¡Campeón de la Euroliga!

_20180520223204-kTIB-U443729574430ThC-992x558@LaVanguardia-Web

El Real Madrid de Pablo Laso se proclamó ayer por segunda vez campeón de la Euroliga. Sí, el Real Madrid de Laso, máximo artífice de este triunfo, demostrando que su gestión de la sección ha sido modélica. Solo sería necesario hablar de sus  5/7 Final Fours o de sus dos títulos de 4 finales en una de las competiciones más duras que hay.

Pero en el cómo hay muchos matices que magnifican el logro de un equipo que a principios de año perdía por lesión a tres de sus titulares: Llul ,Ayon y Randholph (además de un nuevo fichaje Kuzmic). Tres jugadores que eran de los mejores de Europa en sus puestos.

A partir de ahí Laso consiguió darle protagonismo a otros jugadores para acabar creando una plantilla en la que todos se han sentido en mayor o menor medida protagonistas. Así, tanto en el partido de ayer como  en el de semifinales anotaron 11 de los 12 jugadores que jugaron el partido (7 en el CSKA y 8 en el Fernerbahce), y el reparto de minutos muestra, por ejemplo, ayer, como el que menos jugó fue Campazzo con 9 minutos y el que más Causeur con 24 minutos.

Ese reparto de minutos tan amplio es muy complicado en partidos como el de ayer, con jugadores que entran fríos desde el banquillo y requiere tener a todos absolutamente concentrados en el juego. Ese ha sido un común denominador en los dos equipos de Laso campeones de Europa.

Si nos centramos en el partido de ayer, Laso le empezó a ganar el partido a Obradovic en defensa, con el ajuste nuevamente de Causeur, defendiendo ayer a Sloukas (7 puntos), de manera tan consistente como antes de ayer a Hines (2 puntos con el francés de defensor). En el primer caso, el juego de Sloukas era clave para la circulación del Fernerbahce, mientras que el segundo, Hines estaba siendo la amenaza principal, dinamitando la defensa del Real Madrid.

Pero ese trabajo defensivo del francés habría sido insuficiente sin el complemento del resto del equipo. Y ha entrado en juego una magnífica rotación con jugadores como Taylor, Llul, Campazo, Rudy o los interiores. Todos ellos ajustando muy bien tanto los rebotes como las líneas  pase, obligando, primero al CSKA a jugadas individuales con De Colo (20 puntos) y después al Fenerbahce a recurrir a un magnífico Melli (28 puntos). Pero ambas soluciones fueron insuficientes en partidos donde necesitas que todos los jugadores aporten.

Y ha sido en ese aspecto donde el Real Madrid también ha destacado. Si en el primer partido fueron Ayon (12 puntos) o Llul (16 puntos), en el segundo aparecieron Caseur (17 puntos) o Tavares (8 puntos). Y en ambos la aportación fundamental con sus triples de Carrol (9 puntos) y de Thompkins, uno de los más destacados en ambos partidos (18 de valoración en ambos partidos).

El norteamericano demostró el año pasado su talento ofensivo pero se le vio siempre demasiado frío, flojo en tareas defensivas. Su actitud y mejora en este campo ha sido más que evidente. Empezó tarde la temporada por graves problemas familiares y parecía que su año sería malo, pero ha dado un paso adelante y ha demostrado en esta Final Four que además de una gran muñeca tiene también otras cualidades. Ayer logró un rebote tras los fallos en los libres de Casseur, que era medio partido. Y en ambos partidos tuvo varios robos y rebotes de nivel. Otro mérito de Laso.

Y luego está Don Luka Doncic. Por valoración, no ha sido el mejor en cada uno de los partidos, pero en el conjunto (18 y 17 de valoración) sí ha sido de los destacados.  Si en el primer partido ayudó defensivamente con sus rebotes (7), en el segundo tuvo un buen papel con las asistencias (4). Y en ambos aportó ofensivamente con 16 y 15 puntos. Si hablamos de otras estadísticas, en ambos partidos logró sacarle a sus defensores 7 faltas por partido. Y eso más allá de canastas relevantes en momentos críticos del partido, demostrando liderazgo y capacidad de asumir la responsabilidad.

