Cuando Nadal inmortalizó a Federer

Nadal y Federer

Nadal y Federer

El pasado domingo muchos aficionados nos volvimos a sentar enfrente de un televisor para ver a Rafael Nadal en una final, ni más ni menos que contra otro de los grandes tenistas de la década y de la historia, Roger Federer.

Los precedentes eran malos para el suizo y en la retina de muchos espectadores quedaban sus llantos años atrás, derrotado por el mismo Nadal, que ahora, años más viejo, y con menos energía, cedía esta vez ante Federer.

Fue una merecida victoria, sobre todo tras remontar un break en contra en el último set. Un partido de altos vuelos, de los de antes. Un duelo legendario en la final de uno de los 4 grandes, que no sabremos si volveremos a ver repetido. Hasta la fecha, el dominio con mano de hierro de Djokovic y la aparición de jóvenes promesas, lo había impedido.

Y es que en el tenis como en prácticamente cualquier otro deporte, el factor edad condiciona mucho. No ya por la merma en la capacidad física. Estos dos tenistas son tan buenos que en su versión actual son mejor que prácticamente el resto. Si no por la parte que conlleva de falta de fuerza mental y de hambre de victoria. No es lo mismo disputar los cuartos o las semifinales de un grande, habiendo ganado 14 como Nadal o 18 como Federer, que no haber estado nunca ni siquiera en la final.

Por eso, es posible que lo del Open de Australia sea una extraña anomalía en el deporte mundial. Una maravillosa anomalía, eso sí, aunque nos habría gustado que fuese Nadal el vencedor. Es cierto que para Federer es posiblemente su último tren. Con 35 años es para él un colofón de oro. Nadal tendrá alguna oportunidad más, espero que en el Roland Garros, aunque en su caso los años le pesan mucho más porque tiene mucho más desgaste físico. Por eso, habría sido un justo premio, tras dos años durísimos.

En todo caso, el tenis ganó y el espectáculo también, porque disfrutamos de un partido como los de antes.

Nadal eliminado en primera ronda del Open Australia

Nadal cayó eliminado ante Verdasco en su primer partido del Open de Australia y comienza así el año de la peor manera posible. El de Manacor comenzó con fuerza, acercándose a su mejor versión de fin del 2015, pero al contrario que en otras épocas se fue deshinchado y permitió que Verdasco le ganase el partido.

Nadal se lamenta en el partido contra Verdasco

Nadal se lamenta en el partido contra Verdasco

Incluso con un 2-0 en el quinto set, Verdasco fue capaz de hacerlo 6 juegos consecutivos para acabar perdiendo un partido que en otras ocasiones lo habría ganado sin dificultad.

Son tiempos de desilusiones constantes para el ex-número español, luchando por intentar recuperar el nivel de antaño pero encontrándose con sus propias limitaciones físicas y mentales. Mucho de eso lo vimos el año pasado y aunque yo esperaba un 2016 distinto, este comienzo no es muy esperanzador.

Sabiendo además que luchar contra el número 1, Novak Djokovic, es tarea imposible, añadir derrotas como la reciente, tampoco ayuda a ver opciones de seguir compitiendo al mismo nivel que otros años.

No sabemos si Nadal decidirá apurar este año y ver como se da, si hará cambios en su staff técnico o si incluso de retirará como en algún momento dijo. Decida lo que decida no olvidaremos que ha sido un gran campeón, uno de los mejores de siempre. Lo que muchos quisiéramos es que recuperase el nivel, pero si no es posible, al menos que no siga sufriendo en la pista.

Nadal lucha por el open de Australia

Ya está Nadal en semifinales del Open de Australia, el primer grande del año. Con el  los primeros números del ranking eliminados, Djokovic (2), Ferrer(3), Murray(4), Del Potro(5),  las semifinales presentan por un lado un duelo entre el 7 y el 8 respectivamente,  Berdych y Wawrinka, y otro entre los dos máximos favoritos al título, Nadal (1) y Federer (6).

La vuelta de Federer a la élite tenística es una excelente noticia. Su victoria ante Murray y el regular juego desplegado por Nadal ante el ruso Dimitrov, hace que aumenten sus opciones de plantarse en la final y ganarla. No hay que menospreciar, no obstante, el nivel que tiene ahora mismo Wawrinka, que desplegó un excelente tenis ante el número 2, el serbio Djokovic, que hasta ahora llevaba una tremenda racha de partidos ganados de manera consecutiva.

Para los cuatro semifinalistas levantar el título supondría un plus importante. Para Federer sería en segundo Grand Slam en tres años, tras haber ganado Wimbledon 2012 y haber tenido un 2013 mediocre. Para Nadal supondría su segundo Open de Australia, tras el logrado en  2009, y una manera inmejorable de empezar el año sumando puntos, habida cuenta de que el año pasado no disputó el torneo. Para Wawrinka llegar a su primera final de Gran Slam y ganarlo a sus 28 años sería una constatación de su madurez como tenista, superando además a su compatriota Federer en el ranking. Su mejor resultado hasta la fecha son las semifinales del Open de USA del año pasado, confirmando ahora su nivel.  Para el checo Berdych sería su segunda final de Gran Slam tras la de Wimbledon 2010 y una oportunidad de seguir asentándose en la élite y de mirar cara a cara a algunos de los mejores jugadores.

