La falta de inteligencia de Sergio Ramos

Sergio Ramos ya no es un chiquillo sin experiencia. Es un jugador de 27 años, instalado en la élite futbolística casi desde que llegó al Real Madrid, siendo además uno de los capitanes del equipo, lo que le debiera conferir una madurez especial.

A pesar de todo, Ramos sigue transmitiendo la sensación de ser un jugador inmaduro en sus decisiones: las de fuera y las de dentro del campo. Normalmente ambas actitudes van unidas, aunque el verdadero problema para los aficionados es cuando se refleja en el campo.

Lo de Ramos no es un error puntual ni un fallo de un día, se trata ya de una premisa que se viene repitiendo con demasiada frecuencia. La prueba de ello son sus 17 tarjetas rojas en toda su carrera con el Real Madrid, un récord en el club, que seguramente será ampliado hasta que termine su carrera.

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Sergio Ramos en un entrenamiento. Fuente: realmadrid.com

Un defensa central que se considere uno de los mejores del mundo debe demostrar ante todo inteligencia. Saber cuando hacer una falta, cuando pegar duro al delantero rival, cuando achicar, cuando tirar el fuera de juego, cuando jugarse una tarjeta amarilla e incluso una roja, etc… Son decisiones que determinan un partido y campeonatos.

Sergio Ramos sea seguramente el defensa con las mejores cualidades físicas que yo haya visto: rápido, fuerte, contundente, con altura, técnica y con potencia. Sus cualidades nada envidian a las de Maldini, con el que fue comparado. Sin embargo, el italiano tenía inteligencia y saber estar, desde que debutó con el Milán hasta que se retiró. Esa fue su gran cualidad.

Mucho tiene Ramos que aprender de sus compañeros de club y de selección, Xabi Alonso y Arbeloa. El segundo tremendamente criticado con demasiada frecuente, y sin embargo, un jugador que con peores condiciones físicas ha demostrado mucha más inteligencia que Ramos. Quizá al de Camas le falte un curso acelerado en el extranjero, algo que te fuerza a aprender, sin la protección de tu entorno. Todos estos jugadores españoles han vivido en Madrid demasiado cómodos, exentos de críticas, protegidos y mimados.

Es hora de tener jugadores inteligentes. Tipos como Varanne, Xabi o Arbeloa, o como los nuevos Isco e Illarra, que también parecen listos. Jugadores como Ramos o Pepe o incluso Marcelo, poco inteligentes para el fútbol de alta competición, en el que cualquier error de concentración te cuesta un partido, son peligrosos para un club como el Real Madrid.

Inteligencia futbolística

Tanto en el fútbol como en el resto de deportes colectivos, lo que diferencia a un buen jugador de un jugador excepcional es su inteligencia en el terreno de juego. Mas allá de las necesarias cualidades físicas y técnicas, indispensables para llegar a lo más alto, el criterio diferencial por el cuál un jugador de fútbol asciende a la categoría de crack mundial es su inteligencia futbolística. Puede haber desde luego jugadores pululando en segunda o segunda B con esta cualidad pero si no va acompañado de las anteriores resulta imposible para alcanzar un nivel superior.

Pero, ¿qué es la inteligencia futbolística? Por supuesto no se puede aplicar este criterio de la misma manera a un defensa que a un delantero o un mediocampista. Sin embargo, si tiene en común este rasgo una definición, que es hacer lo mejor posible dada una situación determinada. Elegir siempre la mejor opción es lo que puede diferenciar a un buen jugador de un gran jugador.

La inteligencia futbolística se puede ir adquiriendo con el transcurso de los años, aprendiendo de otros compañeros o por el simple paso del tiempo. Por eso, los jugadores más veteranos responden mejor a las situaciones críticas. Desde luego, el jugador que con corta edad es capaz de tener esta inteligencia logrará una ventaja significativa respecto a otros. Sin embargo, como he dicho el problema de la veteranía es que va acompañada también de un decaimiento físico que influye en los reflejos, la velocidad o la capacidad física.

 Así por tanto, se dice que el mejor momento de un jugador es en torno a los 27 años, cuando todavía se  mantienen las cualidades físicas aunque no en su total plenitud y cuando su madurez también es significativa. Digamos que estos jugadores están al 85% tanto de su madurez como de su plenitud física. Una combinación perfecta para aplicar su calidad al juego. Ejemplos de esto fueron sin duda Rivaldo o Mijatovic, dos jugadores que explotaron a esta edad. Pero hay muchos más.

Paolo Maldini

Paolo Maldini

Hay otros casos de jugadores que logran cuidar tanto su físico que con 30 0 32 años alcanzan un rendimiento tan bueno como en años anteriores gracias a una mayor inteligencia futbolística. Jugadores como Maldini o Zaneti han seguido rendiendo a tope con estas edades. Otros jugadores sin embargo muestran un ciclo inverso y con 27 años su bajón físico es tan grande que su rendimiento baja, como fue el caso de Raúl o Butragueño, ambos con una trayectoria parecida, debutando muy jóvenes y con un nivel de exigencia muy alto desde el primer instante. En todo caso, lo importante para los equipos es tener a jugadores de este tipo, capaces de entender el juego y de adoptar siempre las mejores decisiones.

