Todos somos Messi; todos somos delincuentes

El F.C Barcelona sigue con su cruzada victimista, aunque ya nada sorprende tras décadas y décadas donde ellos eran los buenos y el resto los malos. Sabemos la historia de Di Stefano, hemos vivido el Guardiolato en su más pura esencia, y ahora vivimos un sin fín de escándalos del club blaugrana.

 Da igual el motivo, desenlace o actor, si está relacionado con el F.C Barcelona es una injusticia y el club nunca es responsable. No importa que al otro lado este la UEFA, la FIFA, la justicia brasileña o la justicia española, siempre habrá un culpable. En algún momento lo fue Franco, casi siempre el Real Madrid, y ahora la actualidad política.

 Aunque la única realidad, palpable y testaruda, es que los Messi han defraudado a Hacienda una gran cantidad de dinero. Y luego, una sentencia judicial ha determinado la culpabilidad de ambos. Puede ser que Leo Messi no se enterase o no se quisiese enterar, pero el precepto jurídico es claro, y dice que la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento. Distinto es que Leo fuese menor de edad, o estuviese mentalmente incapacitado. Pero no es así, y si tiene capacidad para firmar contratos multimillonarios, casi año a año, con sus renovaciones, también la tiene para asumir sus consecuencias.

 Es así de simple y se cumple para todos los españoles (o se debería cumplir). Con Messi no se ha sido especialmente ejemplarizante, porque eso habría supuesto una pena de cárcel y el ingreso en la misma. Pero evidentemente el caso Messi ha sido público y notorio, aunque no menos que otras celebridades.

 Por eso, un lema de todo un club de fútbol, que factura millones de euros, formado de decenas de empleados, que diga #todossomosMessi, es además de una auténtica vergüenza un acto de huida hacia delante que solamente lleva al desvarío.

DEPORTES CAMPANA FC BARCELONA TODOS SOMOS MESSI FC BARCELONA SANTIAGO GARCES

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 En la foto publicada por el F.C Barcelona, con sus empleados, habrá padres de familia que tengan que pagar su hipoteca, con sueldos buenos pero no ganando los millones y millones que gana Messi. Y cualquiera de ellos seguramente habría ido a la cárcel por un delito similar. Además, de que su ídolo, Messi, ha les ha defraudado a ellos (o lo ha intentado), como al resto de españoles.

 No se trata de colores ni de banderas, se trata de distinguir entre los que cumplen las leyes y los que no. Y a estos últimos se les llama delincuentes, porque delinquen e incumplen las normas fijadas. Da igual su nombre, su ascendencia, su apellido o la camiseta que porten.

El estado contra Messi

Las fuerzas ocultas del estado siguen intentando desactivar al F.C Barcelona, haciendo que el padre de Messi defraudase a Hacienda y que un corrompido y putrefacto sistema judicial condenase a la estrella del Barcelona, a pena de prisión. Ni más ni menos que 21 meses para evitar que el mejor del mundo siga marcando la diferencia. Objetivo conseguido, pensarán desde Madrid.

Pero hete aquí, que el estado, maligno pero torpe al mismo tiempo, ha decidido que el susodicho no entre en prisión y cumpla la pena contemplada, a diferencia de otros ilustres, como por ejemplo la Pantoja. Otra victoria del F.C Barcelona contra las cloaclas del estado, logrando que el pobre Messi no cumpla una pena injusta, por un delito menor. ¡Si todos roban a hacienda y encima Messi ha pagado ya sus multas!

Y mientras tanto, Florentino Pérez y sus acólitos siguen barruntando como derribar al imperio blaugrana. Ni siquiera logrando que Mascherano o Messi sean declarados culpables de un delito de defraudación fiscal, han conseguido el objetivo. Antes lo intentaron con la sanción FIFA, que se volvió contra el Real Madrid. Y aún antes con la imputación de hasta tres presidentes del club. Pero nada ni nadie puede derribar a una organización ejemplar, que es más que un club.

