Nápoles -Real Madrid

El Real Madrid cayó ayer eliminado por el Nápoles tras un partido espantoso. Al Gol en la primera parte de Martens le siguieron otros dos goles en la segunda que dejaron al equipo de Zidane noqueado. Al igual que contra el Villareal con la abultadísima derrota por 4-0, el equipo no supo reaccionar.

Este guión que nunca sucedió si lo ha hecho en otras temporadas, ya lejanas, en las que el Real Madrid no era verdaderamente competitivo. Desde hace ya tiempo, este equipo s capaz de remontar partidos y sobre todo de superar su propio mal rendimiento. Ayer lo hizo, aunque fuese con dos goles aislados de Ramos. Fue el sevillano el que rescató al equipo, como en tantas otras veces.

Ramos

Lo cierto es que en Nápoles fue inmensamente superior al Real Madrid en la primera parte. Por mérito propio y demérito de los jugadores de Zidane. El equipo salió sin chispa, muy impreciso, con las líneas muy separadas y desbordados por un equipo que parecían 13. El guión lo cambiaron los goles, y a partir de ahí, los italianos perdieron la fuerza física y mental, para ver el dominio de un mejor Madrid.

Y curiosamente, se pasó de un 1-0 a un 1-3, que en Italia vale mucho, pero que en este caso deja muchas dudas. ¿Es el 11 de ayer el mejor posible? ¿Están los titularísimos en forma? Ayer era un partido para ver al mejor Real Madrid, y ciertamente no se vio. En la banca jugadores como Isco, James, Morata o Lucas que han demostrado un rendimiento óptimo. Y como titulares, jugadores a los que se les presupone la capacidad para rendir en este tipo de partidos, naufragaron prácticamente sin excepción. La BBC estuvo absolutamente desconectada, sin crear apenas más peligro que un par de internadas de Bale, en el medio del campo, Modric no estuvo lo brillante que suele estar, y en defensa hubo muchísimos huecos, además de una gran dificultad para sacar el balón. Y en la portería, Keylor Navas empieza a transmitir desconfianza.

Zidane dispone en el banquillo de prácticamente un reemplazo de calidad para cada uno de los titulares, como se ha demostrado en otros partidos. Es él quién debe administrar la plantilla pero ayer se jugó con fuego.

Hemos entrado en marzo y ahora sí viene la dificultad máxima con los cuartos de final y la liga apretadísima, con dos partidos por semana. Si el F.C Barcelona cae eliminado esta noche por el PSG tendrá toda la semana para prepararse los partidos ligueros. Es ahora donde se verá si las rotaciones durante el año siguen surtiendo efecto y todos los jugadores están enchufados.

Un Real Madrid de Champion

El Real Madrid acudió a su cita anual con las eliminatorias de Champion con su habitual vestimenta de equipo campeón. Son partidos en los que los madridistas tienen un brillo especial. Ayer se vio la mejor versión del equipo y de muchos jugadores que estaban apagados como Benzema o Cristiano Ronaldo.

El 3-1 es un resultado de mérito, teniendo en cuenta la racha de 18 partidos sin perder del Nápoles y el gol en contra a los 7 minutos del comienzo. Fue a partir de ese momento en el que se debía medir la capacidad de los chicos de Zidane. Y la respuesta fue más que positiva. Tanto que el 3-1 se queda corto, con la famosa pegada desaparecida, porque lo cierto es que el Real Madrid llegó más y mejor que el equipo italiano.

Y lo hizo gracias a sus dos laterales, Carvajal y Marcelo, los dos mejores del mundo en su posición, y gracias a un medio del campo potentísimo, en el que Modric, Kroos y Casemiro se complementan a la perfección. Capacidad técnica, táctica, ofensiva y defensiva, y como ayer gol. Ese medio de campo que es lo que le falta ahora mismo por ejemplo al F.C Barcelona, es lo que le da a este Real Madrid esa sensación de equipo imbatible, como bien decía la pancarta inicial.

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Ayer el equipo puso su primera piedra para ganar esta Champion, conscientes de que no solo queda la vuelta, en la que un mal partido te puede dejar eliminado, sino muchas rondas todavía y equipos más potentes aún que el Nápoles. Pero el hecho de haber remontado el resultado y las sensaciones invitan a pensar en una actuación sobresaliente del equipo.

Hay un factor que no puede olvidarse y que es fundamental para entender los equilibrios que ha hecho Zidane; el equipo hasta ahora no ha podido disfrutar de su 11 titular. A lo de ayer le falta Bale, que en el momento de lesionarse era el jugador más determinante del equipo. Si se mantiene la salud de sus mejores jugadores y rindiendo al nivel de ayer, este equipo puede hacer lo que ningún otro ha hecho: repetir Champion.

Ahora bien, hay que visitar Nápoles, e Italia es sinónimo de fútbol aguerrido y de no bajar los brazos. Así pues, disfrutemos de esta victoria pero pensemos en que a San Paoli hay que ir a ganar.

