¿Nadal reloaded?

La victoria de Nadal en el torneo de Hamburgo nos sirve a sus admiradores para mantener las esperanzas de que el campeón mallorquín todavía tenga fuelle para ser competitivo entre los grandes.

Es cierto que es un torneo ATP 500 y que no tuvo en frente a los grandes del tenis actual. Pero también lo es que en durante este año le hemos visto caer contra jugadores muy inferiores a él. Por tanto, ni entonces el panorama era tan desolador ni ahora es tan esperanzador.

Nadal celebrando su victoria en el Torneo de Hamburgo

Nadal celebrando su victoria en el Torneo de Hamburgo

Al jugador le servirá para volver a coger sensaciones, una frase muy típica de los deportistas. En el caso de Nadal, las sensaciones son siempre las de ganar. Un jugador como él acostumbrado siempre a ganar o en el peor de los casos a perder contra los mejores en partidos muy disputados, ha debido sentirse muy perdido al caer por ejemplo en Wimbledon contra un jugador  por encima del top100.

Parece claro que no volveremos a ver al Nadal dominante de antaño, implacable e indestructible. Pero al igual que con Federer, en un largo ocaso que le ha traído un buen puñado de títulos y buenas actuaciones, todavía deberíamos poder disfrutar de un jugador competitivo, capaz de volver a ganar un Roland Garros, e incluso un algún otro Gran Slam.

Mientras todo sea un problema mental sabemos que si alguien es capaz de volver desde el fondo del pozo es Nadal. Ahora bien, si además de ese factor existen serios problemas físicos, ya las expectativas de recuperación serán menores, porque el tenis, como cualquier deporte de élite tienen una elevadísima exigencia física

En todo caso, Rafa Nadal será por mucho tiempo el mejor tenista de la historia del tenis español y también el mejor deportista español de nuestra historia. Todo lo que haga de aquí a su retiro no borrará su extraordinaria carrera, y lo único que esperamos los aficionados es que en el camino pueda sumar más títulos pero sobre todo pueda tener un final digno del que algunos ilustres como Agassi consideran como el tenista más grande de todos los tiempos.

 

Nadal lucha por el open de Australia

Ya está Nadal en semifinales del Open de Australia, el primer grande del año. Con el  los primeros números del ranking eliminados, Djokovic (2), Ferrer(3), Murray(4), Del Potro(5),  las semifinales presentan por un lado un duelo entre el 7 y el 8 respectivamente,  Berdych y Wawrinka, y otro entre los dos máximos favoritos al título, Nadal (1) y Federer (6).

La vuelta de Federer a la élite tenística es una excelente noticia. Su victoria ante Murray y el regular juego desplegado por Nadal ante el ruso Dimitrov, hace que aumenten sus opciones de plantarse en la final y ganarla. No hay que menospreciar, no obstante, el nivel que tiene ahora mismo Wawrinka, que desplegó un excelente tenis ante el número 2, el serbio Djokovic, que hasta ahora llevaba una tremenda racha de partidos ganados de manera consecutiva.

Para los cuatro semifinalistas levantar el título supondría un plus importante. Para Federer sería en segundo Grand Slam en tres años, tras haber ganado Wimbledon 2012 y haber tenido un 2013 mediocre. Para Nadal supondría su segundo Open de Australia, tras el logrado en  2009, y una manera inmejorable de empezar el año sumando puntos, habida cuenta de que el año pasado no disputó el torneo. Para Wawrinka llegar a su primera final de Gran Slam y ganarlo a sus 28 años sería una constatación de su madurez como tenista, superando además a su compatriota Federer en el ranking. Su mejor resultado hasta la fecha son las semifinales del Open de USA del año pasado, confirmando ahora su nivel.  Para el checo Berdych sería su segunda final de Gran Slam tras la de Wimbledon 2010 y una oportunidad de seguir asentándose en la élite y de mirar cara a cara a algunos de los mejores jugadores.

Así pues, este Open de Australia presenta un aspecto atípico, con el número 1 debilitado por las terribles ampollas en la mano, que le impiden controlar muchos golpes, y con tres aspirantes, siendo uno de ellos Federer.

