El hundimiento del Real Madrid

Pjanic celebra el gol en el Bernabéu. Foto: Ligue 1Era un miércoles a las 20:45, la extinta hora Champions, un 10 de marzo, y el segundo proyecto de Florentino Pérez parecía empezar hundiéndose. Fallaba su primera reválida de verdad, los octavos de final de la Champion League, segundo fracaso de la temporada, tras el famoso alcorconazo. Una fase de grupos que el club no pasaba desde hacía 5 años, cuando el primer proyecto de Florentino había comenzado a hundirse. El resultado a remontar era un 1-0 y el equipo acabó empatando a pesar de adelantarse en el marcador Cristiano Ronaldo, con un balón al palo de Higuaín en el recuerdo del madridismo.

Hoy, 9 años después, el equipo vuelve a caer en octavos de final ante un rival, a priori sencillo, el Ajax, como aquel Olympique de Lyon, aunque esta vez el resultado es infinitamente más estrepitoso. Sin embargo, aquello se vivió con la misma indignación porque a pesar de la fabulosa inversión en jugadores, el club seguía sin ser capaz de superar esa fase de grupos por sexto año consecutivo. El intento de reflotar al equipo por parte de Florentino Pérez parecía no surtir efecto, y el club seguía deportivamente hundido.

Resultado de imagen de real madrid ajaxHoy, la indignación es por el resultado y por la costumbre (mala) de llegar a semifinales y de ganar Champions. Ocho semifinales y cuatro títulos levantados acabaron avalando aquel proyecto que se empezó a construir con la derrota del Real Madrid de Pellegrini y que acabó con el Real Madrid completamente reflotado, convertido de nuevo en un trasatlántico. Concretamente el mejor y más bonito de Europa.

Hoy, mientras el barco sigue hundiéndose poco a poco, ya se empieza a pensar en cómo reflotarlo y construir otro proyecto desde esta derrota. El apabullante 1-4, un resultado sin paliativos, con un Ajax que fue hoy mucho mejor y también en la primera parte en la ida, deja hundido un proyecto en el que apenas unos cuantos eran capaces de agarrarse al mástil sin ahogarse.

Se acabó un ciclo maravilloso que se empezó a construir aquel 10 de marzo de 2010 y con la posterior llegada de Mourinho, Ancelotti y Zidane. El proyecto tuvo como base aquellos jugadores fichados en ese verano (especialmente Cristiano Ronaldo, Benzema y Xabi Alonso) y otros que fueron llegando (Bale, Modric, Kroos, Varane, Casemiro o Carvajal) más algunos que ya estaban como Pepe, Marcelo y Ramos. Un elenco de jugadores de gran calidad, que fueron adquiriendo competitividad también a base de alguna dolorosa derrota (5-0 en el Camp Nou o la eliminación en semifinales contra el Bayern de Munich).

De aquel grupo, ya este verano se marcharon algunos imprescindibles como Cristiano Ronaldo o Pepe, en menor medida. Y otros empezaron a coquetear con su marcha como Bale o Modric. Un grupo saciado de Champions League y de muchos trofeos (no de ligas) y que en años anteriores y que ya esa misma temporada había dado muestras de agotamiento.

La apuesta conservadora del club, mezcla de confianza en la plantilla, pocas ganar de gastar dinero en un mercado inflacionista y confianza en los títulos pasados como colchón ha salido estrepitosamente mal. También la apuesta en un entrenador como Lopetegui e incluso poner de sustituto a Solari, aunque sería muy injusto culpar al argentino, cuando ya heredó un proyecto medio hundido, con más agua dentro que fuera.

Pero fue el día que Zidane anunció su marcha cuando el barco empezó a zozobrar y producirse las primeras grandes grietas.Y hasta hoy, con el club hundiéndose a estas horas irremisiblemente hasta las profundidades de la derrota y del negro océano.

Fue posiblemente la apuesta del año pasado por un conjunto menos competitivo lo que empezó a crear esas grietas. Son siempre aseveraciones a toro pasado porque algunos ya veían el fin de ciclo en 2014. Y son además conclusiones siempre ventajistas puesto que el corto plazo choca con el largo, al igual que las necesidades financieras y deportivas no siempre son las mismas.

Lo cierto y real es que esta temporada ha sido calamitosa y hay cierta sensación de vuelta a un 2010, que creíamos ya muy lejano, aunque por el camino hemos vivido el mejor ciclo histórico en Europa en los últimos 50 años.