E incluso entre medias, el pobre Neymar, un humilde futbolista brasileño, que lo único que quería era jugar en el Barcelona y triunfar, ha visto como las sucias garras de la central lechera, el madridismo centralista, intentaba manchar su fichaje. Pero no lo han logrado, y el F.C Barcelona ha salido victorioso una vez más. Pagando algún extra por el fichaje de Neymar; nada que la banca nacionalista catalana no pueda pagar con el sudor diario de su trabajo.

No sabemos que será lo siguiente. Ataques por tierra, mar y aire para derribar el modelo perfecto de club humilde y exitoso a la vez, con valores ejemplares, nunca supeditado a ningún poder, siempre independiente, sinónimo de libertad en la época de Franco y de pureza en la época de Villar. Un club ejemplar, integrador, al que quieren politizar, pero al que ni el patrocinio de Qatar ni las calumnias desde Madrid han podido jamás manchar.

Hoy, más que nunca, Visca el Barsa!!

Messi y la selección argentina

Lionel Messi anunció que dejaría la selección argentina tras no lograr levantar la Copa América, ante una selección, la chilena, que le venció en los penaltys. El jugador argentino tiene tan solamente 29 años y su decisión puede ser la propia de un calentón y quizá, el reconocimiento de que se ve incapaz de ganar un título importante con Argentina

Messi, tras fallar el penalty

Messi, tras fallar el penalty

Son ya muchas las oportunidades perdidas por Messi y su selección a lo largo de sus años con Argentina. La final de ayer supone el tercer gran fracaso en la Copa América, a las que hay que sumar las decepciones de los mundiales.

Primero Brasil en 2007, venciendo en la final por 3-0, después Uruguay en cuartos de final (sin goles de Messi) y ahora Chile en la final, en penaltys, con fallo de Messi. Sus 6 goles en total en todas las ediciones no parecen suficientes para muchos argentinos.

Y en los mundiales, ha sido Alemania el principal rival, primero humillando a Argentina con un 4-0 en cuartos de final y después en la final de hace dos años, ganando en la prórroga. El astro argentino ha jugado 15 partidos en los mundiales y ha anotado 5 goles, mientras que en la Copa América ha jugado 21 partidos y ha marcado 8 goles.

Son los números de uno de los mejores jugadores del número, inferior a su rendimiento en su club, y sobre todo con el lastre de no haber podido levantar ningún trofeo, y haber perdido varias finales. En su haber, eso sí, figura un mundial sub20 y unas Olimpiadas, pero el gran referente argentino es Maradona y sus dos mundiales.

Contra eso lleva luchando Messi toda su vida, y contra esos dos mundiales lucharán sus estadísticas toda su carrera. Es evidente que el desempeño de Messi es peor en la selección que en el Barcelona. Y tampoco se puede decir que la selección de Maradona fuese un elenco de estrellas.

Pero la realidad es que Messi, con 29 años, ya no aguanta más y está dispuesto a arrojar la toalla, quizá harto de esa comparativa con Maradona.

El Barcelona también pierde: derrota en la Supercopa contra el Atlethic de Bilbao

El Barcelona de Messi es también el equipo débil y sin pegada que hemos visto durante estos 180 minutos. Todo depende del concurso del argentino. Con el astro enchufado parece un equipo superlativo, por momentos invencibles como si en cualquier momento con una varita mágica pudiese mover cualquier resultado.

Celebración de la plantilla del Athletic de Bilbao de la Supercopa

Celebración de la plantilla del Athletic de Bilbao de la Supercopa

Pero sin el mejor Messi el Barcelona es un equipo en ocasiones hasta vulgar. SI le añadimos en este caso la ausencia de Neymar y una defensa frágil tenemos un resultado global de 5-1 para el Atlethic de Bilbao. La posesión infinita se torna en un tedio innecesario moviendo de un lado a otro la pelota sin peligro, Messi es un jugador más y el resto de jugadores atacantes que se benefician de los movimientos que genera el 10 también pierden su potencial.

