Nadal contra sus demonios

Mientras veía las semifinales entre Murray y Djokovic dudaba sobre que rival prefería para Nadal. Por un lado, el temible Djokovic ya le había ganado 6 veces el año pasado, siendo su gran bestia negra, pero por otro, Nadal necesitaba ese partido de revancha para volver a ser el gran Nadal, sin menosprecio claro de Murray, pendiente todavía de ganar un grande.

 Decidí buscar otro método. Decidirían sus novias. Dos chicas guapas y rubias. También la televisión parecía dudar entre las dos, enfocando a una y a otra de manera alternativa. Con  6-5 a favor del serbio tras un juego interminable de mas de 9 minutos, me decanté finalmente por Murray. De pronto lo vi claro. Su novia era definitivamente más guapa, con rasgos más suaves y los ojos más bonitos. Y además, claro, Murray siempre se le ha dado mejor a Nadal mientras que con el serbio, el partido de primeras ya estaba desequilibrado psicológicamente.

 A pesar de mis preferencias, Djokovic, que durante buena parte del último set parecía exhausto comenzó a fallar menos, mostrando esa convicción que le vimos el año pasado. No es la primera vez que cuando veo al serbio más débil es cuando hace más daño. En todo caso, sí he visto al serbio más titubeante que el año pasado, con más fallos y sobre todo con menos golpes ganadores.

 Quizá ese factor unido al gran desgaste físico tras un partido de cinco horas pueda condicionar la final. Aunque como he comentado arriba, de entrada el factor psicológico está a favor del serbio. Lo cuál no quita que Nadal llegue a la final tras realizar un torneo impecable, habiendo solo sufrido contra Federer en un partido en el que se volvió a ver al mejor Nadal. A pesar de enfrentarse a un jugador de la talla del suizo las dificultades fueron menos de las esperadas y en 4 sets Nadal ganó el partido.

 Este primer grande de la temporada demuestra a las claras como va a ser el resto de la temporada. Con un cuadro de semifinales formado por los 4 mejores jugadores del circuito: Djokovic, Nadal, Murray y Federer, la diferencia entre estos y el resto es muy grande. Entre ellos las diferencias pueden acortarse o alargarse. Por de pronto el británico cada vez se acerca más a los tres favoritos. Ahora hay que ver si Nadal es capaz de sobreponerse y ganar de una vez por todas al serbio.

De lo que no hay ninguna duda es de que Nadal lleva los últimos 7 años a un nivel altísimo, combinando el número 1 y el 2. Djokovic ha logrado una gran temporada, seguramente la mejor de la historia, pero ahora tiene que refrendarlo, algo que no parece en absoluto sencillo. Si el balear se hubiese llevado la mitad de las finales que perdió el año pasado hablaríamos de una temporada espléndida. Las derrotas continuadas dejaron la sensación de que Nadal no estaba al nivel cuando en realidad el que estaba muy por encima del nivel era el serbio, que prácticamente no perdía ni juegos ni mucho menos sets.

 Como decía, he visto síntomas de flaqueza en el serbio  y síntomas de fortaleza en el español. Eso unido al desgaste físico del primero junto con la eterna fortaleza del segundo, me hace apostar por Nadal. Lo habría hecho igual aunque no se diesen esas circunstancias porque Nadal siempre será nuestro favorito.

Agridulce 2011 para Nadal

Si preguntamos a cualquier seguidor de tenis que ande despistado que quien ha logrado más victorias esta temporada contestará sin ninguna duda que Djokovic, el amo y señor del 2011 que ha pulverizado todos los records. Sin embargo, tras el último torneo disputado por el mallorquín, su número de victorias quedó en 65, una más que el serbio. La diferencia claro está radica en el número de partidos jugados: 67 de Djokovic por 77 de Nadal. De esos además el dato más revelador se encuentra en el número de derrotas: 3 del serbio frente a 12 del mallorquín.

Con todo, el dato más preocupante para Nadal es el número de finales perdidas, ni más ni menos que 7 finales perdidas, la última de ellas en Tokio frente a un Murray que fue muy superior en los dos últimos sets. Tanto el escocés como el serbio han sido sus verdugos en estas finales. Verdugos que le han alejado de unos títulos a los que no es nada fácil llegar.

El dato positivo es que Nadal ha sido capaz de llegar a 10 finales en todas las superficies en los torneos más importantes del año. El hecho de que se encontrase en ellas con el mejor Djokovic es lo que ha provocado esa sensación de fracaso, cuando en realidad los números nos hablan de una temporada simplemente espectacular.Sin embargo, es esta lucha por convertirse en una leyenda del tenis, todo lo que no sea ganar parece que no cuenta y por eso la gloria se la lleva ahora mismo Djokovic.