En ese hundimiento han colaborado indudablemente las dos derrotas contra el Barcelona, en liga y en copa. El sueño de cualquier culé era precisamente ese, ayudar a hundir al Madrid (bueno ese y ganar 3 Champions seguidas y una al Madrid si es posible). El efecto anímico de ambas derrotas, especialmente la primera, dejó ya a la actual plantilla en mínimos emocionales y futbolísticos, achicando tanta agua que era prácticamente imposible dedicar los esfuerzos a recuperar la fuerza necesaria.

Ese golpe de gracia ha dejado al Real Madrid tan tocado que los 90 minutos de hoy no son más que un innecesario tiempo extra, innecesariamente cruel para el tricampeón de Europa, y para la mejor generación de jugadores que hemos visto muchos madridistas. Como el boxeador noqueado, que solo espera irse a casa, pero al que le queda otro asalto, y tiene que ver cómo su rival va como un vendaval a rematarle y dejarle herido de muerte. Y como era el Real Madrid, ninguno quisimos tirar la toalla y anular el combate, aunque era evidente que el equipo ya no podía más.

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Solari, probablemente no quería tampoco tirarla y quiso morir con lo puesto. Esto es, su equipo base, el mismo que le había ayudado a remontar en liga, hacer un gran partido en el Camp Nou y ganar en el Wanda. Y el mismo, o parecido, que había también caído claramente contra el F.C.Barcelona en dos partidos, principalmente por la falta de gol, uno de los grandes problemas del equipo aunque desde luego no el único, porque el equipo encaja goles con una facilidad asombrosa.

Era una última apuesta al todo o nada. A blanco o negro. Buscar un par de buenos golpes y seguir pasando rondas. Ya funcionó en el pasado. Pero ha salido cruz, un partido negro, con el equipo fundido y ya aturdido a los 8 minutos con un gol tempranero del Ajax. ¿Era una repetición de las eliminatorias del año anterior del Bayern y de la Juventus? No. No lo era, porque el equipo no tenía ni fuerza ni ganas para remontar.

Podría señalar el mal partido de muchos pero me quedaré con el bueno de Modric, de los pocos que compareció durante los 90 minutos. El sí intentó liderar al equipo, pero a diferencia del año anterior, en circunstancias parecidas cuando el equipo perdía en el Bernabéu, le faltó la presencia aún más carismática de dos jugadores imprescindibles para entender este ciclo victorioso: Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo. El segundo, el primer en irse del proyecto, y el primero, fuera por considerar hecho ya hecho el pase, en un error de soberbia imperdonable. Más allá del croata, un peleón Reguilón y un Benzema intentando hacer algo que no lleva en la sangre, que es liderar, aunque lleva todo el año intentándolo.

Ahora toca reunir al mejor equipo de expertos e ingenieros para reflotar un barco hundido en las profundidades, y que seguramente durante los próximos meses de primavera se seguirá hundiendo hasta tocar fondo definitivamente. En ese momento habrá que rescatarlo. Costará mucho dinero, habrá que sustituir a parte de la tripulación que no ayudó a que no se hundiese, cambiar al capitán del barco y renovar también otras estructuras del proyecto. Y quién sabe si incluso se querrá cambiar al armador, aunque eso ya serían palabras mayores.Un trabajo arduo que ya se hizo en 2010, con el armador Florentino Pérez, pero que costó varios años de trabajo y mucho dinero.

Nueve años después, un 5 de marzo de 2019 a las 21:00, la nueva hora Champions, acabó de hundirse, otra vez, el trasatlántico más exitoso y potente de Europa, un barco llamado Real Madrid. Y lo ha hecho para volver a ser reflotado, quién sabe si en 10 años o en 32. Pero sí tenemos la certeza de que tarde o temprano el Real Madrid volverá a navegar de nuevo por las aguas de la Copa de Europa a la máxima velocidad.

Semifinales de Champion League

Ya tenemos semifinalistas de Champion, y como en la película ‘Los Inmortales’, solo puede quedar uno. Los que pensaban que el fútbol era una suerte de ciencia exacta, evidentemente se equivocaban. Nada más lejos de la realidad, por eso es tan bonito y tiene millones de seguidores. Y por eso, un equipo con un tridente de ataque como Messi, Suárez y Neymar es incapaz de marcar un solo gol en 90 minutos ante una defensa bien aterida.