Para un delantero esta inteligencia se refleja en sus movimientos de desmarque o ruptura, en su manera de caer a banda o de fijarse a los centrales y también en su capacidad de definir con sangre fría. Van Nistelrroy, Van Basten, Ronaldo o Hugo Sanchez eran jugadores inteligentes.

Para un centrocampista es necesario el posicionamiento en el campo, elegir los momentos de incorporarse al ataque, de mantener la posición, de pasar en largo o en corto o de jugar con velocidad o con pausa. En la memoria siempre tengo a Redondo pero otros jugadores que lo encarnan a la perfección son Xavi o Iniesta.

Y para un defensa, quizá el puesto que más inteligencia requiere puesto que el defensa es siempre el último hombre, el que más cerca vive del área y por tanto del gol contrario, son muchas las tareas. Deben ser jugadores capaces de leer el juego pero de leer sobre todo  a los delanteros rivales. Deben saber si anticiparse o no, si tirar o no el fuera de juego, saber cuando provocar una falta, cuando realizar la cobertura… Si de defensas inteligentes hablamos los italianos podrían dar un clinic. Baressi o Madini son los mejores ejemplos aunque Hierro o Puyol también estarían a su altura.

 Esta inteligencia que va en realidad asociada a la madurez en el juego es la que permite ganar títulos. Sin muchos jugadores capaces de entender este concepto es difícil ganar los grandes campeonatos. Si pensamos en los equipos dominadores de Europa vemos como en sus filas predominaban estos jugadores. El Barcelona actual ha logrado esa madurez, también la tenía el Real Madrid de los galácticos con una pléyade de jugadores de este tipo como Raúl, Redondo, Mcmanaman, Hierro, Salgado, Makele, Zidane… o el Milán de los holandeses. Un ejemplo curioso es el Inter de Mourinho, un equipo físicamente frágil con muchos veteranos y con una plantilla muy corta y que sin embargo logró un meritorio triplete. Aquí, la veteranía y madurez de prácticamente todo el 11 titular jugó un papel relevante.

Inter Milan

Inter Milan

Es precisamente este factor diferencial el que tiene el Barcelona actual y del que adolece en Madrid en demasía. Son demasiados los jugadores que bien por juventud o bien por falta innata de esta característica no son capaces de mostrar su mejor versión en los partidos importantes. De los habituales, apenas se libra Xabi Alonso y Benzema, con la excepción también de Khedira y de Arbeloa cuando juega. El resto de jugadores del perfil “alocado” no saben leer los partidos. Demasiados jugadores importantes como Di Maria, Cristiano, Pepe, Marcelo, Lass o Ramos.

En el otro lado, en cambio la mayoría de sus jugadores si demuestran esta inteligencia en el campo, fruto también de jugar sin presión sabiéndose un equipo consolidado y con recursos. Me recuerda mucho en su manera de jugar este Barcelona al Real Madrid galáctico, que sabía perfectamente que ritmo aplicar al partido, cuando apretar y cuando pausar. Un equipo que en Europa dominó pero que no tuvo el mismo rendimiento en el resto de competiciones. A aquel equipo quizá le faltase hambre y también un entrenador exigente.

En definitiva, la inteligencia futbolística es clave en un futbolista para aspirar a ser un grande de verdad. Quizá esa también sea la gran diferencia entre Messi y Ronaldo, que al segundo le falta esa tranquilidad y pausa, ese saber tomar las decisiones correctas en determinados momentos

La cantera en el fútbol

La cantera en el fútbol representa gran parte de su lado más místico y puro. Es en realidad el sueño de todo aficionado, que se imagina jugando en su equipo favorito de pequeño y triunfando más tarde, con un temprano debut. Es un sueño que se repite en miles de niños casi desde la creación del fútbol.

Y sin embargo, la cantera tiene un elemento de utopía y de casualidad a partes iguales. Es cierto que en la historia ha habido grandes clubes formados por canteranos. Pero lo verdaderamente cierto es que responde en la mayoría de los casos a sucesos puntuales. Si repasamos además algunos de estos equipos, vemos como siempre se apoyaron en figuras internacionales para lograr su propósito.

El gran Milán de Sacchi contaba por ejemplo con canteranos ilustres como Maldini o Baresi, y sin embargo las estrellas de aquel equipo y los elementos fundamentales podríamos decir que fueron los tres holandeses: Van Basten, Gullit y Rijkaard. El Barcelona del Dream Team contaba en sus filas con canteranos como Sergi, Ferrer o Guardiola aunque sus mejores jugadores eran estrellas extranjeras como Romario o Stoichkov. También el Real Madrid de la quinta del Buitre necesitó los goles de Hugo Sanchez o los pases de Schuster.

