Ricky "pone en su sitio al MVP", Rose

Las noticias que llegan del desempeño de Ricky Rubio por parte de la prensa deportiva española hablan de un jugador que bien podría ser la reencarnación de Jordan o algún otro.

 Concretamente en el último duelo contra los Chicago de Rose, el titular de Marca afirma: “Ricky lo borda ante el MVP, pero no evita la cornada final de los Chicago”. Supone uno ante ese titular que Ricky además de aportar ofensivamente a su equipo, cosa que hizo con un doble-doble de 13 puntos y 12 asistencias, logró también frenar al MVP. Nada más lejos de la realidad cuando vemos que Rose logró casi el triple de puntos que Ricky, 32, y similar número de asistencias, 11.

No digo que Ricky no esté teniendo un gran inicio en la NBA, digo solamente que no hace falta exagerar con titulares que le comparan invariablemente con estrellas ya consagradas, All Star y candidatos al MVP. No hace falta hacerlo porque las características de Ricky ya hablan por si mismas de un jugadores carismático que encaja perfectamente con el espectáculo que tanto gusta a los americanos.  Recordaba hace poco al aclamado Sergio García, un buen golpista que fue aupado a la categoría de supercrack pero que morirá como otro buen jugador europeo, sin ningún grande en sus bolsillos.

 En el caso de Ricky yo creo que será distinto porque tiene cualidades de sobra para convertirse en alguien importante en el mundo del baloncesto, pero a su debido tiempo. Por ahora tiene que empezar a consagrarse en el equipo, cosa que ya está haciendo disputando muchos minutos y tiene que mantener sus números anotadores para que se convierta en un base relevante.

 Lo que sí tiene Ricky a su favor es su capacidad de asistir, algo a lo que no están acostumbrados la mayoría de los cracks de la NBA, y su sentido del espectáculo. Ricky parece por ello la pieza perfecta, joven, miembro de la mejor selección europea y con esa plasticidad tan aclamada al otro lado del Atlántico.

Mientras tanto, en una liga con tantos partidos como la NBA Rubio tendrá que mantener la regularidad y esperar su oportunidad hasta que acabe en un equipo con opciones al título. Hasta que eso no llegué le pasará como a Gasol, considerado un jugador importante pero no un supercrack. Sin títulos individuales o colectivos es difícil destacar en una liga con tantos y tan buenos jugadores.

Un Lockout beneficioso para Europa

Ayer fue el último día para los NBA que han vivido la experiencia europea, y sobre todo para todos los equipos que han podido disfrutar de sus servicios. Desde su llegada, estos equipos han visto como se incrementaba su competitividad y como mejoraban sus audiencias.

Jornada tras jornada, la mayoría de los MVP tanto en Euroliga como en ligas nacionales han sido para todos estos jugadores, la mayoría segundas espadas o incluso jugadores menores en la NBA. Ninguno de los grandes, a escepción quizá de Deron Williams, ha puesto en peligro contratos multimillonarios. Los Bryant, Wade, Lebron, Howard o los mismos Gasoles han sido conservadores, y a la vista de los resultados han hecho bien.

Ahora bien, para aquellos que han cruzado fronteras la experiencia ha sido positiva y también para una Europa que necesitaba incrementar el nivel de sus ligas. La experiencia, quizá lejos de quedarse en una mera anécdota, sirva para que se empiece a producir una fuga de jugadores NBA a Europa, de manera inversa a la que se viene produciendo durante las dos últimas décadas.

No se trata por supuesto de traer a las grandes estrellas, pero sí a jugadores que no son claves en sus equipos americanos pero que pueden disputar allí 20 o 25 minutos aportando mucha calidad. Esos jugadores, como se ha visto, en Europa se convierten en líderes de su equipos jugando casi todos los minutos.  Todos estos jugadores quizá prefieran ser cabeza de ratón a cola de león y empiecen a plantearse jugar en Europa(por el mismo sueldo obviamente) en clubes donde son estrellas, donde se les trata como a tales y en los que pueden desarrollar todo su potencial.

De la misma manera, los clubes han visto que merece la pena invertir en este tipo de jugadores a pesar del sobrecoste que conlleva. El ejemplo más claro es el Real Madrid. La llegada de Rudy e Ibaka ha supuesto por un lado dotar al equipo de dos piezas esenciales que no tenía aumentando las prestaciones de la plantilla, y por otro generar una ilusión en la afición que no se recordaba desde los tiempos de Sabonis y Petrovic. Esa ilusión provoca que se llene el pabellón todos los días, que los aficionados compren camisetas de estos dos jugadores y que se genere un círculo vicioso de optimismo donde al final al haber más gente interesada en el deporte hay más dinero de los anunciantes.

Hablamos de jugadores que ganan más que la mayoría de los jugadores europeos pero no en exceso. Muy lejos quedan las cifras de más de 10 y 20 millones de dólares de las superestrellas. Por mucho menos dinero que eso, menos incluso de 3 o 4 millones de dólares al año se pueden tener a jugadores como Rudy, Ibaka, Kristic o Pharmar. Jugadores determinantes como hemos podido ver durante estas semanas.