Esto es algo que ya sucedía con el mejor Barcelona de Guardiola, con la diferencia de que el técnico catalán fue capaz de hacer que su equipo compitiese en prácticamente todos los títulos. Luego, clara, para lograr tantos títulos seguidos también es necesaria esa pizca de suerte.

El balance de 9 goles en contra en 3 partidos contra dos rivales totalmente diferente quizá haga reflexionar a muchos equipos que en ocasiones salen al campo ya derrotados. Ya sabemos que Messi, Neymar y Suárez son muy buenos, y que en el medio del campo hay mucha calidad. Pero también sabemos que flojean a la hora de defender, que se puede secar a Messi con un marcaje individual y que con el equipo bien cerrado y atento es posible dejar la portería a cero.

Lo que el año pasado fue una virtud del Barcelona, la defensa, este año puede ser una debilidad. La gran diferencia con el Real Madrid fue haber encajado 20 goles menos. Ahí tuvo mucho mérito Bravo y en general la defensa tuvo un buen comportamiento. Veremos si este año son capaces de rectificar el mal comienzo o si como parece será su gran punto débil.

Los títulos como las Supercopas o el Mundialito ayudan a engordar las vitrinas pero trastocan mucho las temporadas. De eso sabe algo el Real Madrid, que el año pasado se desfondó. Son 4 o 5 partidos más, algunos de alta exigencia, primero al comienzo de la temporada y después, en mitad, justo en diciembre, un mes de descanso para otros equipos. No es sencillo disputar esos torneos al máximo y ser capaz de llegar a la segunda mitad de la temporada en plenas condiciones.

Todavía no ha empezado la liga pero ya vislumbramos a varios equipos que le pueden hacer sombra a Real Madrid y Barcelona.

Juego de Tronos: Luis Enrique versus Messi

La derrota del Barcelona ha supuesto para el Barcelona mucho más que la pérdida de tres puntos. Tras varias semanas con el equipo con dudas, finalmente todos los conflictos sin resolver han estallado a la vez.

 Decía al principio del año que tanta victoria consecutiva del Barcelona era un mero espejismo. Al final se trataba de saber si Luis Enrique lograría volver a convencer a los jugadores para ser competitivos o si los pesos pesados lograrían imporner como en los dos años anteriores sus interes.

 Y entre esos pesos pesadas nadie como Messi. El argentino muestra su autoridad constantemente a través de gestos. El ha traspasado jugadores y ha fichado entrenadores. Algo que en un ambiente de victorias y títulos podía consentirse y más si su labor era esencial. Pero en un equipo sin títulos en el último año y pendiente de volver a ser competitivo que Messi mande más que el entrenador y el presidente es peligroso.

 Y así, la directiva del Barcelona se encuentra con la dicotomía de seguir apostando por un entrenador avalada por el anterior Secretario Técnico, despedido, o darle la razón a un jugador como Messi. Lo segundo supondría despedir a Luis Enrique y confiar en la autogestión de la plantilla con otro entrenador títere como el Tarta Martino o cualquier otro.

 La apuesta de Luis Enrique era arriesgada porque estaba avalado por una junta sin legitimidad y porque  los nuevos fichajes necesitan tiempo para adaptarse.  La gestión del asturiano ha dejado de ser buena en cuanto los resultados no han acompañado. Lo que antes era una apuesta por la cantera, Munir, o un necesario toque de atención a jugadores conflictivos, ahora son alineaciones erráticas.

 Veremos como acaba el conflicto pero parece claro que al Barcelona le quedan varios meses de conflictos. Cualquier solución parece mala. Vender a Messi, si es que hay algún club dispuesto a pagar su elevadísima ficha y un traspaso millonario, sería conflictivo socialmente y le haría perder a su mejor jugador sin poder fichar además hasta el 2016. Despedir a Luis Enrique supone volver a empezar de cero y quedarse con un jugador como Messi que ha bajado su rendimiento con respecto a otros años. Y eso con una junta directiva en duda constante, con la sombra de Laporta y con varios escándalos en su haber.