 

Y llegó Andy Murray

Andy Murray

Andy Murray levantando el trofeo de Wimbledon

Con la victoria de ayer de Murray se abre ya por fin un nuevo panorama tenístico que se venía intuyendo desde el año pasado. En este mismo blog hablé de la llegada de Murray al Top y de su competencia con los otros tres grandes Federer, Nadal y Djokovic. Estábamos ante tres tenistas sobresalientes en la actualidad, pero también en el histórico global de este deporte. Tres jugadores que dejarán huella y que han tenido que competir entre sí. Primero Federer con un largo dominio, después Nadal con uno más efímero y en los últimos dos años Djokovic imponiendo su juego con numerosos récords. Y ahora Murray.

La victoria del escocés en su tierra, al menos políticamente hablando, las Islas Británicas, significa la incorporación ya definitiva como favorito en cualquier grande. Ya vimos como el año pasado ganaba el US Open y las Olimpiadas, ante Djokovic y Federer, aunque antes se le había visto caer en varias finales de Gran Slam (Australia 2010,2011 y 2013, Wimbledon 2012 y US Open 2008).

Su segundo Gram Slam, el más importante de todos, ante el número 1, Dkojovic y con un resultado de 3 sets a cero 6-4, 7-5 y 6-4, supone que Murray pase de ser un actor secundario de lujo a uno de los actores protagonistas.

Con 25 años, mucho por aprender todavía, y con la confianza de sus recientes victorias y el apoyo de un entrenador como Ivan Lendl, es posible que Murray siga cosechando títulos y varios Gran Slams más. Queda por ver la resistencia que pondrán el serbio principalmente y Nadal, que parece cada vez más irregular en su juego. Los tres son prácticamente de la misma generación, 86-87, aunque cada uno de ellos ha ido evolucionando de manera muy distinta. El que más pronto despuntó fue el español y es el que ahora sufre más el desgaste. Djokovic, después de un 2011 prácticamente perfecto y un 2012 también exitoso, parece desinflarse poco a poco a pesar de su inicio fulgurante ganando el Open de Australia. Y Murray parece ya por fin carburar y empezar a creer en su calidad, que es mucha.

En la ecuación no aparece Federer, que este año solamente ha ganado el torneo de Halle, y al que cada vez se le ve más fuera que dentro. Algo lógico por otra parte, en un jugador que lo ha ganado todo y que tiene ya un evidente desgaste mental.

Solamente queda por ver cómo evolucionará la lucha entre estos grandes tenistas, a la espera quizá de que algún otro joven sorprenda o incluso algún veterano, como el meritorio Ferrer o algún otro. Parece difícil, no obstante, que hoy por hoy otro tenista alcance la calidad tenística y madurez mental de estos tres.

Demasiado Nadal para Ferrer

El Rafa Nadal de hoy fue demasiado para un gran Ferrer. A la versión estratosférica de este Nadal no lo puede ganar ni Ferrer ni ningún otro español ni ningún otro jugador del circuito, a excepción de Djokovic. Pero en la semfiinal del viernes resultó que ni el mejor Djokovic pudo con el mejor Nadal, en la auténtica final del torneo.

 Este Rafael Nadal, sano, concentrado, en su mejor terreno es simplemente imbatible. Y eso es lo que le ocurrió a un voluntarioso Ferrer. El valenciano encabeza una larga lista de especialistas en tierra batida que han visto como su palmarés se reducía al mínimo cuando jugaban en el mismo torneo que Nadal. Y es una lástima porque sin Nadal, Ferrer podría haber aspirado a ganar 1 o 2 Roland Garros y varios Master 1000.

 Con 8 Roland Garros en sus vitrinas, la pregunta es si Nadal será capaz de recuperar su salud y su nivel en el resto de superficies y enfrentarse cara a cara a Djokovic, su gran rival, visto el progresivo declive de Federer. Si nuevamente el balear es capaz de mantener una regularidad en su juego, y en sus lesiones, volveremos a ver partidos como los del viernes, y volveremos a ver a un Nadal que es una roca mentalmente. Un jugador que podría ser el protagonista de esas películas de deportes que nos cuentan grandes gestas.

España gana a Estados Unidos

Recuerdo con nitidez sentarme delante del televisor y disfrutar de los tenistas norteamericanos ganando casi siempre todos los torneos importantes. Courier, Chang, Agassi y Sampras, especialmente estos dos últimos fueron los tenistas de mi infancia/adolescencia. Jugadores de gran nivel que hacian de aquel país una gran potencia tenística.

