Qatargate y Operación puerto: así está el deporte

El día en el que el Real Madrid se juega el primer título importante de la temporada ante el eterno rival, tengo que hablar necesariamente de tres hechos significativos que acontecieron durante el día de ayer. Nombrados como “Carbonerogate”, “Dopajedestadogate” y “Qatargate” tienen en orden inverso más relevancia que el propio partido, que no deja de ser uno de tantos.

 El primer “Gate”, o el “Carbonetazo” no es más que la constatación de lo que ya sabíamos, que Casillas es el topo, o como dicen los ingleses “The Toup”. Ya sea porque lo filtraba a través de su novia periodista, a otros periodistas o porque deja que su novia le engatuse para que filtre. Da igual, la deslealtad de Casillas, paralela a su suplencia ha ido en aumento, rayando ya una actitud de suma traición, que en lo que a mi respecta conlleva un traspaso inmediato. Y es además asunto cerrado con la presencia de Diego López y dado el pésimo rendimiento deportivo de Casillas.

 El segundo asunto no por manido, y más en este blog, deja de ser importante. Es la constatación, la enésima, de que el ciclismo no es el único afectado por la lacra del dopaje. Aunque los telediarios abran con las “sorprendentes” declaraciones de Eufemiano Fuentes sobre la implicación en otros deportes, era algo que los que queríamos informarnos ya sabíamos.

Se trata de un asunto que es calificado como dopaje de estado en medios internacionales y que involucra a muchos deportistas de prestigio español, además de poner en evidencia que esto ha sido un paraíso del dopaje, tal y como se ha relatado en diversas ocasiones en este blog. El hecho de que exista un juicio y la agencia Antidopaje internacional esté interesada puede provocar efectos devastadores. Después de Amstrong cualquiera puede caer y creo que con el americano se abrió la veda. Piensen en cualquier nombre, pónganle muchos títulos y después asegúrense de que creen en él a ciegas, porque de lo contrario se llevarán una tremenda decepción.

 Esto servirá para hundir aún más la marca España y es que como en otros campos hemos dejado que la burbuja del dopaje se extendiese entre éxitos deportivos individuales y colectivos, hasta que ha reventado dejando solamente el rastro de filetes clembuterizados y decenas de bolsas de sangre oxigenadas.

 El tercer asunto sea quizá el más grave, aunque aquí entre Amy Martín y los sobres de Bárcenas, amén de la corrupción patente y latente en cada municipio nos parezca menor. Los mundiales se asignan al que más paga o beneficia a los dirigentes, tal y como ocurrió con las Olimpiadas. Si aquello se demostró y resultó realidad esto lo es tanto o más. Es más que curioso ver como el “Qatargate” tiene ramificaciones entre algunos clubes españoles de valores humildes.

 El patrocinio multimillonario de Qatar al Barcelona escondía la posibilidad de untar a los principales dirigentes de la FIFA y UEFA, con el apoyo de Rosell. Y que nadie dude de que el Barcelona también sacó tajada de todo esto.

 Nada es casual y todo se acaba conociendo, aunque es posible que mientras eso ocurre te loen como ganador de 7 Tours,  o incluso algún balón de oro, o es posible también que como algunos clubes te beneficies de la corrupción en el sistema y ganes títulos como ocurrió en Italia y en alguna otra liga.