El fútbol español ante los nuevos horarios

Hubo una época en la que apenas un millar de aficionados asistían a los partidos de fútbol. Después, con la creación de grandes campos fue cambiando esa tendencia, teniendo que conformarse los que no podían asistir con escucharlo desde sus transmisores. Aquellas viejas radios dieron paso a la televisión en blanco y negro que retransmitía solamente unos pocos partidos, para años más tarde permitir que miles de personas viesen a sus ya ídolos en color. Después de aquello llegaría el boom televisivo y la retransmisión de cientos de partidos de fútbol al año de todas las ligas posibles, gracias a la televisión digital y a las nuevas plataformas televisivas.

Todos estos cambios los ha experimentado también España, siempre un paso atrás de Gran Bretaña, patria inventora del deporte rey, siempre a la vanguardia. Y como en todas las nuevas innovaciones, los ingleses llevan años con un calendario radicalmente diferente al nuestro. Con partidos que se disputan en horario de mediodía o mediatarde, muchos de los partidos estrella se juegan por ejemplo a las tres de la tarde. Ello, sin contar con que se trata de un calendario que se conoce con antelación permitiendo a los aficionados seleccionar una entrada para su equipo favorito con meses de adelanto.

En España, país que todavía presume del sol y playa como único medio de vida, muchos de los avances tecnológicos llegan casi por obligación, sin la capacidad necesaria para ver en ellos un potencial que nos permitiría avanzar más rápido que el resto.

En el fútbol como en el resto de asuntos mínimamente relacionados con las tecnologías, el absurdo se cuelan en nuestros hogares y así podemos ver como muchos partidos se siguen jugando un domingo a las diez de la noche o mismamente un miércoles.Horarios inauditos para cualquier aficionado trabajador y con familia que no anteponga el fútbol a cualquier otra necesidad básica. Horarios que provocan que los campos no se llenen y que muchas personas prefieran seguirlo por la televisión o incluso acostarse.

Ahora por fin parece que se van a disputar partidos importantes a las 12 o a las 15 de la tarde y como muestra de ello, el Real Madrid jugará contra el Osasuna el 6 de noviembre a dicha hora. Las 12 de la mañana es un horario que tiene varias ventajas frente a otros.

Uno, despreciado por muchos ignorantes, es la posibilidad de ser visualizado por millones de asiáticos, fanáticos del fútbol que prefieren ver a las grandes estrellas mundiales antes que seguir a los equipos de sus ciudades que no les ofrecen el mismo tipo de fútbol.

El segundo, es permitir a muchos aficionados pasar una agradable mañana de sábado o de domingo en el estadio. Un horario que permite a muchos niños asistir a los partidos con sus padres o a muchas personas pasar todo el día fuera, asistiendo primero al campo, comiendo después y visitando después, por ejemplo, el museo del respectivo club.

Horarios en definitiva que pretenden modernizar el fútbol, abrirlo a nuevos continentes y a nuevas actividades. Nadie se podría imaginar hace 50 años que habría estadios de fútbol con restaurantes incorporadoes, con grandes cadenas de comida rápida o con hoteles. El fútbol entonces se movía por otros cauces y generaba otro tipo de ingresos, que en casi nada se parecen a los de hoy en día.

Como todo en la vida, el fútbol también cambió y los cambios exigen nuevas costumbres. Es opción nuestra adaptarnos y mejorar o quedarnos plantados con cara de triste diciendo aquello de «el fútbol ya no es como era».