 Hoy en día, el mejor jugador estadounidense sigue siendo como en la última década, Andy Roddick. Un jugador que tuvo hace tiempo sus mejores momentos, llegando incluso al número 1, pero manteniéndose en el top10 durante muchos años. Un jugador regular pero que desde luego no ha llegado nunca al nivel de Agassi o Sampras, dos grandes de la historia.

 Pues bien, sin Roddick en la pista, Estados Unidos tuvo que recurrir a Isner, un gigante de 2,06 que en pista rápida puede ser mortal y que en un buen día puede encadenar dos decenas de aces con facilidad. Pero un jugador, lejos del nivel de los jugadores españoles.

 España hace tiempo que es uno de los fijos de la Copa Davis. Intratable en casa, con los mejores tenistas del mundo en tierra batida, ha logrado también ser altamente competitiva fuera de casa, con Nadal a la cabeza pero también con Feliciano, Verdasco o el propio Ferrer. Esto explica que la baja de Nadal no haya sido un handicap durante estas semifinales.

 Una nueva final española nos espera contra la República Checa, que consiguió imponerse en Argentina en tierra batida. Un equipo que cuenta que dos jugadores de gran nivel como son Berdych y Stepaneck. El primero un top10, muy peligroso en pista rápida y casi letal cuando está concentrado, y el segundo uno de esos jugadores a los que se podría calificar como perro viejo, con gran experiencia.

 Veremos si España repite la victoria de 2009 que le supuso el título, con un 5-0 logrado en Barcelona ante los checos.

Federer y Djokovic sufren para llegar a semifinales

Cuando perdonas a jugadores de la talla del suizo o del serbio acabas perdiendo los partidos. Eso es lo que ha pasado hoy en el Roland Garros en ambos partidos, pero especialmente en el intensísimo duelo entre Djokovic y Tsonga.

 Tras salvar 4 bolas de partido, Tsonga se vino abajo el último set, cediendo a la fuerza del número 1. Pocas oportunidades tendrá el francés más claras que esta para vencer al serbio. Con 2-1 a favor y 6-5 tuvo varias bolas de partido que no supo finalizar. Esa es la diferencia entre un número 1 y un número 5. El primero aprovecha sus oportunidades y es capaz de sacar adelante un partido cuesta arriba, y el segundo se arruga, entrándole el miedo a ganar.

 Con todo, las sensaciones son que Djokovic está muy lejos de la forma del año pasado. En este torneo ya ha acumulado muchos minutos y en los dos últimos partidos ha tenido que llegar al quinto set para resolver el partido, sufriendo claramente en ambos. Esos minutos de más y ese esfuerzo mental se acaban pagando en un torneo tan exigente como este.

 En el otro partido del día, Federer también necesitó del último set, con similar resultado al partido anterior. El argentino Del Potro, ya desinflado por el esfuerzo de los 4 sets anteriores no fue capaz de oponer resistencia en el último.

 Ambos tenistas se verán las caras en un duelo apasionante, repetición del pasado año en el que el suizo dio la sorpresa, también en un gran partido. No me cabe ninguna duda de que Djokovic querrá la revancha, pensando además en la posibilidad de llegar a la final y conseguir un impresionante Gran Slam para culminar dos años de éxitos.

 Veremos que pasa en el otro lado del cuadro con duelos entre españoles, primero Nadal vs Almagro y después posiblemente contra Ferrer si es capaz de ganar su partido

Nadal todavía es el rey de la tierra

Por octava vez consecutiva Rafa Nadal ganó el torneo de Montecarlo y por primera vez en los últimos partidos ganó a un Djokovic desdibujado. Estábamos tan acostumbrados a ver al serbio superior al español que ayer nos sorprendió ver lo contrario.

Por fortuna, todavía Rafa con la victoria del año pasado en Montecarlo y en el Roland Garros mantiene el dominio en la tierra batida a pesar de haber perdido un par de torneos en esta superficie contra el serbio. Ahora, lo que le toca es seguir defendiendo su terreno favorito e ir ganándole terreno al serbio en otras superficies.

Lo cierto es que durante todos sus enfrentamientos Nadal ha estado muy cerca, demasiado incluso para no haberse llevado hasta ahora ningún torneo contra él.

Confiemos en que la victoria de ayer cambio la dinámica, le de fuerzas y renovadas ilusiones para Paris pero también para el resto de torneos.