Se trata de que Europa empiece a tener clubes que apuesten fuerte por esta vía, aumentando el gasto en fichajes pero también aumentando los ingresos. Y la solución es precisamente crear esta corriente que se retroalimenta. La presencia de buenos jugadores atrae al público y este a las marcas y finalmente a los ingresos. La clave está en ser capaz de atraer a estos jugadores, aunque después de estas semanas positivas para todos ellos será sin duda algo a estudiar.

Ya sea a través de jóvenes promesas del draft que no encuentran los contratos que quieren, a través de jugadores veteranos o de este tipo de jugadores intermedios que no son estrellas en la NBA, Europa tiene que empezar a competir. Quizá no se trate solamente de competir en salario sino de competir en calidad de vida. Para ello claro, las estructuras de los clubes europeso tienen que ser casi tan buenas como las de la NBA, con gente super profesionalizada y con competiciones atractivas.

Con esas caracteríticas dudo mucho que jugadores como Rudy no se sientan atraidos. Todo es cuestionar de empezar y los primeros pasos ya están dados.

El desenlace del "Lockout"

El cierre patronal norteamericano promete darnos noticias de fichajes espectaculares por parte de los mejores equipos europeos. O mejor dicho de los más ricos. Son los turcos principalmente pero también los rusos y antaño los griegos que seguramente ahora tendrán más problemas de financiación, aunque con la llegada de nuevos y fuertes patrocinadores quien sabe si entre estos clubes con dinero estará alguno italiano o español

Se ha anunciado hace poco el fichaje de Deron Williams y se ha especulado incluso con que le siga el Kobe Bryant. Suenan distintas estrellas cada día, ya sean jugadores norteamericanos o europeos. De concretarse sin duda serían fichajes bomba que junto con la plausible llegada de otras estrellas como Kirilenko, Nowitski, Gasol o Parker, puede revolucionar el panorama europeo.

De alguna manera pienso que esta situación excepcional que no debería dejar de ser más que unos meses de un baloncesto espectacular, cambiará absolutamente el escenario actual. Y lo hará porque la llegada masiva de un puñado de estrellas puede cambiar totalmente el foco del baloncesto. La presencia de estos jugadores provocará sin duda una mayor atención de los partidos que resultará en una mayor audiencia a todos los niveles. Mayor número de aficionados en las canchas y en las televisiones con el consiguiente incremento de los patrocinadores en calidad y en cantidad.

Una vez comenzado este círculo virtuoso es posible que muchos clubes y aficionados se acostumbren a tener a grandes estrellas del baloncesto haciendo grandes esfuerzos económicos que sin embargo deberían tener sus frutos con lo dicho anteriormente.Es cierto que de la misma manera que vendrán se irán, pero si en su periplo europeo muchos se darán cuenta de qe la barrera entre una liga y otra es pequeña, y sobre todo verán que pueden seguir disfrutando del baloncesto de otra manera, con otra cultura.

A su vez, a las competiciones europeas y a las correspondientes competiciones domésticas le servirá la experiencia para mejorar su nivel. Se incrementarán las medidas de seguridad, se mejorarán los estadios y los accesos, las ofertas y en general todo lo relacionado con la experiencia del aficionado.

Este deberá ser sin duda el punto de partida para crear una división europeade la NBA, que debería estar compuesta por los equipos que ahora sean capaces de proporcionar a todas estrellas la confianza(y sobre todo el sueldo) suficiente para jugar en sus equipos. Quizá ahora supongo un desembolso desorbitante pero se trata de arriesgar para poder estar en el futuro en esa liguilla que se encontrará con los mejores equipos de la NBA.

Si este año podemos ver por ejemplo una liga europea con un Betsikas que cuente en sus filas con Bryant y Deron Williams, un Barcelona con Pau y Marc Gasol, un Real Madrid con Kirilenko y Calderon, un Tau con Scola y Nowitski y un Milán con Ginobili y Bellinelli  significará disminuir las distancias sobremanera.

En todo caso, pase lo que pase y llegue quien llegue tampoco se pueden obviar que para estos jugadores supone un importante problema su llegada a Europa. Y lo es porque todavía tienen contrato en vigor con sus equipos y para todos ellos que sus jugadores estrellas que cobran millones de dólares se arriesguen a lesiones graves supone sin duda un problema. Si ya es difícil que los jugadores NBA jueguen con sus selecciones más lo es que lo hagan durante varios meses. Se trataría por tanto de encontrar seguros, caros seguros, capaces de asegurar a estos jugadores. Sin duda, un coste más añadido a las importantes fichas que recibirían todos estos jugadores.

