Ayer el Real Madrid perdió un partido pero ganó un proyecto. Ganó el proyecto que nunca se debió poner en duda. Un proyecto gestionado por Mourinho que en solo año y medio le ha devuelto al Real Madrid la grandeza perdida. Una grandeza que se ha recuperado a pasos agigantados ganando allí donde antes se perdía con estrépito como en las eliminatorias de la Copa del Rey, o en octavos de la Champion League. En su segundo año además el equipo ha mostrado la regularidad y madurez necesaria para liderar la liga con 5 puntos de ventaja.
Solamente queda acortar la distancia con el Barcelona, pero a la vista de lo sucedido ayer se va logrando poco a poco, con pasitos pequeños. A veces hay que retroceder tres para avanzar uno, pero estoy convencido de que Mourinho tiene claro el objetivo. Este es ni más ni menos que competir contra un Barcelona ya hecho, sin miedos, con madurez y sin complejos, en todos los ambientes y competiciones.
Y para ello, es necesario encontrar un equipo y un sistema con los 14 jugadores que salgan al 110% mental y físicamente. El equipo solamente ha mostrado esta actitud durante parte de la Supercopa, la final de la Copa del rey y durante el partido de ayer. Estos partidos solamente se ganan si el equipo está totalmente concentrado, sin errores y acertando claro.
Un año y medio no es suficiente para cambiar la mentalidad de un equipo repleto de jóvenes y de jugadores nuevos, aunque si lo es para ir viendo a lo que puede llegar este equipo. Creo que este Real Madrid se ha ganado el crédito suficiente para apostar por un proyecto sólido, a 4 años, con el mejor entrenador posible y con una plantilla repleta de jóvenes por explotar. No me pregunten porqué Mourinho utilizó un sistema u otro. Lo hizo porque lo creyó necesario. El portugués sabe que la temporada es muy larga y que al final se juega los títulos contra el Barcelona. Es una carrera de largo plazo. Y yo, convertido en un hombre de fe, creo que lo que ha hecho Mourinho en los derbys tenía una intención concreta y una explicación. Lo fácil sin embargo es el ventajismo, los palos sin ton ni son, ya sea por sacar ayer a Higuain y no a Benzema, a Coentrao antes, a Antintop, etc…Lo difícil es ver en todo ello un sentido porque Mourihno no ha venido al Madrid para ganar estos partidos. Mou ha llegado al Madrid para hacer ganarlo todo dentro de tres años, para construir un proyecto. Y para eso se requiere una labor mental con los jugadores que irá dando sus frutos.
Ayer vimos lo que puede ser la mejor versión de este Real Madrid. Con un Ozil espléndido, que por fin realizó 90 minutos de balón de oro; Cristiano que parece haber entendido que es tan importante atacar como defender o con Karim que es ahora mismo el mejor delantero de Europa. Pero no podemos olvidar a los que faltaron, jugadores como Di María o Khedira que como los anteriores todavía han de disputar sus mejores 10 partidos como profesionales. Cada uno de ellos va evolucionando poco a poco al amparo de un proyecto que necesita tiempo para ser un proyecto hegemónico, pero que va por el buen camino. Y si no veamos al Barcelona, el mejor Xavi llegó con 28 años y no con 23, o Iniesta o Puyol.
En el fútbol la madurez deportiva pero también el sentimiento de equipo, la madurez colectiva son fundamentales. Todas las piezas tienen que encajar y lo van haciendo poco a poco. Ayer por ejemplo se vio la importancia de Arbeloa en el lateral, dominando su banda tácticamente. De la misma manera no podemos obviar el partido del siempre denostado Coentrao. Será por su pelo oxigenado o por su excesivo coste, las críticas siempre se ceban con él. Ayer el portugués hizo un gran partido superando la versión de Marcelo contra el Barsa. La lucha entre los dos por el puesto va a ser productiva para ambos jugadores. Y no podemos olvidar la pareja de centrales Ramos y Pepe. El sevillano por fin mostró su versión habitual contra el Barcelona y el portugués demostró porqué ningún barcelonista quiera que juegue, porque es muy bueno.
