Análisis del año (2015) de Rafa Nadal

SI el otro día analizaba la temporada de Djokovic, ahora le toca a Nadal. No ha sido un gran año para él. Con solamente 3 títulos en torneos menores: Open de Argentina y Stuttgart (250) y Hamburgo (500) ha sido el peor año desde su debut, teniendo en cuenta que en 2011 logró el mismo número de títulos pero de mucha mayor importancia: Roland Garros y Master 1000 de Monte Carlo.

Pero no hay mal que cien años dure ni reto que no pueda superar un jugador como Rafa Nadal. Y para muestra está su recuperación en 2013 (5 Master 1000 y 2 Gran Slam), después de dos años flojos para él, como fueron 2011 y 2012.

A diferencia de entonces, este año Nadal, más allá de sus habituales molestias físicas, lo que ha tenido han sido problemas de juego, problemas de ansiedad en momentos determinados. Sus derrotas en los principales torneos han sido duras, con poca oposición, sin mostrar su habitual competitividad.

Rafa Nadal en Wilbledon

Nadal, desolado, tras su derrota en Wilbledon

Especialmente ha sido así en los Gran Slam. Así, cayó con Berdych en cuartos del Open de Australia, en 3 sets (6-2,6-0 y 7-6), en Roland Garros en cuartos de final ante Djokovic, en 3 sets, sin oponer apenas resistencia en su torneo predilecto. Pero la gran sorpresa llegó en Wimbledon en la que cayó en 2 ronda ante el número 102 del mundo. en el Open Usa volvió a caer contra el italiano Fabio Fognini, que ya le había ganado en el Open de Barcelona en marzo.

En los Master 1000 tampoco le ha ido mucho mejor. En el Indian Wells cayó en cuartos de final ante Raonic, en Miami en 32ª contra Verdasco, en Montecarlo por un doble 6-2 en semifinales ante Djokovic, resultado parecido al de Open de Madrid, esta vez en la final contra Murray. En Roma en cuartos de final contra Wawrinka, también en 2 sets. En Canadá cayó en 2 sets en cuartos de final ante el japonés Nikishori y en Cinncinati en 16ª contra Feliciano López.

No obstante, su final de temporada ha sido más esperanzador. A partir de Octubre, con el Open de  Beijing se vio a un mejor Nadal. Se tomó la revancha contra Fognini, para luego caer contra Djokovic en la final. Después, en el torneo de Shangai se ha visto también una de  sus mejores versiones del año. A pesar de caer contra Tsonga en semifinales se ha visto mucho del mejor Rafa. Combatió contra los cañoneros Karlovic y Raonic, masacró a Wawrinka y estuvo cerca de ganar al francés, que estuvo más fino en los juegos finales. En Basilea volvió a perder en la final, esta vez en 3 sets contra Federer, mientras que en el último Master 1000 del año fue derrotado por Wawrinka por un doble 7-6.

Y finalmente su temporada ha acabado con una gran Copa de Maestros, deslucida por su derrota contra Djokovic, tras haber ganado a Murray, Wawrinka y Ferrer.

Ese es el camino a seguir y eso es lo que pretende Nadal, que cerró el año habiendo ganado al número 2 y 4 y con esperanzas renovadas. Me quedo con esas victorias contra jugadores con los que perdía a comienzo de año. Pero sobre todo con sus gestos y la sensación de que vuelve a sentirse el Nadal de antes.

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Ahora se trata de comenzar un nuevo año, un 2016 donde vuelva ese jugador de leyenda, incombustible, y casi imbatible. Estoy convencido de que volveremos a ver a Nadal no levantando un Master 1000 sino un Gran Slam.Y si no, siempre estará su palmarés que quizá algunos hayan olvidado y que es impresionante.