Son estas y otras trabas las que hacen a muchos dudar de la llegada masiva de jugadores procedentes de la NBA. Sin embargo, en lo que todos los jugadores parecen de acuerdo es que un parón de este estilo es perjudicial para los jugadores. Por supuesto a nivel económico porque dejan de cobrar sus correspondientes fichas y se devalua la categoría de la NBA, pero esencialmente a nivel físico. Si después de una largo periodo de vacaciones que normalmente no dura más de un mes de puro relajo ya les cuesta a muchos coger la forma, mucho más preocupante puede ser estar 3 o 4 meses parados. Sin duda no es lo mismo poder jugar cada fin de semana con otros jugadores de nivel y entrenar regularmente que hacerlo en solitario o mediante pachangas improvisadas. No hay que olvidar que para estos jugadores en plenitud física el baloncesto es además de su pasión su profesión, y cada mes perdido es un mes menos de juego(y también de salario claro)

Por eso pienso que de alguna manera Europa se puede beneficiar de este parón pero también la NBA. Se trata de buscar una simbiosis con un doble objetivo: preparar a los mejores europeos para una futura incorporación a la NBA y evitar que muchos jugadores NBA pierdan la forma.

Veremos en que acaba todo esto. Podemos estar ante un escenario nuevo como el que contemplo más arriba o quizá se trate solamente de un espejismo de unos pocos meses sin más repercusión que ver como los aficionados europeos nos quedamos con la miel en los labios. Por de pronto la FIBA tampoco lo tiene claro y preve medidas

Tres aspectos a destacar de la NBA en comparación con fútbol europeo

Llevo sosteniendo desde algún tiempo que el fútbol europeo está atrasado. Lo está, desde luego a nivel tecnológico pero también a nivel organizacional con dos organizaciones de carácter caciquil como la FIFA y la UEFA con una gran resistencia al cambio y con una nula visión empresarial.

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Ello explicaría que no hayan incorporado en estos últimos años algunas de las características propias del deporte americano que sin duda ayudan a mejorar la imagen del deporte y a acercar al aficionado. Concretamente me centraré en tres, directamente relacionadas con la NBA y específicamente con la última final entre Dallas y Miami:

1) Libertad de movimientos de prensa antes, durante y después del partido. Hemos podido ver en algunas de las imágenes que llegaban a través de los telediarios españoles imágenes de Lebron James después del partido, sentado en el vestuario con hielo o a Bosh charlando con los periodistas o al entrenador de Miami dando una charla técnica a sus jugadores. Algo de lo más normal y que sin embargo pocas veces se ve en el fútbol a no ser por unas pocas imágenes sacadas en ocasiones especiales.

Y sin embargo, el entorno de un vestuario debería ser normal y la información que nos llegue también. Se trataría en todo caso de una información interesante y atractiva para el espectador, sobre todo a nivel técnico para los que nos gusta conocer los detalles de un vestuario de fútbol: pizarras, palabras de motivación, vídeos… Todo este material gráfico enriquecería mucho más la información futbolísticas que muchas crónicas e información sesgadas  y con poco rigor.

2) Transparencia salarial. Este es otro de los aspectos ya comentados en el blog sobre el que vuelvo una y otra vez. En el deporte americano se conocen los contratos de todos los jugadores puesto que existen normas presupuestarias para los clubes. En España en cambio, se desconocen los sueldos de los jugadores y se ocultan. Se trata de abogar por una transparencia económica que nos explique con detalle cuáles son los pagos que recibe un jugador y en concepto de que logros.

Habida cuenta de que esa información no tarda en filtrarse con más o menos exactitud sería mucho más lógico ofrecerla de manera clara. Esa información y las cuentas económicas de los clubes, muchas veces con un secretismo provocado seguramente por la mala gestión de la mismas.

3) Sanciones y régimen disciplinario. En la NBA la figura del árbitro es inviolable y casi tan sagrada como el presidente del país e igualmente la vulneración de las normas básicas de comportamiento también supone una sanción ejemplar. Las agresiones se sancionar con grandes multas económicas y en su caso y si es necesario con varios partidos de sanción. Se controlan los comportamientos de los jugadores, aunque es cierto que en este punto es difícil manejar a tipos provenientes de los barrios más conflictivos del país que de pronto se encuentran con millones de dólares en su bolsillo y con mucho poder.

Se trata en todo caso de contar con una organización coherente que tenga autoridad sobre los equipos.

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(i) Seguimos con la lucha subterránea contra el dopaje mientras las autoridades y muchos aficionados siguen negando la evidencia. ¿Si alguien vende medicamentos será que habrá gente que los compra no?

http://ciclismo2005.blogspot.com/2011/06/droga-en-andorra-calma-en-girona.html


Nowitzki proclama campeón a su equipo

La eliminatoria entre Dallas y Miami ha servido para que los jugadores europeos rompan una nueva brecha en la NBA. Esta vez ha sido el jugador alemán quien se ha convertido en el primer europeo en ganar un anillo liderando a su equipo. Porque Nowitzki ha sido la referencia de su equipo y por eso le han nombrado MVP de las finales. Determinante en varios partidos ha superado la última brecha que le quedaba a los jugadores europeos.