Un mercado de fichajes inflaccionista

 fichajes más caros de la historia

Algunos de los fichajes más caros de la historia

El mercado de fichajes en el fútbol está pasando por un periodo tremendamente inflacionista. Todo empezó el año pasado con la inyección monetaria en la Premier League inglesa  Un chorro de dinero que permitió que los clubes ingleses reventasen el mercado y que a su vez, los clubes vendedores pidiesen precios por sus jugadores, hasta antes impensables. Con la culminación final de Martial como fichaje estrella, con un posible coste total de cerca 80 millones de euros.

Hasta entonces se pagaban grandes cantidades de dinero pero por jugadores que reunían varias características específicas como su talento, su juventud, su experiencia o su capacidad comercial. Normalmente aquellos jugadores cuyo precio se situaba por encima de los 30 millones respondía a dos o tres de estos criterios juntos, siendo jugadores o contrastados o super promesas. Ya el año pasado, se situaron por encima de este precio jugadores como Otamendi (45 Millones) O Danilo(31) y varios otros.

Por ejemplo, el Real Madrid fichó a James por casi 85 millones. Una cantidad elevadísima, pero algo menos si se tenía en cuenta que había sido bota de oro del mundial, con algún gol espectacular, su juventud y sobre todo su impacto comercial en todo Latinoamérica. Ese mismo año, el Barcelona fichó a Suárez por una cantidad similar, sin duda, un jugador que garantizaba goles, con muchísima experiencia y uno de los tres mejores futbolistas del momento. Y antes, el Real Madrid había fichado por ejemplo a Cristiano, todo un balón de oro, robado al Manchester United por casi 100 millones de euros. Hablamos del mejor jugador del mundo del momento y toda una realidad.

Parece ser que lo de la campaña pasada el fútbol inglés se va a quedar corta y y en esta ya hemos visto algún fichaje de precio estrambótico como el de André Gómes por el Barcelona. Puede ascender a un total de 70 millones, un jugador que ni siquiera es titular indiscutible en su selección y tampoco en su club. Apenas 5 millones menos que James, ya un jugador relevante en el Mónaco y santo y seña de la selección colombiana. Pero sin duda lo de Higuain va a superar todo lo anterior.

No es que el argentino no sea un buen delantero, que lo es, pero ni por edad (ya 28) ni por rendimiento sostenido en el tiempo y tampoco por impacto comercial, es un jugador que vale ese precio. El mismo precio que pagó el Real Madrid por Cristiano Ronaldo, que contaba entonces con 24 años, y fue nombrado balón de oro, siendo el jugador más mediático del mundo.

La venta de Higuaín significa la posible salida de Pogba por 120 millones, otro precio absurdo teniendo en cuento los baremos presentados, que hasta entonces si presentaban varios de los fichajes más caros de la historia. Neymar, Cristiano Ronaldo, Bale, Zidane o Kaká presentan esas cualidades.

Veremos donde nos lleva este mercado, pero no tengo dudas de que esos precios que antes se pagaban por jugadores que sí garantizan ese retorno, tanto deportivo como comercial, ahora mismo es desproporcionado.

 

La hora de Benítez

Llega Benítez al Real Madrid con la difícil misión de contentar a la prensa, aficionados y presidentes, y sobre todo con la misión de ganar títulos. Ese será su gran aval para aguantar como entrenador tras las destituciones de Ancelotti, Mourinho y Pelegrini, todos acusados del mismo delito: no ganar un título grande en su año de cese. Con un vestuario descontento por la marcha de Ancelotti, una prensa siempre en pie de guerra y una afición desconcertada con el rumbo de acontecimientos, es la hora de Rafael Benítez.

El técnico puede emular a Camacho, que sustituyó a Queiroz, la apuesta después de Del Bosque, o puede intentar parecerse a Mourinho y aguantar 3 años en el equipo blanco, hasta ahora el máximo tiempo que le han durado los entrenadores a Florentino Pérez (y al resto de presidentes del Real Madrid desde 1970). No lo tendrá fácil en ningún caso, y aunque algunos precedentes no le avalan, quién sabe si con la mejor plantilla del Real Madrid en mucho tiempo puede el técnico madrileño triunfar.

Historial de Benítez

Historial de Benítez

En sus anteriores etapas en clubes de exigencias parecidas al Real Madrid, el Inter de Milán del triplete o el Chelsea, salió mucho antes de la cuenta enfrentado con los pesados pesados. Zanetti y Materazzi y Lampard y Terry respectivamente lideraron una rebelión que dio con el técnico español en la calle. Aquí le esperan Casillas y Ramos, ambos idolatrados por la prensa y afición (gran parte), con más de un precedente de expulsión de un entrenador y de pulso al presidente y con el apoyo silente de unos y ruidoso de otros. Jugadores como Marcelo o Pepe, segundos capitanes o Cristiano Ronaldo es fácil que no acepten los corsés tácticos y las imposiciones de un técnico obsesivo y controlador.