 Parece que a este Barcelona como a aquel Real Madrid de los galácticos le esperan años difíciles. Y es que al final, en el fútbol solo importa que la pelota entre.

Lluvia de valores

En el tercer año del post-guardiolismo, el Barcelona vive una de las crisis de imagen más fuerte que se le recuerda. Sus principales estrellas, Neymar y Messi se hallan en plenos procesos judiciales por falta de transparencia con Hacienda, el club ha sido suspendido sin fichar durante un año por la FIFA, máximo organismo deportivo, y su fichaje más caro del año y segundo en la historia, Luis Suárez, no puede jugar por la sanción impuesta tras su mordisco a un rival durante un mundial.

Este Barcelona parece que a medida que ha comenzado a perder títulos y a no ser el club dominante, ha olvidado con rapidez su discurso predominante de los valores y la humildad. Un discurso que motivó que el Barcelona no pareciese solamente superior a nivel deportivo sino también a nivel ético y moral. Con numerosos jugadores provenientes de la Masía, el patrocinio de UNICEF, la figura de Messi como máximo exponente de la humildad y el ascendente de Guardiola como gurú del fútbol y persona dotada de un áurea especial, como si su capacidad deportiva estuviese supeditada a sus valores personales, el Barcelona fue el equipo al que todos querían parecerse.

Tanto fue así, que desde la Ciudad Condal se daban constantes lecciones de cómo perder, cómo ganar, como comportarse. Aunque a veces no concordasen con la realidad, lo cierto es que la campaña propagandística fue excepcional. Incluso el año pasado, todavía jugadores como Piqué o el recién fichado Tata Martino, se atrevían a criticar el fichaje de Bale, por ser un gasto excesivo. Sin atender a aquello de ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el ojo propio, esa actitud ha caracterizado a este Barcelona durante los últimos años.

 Ahora que el escándalo se cierne de manera inexorable sobre el club, de todas las maneras posibles, no parece no obstante tan grande el impacto como debería. Es como si el club hubiese logrado establecer un escudo defensivo por el cuál todos los escándalos que ocurren no están directamente relacionados con su gestión, y tuviese que ver con las acciones injustas o perversas de terceros, llámense Hacienda, Fifa o incluso hasta Florentino Pérez. Todo vale para justificar lo injustificable.

 Recuerda en cierta manera al caso de políticos corruptos, que se aferran a su cargo y a su imagen de inocentes hasta el último suspiro, aunque existen pruebas suficientes para demostrar lo contrario. En este caso, también hay ciudadanos dispuestos a jalear a sus ídolos, aunque estos hayan defraudado a la misma Hacienda a la que ellos tienen que pagar religiosamente año a año

 Tras confirmarse la imputación de Leo Messi, no tardará la prensa enemiga en cargar contra las estrellas del Real Madrid y contra el club. Se tratará de buscar una brecha a través de la cuál igualar las culpas, para poder meter en el mismo saco a “los dos grandes” y así mitigar las culpas o sino esparcir la mierda.

 Lo cierto es que si esto hubiese sido al revés y Cristiano, ese odioso portugués, hubiese dejado de pagar a Hacienda 4 millones; Bale,en vez de costar los 96 que se dijeron, hubiese costado casi el doble, James no hubiese podido debutar por morder a un rival durante un mundial y el Real Madrid estuviese durante un año sin fichar por fichar de manera irregular a menores, el impacto habría sido no del doble sino del triple. Faltarían periodistas para pedir la dimisión de todos los directivos y pedir la expulsión del club de los jugadores faltos de los valores madridistas. También habría estado el club en permanente revisión y escrutinio por los aficionados de otros equipos, escandalizados con el robo a Hacienda de las estrellas del Real Madrid.

 Fíjense si sería así, que el Real Madrid actual recibe críticas de todos lados, por fichar a los jugadores con su dinero,acorde con la legalidad,  por la cantidad que le parece adecuada, pagando a Hacienda y con acuerdo con los clubes de origen.