Y lo ha hecho casi al final de su carrera, con 32 años y tras protagonizar unas finales en las que ha sido el jugador que se ha echado a su equipo a la espalda. Es cierto que sin la ayuda de compañeros como Terry, Chandler, Kid o Marion el jugador alemán no habría sido suficiente para ganar él solo los partidos. Aunque si recordamos la historia también Michael Jordan necesito en su primer anillo la ayuda de Scotie Pipen en determinados partidos.

Es por esto que se demuestra que el baloncesto requiere además de grandes estrellas como el jugador alemán, de un equipo sólido y conjuntado. Y ha sido ese precisamente el rasgo de unos Dallas veteranos, con jugadores curtidos en mil batallas, la labor de equipo siempre en torno a una gran estrella.

 Nowitzki  con los Dallas

Nowitzki con los Dallas

En mi opinión el alemán es el mejor jugador europeo de la década y sin duda uno de los que pasará al top 10 de los mejores de la historia. Sería difícil completar la lista porque habrá muchas opiniones pero no pueden faltar jugadores como Petrovic, Sabonis o Kukoc.

Enhorabuena a los Dallas por su merecida victoria y a Nowitzki por conseguir un anillo que no tienen todos los grandes jugadores. El ya lo tiene y ya se puede retirar. O seguir, porque ese tiro a canasta de espaldas es como dijo hace poco un jugador, sencillamente imparable.

La historia de Drazen Petrovic

Hoy se cumplen 18 años de la muerte de uno de los mejores baloncestistas europeos. La historia de Drazen Petrovic es la historia del talento puesto a disposición del trabajo. El genio de Sibenick ya destacaba de pequeño con un balón de baloncesto, pero lejos de conformarse, entrenaba solo todos los días su tiro hasta convertirse en una máquina de precisión cuasi perfecta.

Esa cualidad, del trabajo sin descanso, y no el talento, fue su seña de identidad. Lo fue cuando con 20 años maravilló a Europa con el Cybona de Zagreb, rompiendo todos los records, lo fue después en la única temporada con el Real Madrid, y lo sería después en la NBA, donde vivió sus momentos más duros.

Drazen Petrovic vivía para mejorar. Ni siquiera vivía para el baloncesto si no para ser mejor cada día, para hacer historia en cada partido. Lo hizo y de que manera en su primera etapa en Europa, donde llevó primero al Partizan a lo más alto de Europa con dos Copas de Europa y dos ligas. Y después, lo hizo también con la selección Yugoslavia, junto con un grupo de jóvenes jugadores como Divad, Kukoc, Radja, Paspali o Danilovic que se convertirían con el tiempo en los referentes europeos, ganando la plata olímpica en Seúl y después el oro en el Europeo, y en el mundial un año después, batiendo a la misma URSS que les habían arrebatado el oro de Seúl.

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Una de las mejores selecciones de todos los tiempos, Yugoslavia

Todos aquellos triunfos y reconocimientos individuales bien podían haber aplacado el temperamento y ansias de ganar y mejorar de Petrovic, que ya era sin duda uno de los mejores de Europa. Pero no, el genio de Sibenick no conocía el descanso ni tampoco parecía poner techo a su carrera. Y por supuesto, ese techo no podía estar en un lugar diferente que la NBA.

Por aquel entonces, en la NBA no jugaba ningún europeo no formado en la universidad americana. Al contrario de lo que ocurre hoy en día, el jugador europeo era mirado con desconfianza. Se decía que eran poco atléticos y no causaban la admiración de hoy en día.

Si bien el primer europeo fue Glouchkov, seguido de Fernando Martin, no se podía de decir de ninguno de los dos que hubiese realmente abierto la brecha. Más bien al contrario, por diversos motivos, sobre todo físicos, el resultado fue decepcionante.

Así pues, Petrovic se disponía en el draft de 1989 a romper aquella barrera como había roto otras muchas en su carrera. Lo acompañarían en su aventura dos rusos: Volkov y Marceulinus y dos yugoslavos, compañeros de selección y amigos por entonces (después la guerra les separaría tristemente): Divad y Paspalj. Cinco jugadores procedentes de los dos mejores equipos de Europa: la URRS y Yugoslavia. Curiosamente dos países que se romperían en mil pedazos, perdiendo su hegemonía.

Aquel paso debía ser el primero para lograr el éxito en la NBA. En los planes de Petrovic entraba una pequeña adaptación a una nueva liga mucho más física y potente que otras, un paulatino reconocimiento de su calidad y después la consagración, para más tarde alcanzar el éxito y convertirse quizá en uno de los cinco mejores jugadores del mundo. Al menos ese debía ser el plan inicial de un Petrovic que consideraba que no tenía límites. Al menos no límites humanos que no se pudiesen derribar con el trabajo y con el talento.