El mejor momento de Benítez como técnico coincide precisamente con sus primeros años en un equipo de élite, el Valencia F.C al que entrenó después de lograr un ascenso con el Tenerife, con el handicap de motivar a unos jugadores que venían de perder dos finales de Champion League. En esos 3 años ganó dos ligas, siendo el resultado en eliminatorias agridulce, cayendo eliminado en 2ª ronda en la copa del rey además de una descalificación, pero compitiendo en Europa hasta conseguir la Uefa League en su último año, logrando un doblete histórico para el equipo che.

Curiosamente, de las tres temporadas, la segunda fue la peor, cayendo el equipo en una relajación, en palabras del propio técnico, siendo en ese momento incapaz de motivar a unos jugadores que venían de ganar la primera liga del Valencia en décadas.

Después se hizo con las riendas de un Liverpool sin demasiadas exigencias y sin estrellas, más allá de un imberbe Xabi Alonso, del eterno capitán Gerard y del mejor Torres. Con aquel Liverpool consiguió la Champion League, con una remontada histórica, precisamente ante el Milán de Ancelotti, pero nunca logró ganar una liga, con resultados más bien discretos.

Rafa Benítez es ante todo un estudioso del fútbol, alguien que entiende el deporte como multitud de factores donde el talento y la creatividad son solo uno más, y quizá no los más importantes. El aspecto táctico o el físico son detallados al milímetro por todo su equipo, debidamente preparado y concienciado.

La concepción del madrileño del fútbol se resume en las siguientes palabras publicadas  en ‘El País’ en 2010:

A veces, tengo la sensación de que se confunde la calidad técnica con el talento y jugar bien con tener mucha posesión del balón. Para mí, cuando un futbolista juega bien es cuando hace lo que tiene que hacer en cada momento, cuando elige la mejor opción. A veces, un despeje en una situación comprometida es la única solución y, por tanto, tomar esa decisión demuestra calidad. Dominar el balón muy bien, regatear o pasar muy bien puede resultar erróneo si se hace cuando no se debe. Evidentemente, la calidad técnica ayuda a ejecutar mejor lo que el jugador ha pensado, pero la clave está en pensar, en entender el juego, y elegir bien. Por eso me gusta hacer razonar a los jugadores para que comprendan ellos mismos por qué hacemos las cosas de una manera u otra

Conjugar esos criterios con las demandas de parte de la afición y prensa, que reclaman, por ejemplo, la presencia de jugadores ofensivos sin tener en cuenta las necesidades defensivas del equipo, va a ser una de sus grandes tareas. Sus equipos se empiezan por atrás y es un entrenador que antepone el equilibrio y la solidez por encima del resto de conceptos. Quizá por eso sorprenda que en último año en el Nápoles su equipo haya recibido 50 goles, la peor cifra encajada por todos sus equipos.

Desde el punto de vista de manejo de vestuario y relación con los jugadores se parecería más a Mourinho que a Ancelotti aunque no tiene la mano izquierda del primero con los jugadores. Mientras que Mou era para muchos una especie de padre-líder-amigo, Benítez mantiene la distancia siempre como entrenador, siendo quizá ese su principal defecto. Si Ancelotti ha sido un entrenador condescendiente en exceso, Benítez es rígido en exceso.

Para Benítez los jugadores son como soldados, que tienen que cumplir un papel y un guión. Y eso, es algo factible en clubes sin estrellas como eran el Valencia o el Liverpool, sus dos mejores equipos, pero difícil en el Real Madrid. En el equipo blanco son más las estrellas que los gregarios. Y existe además cierta tendencia a la autogestión y autocomplacencia. Algo que se ha visto por ejemplo este año con jugadores acostumbrados a jugar lesionados si lo consideraban, a no cuidar su peso, a reprochar a un compañero que marque un gol, a desórdenes tácticos…Nada de eso lo va a tolerar Benítez. Y tampoco las imposiciones de un presidente al que le gustan demasiado los mediapuntas y fichar a la estrella de turno.

Esa cuádruple gestión de vestuario, presidente, prensa y afición es el gran reto de Benítez. Avalado por el todopoderoso Jose Ángel Sánchez (JAS), auténtica mano derecha de Florentino Pérez, tiene ante sí conseguir rentabilizar deportivamente una plantilla de ensueño, más todos los fichajes que pueda pedir. Ahora bien, en el momento en que la balanza se desconfigure y alguno de esos 4 elementos se descompense, Rafael Benítez puede seguir el mismo destino que el resto de entrenadores: salir por la puerta de atrás del mejor club del mundo.

Lo cierto es que es la oportunidad deseada para un entrenador que empezó su carrera en el Real Madrid B. Quizá por eso y ya curtido con las experiencias de Inter y Chelsea; conocedor de las exigencias propias del Real Madrid , sobre todo a nivel de juego y con el apoyo total de un presidente al que no le quedan más cartuchos, sea capaz de adaptar sus múltiples conocimientos futbolísticos y lograr muchos títulos.