Zinedine Zidane, Supertar

Zinedine Zidane, Superstar es el estribillo de una sencilla canción, muy de moda ahora en las redes, y que se limita a enumerar a casi todos los grandes futbolistas de la historia (y algunos otros) y a repetir ese pegadizo estribillo.

Posiblemente sea la mejor representación de lo que significa Zidane para el madridismo y, sobre todo ahora, tras su retorno. Si en el imaginario colectivo blaugrana, el gran mito de la transformación del club fue Johan Cruyff, sobre todo a través de su legado como entrenador, en el Real Madrid la figura del francés se ha convertido de alguna manera en su homólogo.

Reconociendo la grandeza de otros dos jugadores por encima de la de Zidane, Di Stéfano y Cristiano Ronaldo, el francés con sus tres Champions consecutivas se ha convertido en algo más, en una suerte de mito fundacional.

Una personalidad mágica, capaz de lograr milagros, con todo lo que eso significa en un deporte como el fútbol. Y si algún club se une al de la magia y los milagros es el del Real Madrid, y mucho más tras el famoso minuto 92:48 con el gol de Ramos. Zidane estaba allí como segundo entrenador, y después lo estuvo como primero, resucitando a un equipo que parecía muerto con Benítez, en un cambio de ciclo imparable. Como ahora.

La vuelta del francés a un equipo sin aspiraciones esta temporada, eliminado de todo y sin opciones en liga, debería ser tan deprimente como la de cualquier otra figura. Pero aún así, gran parte del madridismo ha abrazado la vuelta de Zidane como la del curandero mágico capaz de curar las enfermedades más malignas. Como decía Alvaro Odriozola en una entrevista reciente en La Galerna, «Es como un título».

Zidane puede rescatar a los jugadores irrecuperables, mejorar a los jóvenes, conseguir títulos, fichar a Mbappé, levantar la decimocuarta, e incluso lograr el triplete. El mito de Zizou sigue intacto y en el imaginario popular su nombre se une como ninguno al éxito.

Su volea imposible en la final de Glasgow es la prueba manifiesta de su capacidad de lograr lo imposible. Y las tres champions consecutivas lo ratifican. ¿Por qué no lograr cualquiera de los deseos mencionados? La vuelta de Zidane ha sido la carta comodín de Florentino Pérez, que no quiere quemarla en exceso y por eso hará un esfuerzo para que los milagros a realizar sean más sencillos, con al menos 3 o 4 fichajes ilusionantes y de renombre.

Y en eso, el francés también es milagroso, porque va a tener a sus pies a un presidente difícil como pocos, Florentino Pérez. Zinedine Zidane logró con su marcha y con su vuelta, que el presidente le otorgue (casi) plenos poderes deportivos.

Ya hemos visto el último partido la resurrección de Isco y de Bale. ¿Casualidad? ¿Mérito de Zidane? ¿Será la flor? Todo eso y más, sin duda, porque Zinedine Zidane, superstar ha vuelto, como en la canción y todo es posible. Mañana lo comprobaremos.

Raúl González Blanco: el fin de una era (II)

Raúl, Raúl González Blanco se retira. Aquel que en mi memoria es el chaval que debutó contra el Zaragoza, fallando dos goles clamorosos pero presentando credenciales del auténtico crack que después sería.

Raúl González Blanco en su debut

Raúl encarando a Cedrún en su debut (no marcaría ese gol)

Quiero pensar que ese es el Raúl que permanece vivo en mi memoria y no aquel otro que usurpó su identidad al primero y ya buscó solamente su gloria personal por encima del club. Una historia en realidad similar a la de Casillas e incluso con alguna traza similar a la de Di Stefano (aunque con resultados muy diferentes).

La maldición de los grandes mitos es envejecer y no poder seguir siendo el mismo jugador competitivo de antes. Envejecer y perder peso en el equipo y liderazgo. Y ese mal, no ha sido ajeno al Real Madrid, plagado de mitos y estrellas. Y quizá por eso mismo nunca ha sabido gestionar el ocaso de todos ellos: unas veces frustrados por no jugar, otras sobrevalorados por su pasado o en ocasiones hiperpagados. Pero casi siempre creando un problema para el club que les vio crecer y que adicionalmente les dio la oportunidad de triunfar. Esa es la asignatura pendiente del Real Madrid.

Pero no quiero desviarme demasiado porque el título de esta entrada tiene en su primera palabra el nombre de Raúl. El 7 blanco fue un digno heredero de ese número y sus goles y títulos se echan hoy de menos, sobre todo estos últimos. Porque si algo fue Raúl fue un animal competitivo, un ganador que hacía que sus compañeros ganasen.

Por eso mismo ayer se despidió con su última liga y antes pululó por otros campos del mundo también ganando partidos. En ligas menores, con menos exigencia colectiva pero no propia. Porque Raúl es y será un ganador.