Lo positivo es que el serbio tendrá casi imposible revalidar el año que viene una temporada con la actual. También lo tendrá difícil Nadal tras llegar a casi todas las finales.

Lo que si parece claro es que Nadal no se rendirá fácilmente y ni 7 finales perdidas, ni 10 harán que deje de intentarlo hasta superar a su bestia negra y convertirse en el justo heredero de Federer.

EL MOMENTO MAS DIFICIL DE NADAL

Comienza este fin de semana el último Gran Slam de tenis del año, y lo hace con la duda de saber si Nadal será capaz de recuperarse de uno de sus momentos más duros como tenista.

Es curioso como justo cuando por fin parecía que Nadal tenía el camino allanado para disfrutar de su puesto como número 1, de repente aparece la figura de Djokovic para romper lo que parecía un nuevo periodo hegemónico del balear. Había esperado Nadal pacientemente durante varios años hasta poder derrocar por fin a Federer. Y lo había hecho no solo en tierra batida donde era el mejor del mundo sino también en otras superficies.

Se disponía por tanto a seguir acumulando títulos esperando una improbable reacción del suizo, ya cansado de ganar tantos torneos, o la llegada o maduración de alguno de los tenistas que prometían dentro del circuito. Podía ser Murray o Djokovic, los dos jugadores que por edad y por calidad estaban más cerca del balear. Ambos sin embargo miraban a Nadal desde la distancia ya que con edades parecidas apenas habían ganado ni una cuarta parte de lo logrado por el de Manacor.

Y entonces llegó la victoria de Djokovic en el abierto de Australia, a la que le siguieron otras tantas en diversos torneos. Algunas sobre Nadal en pista dura no hacían sin embargo presagiar lo que ocurriría después.

Fue primero sobre la arcilla de Madrid  y después sobre la de Roma, cuando Nadal vió peligrar el imperio que tanto le había costado construir. Un imperio en el que el balear dominaba con mano de hierro todos los torneos de tierra batida con alguna derrota esporádica contra Federer. Sobre la arcilla, especialmente la de Montecarlo, Roma y París Nadal había logrado el mayor número de victorias consecutivas de la historia.

Por eso, esas dos primeras derrotas y especialmente la segunda, por tener lugar en un ambiente más propicio para el juego de Nadal, fueron dos torpedos en la línea de flotación del balear.

Llegaba así Roland Garros con la certeza para todo el mundo de que la final entre Nadal y Djokovik señalaría al próximo número 1. Sin embargo, el deporte es caprichoso y quiso mostrar la mejor cara de Federer justo contra el serbio en la semifinal. Camino allanado para Nadal que lejos de enfrentarse a su coco se enfrententaría precisamente al jugador que le consideraba a él mismo un coco.

Aquella victoria en Roland Garros no logró, no obstante, resolver las dudas en torno a la capacidad de Nadal para ganar a Djokovic. Dudas que seguramente tenía el propio Nadal, angustiado ante la posibilidad de sentirse inferior a un jugador que había eclosiado de pronto. Era, y es, Djokovik una versión mixta entre la elegancia y calidad de Federer y la resistencia y fuerza de Nadal. Una especie de máquina perfecta ante la que Nadal nada pudo hacer en Wimbledon.

Ni él ni ningún otro porque el serbio solamente ha perdido este año una vez contra Federer y luego se ha retirado recientemente durante otro partido en Cinninati. En total 5 master series y dos Gran Slam que pueden convertirse en 3 si Djokovic hace lo que ha venido haciendo hasta ahora. Y si Nadal también lo hace porque el balear ha perdido de golpe toda esa confianza que le hacía parecer un jugador imbatible.

Tendrá que acordarse Nadal de sus muchas victorias contra Federer e incluso contra el propio Djokovic antes de convertirse en esta especie de tenista perfecta, mezcla de Nadal y Fereder.

Comienza Wimbledon

Hoy, con la entrada de Nadal en el cuadro del torneo londinense podemos decir que comienza Wimbledon oficialmente. Y lo hace con la incógnita de saber si el mallorquín será capaz de lograr por tercera vez un título que por sus condiciones es especialmente difícil para él.