 Así que imagínense por un instante a Cristiano Ronaldo y a Bale entrando a la vez en un juzgado, con Florentino Pérez imputado en el proceso también. Eso sería un escándalo gigantesco, el mismo que ahora vivimos con este Barcelona.

Alemania, justa campeona del mundo

Se acabó el Mundial de Brasil, con Alemania como campeona, cumpliendo aquella mítica frase que decía “el fútbol es un deporte que se juega 11 contra 11, en el que siempre ganan los alemanes.

La selección germana fue la mejor del torneo, con una espectacular semifinal en la que borró a Brasil y con una final en la que no desplegó su mejor juego pero que si dominó durante gran parte del partido.

Curiosamente Alemania echó en falta a Khedira, en un partido que Argentina jugó con la esperanza en el contragolpe, y en sus tres delanteros: Higuain, Lavezzi y Messi. Con Di María, el mejor de los argentinos, fuera por lesión, la responsabilidad recayó en un trío atacante que solamente tuvo al segundo como jugador destacado. Cambiado a mitad de tiempo por Agüero, en una extraña decisión de Sabella, el trío atacante careció de efectividad ante una defensa alemana que no tuvo su mejor partido.

Fue finalmente Gotze, el joven jugador, promesa y ya realidad, quien le dio la merecida victoria a un equipo plagado de talento y de jugadores jóvenes. Tuvieron que sufrir varias derrotas pasadas para lograr ganar este mundial, pero ya se anticipa su dominio en los próximos años.

Se trata de un grupo sólido, con una tremenda variedad de recursos, que cuenta ahora mismo con uno de los dos mejores porteros del mundo, Neuer. El otros es Cortouis y ambos son jóvenes y representan a las nuevas generaciones. No obstante, el partido que hizo ayer el portero alemán, no recuerdo habérselo visto a ningún otro portero. Sus recursos no se limitan a paradas en el uno contra uno, sino que es un portero que domina toda el área: la pequeña, saliendo excelentemente ante cualquier balón aéreo, y la grande, saliendo al cruce como un líbero o repartiendo juego entre sus compañeros.

Su premio fue el guante de oro, aunque bien le podrían haber dado también el balón de oro al mejor jugador. El o Robben, incluso Di Maria, Muller, James o algún otro alemán. Pero nunca un Messi, que no marcó en ninguno de los partidos de eliminatoria (3 mundiales sin marcar en este tipo de partidos), que no fue determinante y que se mostró, en general, tan apático como toda la temporada. Pareciera que estuviésemos ante el cénit de un jugador que durante 2 o 3 años fue el mejor, con un rendimiento sobrehumano y una capacidad bestial de decidir los partidos.

Ahora, ese talento natural, esa capacidad para ser determinante para desaparecida, limitada a dos o tres destellos por partido. Evidentemente Messi mantendrá su calidad durante mucho tiempo, pero sin la adecuada motivación y forma física, no parece que sea capaz de marcar la diferencia como antaño. Además, su actitud, su desidia, habiendo sido de los jugadores que menos kilómetros ha recorrido en el mundial, parece un síntoma de agotamiento. La jugada final del partido, con Messi lanzando directamente una falta lejana lejos de la portería, pudiendo colgar ese balón para su remate, como última oportunidad, representa a la perfección esa incomprensión del jugador.

El mundial finaliza y en breve volverá la competición de clubes, quizá influenciada por lo que ha pasado en este mes de competición. Nuevas estrellas, jugadores que definitivamente han explotado y otros que irán a sus clubes, bien con ganas de empezar, bien exhaustos ante un mes de fútbol

La renovación de Leo Messi y el futuro del Barcelona

Leo Messi va a firmar su séptima renovación con el Barcelona en nueve años, un contrato que supone una clara apuesta en torno al astro argentino pero que tiene connotaciones que van mucho más allá.