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Y por esta misma razón, las semifinales se presentan apasionantes. Hay tres equipos con un estilo de juego similar. Bayern de Munich, Manchester City y Real Madrid son plantillas repletas de buenos jugadores, con gran capacidad ofensiva pero defensivamente muy frágiles. En un partido bueno, los tres pueden golear al rival, pero también encajar 2 o 3 goles con facilidad.

El Atlético de Madrid difiere absolutamente. Es un equipo netamente defensivo, que practica el antiguo catenaccio, el de los italianos de toda la vida. Curiosamente en España, un sistema de juego tan criticado hasta la llegada de Simeone, que parece que hubiese inventado algo nuevo. Los del ‘Cholo’ basan su estrategia en su fuerza defensiva, que es mucha, y en el talento de uno o dos jugadores arriba, jugando y especulando con los errores del rival.

Desde mi punto de vista todos los sistemas son legítimos para ganar partidos. Y al final, siempre gana el mejor, que es que el más goles mete, pero también el equipo más concentrado, motivado, mejor tácticamente o técnicamente, con más acierto, etc… Por tanto, no cabe hablar de otra cosa más que de propuestas para vencer.

Y ahí, la del Atlético de Madrid desde la llegada del ‘Cholo’ está siendo una de las más efectivas. Este mismo equipo fue eliminado por el Real Madrid el año pasado, con mucho esfuerzo (1-1 y 0-0). Pero es que ese es el tipo de eliminatorias que esperan ante un rival así, partidos muy trabajados, con pocos goles.

Luego tenemos al Manchester City, que muchos años después de hacer grandes inversiones, llega por fin a la ronda previa de la final. Un equipo que hasta la fecha no había reunido los condicionantes para ser merecedor del título de semifinalista, principalmente por su falta de competitividad. Su talento es indudable, con el Kun Aguero, que representa como nadie al City: un jugador tremendamente talentoso, irregular por las lesiones, pero que si estuviese siempre al 100% sería tan bueno como Messi. Le acompañan otros jugadores de talento, como el belga De Bruynee, para mi una de las grandes joyas europeas; Silva, al que le toca ya ganar algún título europeo, y otros como Nasri o Navas.

El Bayern de Munich debería ofrecer la ya clásica solvencia alemana. La que ofrecía el equipo con Heykness, antes de la llegada de Guardiola. Pero lejos de eso, el equipo de Guardiola se ha mostrado durante estas tres temporadas poco fiable. Primero, el Real Madrid de Ancelotti le metió el mayor repaso a domicilio que recuerdan en Munich, y al año siguiente el Barcelona le pintó la cara en el Camp Nou, haciéndole un homenaje a Guardiola con un 3-0. El equipo bávaro está acostumbrado a pasearse en su liga.

Con un equipo dominante, que le ha quitado a su máximo rival a sus mejores jugadores en los últimos años (Gotze, Lewandoski), tanta comodidad doméstica le hace débil en Europa. Y así, contra casi cualquier equipo fuerte ha sufrido, como este año contra la Juventus, al que ganó en la prórroga; el año pasado con el Oporto que le endosó un 3-1 en la ida, e incluyo el propio Benfica, este año.

Y finalmente el Real Madrid, del que ya conocemos todas sus virtudes y cualidades y que es sin duda capaz de pasar de la excelencia absoluta al desastre total, como el año pasado, o lo contrario como parece este año. Y por el camino ganar una Copa de Europa como quien ni se despeina.

¿Y ahora, qué pasa con Pellegrini?

Pasada la convulsión del clásico, las luces vuelven a enfocar a Pellegrini. El hombre elegido para liderar -esta vez sí- un proyecto ilusionante, y a largo plazo ha visto como en menos de 9 meses ha perdido gran parte del crédito. Primero fue señalado como culpable por la misma prensa que lo encumbró, y después por gran parte de los aficionados. Ahora queda saber si esa confianza en el chileno la siguen teniendo los jugadores y Florentino.

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Pellegrini durante un partido del Real Madrid

Los jugadores porque ellos son los que tienen que jugar estos 7 partidos y demostrar que han aprendido algo del sistema de Pellegrini. Y Florentino porque en junio tendrá muchísima presión para liquidar a un entrenador que después de 300 millones no ha ganado ni un título (es lo previsible).