Hablamos, que nadie lo olvide de un chico de 19 años. Con esa edad, Luka Doncic ha logrado ya títulos individuales y colectivos que un 99% de los jugadores no lograrán en toda su carrera. Jugadores que salen cada 50 años. Como Petrovic o Sabonis. Teniéndoles a ellos de referencia, ambos fueron MVP de la Copa de Europa con 21 años. Otros grandes como Toni Kukoc o Radja lo hicieron con 22, y Ginobili con 23 años. Si vemos la repercusión de estos jugadores en Europa y su buen desempeño en la NBA, nos podemos hacer una idea de a donde llegará Doncic, dos años más precoz, y ya casi tres en la élite europea, liderando a todo un Real Madrid.

Esta segunda Euroliga confirma la apuesta del Real Madrid por un entrenador y un modelo. Repiten el título cinco jugadores: Rudy Fernández, Sergio Llul, Felipe Reyes, Ayon y Carrol. La columna vertebral de este equipo que ha integrado rápidamente a los nuevos, conformando un equipo campeón.

Le queda a este Real Madrid la liga ACB para redondear un gran año y 7 años de proyecto. Y luego tendrá que recomponerse con la pérdida de Doncic y seguir fichando para mantener la ambición. Pero lo logrado ya no se lo quita nadie a un equipo que ha devuelto al Real Madrid a lo más alto de Europa.

El Real Madrid doblega a Obradovic: revancha contra Spanolius

El Real Madrid afronta su tercera final consecutiva con la oportunidad de cobrarse la revancha contra el mismo Olimpyakos que le hizo pagar la novatada hace dos años. Ese partido el Real Madrid permitió 39 puntos en el último cuarto, para perderlo 100 a 88. Aquel equipo tenía en común con este el liderazgo avasallador de Spanoulis, el único jugador que se mantiene. El y solo él decide el destino de un equipo con corazón, que nunca da un partido por perdido. Ese será el gran peligro, gestionar las emociones y permitir a los griegos entrar en el partido.

Jugadores del Real Madrid celebrando la victoria

Jugadores del Real Madrid celebrando la victoria

 Como ha demostrado en semifinales , el Real Madrid tiene recursos de sobra para hacer daño al rival y también capacidad para defender. El tridente formado por Rivers, Nocionni y Ayon noqueó en un cuarto al Fenerbahce, machacándolo a triples e intimidándolo en defensa. Ahí se nota la veteranía, pero también el corazón, de jugadores como el argentino. El del mexicano Ayón justifica su fichaje con un partido antológico. Con 27 de valoración, marcó 18 puntos pero aportó también 7 rebotes, 3 robos de balón, 6 asistencias y un tapón colosal.

 Ambos, como en la final de la Copa del Rey han sido claves en la victoria. También el americano Rivers, que ha sustituido la habitual producción ofensvia de Rudy, con un espectacular 5 de 6 en triples. Los de siempre, Llul, Rudy y Rodríguez conformaron esta vez la segunda línea pero aportando también en ataque, con 12 puntos y 13 respectivamente.

 Los de Laso están a 40 minutos de otra tortura psicológica, si pierden, o de una victoria merecida tras alcanzar tres finales como máximo favorito, con temporadas muy buenas. Pero esto es baloncesto, y en un minuto se puede perder un partido y más si delante están los griegos de Spanolius, algo así como los 300 de Sparta.

 Seguro que la plantilla del Real Madrid, los que jugaron aquella final especialmente (los españoles más Carrol y Slaughter), pero también los veteranos, saben que esos partidos se ganan con mucha cabeza y con mucho corazón. Este es un equipo ya muy veterano, con todos los jugadores menos Campazzo por encima de los 27 años.

 Ese factor, más el factor cancha y las ganas de revancha deben ser relevantes para lograr por fin la Final Four.