 El hecho de renovar al jugador en una temporada en la que no ha tenido ni de lejos la repercusión deportiva de otros años, por una cantidad elevadísima manda el mensaje de que todo gira en torno a Leo Messi. Y ahí, el nuevo entrenador tendrá poco margen de maniobra.

 Que Messi ha sido el mejor futbolista del mundo durante varios años ha sido algo indiscutible, pero que en los dos últimos años su rendimiento ha bajado un par de peldaños también.

 En su ultima temporada 41 goles en 46 partidos y 15 asistencias durante  3740 minutos, pero sobre todo la irrelevancia en los encuentros más importantes de la temporada como la final de la Copa del Rey o las semifinales ante el Atlético de Madrid

 El año pasado (temporada 2012/2013) marcó 60 goles en 50 partidos, con 18 asistencias repartidas en 4050 minutos. En la temporada 2011/2012, su mejor temporada, durante 58 partidos marcó 71 goles y 36 asistencias y en la 2010/2011 en 55 partidos marcó 53 goles y 28 asistencias en casi 4600 minutos. En la  temporada 2009/2010 en    51 partidos  marco 45 goles  y 14 asistencias en 4300 minutos.

 Los datos reflejan que esta ha sido la temporada en la que menos minutos ha disputado muy lejos de su mejor temporada. Renovar al jugador que cumplirá 27 años en junio, con la ficha más alta del fútbol mundial, 20 millones de euros netos más objetivos,  precisamente en su peor momento quizá sea un tremendo error de la directiva.

 Evidentemente la idea de vender a Messi, el artífice de la grandeza del Barcelona en los últimas años es algo difícil de gestionar, pero de la misma manera que se gestionó Ronaldihno es algo que a larga traerá más ventajas que inconvenientes.

 En ese momento parece evidente que el Barcelona ha terminado un ciclo tremendamente exitoso de victorias. Su columna vertebral, Xavi, Puyol y Valdés y algunos otros jugadores ha de ser renovada por completo y eso supondrá dinero, pero también llevará tiempo.

 Construir nuevamente el equipo en torno a una figura decadente, cuyo mejor rendimiento está lejos y que además posee una terrible influencia en el juego supone seguir hipotecando el fútbol.

 Que con los números actuales Messi sigue siendo el segundo mejor jugador del mundo es cierto, pero ese rendimiento podrá durar como máximo dos años y llegados a ese punto será difícil obtener por el jugador una cantidad como la que se podría obtener ahora mismo.

La apuesta del Barcelona supone una hipoteca económica pero también deportiva pues todo va a seguir girando en torno a Messi, que incluso puede decidir el futuro de algunos integrantes de la plantilla.

El Barcelona sale fortalecido del Bernabeu tras un polémico partido

Pitó Undiano Mallenco el final y el Real Madrid pasó de ser líder con una diferencia importante de 4 puntos sobre el Barcelona, a estar segundo empatado a puntos con el Atlético y con un solo punto de ventaja sobre el equipo azulgrana. Pero sobre todo pasó de parecer un equipo sólido, seguro y con confianza, a uno dubitativo, que en liga tiene en goalaverage personal en contra con sus dos principales rivales, y que ahora mismo no depende de sí mismo.

 El balance de los de Carlo Ancelotti es negativo cuando se trata de partidos importantes. Dos derrotas contra el Barcelona, una contra el Atletico de Madrid y un empate no hablan bien de la capacidad competitiva de este equipo en los partidos claves. Tampoco dio el equipo la talla en plazas difíciles.

 El clásico ofreció un duelo de ataques y un duelo de defensas, o mejor dicho de desajustes defensivos. Tuvo el Barcelona en los primeros minutos la oportunidad de sentenciar con un 0-2 en varias ocasiones, y fue entonces cuando apareció la defensa del Barcelona para demostrar que este equipo no defiende bien. Benzema marcó por ocasión doble lo que había fallado antes y el Real Madrid se adelantó en el marcador, 2-1.