Me gustaría poder defender a Pellegrini futbolísticamente. Me encantaría poder decir que a pesar de no haber ganado ni un título, ha mostrado una evolución, ha demostrado solvencia, dotes de mando, motivación y lo que se le pide a un entrenador. Pero por desgracia no puedo hacerlo, porque Pellegrini me ha decepcionado tanto que ahora mismo le daría una patada en el culo.

Y sin embargo, creo que hay que mantenerle. Se necesita estabilidad. El Real Madrid y cualquier equipo necesitan tranquilidad y un proyecto a medio plazo. Los entrenadores, como el vino, se fortalecen y mejoran con el tiempo cuando reciben el apoyo necesario. Quizá muchos de los errores de Pellegrini no se habrían producido con la confianza adecuada ,y si hubiese podido planificar su propia plantilla sin interferencias de los de arriba.

Si lo pensamos fríamente, ahora no hay realmente un entrenador que cumpla plenamente las expectativas de los aficionados. Por lo general, se pide un entrenador con carácter y personalidad, capaz de manejar el vestuario  y también la prensa y el entorno. También se pide un entrenador que disponga un juego alegre y ofensivo. Aquellos entrenadores que no han cumplido estos dos requisitos han salido por la puerta de atrás. Y resulta que si miramos en el mercado no hay un entrenador que cumpla ambos requisitos, quizá a excepción de Guardiola.

Dentro de los primeros, entrenadores como Mourinho , Benitez o Capello, y entre los segundos, los de siempre, los Victor Fernandez, Laudrup, Michel y compañía. Hay, eso sí, un grupo de nuevos y “jóvenes” entrenadores como Mancini o Blanc y algún español. En todo caso, todos sucumbirían de una u otra manera a la presión de la prensa y el entorno, que en el Real Madrid es más difícil que en cualquier otro club.

Vimos como Capello perdió los nervios en más de una ocasión dejando para el recuerdo aquella peineta. Shuster dio un espectáculo de luz y de color, y Juande simplemente fue incapaz de resistir el poder del vestuario ante las acometidas de Guti, Raúl y los suyos.

La opción de mantener a Pellegrini es la menos mala y es la opción correcta. Es la manera de dar al club una estabilidad que necesita más que nunca, y es la manera de trasmitir un mensaje a jugadores, prensa y aficionados. Y el mensaje es ni más ni menos que el Real Madrid es un equipo en construcción y que respeta a sus entrenadores. Lo contrario sería tomar el ejemplo de Gil.

De esta manera se puede aspirar en el futuro a traer a los mejores entrenadores y darles el tiempo que necesitan. Si se apuesta por Pellegrini es posible que no se vuelva a ganar un título, pero a cambio se habrán consolidado  los jugadores y la institución.Se perdería un año, que si lo vemos a largo plazo no es tanto y más teniendo en cuenta que es muy probable que este Barcelona domine el fútbol mundial otros dos años. Si lo hace bien y gana algún título se le puede mantener en el cargo y seguir apostando por un entrenador por el que se pagó una claúsula de 5 millones.

Si lo pensamos fríamente Pellegrini ha conseguido al menos no perder los nervios y controlar en cierta manera la prensa. Eso no evita muchos errores cometidos pero tampoco podemos negar algunos aciertos.

ERRORES:

– La venta de Robben y Sneijder pusieron en entredicho su autoridad.

–  La exclusión de Guti del equipo no ha sido lo contundente que debería haber sido y hoy otros jugadores como Lass o Benzema han seguido su ejemplo

– La gestión de jugadores nuevos como Benzema o Kaká ha sido nefasta. Al primero no lo ha arropado lo suficiente, cuando es función de un entrenador motivar a los jugadores especialmente difíciles. Y al segundo simplemente no le ha ubicado en el puesto que más rinde, que es de segundo delantero.

– A un jugador como Drenthe que era de los pocos que podía ofrecer soluciones como extremo lo ha marginado, y prácticamente defenestrado. Igualmente con Metzetler.

– No ha apostado por la cantera a pesar de que ha tenido muchísimas oportunidades. Si hubiese cambiado los minutos de Raúl hoy quizá tendríamos un proyecto de delantero.

– Cambios políticos. Raúl ha jugado muchos más minutos de los necesarios a la vista de su rendimiento.

– Pésima gestión de los medios defensivos. Ha apostado por Xabi Alonso pero por el camino ha conseguido hundir a Gago primero, luego a Diarra y más tarde a Lass. Ahora ninguno de ellos está en su mejor nivel.