Por eso, no debió ser sencillo para el croata llegar a un equipo y jugar primero una media de 12 minutos y después verse casi relegado al banquillo. El, un jugador acostumbrado a jugar todas las posesiones importantes, acostumbrado a anotar 30 puntos, 40 puntos o incluso 62  como en la Recopa con el Real Madrid, de repente era un jugador secundario. Ni siquiera era de los suplentes habituales.

El genio de Sibenick debió pensar al ver sus 7.6 puntos de media en su primera temporada y sus tristes 583 puntos en total que para eso mejor quedarse en Europa donde cualquier equipo se pelearía por él. Podía marcar esos mismos puntos en 20 o 25 partidos sin despeinarse, como había demostrado en el Real Madrid.

Eso mismo pensaron  Paspalj y Volvok, dos fuera de serie que no encontraron la comprensión necesaria en la NBA, y se volvieron a Europa. Divad y Marceulinus sí encontraron su camino y de hecho harían después grandes temporadas.

No, Petrovic no podía fracasar allí donde otros europeos estaban teniendo éxito. Petrovic no era uno más, ni siquiera uno más de un grupo especial. Petrovic era simplemente el mejor, el jugador total, el jugador que debía jugarse todos los tiros. O al menos, eso pensaba él que pedía los tiros en los entrenamientos y se mostraba confiado de sus posibilidades. Y sin embargo, su entrenador en los Portland Trail blazers no pensaba como él y más aún, le había relegado a un papel ya no secundario sino casi apartado jugando unos pobres 8 minutos por partido.

Bien es cierto que jugaban en su posición Clyde Drexler, Terry  Porter o Ansia Law, jugadores contrastados y de mucha calidad. Pero no pensaba así el croata ni quizá tampoco algunos de sus compañeros que veían como en cada entrenamiento Petrovic metía una detrás de otra sin parar. Eso mismo hacía el genio de Sibenick después de los entrenamientos. Se machacaba sin parar como en su infancia, buscando de esa manera la solución a su suplencia.

Esa solución vendría sin embargo gracias a la llamada de los New Jersey Nets. El equipo neoyorkino se dio cuenta de que detrás de aquel joven apasionado que apenas jugaba se escondía un gran jugador. El mismo que había asombrado a Europa entera. Sí, pero Europa no es Estados Unidos, pensaban los más desconfiados.

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Drazen Petrovic con los Nets

Petrovic demostraría que si se parecían, y que los europeos estaban capacitados para triunfar en la NBA.  Fue en las dos siguientes campañas donde Petrovic enseñó a Estados Unidos parte de su potencial. Promedió en la primera campaña 20.6 puntos y en la segunda 22.3, llevando a su equipo a los Playoffs.

No eran solamente los números, si no la actitud de Petrovic lo que hacía pensar que estaba llamado para cotas más altas. Jugando prácticamente todos los partidos y todos los minutos, Petrovic obtuvo la confianza que no tuvo en Portland. Entradas a canasta, triples en carrera o asistencias geniales mostraron al verdadero Petrovic. A un jugador sin embargo que con 29 años todavía estaba en la cúspide de su carrera con hambre suficiente para convertirse en uno de los mejores jugadores de la liga.

Un trágico accidente nos arrebató al genio de Sibenick para siempre. No sabremos donde podría haber llegado pero nos ha dejado su legado. Y no solo en forma de vídeos maravillosos sino también el legado de que con trabajo se puede lograr todo lo que uno quiera. Al menos eso pensaba Petrovic y le funcionó.

Dejo un artículo con más información sobre este gran jugador, y tres vídeos sobre Petrovic, especialmente emocionante el de “Once Brothers”, la amistad de Divad y Petrovic y como se rompió por la guerra.

Petrovic y su sobrino Marco

Impresionante documental: Once brothers


Documental sobre Petrovic

Lebron James trata de convertirse en Jordan

Seguramente pasarán muchos años hasta que aparezca otro jugador como Michael Jordan. El 23 pasó a la historia por su calidad y su competitividad desbordante, pero también lo hizo por poseer una serie de cualidades difíciles de encontrar hoy en día. Tenía Michael Jordan además de la habilidad para zafarse de sus rivales y marcar las canastas claves, el don de la elegancia y la plasticidad. Ver a Jordan anotar una canasta es infinitamente más bonito visualmente que ver una canasta de cualquier otro jugador.

Además, la presencia de Jordan coincidió en el tiempo con la de Larry Bird, Magic Johnson, Isiah Tomas o Barcley por citar algunos de los que conformaron el primer y más grande Dream Team.

Desde aquel grupo de jugadores la NBA había perdido parte de su brillo. Había alcanzado la repercusión mundial suficiente pero con la siguiente generación de jugadores esa llama perdió fuerza. Surgieron sin duda grandes jugadores como O´Neal o Hardaway o Miller apoyados por la fuerza debajo de los tableros de los Robinson, Duncan y compañía. Parecía sin embargo que se habían perdido esos duelos que eran casi individuales entre juegos aunque después se trasladasen a los equipos.