Y llegó Andy Murray

Andy Murray

Andy Murray levantando el trofeo de Wimbledon

Con la victoria de ayer de Murray se abre ya por fin un nuevo panorama tenístico que se venía intuyendo desde el año pasado. En este mismo blog hablé de la llegada de Murray al Top y de su competencia con los otros tres grandes Federer, Nadal y Djokovic. Estábamos ante tres tenistas sobresalientes en la actualidad, pero también en el histórico global de este deporte. Tres jugadores que dejarán huella y que han tenido que competir entre sí. Primero Federer con un largo dominio, después Nadal con uno más efímero y en los últimos dos años Djokovic imponiendo su juego con numerosos récords. Y ahora Murray.

La victoria del escocés en su tierra, al menos políticamente hablando, las Islas Británicas, significa la incorporación ya definitiva como favorito en cualquier grande. Ya vimos como el año pasado ganaba el US Open y las Olimpiadas, ante Djokovic y Federer, aunque antes se le había visto caer en varias finales de Gran Slam (Australia 2010,2011 y 2013, Wimbledon 2012 y US Open 2008).

Su segundo Gram Slam, el más importante de todos, ante el número 1, Dkojovic y con un resultado de 3 sets a cero 6-4, 7-5 y 6-4, supone que Murray pase de ser un actor secundario de lujo a uno de los actores protagonistas.

Con 25 años, mucho por aprender todavía, y con la confianza de sus recientes victorias y el apoyo de un entrenador como Ivan Lendl, es posible que Murray siga cosechando títulos y varios Gran Slams más. Queda por ver la resistencia que pondrán el serbio principalmente y Nadal, que parece cada vez más irregular en su juego. Los tres son prácticamente de la misma generación, 86-87, aunque cada uno de ellos ha ido evolucionando de manera muy distinta. El que más pronto despuntó fue el español y es el que ahora sufre más el desgaste. Djokovic, después de un 2011 prácticamente perfecto y un 2012 también exitoso, parece desinflarse poco a poco a pesar de su inicio fulgurante ganando el Open de Australia. Y Murray parece ya por fin carburar y empezar a creer en su calidad, que es mucha.

En la ecuación no aparece Federer, que este año solamente ha ganado el torneo de Halle, y al que cada vez se le ve más fuera que dentro. Algo lógico por otra parte, en un jugador que lo ha ganado todo y que tiene ya un evidente desgaste mental.

Solamente queda por ver cómo evolucionará la lucha entre estos grandes tenistas, a la espera quizá de que algún otro joven sorprenda o incluso algún veterano, como el meritorio Ferrer o algún otro. Parece difícil, no obstante, que hoy por hoy otro tenista alcance la calidad tenística y madurez mental de estos tres.

Ya llegó Murray

Si hace unos días comentaba la dificultad de Ferrer para llegar a las finales de los Gran Slam, lo mismo le sucedía a Murray, pero no para llegar a las finales sino para ganarlas. Dos Open de Australia, uno de Estados Unidos y un Wimbledon perdidos ante Federer (3) y Djokovi(1) atestiguaban su dificultad para ganar estos torneos y para vencer a estos dos monstruos de la raqueta junto con Nadal.

 En muchos momentos ha parecido que Murray podía alcanzar un escalón más, quizá a la altura de estos tres en algún momento de la temporada. Calidad no le faltaba ni tampoco otras cualidades. Solamente ese plus de confianza, de cabeza, quizá de suerte…Está claro que para llegar a cinco finales de un Gran Slam hay que ser muy bueno, pero si quieres vencer rivales como los mecionados hay que tenerlo todo de cara.

 Es muy posible que la medalla de oro en Londres le haya dado a Andy Murray ese plus de confianza en sus posibilidades. Ante su público  y contra todo un Federer le aplastó sin contemplaciones en tres sets. Ese oro y los 8 Master Series demostraban que Murray al 100% puede ganar a cualquiera, incluyendo a Nadal, Federer y Djokovic y prácticamente en cualquier superficie,

 La victoria de antes de ayer demuestra este hecho y ajusta aún más el tenis entre los 4 primeros. Ferrer, un escalón por debajo, no alcanza a suponer una verdadera competencia. Veremos si Murray aguanta el ritmo, si Nadal vuelve de sus lesiones, si Djokovic continua perdiendo puntos y si Federer mantiene su número 1.