– El Real Madrid no tiene un estilo de juego definido

ACIERTOS

– Ha encontrado la mejor versión de Marcelo tanto como lateral como en el extremo.

– Ha sabido integrar a Garay y a Albiol perfectamente sin que se note excesivamente la ausencia de Pepe.

– Sus números en liga son de récord y ofensivamente el equipo es capaz de marcar muchos goles.

– Defensivamente se han reducido drásticamente el número de remates a puerta y la defensa es una de las más sólidas de la última década.

– Ha apostado por Higuain definitivamente y el argentino se ha consolidado como un valor seguro

– Ha sido el primer entrenador en sentar a Raúl y otorgarle la titularidad a otros.

– Ha rescatado al mejor Ramos.

– Ha transmitido serenidad y tranquilidad en todo momento.

Análisis del Real Madrid-Lyon y su repercusión en el club

Pellegrini durante el partido contra el Lyon

Pellegrini durante el partido contra el Lyon

36 horas después de la derrota y ya con la mente fría y serena es hora de analizar el partido del Real Madrid –Lyon y lo que significa para el club la derrota.

En primer lugar, conviene analizar la eliminatoria en su conjunto porque hay dos hechos que hablan por sí mismos. Por un lado, el Madrid sólo ha sido capaz de marcar un gol en 180 minutos, y por otro, ha sido incapaz de ganarle un partido a un equipo que no es ni mucho menos de los más fuertes de Europa. Estos dos hechos nos muestran que el Real Madrid no es capaz de meter goles en los partidos importantes contra rivales de entidad como el Lyon o el Barcelona. Este aspecto hay que unirlo a la escasa competitividad que hay en la liga española. No es normal que el conjunto blanco se pasee por España y tenga unas dificultades tremendas para marcar un gol al equipo francés.

En segundo lugar, es importante no extrapolar lo sucedido en la eliminatoria al resto del año. El proyecto no puede depender de 180 minutos por más importantes que fueran. Se cae en el error de decir que el Real Madrid se ha gastado 300 millones de euros para ganar la Champion League, pero en realidad se ha gastado ese dinero para ser competitivo durante el próximo lustro. Hay que señalar en este sentido el magnífico rendimiento de casi todos los fichajes, empezando por Cristiano o Xabi y acabando en Arbeloa y Albiol. Cierto es que el rendimiento de Kaká no es el esperado. Se da el problema de valorar el rendimiento en función de las expectativas generadas. Hoy por hoy Kaká no vale el dinero pagado por él, pero no por ello deja de ser un jugador tremendamente válido. En cuanto adquiera serenidad y se acople veremos al mejor Kaká. Lo mismo se puede decir de Benzemá que ya ha mostrado destellos importantes.

Se debe mantener por tanto la calma y confiar en un proyecto que debe durar los próximos 6 o 7 años. Por juventud y por calidad este equipo está llamado a grandes gestas. Y para ello se necesita estabilidad. Hay que abstraerse de los dictados de la prensa y mantener a cualquier precio al entrenador y sobre todo al grupo de jugadores jóvenes. Nos cansaremos de leer nuevos fichajes, operaciones salidas y nuevos entrenadores. Pero lo único cierto es que el Real Madrid tiene a 16 o 17 jugadores absolutamente válidos para jugar cualquier partido con el Madrid, independientemente de su rendimiento contra el Lyon. Es necesario, eso si, deshacerse del 7 y del 14, y buscar buenas ofertas por Gago y una buena salida para Metzetler. El resto son todos jugadores jóvenes y con hambre que con la confianza de un entrenador respaldado por su club, y la aportación de un par de buenos fichajes pueden lograr el año que viene cualquier meta.

Dicho esto, se puede analizar más fríamente el partido y sacar algunas conclusiones. En primer lugar, Pelegrini puso en liza todo lo que tenía. Se podría haber optado por un 11 distinto pero finalmente eran 11 más dos cambios, sin contar la nula aportación de Raúl. Aquí habría que exigir responsabilidades a Valdano que dijo en su momento, tras vender a Sneider, Robben y Huenteelar, que la plantilla era amplia. Si Guti debía salir antes o después, o si debía salir Diarra en lugar de Lass , y otras cábalas deben quedarse precisamente en eso, en especulaciones. Lo cierto es que se salió con un medio de campo de poca contención y muy ofensivo para encarrilar la eliminatoria desde el primer momento.

