El dopaje tumba al deporte español

Me acuesto con la noticia de una redada de la policía. Parece ser que en la operación está implicado de alguna u otra manera Paquillo Fernández. A falta de más datos se informa de que han encontrado EPO en su domicilio. Como mínimo recae sobre él la sombra de la sospecha.

Es triste saber que personas a las que considerábamos deportistas modelo han utilizado este tipo de sustancias tramposas para ganar. Da igual si fue una vez o todas pero lo cierto es que los éxitos de estas personas, a las que considerábamos grandes deportistas quedan envueltos para siempre en la duda.

Pero lo peor de todo es constatar que el COI no iba tan desencaminado cuando afirmaba que España era tolerante con el dopaje. Ya sospechábamos algo cuando se montó todo aquello de la operación Puerto, que se cerró en falso no sabemos si influenciado quizá por la implicación de demasiados deportistas.

Lo peor del dopaje es el efecto desmotivador que provoca, que hace que el aficionado sospeche inmediatamente de todo deportista exitoso. Los casos de Alberto García, Juanito Mueleg y muchos otros (sobre todo ciclistas) nos impiden creer ciegamente en la inocencia de los que están por llegar.

Es necesario empezar a creer de verdad en lo que se dice, y no aplicar solamente las palabras sino también los procedimientos necesarios. Deben existir leyes pero también controles que impidan que los deportistas tramposos logren su cometido.

La única noticia positiva es que al menos sabemos que España está empezando a actuar y que hay gente dedicada a investigar y descubrir a los tramposos. La mala noticia es sin embargo, que queda un regusto de podredumbre en el ambiente deportivo que nos hace sospechar de todos los deportistas, sean o no tramposos.