Mención aparte para el “affair Pepe”. Creo que es la primera vez en la historia que se realiza una campaña de este tipo para echar a un jugador. En este caso desde el entorno barcelonista, políticos catalanes y el propio entorno madridista. Y sin embargo, jugadores como Pepe, centrales duros, aparatosos y sí, también sucios han existido siempre. Hierro era un ejemplo de ello, Alfaro, López, el propio Koeman y hoy en día a Ballesteros
Pepe representa desde hace algún tiempo el pim-pam-pum de la prensa, el flanco débil del Madrid porque hasta ahora ni su propio club lo defendía. Sin embargo ayer, Mourihno lo alineó a pesar de la presión brutal para que no jugase, perjudicando así al Real Madrid. Lo alineó y Pepe hizo un partidazo demostrando además que es más madridista que la mayoría.
Aguantar lo que ha aguantado Pepe sin perder el nivel no es fácil. Primero tuvo que superar una grave lesión, después la sanción por lo de Casquero y el escarnio público, y el año pasado y este una campaña masiva para que el Madrid lo echase. A pesar de eso Pepe ha rendido a alto nivel. Ni los gritos de “Asesino, asesino” ni las pancartas ofensivas que no se retiraron como si ocurrió en el Bernabeu, descentraron a Pepe. El Barcelona demostró su seny con esto y su cinismo con las palabras de su vicepresidente Bartomeu: “No hubo nada censurable del público”.
Ayer, además el Real Madrid ganó la batalla de la propaganda con un Barcelona que demostró que cuando las cosas van mal son tan mortales y humanos como el resto. Con los recogepelotas escondiendo el balón, con Guardiola, el adalid del fútbol ofensivo, cambiando a Alexis por Mascherano y con unos jugadores miedosos ante la ofensiva madridista. Jugadores como Granero mostraron las miserias de los barcelonistas. Así el canterano le recriminó a Piqué su teatro pero también hizo unas afortunadas declaraciones fuera del campo:
“Nosotros no vamos dando lecciones de fútbol ni de vida”
El partido dejó la sensación de que el Real Madrid le va comiendo el terreno poco a poco al Barcelona. El mejor ejemplo, el gol de Benzema, en el que por fin se vieron las carencias de Puyol. El catalán es la piedra filosofal de la defensa del Barcelona y fue precisamente la piedra filosofal del futuro del Real Madrid quien reveló sus miserias. Como siempre digo es una cuestión de ciclos y el de este Madrid está por llegar. Ayer el Madrid estuvo a un gol de poder disfrutar de los aspersores del Camp Nou.
El partido también dejó la eterna sensación de que en los detalles se pierden estos duelos. Con dos equipos tan igualados cualquier mínima concesión decanta el marcador. No voy a hablar de los dos penaltis por manos de jugadores del Barcelona, ni de las cinco faltas de Alves sin tarjeta, ni de la tarjeta perdonada a Messi ni tampoco de la curiosa manera del árbitro de considerar los descuentos. No, no voy a decir que por h o por b el Real Madrid siempre ha salido perjudicado de estos duelos. No seré yo quien lo diga.
Si diré que si algún madridista duda de este proyecto que revise las hemerotecas en la gloriosa época en la que ganábamos Copas de Europa. Que mire cuántos partidos se perdían en liga o en Copa del Rey, y sobre todo cómo se hacía. Que se acuerden de las humillaciones no contra un Barcelona imperial, un equipo que atemoriza a Europa entera, sino contra segundas B, o equipos menores como el Mallorca o el Zaragoza. Que se acuerden del miedo que sentían cuando su Madrid visitaba La Coruña, Sevilla o Valencia, feudos ahora conquistados y sometidos al equipo de Mourihno.
Y si hablamos de valores, entonces habrá que recordar que el principal y más importante valor de este club ha sido, es y será su carácter ganador, su competitivad y su inconformismo. Y esos valores han estado ausentes demasiado tiempo y ahora han vuelto con más fuerza que nunca.