Nadal, la vuelta a las lesiones

Si el año pasado el gran rival de Nadal fue Novak Djokovic en este parece que vuelven unas lesiones que ya aparecieron años atrás  y que mermaron sustancialmente el rendimiento del español. Ayer, se retiró en semifinales por una lesión de rodilla que teniendo en cuenta la cantidad de veces que Nadal ha jugado lesionado, tiene que ser como mínimo dolorosa.

Mientras, Djokovic, a pesar de la derrota en el último torneo, sigue su curso para enfrentarse con toda probabilidad en la final de Miami con Murray, un gran jugador que todavía está sin embargo muy lejos del trío de super cracks formado por Federer, Djokovic y Nadal.

Me preocupa más que nunca esta lesión porque Nadal suma a su lucha psicológica contra un rival que le tiene comida la moral una lucha física, que es tanto o más difícil. En el tenis, el desgaste de las rodillas es grande, tanto en los desplazamientos y frenadas en seco como en el apoyo cada vez que se golpea la pelota. Se pueda jugar con vendas o infiltrado, pero después el dolor se multiplica, y los tenistas no disponen precisamente de tiempo de recuperación entre torneo y torneo. Seguramente esto, y el desgaste físico y psicológico es el motivo por el cuál Nadal se ha quejado muchas veces del exigente calendario.

Los guiñoles franceses y el dopaje

Se ha armado no poco revuelo con varios vídeos de los guiñoles franceses parodiando la relación de algunos deportistas españoles con el dopaje. Sobre todo indignan aquellos que relacionan a figuras como Nadal, Iker o Gasol con casos de dopaje. Yo sin duda si fuese asesor jurídico de cualquiera de esos deportistas no dudaría en tomar las correspondientes acciones legales.

 Eso no quita que como espectador o incluso como periodista(si lo fuese) tenga una visión distinta de la situación. Detecto un sentimiento de indignación que relaciona la envidia de los franceses con nuestros éxitos. El sentimiento se fundamenta en la utilización de los franceses del dopaje para desmerecer nuestros triunfos.

 Lo que se confunde en todo caso son demasiados conceptos. El primero es que los guiñoles es un programa de humor, bastante grosero y bastante duro, contra todos los personajes famosos. Con él, sus guionistas pretenden hacer burla y parodiar todo lo imaginable, prácticamente sin límites. Podrá gustar más o menos pero ese es su objetivo. Se trataría en todo caso de algunos franceses y no de todos.

 En segundo lugar, lo que demuestra este asunto es que el dopaje en España sigue siendo un tema demasiado sensible, casi prohibido. Todo aquello que es tan serio que ni siquiera se permite reírse de ello es un asunto tabú. Como la monarquía en España o la crítica y parodia que se hicieron en Dinamarca sobre Mahoma.

 En tercer lugar, se pierde en todo este asunto la verdadera perspectiva y enfoque no ya de muchos franceses sino de muchísimos europeos. Me he encontrado con no pocas personas de países europeos que dudan abiertamente del deporte español. Huelga decir que yo mismo lo hago. Un país que tiene federaciones como la de ciclismo que no sanciona a un corredor con un claro positivo o cuyos jueces que en operaciones masivas contra el dopaje las cierran en falso por diversas presiones, es un país que no es serio en su lucha contra el dopaje.

 Se habrá promulgado una nueva ley pero si luego no se aplica entonces de nada sirve. Son demasiados los casos de deportistas sospechosos que por unas razones u otras no han recibido el castigo merecido. Y es más, la gran mayoría de estos deportistas han recibido el apoyo de la prensa y público de un país  dispuesto a defender a los suyos independientemente de sus acciones.

 Si yo fuese francés y viese como los deportistas de mi país con sancionados pero los del país vecino no, seguro que me indignaría. Porque eso es lo que ha pasado con Contador. Al ciclista español, la Federación española no le sanciona y tuvieron que ser la Unión de Ciclista Internacional(UCI) y la Agencia Mundial Antidopaje(AMA), los que demandasen al corredor ante una instancia superior. Y eso no se puede hacer caso por caso por el coste económico y el esfuerzo jurídico. Eso debería ser labor de cada país y España rara vez cumple la suya.