 Empataría el Barcelona y volvería a adelantarse el equipo blanco para después ver como una expulsión y dos penalties le devolvían la ventaja al Barcelona. Son  demasiados 4 goles en contra. Y más en tu propio estadio. El clásico deja malas sensaciones defensivas en el Real Madrid. Carvajal no estuvo bien en la primera parte, Marcelo no ayudó en la segunda y Ramos sumó una nueva expulsión, mas las habituales dudas que ofrece Pepe, ya agotador con tanto teatro y gestualidad. Y aunque en ambos casos están eximidos porque Pepe fue agredido y provocado previamente, y el penalty no fue, no deja de ser una constante.

 Varanne en 15 minutos dio más tranquilidad, y aunque el francés parece en una versión inferior que la del año pasado, sigue ofreciendo muchas más garantías. En cuanto a los laterales, es lo que ofrece apostar por dos tan ofensivos. El tantas veces criticado Arbeloa o incluso Coentrao demostraron en clásicos anteriores mayores y mejores capacidades defensivas. Tampoco ayudaron a sostener la defensa Xabi Alonso y Modric, los dos con menores prestaciones que en otros partidos.

 El Real Madrid también tuvo el problema en sus dos jugadores principales de ataque, Bale y CR7, que no sumaron demasiado y que no parecieron acoplarse al sistema defensivo del equipo. Al Real Madrid le sostuvo un gigantesco Di Maria y un siempre motivado ante el Barcelona, Benzema, que no obstante, no vio recompensado su buen partido tras ser el primer cambio.

 El partido también ofrece precisamente dudas en cuanto a la gestión de los cambios. Los dos últimos muy tarde, ya con el equipo asfixiado, sin saber Carletto si aguantar el empate o si lanzarse al ataque. Es cierto que la baja de Jesé se nota más de lo que debería. Era la mejor alternativa ofensiva, limitándose ahora a Isco, que ha entrado en fase de observación y a Morata, que no da la sensación de ser un recambio válido para partidos de máxima enjundia. A eso parece limitado el banquillo blanco, sin más. Ayer habría sido una buena oportunidad para ver a Illarramendi sosteniendo el medio del campo, con el partido en fase crítica, con Di Maria fundido y con los dos medios sin claridad de ideas.

 Le salieron mal a Carletto los cambios y aunque siempre es ventajista criticar a posteriori. Sí es cierto que si Benzema hubiese marcado su tercer gol tras una buena jugada de Bale habría cambiado el partido, aunque también lo habría hecho si se hubiese pitado el penalty de CR7 fuera del área. Deja el partido la sensación de que el Real Madrid nunca controló el partido. Ni con 2-1 ni con 3-2 supo sostener el resultado e incluso con un buen empate, 3-3, tampoco fue capaz de aguantar, a pesar de jugar con 10. Por su parte, el Barcelona tampoco me pareció que hiciese un partido brillante. Se benefició de los muchos errores madridistas pero no me dio la sensación de que fue superior más que en el resultado. Su mejor desempeño se produjo en superioridad numérica.

Sale  el Barcelona reforzado, con un hat trick de Messi, a pesar de que sigo pensando que el astro argentino ya no está como antes. Tampoco me convenció Neymar y apareció como siempre en estos partidos Iniesta, que por su banda hizo muchísimo daño. Los del Tata parecen haber vuelto y afrontan el último tramo de liga a un solo punto de la cabeza.

 El arbitraje, malo, con muchas dudas sobre la fiabilidad y limpieza de la competición, algo que seguirá sobrevolando en el ambiente mientras ni esta federación ni de las que dependen, UEFA y FIFA estén dispuestas a disponer de los mecanismos necesarias para intentar resolver las jugadas dudosas.

La madurez de Cristiano Ronaldo

La impresionante victoria del Real Madrid en la Copa del Rey el pasado martes dejó como nombre propio a Cristiano Ronaldo, pesadilla para la defensa blaugrana y artífice de un partido digno de enmarcar.