Así pues, este Open de Australia presenta un aspecto atípico, con el número 1 debilitado por las terribles ampollas en la mano, que le impiden controlar muchos golpes, y con tres aspirantes, siendo uno de ellos Federer.

 

Las lágrimas de Nadal

Todas las derrotas duelen: duelen las que se producen por aplastamiento del rival y también las denominadas dulces en las que se está muy cerca de la victoria. Ayer Nadal sufrió una de esas dulces derrotas que en realidad supo más amarga que ninguna de las anteriores.

 Y eso, porque ayer por primera vez en las 7 veces que el serbio ha vencido a Nadal, el español tensó la cuerda al máximo. Lo hizo logrando llevar a Djokovic al quinto set, tras sufrir durante los sets anteriores lo indecible. Pero Nadal aguantó incluso en el cuarto set cuando con nada a cuarenta en contra el serbio tenía la oportunidad de ganar el juego u quedarse con 5-3 a uno solo del partido. Lo hizo también durante el quinto set, aguantando las embestidas del serbio.

 No pudo sin embargo aguantar al final del partido cuando cada punto es oro y cuando las fuerzas flaquean. Parecía que iba a ser Djokovic el que sucumbiese a la exigencia física del partido, pero muy atrás quedaron los tiempos en los que el español era superior físicamente al serbio.

 Nadal es mejor que el 99% de los jugadores del circuito y sobre todo a todos ellos les saca una diferencia abismal en lo referido al físico y a la mentalidad. No así a Djokovic. El serbio se ha reinventado teniendo incluso en este momento una superioridad física y mental respecto a Nadal.

 Y eso, unido a una superioridad técnica hace que las opciones de Nadal de ganarla en cada partido sean reducidas. Dkojovic tiene un revés casi tan bueno como su derecha. Y no hablamos de un drive cualquier sino de uno capaz de martillear al rival como lo hizo el serbio en el último juego. Si además a eso se le suma un saque potente y difícil de defender, tenemos la fórmula perfecta.

 Mucho ha mejorado Nadal respecto a anteriores enfrentamientos pero aún así no es suficiente. Se nota sobre todo en el saque en el que no logra sacar la ventaja que por ejemplo si consigue Djokovic. Bien es cierto, que el de Manacor ha aumentado su agresividad  y su determinación. Pero todavía hoy no es suficiente para ganar a un tenista que parece un cyborg. En tierra, hierba o pista dura, el serbio le ha privado a Nadal de tres Gran Slams y de varios torneos importantes.

 Un castigo demasiado severo para un jugador como Nadal que se las prometía muy felices cuando hace justo tres años le sacaba unas lágrimas de impotencia al todopoderoso Federer. Aquel parecía el inicio de una nueva dictadura, la de Nadal. Hoy es Dkojovic el que gobierna con mano de hierro como ningún otro tenista lo había hecho en la historia, sacando a Nadal unas lágrimas de impotencia como las que vimos ayer en la entrega de premios.

 Las lágrimas que se intuían en la cara de Nadal son las lágrimas del guerrero vencido que lo ha dado todo en la batalla y aún así ha perdido. Son lágrimas que no se ven pero que se sienten y que se ven detrás de un rostro destrozado por la más dura de las derrotas. Son las lágrimas de la incomprensión de quien no sabe porqué pierde. Son lágrimas de impotencia y de rabia que esperemos que algún día se tornen en merecidas lágrimas de alegría tras vencer al hoy mejor tenista del mundo, Novac Djokovic.

Nadal contra sus demonios

Mientras veía las semifinales entre Murray y Djokovic dudaba sobre que rival prefería para Nadal. Por un lado, el temible Djokovic ya le había ganado 6 veces el año pasado, siendo su gran bestia negra, pero por otro, Nadal necesitaba ese partido de revancha para volver a ser el gran Nadal, sin menosprecio claro de Murray, pendiente todavía de ganar un grande.

 Decidí buscar otro método. Decidirían sus novias. Dos chicas guapas y rubias. También la televisión parecía dudar entre las dos, enfocando a una y a otra de manera alternativa. Con  6-5 a favor del serbio tras un juego interminable de mas de 9 minutos, me decanté finalmente por Murray. De pronto lo vi claro. Su novia era definitivamente más guapa, con rasgos más suaves y los ojos más bonitos. Y además, claro, Murray siempre se le ha dado mejor a Nadal mientras que con el serbio, el partido de primeras ya estaba desequilibrado psicológicamente.

 A pesar de mis preferencias, Djokovic, que durante buena parte del último set parecía exhausto comenzó a fallar menos, mostrando esa convicción que le vimos el año pasado. No es la primera vez que cuando veo al serbio más débil es cuando hace más daño. En todo caso, sí he visto al serbio más titubeante que el año pasado, con más fallos y sobre todo con menos golpes ganadores.