 Por último, en torno al dopaje hay una gigantesca hipocresía que nos hace mirar para otro lado con los títulos conseguidos cuando sabemos que muchos de ellos tienen un origen como mínimo sospechoso. Los periodistas cómplices de todo este entramado miran para otro lugar a pesar de que saben perfectamente lo que se cuece entre bambalinas. ¿O acaso no sabemos todos que Eufemiano Fuentes fue doctor de la delegación de Barcelona 92?¿Acaso podemos ignorar las palabras de Eufemiano, gurú del dopaje, afirmando que si él hablase España se quedaría sin mundial? ¿Acaso no sabemos que los deportistas NBA no pasan controles antidopaje? ¿Acaso podemos ignorar algunos casos de positivo del tenis o el rendimiento extraordinario de jugadores números 1 que hace un año eran incapaces de aguantar 5 sets y ahora juegan 60 partidos seguidos al máximo nivel?

 Todos lo sabemos pero solamente unos pocos lo decimos. El resto miran para otro lado, se indignan cuando parodian a los deportistas y creen todavía que con pasta y carne ( no clembuterizada) se pueden ganar torneos y campeonatos.

Las lágrimas de Nadal

Todas las derrotas duelen: duelen las que se producen por aplastamiento del rival y también las denominadas dulces en las que se está muy cerca de la victoria. Ayer Nadal sufrió una de esas dulces derrotas que en realidad supo más amarga que ninguna de las anteriores.

 Y eso, porque ayer por primera vez en las 7 veces que el serbio ha vencido a Nadal, el español tensó la cuerda al máximo. Lo hizo logrando llevar a Djokovic al quinto set, tras sufrir durante los sets anteriores lo indecible. Pero Nadal aguantó incluso en el cuarto set cuando con nada a cuarenta en contra el serbio tenía la oportunidad de ganar el juego u quedarse con 5-3 a uno solo del partido. Lo hizo también durante el quinto set, aguantando las embestidas del serbio.

 No pudo sin embargo aguantar al final del partido cuando cada punto es oro y cuando las fuerzas flaquean. Parecía que iba a ser Djokovic el que sucumbiese a la exigencia física del partido, pero muy atrás quedaron los tiempos en los que el español era superior físicamente al serbio.

 Nadal es mejor que el 99% de los jugadores del circuito y sobre todo a todos ellos les saca una diferencia abismal en lo referido al físico y a la mentalidad. No así a Djokovic. El serbio se ha reinventado teniendo incluso en este momento una superioridad física y mental respecto a Nadal.

 Y eso, unido a una superioridad técnica hace que las opciones de Nadal de ganarla en cada partido sean reducidas. Dkojovic tiene un revés casi tan bueno como su derecha. Y no hablamos de un drive cualquier sino de uno capaz de martillear al rival como lo hizo el serbio en el último juego. Si además a eso se le suma un saque potente y difícil de defender, tenemos la fórmula perfecta.

 Mucho ha mejorado Nadal respecto a anteriores enfrentamientos pero aún así no es suficiente. Se nota sobre todo en el saque en el que no logra sacar la ventaja que por ejemplo si consigue Djokovic. Bien es cierto, que el de Manacor ha aumentado su agresividad  y su determinación. Pero todavía hoy no es suficiente para ganar a un tenista que parece un cyborg. En tierra, hierba o pista dura, el serbio le ha privado a Nadal de tres Gran Slams y de varios torneos importantes.

 Un castigo demasiado severo para un jugador como Nadal que se las prometía muy felices cuando hace justo tres años le sacaba unas lágrimas de impotencia al todopoderoso Federer. Aquel parecía el inicio de una nueva dictadura, la de Nadal. Hoy es Dkojovic el que gobierna con mano de hierro como ningún otro tenista lo había hecho en la historia, sacando a Nadal unas lágrimas de impotencia como las que vimos ayer en la entrega de premios.

 Las lágrimas que se intuían en la cara de Nadal son las lágrimas del guerrero vencido que lo ha dado todo en la batalla y aún así ha perdido. Son lágrimas que no se ven pero que se sienten y que se ven detrás de un rostro destrozado por la más dura de las derrotas. Son las lágrimas de la incomprensión de quien no sabe porqué pierde. Son lágrimas de impotencia y de rabia que esperemos que algún día se tornen en merecidas lágrimas de alegría tras vencer al hoy mejor tenista del mundo, Novac Djokovic.