Pocos equipos han apostado de verdad por sus canteras como modelo de fútbol. No lo han hecho estos equipos grandes que han apostado por sus canteranos bien cuando estaban hundidos en la miseria y tenían que reinventarse, o bien cuando les iba lo suficientemente bien como para incorporar poco a poco a jugadores jóvenes. Porque si lo pensamos bien pocos jugadores han salido de la cantera al primer equipo sin pasar muchos meses en el banquillo. Uno de ellos fue Raúl un caso excepcional de juventud y otro Messi. Si vemos incluso al Barcelona actual, podemos recordar los primeros pasos de Xavi e Iniesta en el banquillo.

Lo verdaderamente difícil es apostar siempre por la cantera. Es un modelo que da resultados cada cierto tiempo pero que tiene el coste de tener que estar muchos años formando a un grupo de jugadores. El mejor ejemplo es el Ajax de Amsterdam, continuamente formando a jugadores a los que luego no le queda más remedio que vender. Si no fuese así Europa habría sufrido la hegemonía del joven Ajax de Van Gaal, con jugadores como Kluivert, Overmas o Seedorf. Algo parecido habría ocurrido si en los últimos años no hubiese vendido a sus mejores estrellas.

El Ajax de VanGaal

El Ajax de VanGaal. De izq a der: Van der Sar, Reiziger, Seedorf, Rijkaard, Finidi, Blind, Litmanen, hmnos de Boer, Overmaas y Davids

La cantera forma parte de ese subconsciente de todo aficionado que a veces es incluso capaz de negar la realidad. Ocurre y mucho en el Real Madrid, que algunos piensan que es el Ajax de Amsterdam. El equipo blanco históricamente se ha nutrido de la cantera lo justo y necesario, y ha buscado fuera de sus filiales soluciones a problemas urgentes. Y las ha buscado tanto en el mercado nacional como en el internacional. Podemos recordar como en la época de Bernabeu se fichaban a jugadores como Gento, del Racing de Santader o Amancio, del Deportivo de la Coruña. También se fichó a Del Bosque del filial del Salamanca o a Fernando Hierro muchos años después. Son innumerables los fichajes realizados, también con emblemáticos jugadores extranjeros.

Lo mismo podríamos decir del Barcelona, del Milán e incluso del Manchester United, un equipo históricamente comprometido con la cantera, que ha contado sin embargo con jugadores claves no canteranos en los últimos años como Rooney, Cristiano Ronaldo o Val Nistelrooy.

El mito de la cantera es sin duda bonito. Un jugador de esos que llaman “de la casa”, que conoce todos los rincones del club,  sus instalaciones a la perfección y que se sabe hasta el nombre del que corta el césped de los campos alevines. Un mito que sin embargo choca con la realidad del fútbol, que demanda resultados. Al menos en los grandes equipos. Por eso, los canteranos tienen que madurar a toda prisa, casi contra natura. Como se trata de un proceso incompatible con la lógica del fútbol que tiene un alto grado de aprendizaje y experiencia, la gran mayoría se queda en el camino. Solamente los elegidos logran el sueño final.

Por eso, la cantera debe plantearse como un recurso y no como una solución porque históricamente va por ciclos en los que entran en juego factores económicos y deportivos. Es importante para los clubes aprovechar esos ciclos y aprovechar a esos jugadores cuyo coste se limitó a su formación. Ahí obviamente un factor de trabajo e inversión, que incluye la existencia de profesionales cualificados, una óptima red de ojeadores y mucha paciencia. Pero no existe la receta mágica y por eso muchos clubes no ven los frutos hasta muchos años después.

Ahora el Barcelona está viviendo uno de estos grandes ciclos, tras haberse encontrado con tres generaciones de la cantera. Una la de Puyol y Xavi; otra formada por Iniesta, Messi y la última con la llegada de Pedro y Busquets. Y eso es realmente difícil y es la gran fortaleza del Barcelona. Pero su fortaleza no es que sean canteranos sino que esos jugadores van a permanecer muchos años en el club aprendiendo y mejorando. Porque esa es la clave del fútbol, mantener un bloque sólido.

¿Será capaz el Barcelona de dar relevo a esos canteranos? Hace no tanto era el Manchester United el equipo de los canteranos y hace varias décadas el Milán o el Real Madrid eran los grandes referentes. Mientras tanto, clubes como el Arsenal son incapaces de ganar nada a base de cantera.

Mientras este artículo toma cuerpo alguna nueva generación de canteranos está asomando a algún equipo, ¿Cuál será el siguiente? ¿Los Thiago y compañía, quizá Sarabia, Morata y algún otro?¿Acaso surgirá una nueva generación holandesa o italiana?