Sin embargo, la llegada de nuevos y espectaculares jugadores y la presencia de varias de las mejores estrellas en 3 o 4 equipos ha provocado un vuelco en la atención hacia la NBA. Jugadores dominantes como Kobe Bryant en los Lakers, Pierce o Garnet en los Boston o Lebron y Wade en los Miami Heat. A todos ellos se les ha sumado Derrick Rose como lider de los Chicago, Durant en los Atlanta, más la presencia de veteranos pero sobradamente cualificados como Nowistki en los Dallas. Descartados los dos primeros, ahora el reinado en la NBA pasará forzosamente por uno de estos cuatro últimos, con mayor probabilidad en este momento de ver una final entre Dallas y Miami.

Mi apuesta personal es que será Lebron James quien se adjudique el título y comience así la suce convierta en sucesor de Jordan. Lebron es un jugador espectacular que logra las mismas o mejores canastas que el 23. Y sin embargo, le falta esa plasticidad visual, esa elegancia natural que tenía Jordan. Quizá tenga incluso que ver con el aspecto físico. De hecho ahora mismo el jugador que mas se asemeja a Jordan en ese aspecto es Kobe Bryant, con una plasticidad parecida. El resto de jugones, con Lebron a la cabeza, como Wade y otros como en su día Iverson tenían una calidad y potencia gigantesca pero eran incapaces de ofrecer al espectador esa conexión que si logró Jordan.

Por eso Air Jordan fue además de el mejor jugador de todos los tiempos uno de los iconos publicitarios del siglo pasado, cosa que no ha logrado igualar no ya otro baloncestista sino ningún otro deportista.

A pesar de eso, no podemos negar que Lebron tiene unas cualidades muy parecidas a Jordan, al menos en cuanto a competitividad, mentalidad y calidad. Diferentes es que pueda plasmar esos atributos en títulos, que es finalmentel lo que convierte a los jugadores en leyenda, por encima de los puntos o record conseguidos.

Quizá en su nueva aventura con los Heats logre Lebron acercarse al mito de Jordan, aunque justo es admitirlo que no se le puede criticar por no alcanzar al quizá mejor deportista de la historia.


El cierre patronal de la NBA y sus consecuencias en Europa

El baloncesto europeo puede vivir próximamente una auténtica revolución si finalmente se consuma el parón patronal de la NBA.  Un conflicto que enfrenta a la Liga contra el sindicato de jugadores, y que debería solucionarse antes del 30 de junio que es cuando expira el convenio colectivo firmado con anterioridad.

La fuente del conflicto se centra en torno a la disminución del tope salarial de los equipos alrededor de 5 millones y en la eliminación de equipos para la liga. Unas exigencias que los jugadores no están dispuestos a aceptar, y que están llamadas a provocar una revolución no solo par a la NBA sino también para las ligas europeas.

Muchos de los grandes jugadores que juegan en la NBA ya han afirmado que estarían dispuestos a jugar en Europa. Además, dicho cierre posibilitaría que muchos jugadores europeos participasen en el Europeo que se celebra en Lituania.

Aunque más que el atractivo de ver un Europeo con grandes estrellas, lo que da más morbo sería poder presenciar una liga europea con las grandes estrellas mundiales. Y no solamente europeas como Nowitsky o Gasol, sino que incluso algunos grandes jugadores norteamericanos como Carmelo Anthony también se plantean esta opción.

Todo será cuestión de ver si los equipos europeos disponen del dinero y del atractivo suficiente. Desde el punto de vista deportivo a los jugadores les interesa no perder la forma, y a los clubes les interesa aumentar sus ventas incorporando a estas grandes estrellas.

Toda una revolución que puede ser el comienzo de un nuevo futuro en el mundo del baloncesto, con dos ligas: la europea y la NBA, compitiendo en un futuro por incorporar a grandes jugadores o quizá una liga unida, si esta primera aventura tiene éxito.

En todo caso, el precedente de 1998 con el cierre patronal, anuncia un conflicto de final incierto. Nada hace sospechar que lleguen a un acuerdo y es más, después del intercambio de jugadores  durante el mercado invernal  parece más bien lo contrario. Muchos agentes libres, cuyos contratos expiraban este junio decidieron asegurarse nuevos y suculentos contratos en otros equipos. De ahí, el incesante movimiento de jugadores tan importantes como Carmelo Anthony o Deron Williams, por citar a dos de los más importantes, aunque los movimientos han sido múltiples y variados.

Hace tanto tiempo que Europa no disfruta de ls mejores jugadores que sería raro ver jugar a los más grandes como antaño, cuando Kukok , Sabonis, Petrovic y muchos otros no daban el salto a la NBA o tardaban mucho en hacerlo. Hoy en día, no hay tiempo para disfrutar de las jóvenes promesas y en cuanto pueden acuden al draft para después recalar en los equipos americanos.