El problema fundamental de Pellegrini fue no ser capaz de modificar el plan inicial a tiempo. Una vez que el equipo no logró el objetivo inicial de marcar al menos 2 goles,  lo lógico es buscar soluciones en un centro del campo agotado. Ni Granero ni Guti son jugadores de 90 minutos. El primero, no ha sido capaz de sobreponerse a la presión de la Champion y no ha demostrado lo que se espera de un mediocampista de calidad del Real Madrid. Le falta fuerza y potencia y a día de hoy no es jugador de Champion, aunque es joven y hay que darle más oportunidades. De Guti, ya lo sabemos todo. Puede jugar muy bien 20 o 25 minutos pero no tiene fuelle para 90 minutos. Puede ser un buen suplente pero nunca ha sido un titular indiscutible. El equipo empezó a partirse por ahí y Lass tampoco fue suficiente. Desde el minuto 1 de la segunda parte se veía al Lyon más fresco, con las ideas claras y sobre todo dominando el medio del campo.

El Real Madrid en cambio apenas era capaz de trazar las jugadas y se perdía el balón en las arrancadas de Kaká, al que le falto nuevamente claridad. No podemos decir que no tuviese una excelente actitud, pero le faltó la aptitud  por la que se pagaron 65 millones por su fichaje. Cristiano lo intentó por activa y por pasiva e Higuaín estando bien no fue capaz de marcar las dos ocasiones que justifican ser delantero titular del Madrid.

Las buenas noticias para el Madrid son que a día de hoy se tiene una defensa competente y joven. Hubo una serie de fallos en el gol, atribuibles más al empuje del Lyon que a la incapacidad de los defensas.

Si tenemos en cuenta la eliminatoria en su conjunto el Lyon es justo vencedor. Se impuso durante casi todo el partido en Lyon y dominó la segunda parte en el Bernabeu. No basta con unos buenos 45 minutos y ese es el gran pecado del Real Madrid. En Champion hay que estar concentrado y al 100% los 180 minutos, y todo lo que no sea tener una alineación con 11 jugadores que son capaces de jugar a tope es poner la eliminatoria en peligro. En este sentido es especialmente curiosa la presencia del 7 y del 14.

Ambos protagonistas en la derrota contra el Alcorcón, y ambos repescados tras haber sido defenestrados. Los mejores momentos del Real Madrid llegaron con la ausencia de los dos jugadores. Casualidad o coincidencia lo cierto es que ambos son el común denominador en las últimas 6 eliminaciones. El Real Madrid no puede tener a futbolistas capaces de jugar bien unos pocos minutos, ni tampoco puede homenajear a jugadores en partidos en los que se juega mucho dinero y prestigio. El Real Madrid necesita a jugadores todo terreno como Cristiano o Xabi capaces de jugar 90 minutos como si fuesen los últimos de sus vidas. Y esto hay que aplicárselo también a un blandito Granero, a un acomodado Kaká que se pasó más rato en el suelo protestando que jugando, y a cualquier otro que pretenda vivir de las rentas, como Ramos el año pasado.

Dicho de otra manera, debe imperar siempre la meritocracia y ningún otro criterio. Ni la antigüedad, ni el cariño de los aficionados, ni el coste del fichaje ni el número de camisetas vendidas ni las portadas en la prensa deben ser criterios para ser titulares en el Real Madrid. El único criterio válido es el rendimiento del jugador y su valoración por el entrenador. Todo lo que sea atender a los intereses bastardos de la prensa para imponer a sus amigos, o los intereres opacos de representantes o las amistades de Valdano, son criterios vacíos que contribuyen a corromper el club.

Florentino está a tiempo para aprender nuevamente de sus errores. Esta cerca del abismo otra vez, pero a la vez cerca de la solución, y esta es ni más ni menos que mantener a Pellegrini, apoyarle y dar el mando a los jugadores que representan de verdad la esencia del Madrid, como son Cristiano y Xabi Alonso. Ambos representan el trabajo y el esfuerzo pero también la calidad y la excelencia. Todo lo que no sea esto significa tirar un nuevo proyecto por la borda y contribuir a la intermilanización del club. No se pueden contratar entrenadores cada año ni tampoco realizar limpias de 7 u 8 jugadores. Eso es lo que pide la prensa para vender más periódicos, pero el Madrid tiene que estar muy por encima. Se necesita estabilidad y visión a larga plazo.