Mentiría si dijese que yo siempre crei en Mireia Belmonte aunque hace dos años apostaba por ella como nueva estrella española. Es más hasta la inesperada plata lograda en los 200 mariposa pensaba que iba a ir de fracaso en fracaso. La realidad es que aquella medalla con la que no contaba, después de la decepción de sus mejoras pruebas anteriores, lo que en realidad rovocó en la nadadora española fue el efecto contrario.
De pronto Mireia ha perdido el miedo a ganar, en dos pruebas, los 200 mariposa y los 800 libres en las que ni mucho menos estaba entre las favoritas para el podio. De ahora en adelante es posible que compita en el futuro sin esa presión que evita que saque lo mejor de sí misma, que es mucho.

Que esta chica tiene un talento sobrenatural es claro, pero que a la vez tiene un problema mental, que le ha obligado a tener un psicólogo para mejorar su competitividad es también un hecho.
Mireia Blemonte por edad y calidad podría haber ganado tres o cuatro medallas, alguna de oro, tal y como hacen otras super nadadoras o nadadores. Competidores natos que no se conforman con un diploma, entrar una final o un bronce. Nadadores, decepcionados cuando no logran un record o cuando nadan por debajo de sus mejores marcas.
A los españoles y a Mireia en particular les falta ese hambre por ser los mejores. Esa punto de arrogancia para pensar que eres capaz de ganar al resto. En definitiva la competitivad propia de los estadounidensas.
En todo caso, bienvenidas sean todas las medallas.