En un desarrollo del cuadro hipotético se puede encontrar con Murray en semifinales, dispuesto a alcanzar la final ante su público para después intentar lograr su primer grande. En la final se encontraría al ganador de Djokovic y Federer, sin duda uno de los duelos más atractivos del torneo. En caso de llegar ambos a semifinales veríamos la revancha del torneo parisino pero incluso con la ventaja de Federer de ser uno de los mejores jugadores de la historia en este torneo. Para el serbio su ventaja sería las ganas de demostrar que puede ser número 1 aún a costa de ganar al suizo. En todo caso, cualquiera de los dos rivales resulta temible para Nadal en una hipotética final.

Quizá todo esto no suceda y se conviertan en meras especulaciones y veamos a alguno de estos 4 grandes eliminados por jugadores sin duda tan capaces como Soderling, Davydenko o algún otro que pueda dar la sorpresa.

Lo que si podemos afirmar es que Nadal lo dará todo como en cada partido y tendrán que ser sus rivales los que le dobleguen física y mentalmente porque él nunca lo hará. Si algo distingue a Nadal es eso, que nunca se rinde.

Veremos si la capacidad y la ambición le llega para lograr un tercer Wimbledon histórico.

Nadal y Gasquet, una diferencia mental

Nadal y Richard Gasquet jugaron ayer la semifinal del prestigioso torneo de Roma, en un duelo entre dos jugadores de la misma generación, y casi de idéntica edad (ambos nacieron en junio de 1986).

nadal-gasquet

Nadal y Gasquet antes de un partido

Un partido que mostró una de las mejores versiones del francés durante el primer set, que ganó con esfuerzo el mallorquín por 7-5. Llegaba el francés precisamente de vencer a Federer en un impresionante partido en lo que parece un nuevo intento por alcanzar el top10 (actualmente el 16).

Es curioso como se valora el disputarle un set a Nadal o incluso ganárselo. Algo que está a la altura de unos pocos escogidos. Actualmente Djokovic que está intratable y en los últimos años antes de perder su número 1, Federer. Y por supuesto Nadal. Tienen en común los tres que son jugadores tan sólidos y tan buenos que el mero hecho de ganarles un set es una utopía para el resto de jugadores. En el caso de Nadal ganárselo en tierra es más difícil aún.

Tiene además el mallorquín el mérito añadido frente a Djokovic de llevar ya muchos años así, mientras que el serbio ha sido mucho más inconstante. Por no hablar de Gasquet…el motivo del post.

Y es que, si miramos la trayectoria de ambos jugadores observamos unas diferencias realmente significativas. Mientras que el frances fue número 1 juvenil y una de las máximas promesas francesas, saliendo incluso en portadas, Nadal era un desconocido. Ambos debutaron casi al mismo tiempo con un año de diferencia y mientras que uno ha alcanzado como mejor puesto el séptimo, el otro se consolida como número 1.

Pero las diferencias van mucho más allá. Como datos curiosos Nadal ha ganado desde que debuto como profesional alrededor de 45 millones de dólares en premios, y Gasquet solamente 5. Nadal ha ganado más de 45 torneos y Gasquet 6.

Gasquet tenía en edad juvenil las mismas cualidades que ahora, es decir, un revés elegantísmo y precioso a una mano, una buena derecha y un estilo impecable. Físicamente como cualquier juvenil estaba por desarrollarse como Nadal. ¿Pero puede explicar esta evolución física por si sola la diferencia?

Sabemos que Nadal es físicamente de los mejores del circuito pero ese elemento por si solo no puede explicar tantos torneos ganado. Ese es el factor determinante que hace que juveniles prometedores que son los mejores en sus categorías cuando llegan a edades adultas no sean capaces de mantener el nivel de exigencia.

Porque el tenis es sin duda un deporte con una exigencia mental mostruosa, habida cuenta de la cantidad de partidos que se disputan. Cada partido conlleva un desgaste mental importante porque hay que decidir constantemente. A diferencia de otros deportes, en el tenis hay mucho tiempo para pensar entre punto y punto. Tiempo de desgaste mental, sumado a las tomas de decisiones acerca de donde enviar la pelota, que fuerza darle, como colocarse y un largo etcétera.

Esa es, y no otra, la diferencia entre dos jugadores de la misma edad y probablemente con una técnica parecida, la fuerza mental.

Un Djokovic imbatible, gana el Open de Madrid

Para ganar a Nadal hace falta además de mucho talento, una gran fortaleza mental y también fuerza física. Pero para ganarle en tierra hace falta eso y mucho más. Se requiere paciencia, el doble de talento, el doble de fortaleza mental y el doble de fuerza física porque Nadal es simplemente el mejor del mundo en tierra y seguramente el mejor de la historia.