Esta vez, si se confirma el cierre patronal, el trasvase será diferente. Y si se concreta asisteremos a un espectáculo en el que los equipos más importantes y con más dinero del continente pujarán por atraer a las grandes estrellas del baloncesto mundial.

El desembarco de la NBA en Europa

Pocos campeonatos saben comercializar sus productos tan bién como la NBA. La National Basketball Asocitation de Estados Unidos es seguramente la pionera a la hora de comercializar todos sus productos. Desde su creación en 1946, con el objetivo de aglutinar a los principales equipos de las ciudades más importantes, la NBA no ha dejado de crecer más rápido que el resto de los deportes y asociaciones deportivas. Con ese fin, se  integraron en 1950 con las ligas de jugadores afroamericanos. Hoy cerca del 80% de los jugadores son afroamericanos.

Más tarde irían llegando las modificaciones de las reglas, siendo una de ellas la que establecía posesiones de 24 segundos. La liga europea, siempre ha rebubo ha ido aplicando poco a poco las reglas de la NBA, siempre predispuestas para dar al juego un mayor dinamismo y espectacularidad. Con ese fin se estableció la regla de los 3 puntos en el año 1979, el mismo año que cambiaría el futuro de la NBA gracias a la llegada de dos colosos como Larry Bird y Michael Jordan.

Precisamente la presencia del mejor baloncestista de todos los tiempos, el 23 de los Chicago Bulls, modificaría por completo la relación de las marcas deportivas con los jugadores. Pocos deportistas han sabido explotar su imagen como Michael Jordan, llevando la publicidad y el merchandising al máximo exponente.

De todo ello se aprovechaba la NBA, que veía como sus partidos eran seguidos por el resto del mundo gracias a la llegada de grandes jugadores. Una llegada que no fue suficiente para paliar la ausencia del astro Michael Jordan. Sin embargo tras unos pocos años de travesía en el desierto en los que se echaba de menos a los jugadores del Dream Team, la NBA fue recuperando su mejor estado de salud.

Así, asistimos hoy a un campeonato plagado de jugadores colosales como Bryant o James, con el aliciente de ver como los mejores jugadores del mundo, ya sean europeos, latinoamericanos, africanos o asiáticos, son titulares de algunos de los mejores equipos de la NBA.

Gracias a esta internalización, la NBA ha sido capaz de renovarse y de mantener el interés. A pesar de lo cuál, nunca es suficiente y se debe avanzar para refrescar continuamente esta organización que no es precisamente benéfica y que genera millones de dólares.

Con este fin, se juega el próximo 4 y 5 de marzo el primer partido oficial en Europa, concretamente en Londres entre los New jersey Nets y los Toronto Raptors. Con el precedente ya lejano  de 1990 en el que se disputó en Tokio un partido de liga entre los Phoenix Suns y los Utha Jazz.

Un primer paso para desembarcar definitivamente en Europa, quien sabe si externalizando la liga en forma de una liga europea o mediante partidos oficiales entre escuadras actuales en distintas capitales del mundo. Más cercana parece la segunda opción a la vista de las dificultades tanto económicas como logísticas de lograr una división europea.

En todo caso, vencerá la opción que más dinero genere y que más capacidad tenga de permitir que la NBA siga creciendo.

El mejor equipo de baloncesto de la historia: el Dream Team

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Hubo un tiempo en que la NBA no estaba plagada de estrellas ni tenía el glamour que tiene hoy en día. En ese tiempo, la década de los 70, ningún equipo fue capaz de revalidar su título y la paridad era el rasgo más común. Había acabado el dominio aplastante de los Boston Celtics y la liga estaba en pleno proceso de transformación. Se podría decir que fueron años sombríos para una NBA no tan popular como otros deportes ni con ese tirón mediático de hoy en día.

A ese periodo de oscuridad le sucedió uno tan brillante que cambiaría para siempre la historia de la NBA. Si después de la tempestad viene la calma, también ocurre al contrario, y así, la NBA se encontró en la siguiente década con un elenco de jugadores llamados a formar la mejor selección de baloncesto de la historia: el Dream Team de 1992.  De aquel equipo, formado por 12 jugadores, 10 pasaron a engrosar la selecta lista de los 50 mejores jugadores de baloncesto de  la historia de la NBA, el Hall of Fame.

Todo comenzó  un 26 de marzo de 1979, en la final disputada entre Indiana y Michigan. Contaba cada equipo con un jugador líder, llamado a hacer historia.  Larry Bird y Magic Johnson, lideraban ambos conjuntos a imagen y semejanza de lo que harían pocos años después con los Celtics y los Lakers. A ese primer duelo le sucederían muchos otros ya ambos como jugadores de la NBA. Pero aquel partido generó tal expectación que significaría el pistoletazo de salida para la creación de una nueva NBA más atractiva, más espectacular y sobre todo con más estrellas.

