldo. Este se presentó en el mundial después de un año lesionado, con un claro sobrepeso. Y sin embargo marcó siete goles para convertir a su Brasil en campeona. Aqui está claro que se valoró el carisma de Ronaldo y su carrera. Algo que por desgracia no tiene Iniesta.

En definitiva, si ha de haber un balón de oro con los criterios actuales, debería ser uno de los holandeses o Xavi. También metería en el cuarteto a Messi, por su rendimiento antes del mundial y después. Pero claro, si nos ceñimos a los criterios del trofeo, por cierto, ahora fusionado con el Fifa World player, quizá no deberíamos incluirle.

Como toda valoración con cierta subjetividad es difícil decidir uno. ¿Mi valoración? Yo lo dejaría en blanco…