O al menos lo ha sido hasta ahora cuando parece que llegamos a una nueva etapa de duelos entre Djokovic y Nadal. Si antes era Federer el gran enemigo de Rafa, ahora ha entrado en escena con una fuerza desconocida hasta ahora el serbio. Un jugador que en lo que va de año no ha perdido ningún solo partido, independientemente de la importancia del torneo y del tipo de pista.

Parecía que en tierra le podía parar Nadal pero ayer se vió que ahora mismo el serbio está un escalón por encima. Siempre dentro de la pista, con el mejor revés del circuito, una derecha peligrosísima, un saque muy sólido y una renovada fuerza mental y sobre todo física, hoy por hoy Djokovic le puede discutir el cetro de tierra a Nadal.

Bien es cierto que la altura algo influye en el menor rendimiento de Rafa en tierra, aunque no puede ser en ningún caso utilizado como excusa para justificar la derrota. El serbio es simplemente mejor ahora mismo en todos los aspectos del juego. Una manera de jugar que tendrá que tener necesariamente momentos de bajón, atiendiendo a la lógica que supone el desgaste de jugar y ganar tantos torneos. Eso es lo que debe aprovechar Nadal, tanto en Roma como en París, sus dos feudos más importantes y el lugar elegido para dar un golpe en la confianza de Djokovic que ahora mismo se siente invencible(y lo es). Y todo esto claro, sin contar con Federer u otros posibles jugadores como Murray que quieran incorporarse al dueto.

Lo de ayer simplemente fue un aperitivo de lo que nos espera en torneos tan importantes como el Master Serie de Roma y sobre todo uno de los Gran Slams por excelencia, el Roland Garros. Torneos que deberá ganar Djokovic para ser número 1 y sobre todo para demostrar que puede marcar una época como Nadal y Federer. No creo que ninguno de los dos se lo ponga especialmente fácil, sobre todo el balear que desde el primer minuto después de la derrota ya está pensando en ganarle en el próximo torneo. No en vano, ha conseguido desbancar a Federer de su trono. Y no creo que ahora permita que el serbio lo alcance sin antes sudar litros de sangre.

Nadal, el mejor tenista de la historia en tierra batida

Siempre es difícil afirmar que tal o cuál deportista es el mejor en algo. Se requiere para ello un deportista que haya demostrado una superioridad aplastante e incontestable y que además en la comparación con otros, tanto de la misma época como de otras resulta igualmente ganador.

El caso de Nadal es quizá de los más claros, sobre todo teniendo en cuenta su edad, 24 años, con seguramente todavía 4 o 5 años de gran nivel si le respetan las lesiones y no ocurre nada anómalo. Aún así, todavía es pronto para afirmarlo, teniendo en cuenta los números de tenistas como Guillermo Villas o Borg, auténticos monstruos del tenis, sobre todo el segundo, quizá el mejor tenista de la historia. Al menos hasta la llegada de otros dos monstruos: Federer y Nadal

Mientras tanto, Nadal acumula ya algunos números que permiten afirmar que es el mejor de la historia en la superficie de tierra batida. Por un lado iguala con Orantes y Borg los 30 torneos en tierra batida a 16 títulos del que logró más títulos que fue Guillermo Villas. A cambio, el balear ha superado al argentino en el número de victorias consecutivas en esta superficie. El tercer dato importante son el número de Roland Garros, cinco por solamente uno de Villas, y eso sí, uno por debajo de Borj que logró 6.

Así pues, es posible que en un par de años, Nadal logre el record de victorias en torneos y de torneos de Roland Garros si mantiene su nivel actual. Teniendo en cuenta que ayer logró su séptimo título de Montecarlo consecutivo, no parece descabellado pensar que siga acumulando victorias si Djokovic o cualquier otro no logran impedirlo.

El tercer hombre: Djokovic

La historia del tenis está plagada de duelos entre dos grandes tenistas. Son famosos los duelos entre Ivan Ledl y McEnroe y antes entre McEnroe y Jimmy Connors. Más tarde Boris Becker y Stefan Edgber se disputarían la supremacía del tenis y en la década de los 90 lo harían Pete Sampras y el carismático Andrea Agassi.

Todos estos duelos han contribuido a popularizar el tenis. Contribuían a elevar paulatinamente el nivel del deporte y obligaban a los aficionados a elegir entre uno u otro. Y aunque siempre tiene que haber un número 1, lo cierto es que la alternancia se acaba imponiendo.