 Quizá ese factor unido al gran desgaste físico tras un partido de cinco horas pueda condicionar la final. Aunque como he comentado arriba, de entrada el factor psicológico está a favor del serbio. Lo cuál no quita que Nadal llegue a la final tras realizar un torneo impecable, habiendo solo sufrido contra Federer en un partido en el que se volvió a ver al mejor Nadal. A pesar de enfrentarse a un jugador de la talla del suizo las dificultades fueron menos de las esperadas y en 4 sets Nadal ganó el partido.

 Este primer grande de la temporada demuestra a las claras como va a ser el resto de la temporada. Con un cuadro de semifinales formado por los 4 mejores jugadores del circuito: Djokovic, Nadal, Murray y Federer, la diferencia entre estos y el resto es muy grande. Entre ellos las diferencias pueden acortarse o alargarse. Por de pronto el británico cada vez se acerca más a los tres favoritos. Ahora hay que ver si Nadal es capaz de sobreponerse y ganar de una vez por todas al serbio.

De lo que no hay ninguna duda es de que Nadal lleva los últimos 7 años a un nivel altísimo, combinando el número 1 y el 2. Djokovic ha logrado una gran temporada, seguramente la mejor de la historia, pero ahora tiene que refrendarlo, algo que no parece en absoluto sencillo. Si el balear se hubiese llevado la mitad de las finales que perdió el año pasado hablaríamos de una temporada espléndida. Las derrotas continuadas dejaron la sensación de que Nadal no estaba al nivel cuando en realidad el que estaba muy por encima del nivel era el serbio, que prácticamente no perdía ni juegos ni mucho menos sets.

 Como decía, he visto síntomas de flaqueza en el serbio  y síntomas de fortaleza en el español. Eso unido al desgaste físico del primero junto con la eterna fortaleza del segundo, me hace apostar por Nadal. Lo habría hecho igual aunque no se diesen esas circunstancias porque Nadal siempre será nuestro favorito.

Rafael Nadal,historia viva, un ejemplo para todos

Hoy creo en mi más que ayer, y confió un poco más en mis posibilidades. Y todo gracias a Rafael Nadal. Nos ha demostrado una vez más la importancia de la confianza y el esfuerzo. Porque sin duda ganar en Australia donde jamás ningún otro español osó hacerlo es un logro mayúsculo.

Y más si tenemos en cuenta que  Roger Federer, seguramente el mejor tenista de la historia si Nadal no lo evita, era el rival. Con 13 títulos de gran slam pretendía hacer historia a costa de Nadal.Pero por desgracia para él y para el resto de suizos que en vez de usar la palabra coco utilizan la palabra Nadal, el tenista de Manacor tenía otros planes e hizo historia a costa de Federer.

Con sólo 22 años, Nadal ya ha conseguido lo que otros muchos grandes tenistas en toda una carrera, ni más ni menos que 6 títulos de gran slams, en 3 superfices distintas. A esa edad Federer estaba comenzando su andadura y sólo había conseguido un grande.

Así que sólo cabe esperar de Nadal que iguale o supere al suizo, y más viendo su increíble proyección. Es un jugador en constante evolución que ha aprendido a jugar en hierba y pista dura, y que ha mejorado el saque y el revés significativamente. Si sigue con esa capacidad de aprendizaje, mejora la volea  y le respetan las lesiones estaremos ante un mito.

Ya lo es sin duda, sobre todo por los valores que trasmite que hace que todos nos sintamos un poco más capaces de lograr nuestros sueños.Eso si, Nadal,la versión australiana de Verdasco y el Federer más maduro nos han enseñado que con el talento no basta, hay que añadirle grandes dosis de esfuerzo,lucha y coraje.

 

El Open de Australia habla español

Es el único Grand Slam que le queda a España por conquistar y parece que este año hay mas posibilidades que nunca. Hacía 12 años que no había un español en la final(Moyá) y aunque suponga la eliminación de Nadal o Verdasco es una excelente noticia.

Es peor noticia que el rival será o Rodick o Federer, y yo apuesto por el segundo, pero nadie dijo que ganar un grande fuese fácil.

Para Rafa Nadal supone ganar un gran slam de pista rápida, su tarea pendiente para consagrarse como un jugador todoterreno y para Verdasco significa su primer Gran Slam y entrar por la puerta grande en el Top Ten.

Son dos jugadores muy diferentes, aunque los dos zurdos, Rafa es todo fuerza mental y regularidad y Verdasco destaca por grandes golpes pero mas irregulares. Lo curioso es que ambos han mejorado sus carencias y así Nadal está consiguiendo mejores saques y más golpes ganadores.

Para Verdasco la Copa Davis ha significado el empujón definitivo, y la confianza que necesitaba para creerse un top ten y un jugador que puede ganar a cualquiera.Condiciones tiene y aunque ha explotado tarde a sus 25 años, tiene tiempo de sobrar para ganar unos cuántos títulos y hacerse un hueco en la historia.

Los seguiremos a ambos sabiendo que sólo puede quedar uno, como en los inmortales.