 Conviene empezar a poner en relieve la tremenda evolución de este jugador que de alguna manera es inversa a la de Messi. A pesar de los balones de oro y los títulos de uno y otro y la propaganda en torno a los dos, hay un hecho; cuantos más goles ha metido Messi menos títulos ha ganado su equipo, mientras que cuantos más goles ha metido Cristiano más títulos y victorias ha obtenido el Real Madrid.

Cristiano Ronaldo celebrando un gol contra el Barcelona

Cristiano Ronaldo celebrando un gol contra el Barcelona

 Recuerdo al primer Cristiano Ronaldo, recién aterrrizado. Un jugador con las mismas características físicas que este, pero mucho peor. Más precipitado, elegía las opciones no siempre mejores y su rendimiento no suponía necesariamente un mejor rendimiento del equipo. Cuando el equipo estaba bien él también lo estaba, y cuando estaba mal el acudía con sus goles pero no afectaba a la mejora sustancial del equipo.

De alguna manera, aquel Ronaldo se parece a este Messi. Con sus marcas estratosféricas de goles no ha hecho mejor a su equipo y no ha influido relevantemente en los títulos importantes. Recordemos los últimos partidos importantes contra Real Madrid, Milán o Chelsea y la influencia del argentino.

 El caso de Cristiano es justamente el contrario. A medida que ha ido madurando ha sabido aparecer en los partidos importantes en los momentos claves. Lo ha hecho infinidad de veces contra el Barcelona pero también en otros muchos partidos. Y lo que es más importante, su influencia en el juego ha sido muy relevante. Ya no han sido solo goles, sino asistencias, labor defensiva, liderazgo, creación de juego…

 La evolución de Cristiano como la de Ozil o Khedira ha sido fundamental para crear la identidad de este Real Madrid. Solamente los pasos hacia adelante y atrás de Di Maria y Benzema han impedido la absoluta consolidación de un proyecto que sigue siendo joven y con muchísimo futuro.

 Todos ellos tienen en común el maltrato o falta de reconocimiento. Ozil es tan bueno como Iniesta o mejor, Khedira es un medio centro de altura mundial, en constante evolución y Cristiano Ronaldo es sencillamente a día de hoy y durante el último año y medio el mejor jugador del mundo. Y lo es porque ha sido el más desequilibrante de entre los dos (no hay más candidatos posibles).

Lo fue en aquel 1-2 inmenso del año pasado y lo fue antes de ayer, pero lo viene siendo en los últimos derbys como demuestra sus 6 partidos consecutivos marcando en el Camp Nou. La liga, la Copa y la Champion League se juega en esos partidos. Y los que osaron alguna vez criticar injustamente al luso porque no aparecía ahora ya sencillamente han de desaparecer y hacer, eso sí, la reflexión contraria, Messi no aparece. En los últimos Real Madrid- Barcelona ha marcado solamente un gol en juego, lo que demuestra su dificultad para superar a defensas bien plantadas y sólidas.

 Messi, a medida que ha acumulado goles se ha convertido en un increíble goleador pero su influencia es menor que en el año del triplete. Es un jugador más egoísta, más individualista, que pierde más balones y que busca mas la jugada personal y la gloria propia que antes.  Son más importantes sus goles en partidos ya ganados o contra rivales pequeños que su juego en partidos grandes. Messi ha engullido los goles de otros jugadores, de los delanteros y se ha convertido en un goleador implacable más al estilo Ronaldo Nazario que por ejemplo Ronaldihno. Influencia a través de goles pero no de juego. Lo contrario que Ronaldo, nuevamente, que el año pasdo hizo un registro espectacular de goles acompañado de Higuaín y Benzema logrando este año, la misma marca y mayor número de asistencias. Su influencia en el juego ya no es la del goleador, es la del líder del equipo, la del jugador a través del cuál pivota todo el equipo.

 Quizá la historia deje la diferencia de 4 balones de oro a 1, pero la realidad de estos últimos dos años es que el Real Madrid ha sido superior al Barcelona y que lo ha sido gracias a Ronaldo