Dos puntos que vuelan del Madrigal

El Real Madrid se dejó ayer en el Madrigal otros dos puntos, y van cuatro en unos pocos días en lo que parece el bache más preocupante de los de Mourinho durante este año. Un bache al que habría que unir discretas y sufridas victorias contra el Betis y contra el Rayo vallecano.

 Debería preocupar porque eran a priori los partidos más asequibles viendo al menos lo que le queda de calendario. Y no debería hacerlo tanto si pensásemos que hace no tanto el Madrid le metía un set al Sevilla y cuatro goles a domicilio al Málaga. Pero eso era antes de que perdiese la intensidad y el control de los partidos. El control táctico pero también el emocional.

 Ayer se empató un partido que nunca estuvo controlado y ese es principalmente el motivo de no llevarse los tres puntos. El otro, y hay que decirlo claro, es una cantada de Iker Casillas. Esta, similar a la del otro día en cuanto a dirección, iba a diferencia de la de Cazorla menos colocada y más floja. En todo caso, el ABC de un portero es cubrir siempre su palo. Siempre, indepedientemente del lanzador pero mucho más cuando tu barrera se adelanta y cuando hay poca distancia para la parábola.

 El motivo por el que no se pudo remontar el partido fue por el mal control emocional de todo el equipo, empezando por Mourinho y acabando por Pepe. Independientemente de lo que ocurra con el árbitro, un jugador tiene que ser lo suficientemente listo para callarse, no hacer gestos y no hacer entradas aparatosas. Y eso es justamente lo que hicieron Mourinho, Ozil, Ramos y finalmente Pepe en el vestuario llamándole Hijo de Puta al árbitro.

 Independientemente de lo que sea y de que se merezca ese insulto por una actuación infame, conviene pensar en lo que quedaba de partido, unos minutos para remontar pero sobre todo en la actitud del árbitro durante todo el partido. Son estos árbitros acomplejados que se sienten de pronto poderosos y en el centro de la atención. Arbitros peligrosos que además son incompetentes.

 Porque ayer hay muchas cosas que reprochar al árbitro, pero la primera y de la que menos se hablará será de su incoherencia arbitral. Para mi lo que marca el partido a nivel arbitraje es que una acción como la de Pepe de la que sale con el labio partido, siendo al que le hacen la falta, se salde con tarjeta amarilla para el portugués, y una acción similar con Ramos, sea falta pero para el lado contrario. Dos acciones similares en cuanto aparatosidad, dos criterios absolutamente diferentes.

 Esa misma incoherencia arbitral se observa cuando el árbitro aplica un criterio en este partido totalmente diferente que en otros. Concretamente hablamos de una susceptibilidad total a la hora de sacar tarjetas por gestos. Ayer le sacó una roja directa a Ozil, según dice el acta: “por aplaudir una de sus decisiones mis mofa” y a Mourinho por “hacer observaciones a una de mis decisiones” . No olvidemos que este fue el mismo árbitro que permitió el acoso de Xavi al linier en Pamplona y las quejas continuadas de Guardiola y de todo su staff técnico. Simplemente dos maneras distintas de aplicar la misma norma.

 Pero si hablamos de escándalo, lo verdaderamente preocupante es que un árbitro saque dos tarjetas amarillas a un jugador y no le expulse. Esto, que no consta en el acta, en lo que es un error muy grave, es por si mismo motivo de anulación del partido y de recurso. Una anomalía que no puede pasar por alto y que debería dar con el árbitro en la nevera por lo que le queda de carrera.

 Y luego están claro esas faltitas, tarjetas  y decisiones que van minando el ánimo de un equipo. Accciones como la amarilla a Lass nada más empezar el partido por una acción no violenta o la entrada de casi roja a Callejón decidieron a la larga el partido, como lo hizo la falta que pitaron a Altintop que provocó el gol del Villareal y que no era. Y nuevamente si hablamos de criterios nos acordamos de una internada de Cristiano en la que el defensor le derriba sin tocar el balón y no pita ni falta. Son simplemente muchas acciones que no cambian el partido radicalmente pero que influye. En si misma la falta pitada a Altintop no es un escándalo, pero si es una preocupante interpretación de las normas. Una entrada como hay cientos en el fútbol y que son la base de cualquier defensor.

 Desde luego, el claro penalti de Arbeloa a Nilmar también influye y es un error claro del árbitro, pero no se puede poner en la misma balanza un penalti no visto  con muchas acciones en las que el árbitro simplemente no pita según la norma. Y luego está, claro esa imagen que han sacado muchos medios de Roures repitiendo un agarrón de Arbeloa en el área. Uno de esos agarrones que si los repitiesen todos tendríamos 15 por partido.

 En fin, que aunque solamente sea por contradecir las palabras de Guardiola, el Madrid ha reabierto la liga. Aunque no olvidemos que al empezar el año el Madrid tenía 3 puntos de ventaja y ahora tiene 6. Se viene la Champion, y los partidos difíciles y sigo confiando en Mourinho y en la capacidad del equipo. Todo esto son dificultades necesarias para seguir creciendo como equipo y para darle importancia a un título como la liga, que si se consigue será contra viento y marea.