La década de los 80 se caracterizaría por el dominio de 3 equipos: Angeles Lakers (5 anillos), Boston Celtics (dos anillos) y Detroit Pistons (2 anillos). Tres grandes equipos que contaban con tres grandes líderes: Magic Johson, Larry Bird y Isiah Tomas, pero que también contaban en sus filas con jugadores como James Worthy y Kareem Adul Yabbar (Lakers); Robert Parish y Kevin Mchale (Celtics) o Joe Dumars y Mark Aguirre formando los “bad boys” de Detroit.

Sin embargo, la década de los 80 se caracterizaría también por la llegada de nuevos y talentosos jugadores. Especialmente productiva fue la hornada del 84. Un draft tan competido y completo que Jordan ni siquiera fue elegido el número uno. Por casualidades de la vida, el mejor baloncestista de la historia sería considerado por detrás, primero de un prometedor pivot, Hakeem Olajuwon y después de un  jugador, Sam Bowie, al que las lesiones no le permitieron demostrar todo el potencial que tenía. En el quinto lugar sería elegido otro del Hall of Fame,Charles Barkley, que asistiría al declive de los Philadelphia 76ers. Y finalmente en el número dieciséis, un John Stockton que haría una de las mejores parejas con Karl Malone, que llegaría al año siguiente.

Todos estos jugadores se disputarían años más tarde el trono vacío dejado por Lakers, Celtics y Pistons. Y casi todos chocarían con la pareja más temible de la década de los 90 y seguramente de la historia de la NBA, Michael Jordan y  Scotie Pippen (llegaría en el 87 como quinto en el draft). Ambos jugadores tomarían el relevo para liderar esta década, llevando a los Chicago Bulls a ganar primero tres títulos y después otros tres. Entre medias se colarían dos campeonatos de los Houston Rockets  de Hakeem Olajuwon y de un veterano Clyde Drexter, coincidiendo con la ausencia de Michael Jordan el primer año y con su tardía vuelta después.

Por el camino, los Chicago Bulls borrarían de un plumazo las aspiraciones de ganar un anillo de  varios jugadores del Dream Team. Clyde Drexter que había llegado en 1983 (en Portland del 83-95) y Charles Barckley (en Phoenix Suns del 92-96) verían como se esfumarían sus opciones en 1992 y en 1993, al igual que las de los Utah Jazz de Malone y Stockton en 1997 y en 1998, al ser derrotados por los Chicago Bulls de Michael Jordan.

El final de la década de los noventa coincidiría con un duelo entre dos de los grandes pivots dominadores de aquella época. Uno, Patrick Ewing se enfrentaría a su última oportunidad de ganar un anillo con los New York Nicks, y el otro, un recién llegado Robinson (número 1 del draft)pretendía empezar a imponer su ley debajo de los tableros. El primero nunca lograría el ansiado anillo, parado primero por los Rockets (93-94) y después por los Spurs (98-99), de Robinson.

Serían precisamente los Spurs, primero con Robinson y Tim Duncan, las torres gemelas, y después solamente con el último, los que darían la alternativa a los Angeles Lakers en la primera década del siglo XXI.

Los Lakers, liderados por Shaquille ONeal y Kobe Bryant crearían una pequeña dinastía que supondría para los angelinos tres anillos. Pero esa historia es la de las futuras incorporaciones al Hall of Fame y ya nada tendría que ver con el Dream Team de 1992. O quizá sí. En realidad, aquel equipo de ensueño pudo haber sido aún más espectacular si hubiese contado con un joven Saquille Oneal. Una de las 12 plazas estaba reservada a Hakeem Olajuwom, que finalmente no pudo jugar por problemas con su nacionalidad con su país de origen, Nigeria. En su lugar se incluyo al universitario Cristian Laetner, en vez de al otro candidato que sonaba, precisamente Saquille Oneal. A pesar de todo ,el grupo pudo haber sido más legendario, incluyendo a 11 de sus 12 jugadores en el Hall of Fame, con la única excepción de Cris Mullin, que no fue precisamente un mal jugador aunque no a la altura de los otros mitos.

Todos estos fueron los jugadores que conformaron aquel Dream Team que con razón se llamaba Equipo de los Sueños. No era un nombre ni pretencioso ni irreal, era simplemente un sueño ver en un equipo a tantos jugadores legendarios.

Esta es la historia del mejor equipo de baloncesto que ha conocido el mundo. La historia de un grupo de jugadores que marcaron varias generaciones y que lideraron sus respectivos equipos proyectando la imagen de la NBA que tenemos hoy en día. La historia de un equipo que juntó en su quinteto titular a tres de los más grandes jugadores que han existido: Larry Bird, Magic Johson y Michael Jordan. Es la historia de un grupo de jugadores que aparecen en prácticamente todas las estadísticas de la NBA: Rockie del año muchos de ellos, con anillos la mayoría, All Star todos ellos, con numerosos récords individuales, y sobre todo miembros del exclusivo grupo de los 50 del Salón de la Fama de la NBA.