Así ha ocurrido con Federer que ha acabado cediendo el testigo a un jugador más joven y hambriento de títulos, como ha sido Nadal. Los duelos entre estos dos jugadores ya son míticos. En todas las superficies hemos visto victorias del suizo, del español y partidos agónicos como la ya mítica final de Wimbledon.

Sin embargo, este duelo ha supuesto para ambos un esfuerzo tan grande que se ha abierto una puerta para un tercer jugador. No es que la puerta estuviese a puerta para cualquiera, sino que había que empujarla con fuerza para comprobar si cedía. Lo intentaron algunos jugadores sin un resultado óptimo. Uno de ellos Djokovic, que vio como su capacidad física y su fuerza mental era menor que la de Nadal y Federer.

A pesar de ello, se podía apreciar desde la distancia la gigantesca calidad del serbio que sin embargo no se correspondía con sus victorias. Hasta que por fin este año Djokovic ha impuesto su calidad, gracias a una mejor forma física y a una madurez mental. Ha llegado a su mejor nivel, ganando a Federer en los últimos enfrentamientos y demostrando un estado de forma y una solidez envidiable. Lejos quedan sus cabreos y sus pájaras, muy lejos de lo que se le supone a un jugador de la calidad del servio, quizá el más talentoso del circuito.

A partir de ahora veremos un duelo a tres entre Nadal, Federer y Djokovic.

Nadal vs Federer, la enésima final

No hay partido más atractivo en el tenis actual que un Nadal contra Federer. Número uno y futuro dominador contra el antiguo número uno y gran dominador del tenis en los últimos cinco años. Es además uno de los mejores duelos de la historia del tenis.Ambos son tenistas todo terreno que dominan todas las facetas del juego, siendo ambos capaces de jugar con garantías en todos los terrenos. Un auténtico partidazo de final incierto.

O quizá no tan incierto porque en el balance individual Nadal arrasa a Federer. Mentalmente le tiene comido el terreno. Bueno al suizo y a prácticamente todo el circuito. Porque cuando el de Manacor está bien es imposible ganarle. A su fuerza física, que no es poca, se le une una fuerza mental simplemente descomunal. Lo vimos ayer en el partido contra Murray. Con un 4-1 abajo en el tie break final, Nadal fue capaz de elevantarse ante un rival crecido que jugaba en casa y que no es precisamente un jugador cualquiera. Nadal es capaz de hacer lo que muchos otros tenistas solo lograrían hacerlo en sueños.

Asistimos esta tarde, a las 18:30, a la enésima final entre dos jugadores que se conocen muy bien y que se respetan. No es una final de Gran Slam con su consiguiente glamour y también desgaste físico, pero si es un torneo prestigioso, sobre todo por contar con los ocho mejores jugadores del mundo. El escenario, el 02 Arena invita también a disfrutar de un auténtico partidazo.

Nadal ataca Roland Garros

Ya solamente quedan 3 partidos por disputar para conocer el campeón masculino del Roland Garros. En la primera semifinal, que se disputa hoy, veremos un duelo de auténticos cañoneros: Berdych contra Soderling, el checo contra el sueco.

Ambos son jugadores con características similares: saques potentísimos y derechas ganadoras. Quizá la diferencia sea que Soderling es ahora mismo a nivel mental una roca, y más tras ganar a Federer. Pude ver el partido contra el suizo y me sorprendió realmente la velocidad de sus derechas. Estirando el brazo casi hasta formar un ángulo imposible le daba tanta fuerza que el suizo era incapaz de dominar el juego.Si  a ello le sumamos un buen montón de saques ganadores tenemos a un jugador peligrosísimo que muy probablemente se plante en su segunda final consecutiva.

Por el otro lado del cuadro vuelve por fin Nadal, que sin haber hecho un tenis espectacular no ha perdido ningún set y ha ganado además al dificilísimo Almagro. El resultado del partido contra el murciano puede ser engañoso porque aunque solamente disputaron 3 sets Almagro puso en dificultades a Nadal durante gran parte del partido. Se enfrenta ahora el mallorquin al austriaco Melzer, un desconocido para mi, que sin embargo no puede ser malo si tenemos en cuenta que eliminó en cuartos a Djokovic y previamente a todo un especialista en tierra como Ferrer. Con todo, mi pronóstico tiene que ser para Nadal, al que veo motivadísimo para volver a levantar el título.

Para ello tendrá que ganar la semifinal de mañana, y derrotar después si llega, en la final probablemte a Soderling en lo que sería una venganza por la derrota del año anterior.

Solamente quedan tres partidos pero van a ser partidos de alto voltaje